ARABIA SAUDÍ. EL TRIUNFO DE LOS PETRODÓLARES SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS

INTRODUCCIÓN

Arabia Saudí de nuevo en las primeras páginas por asuntos relacionados con los derechos humanos. No es algo nuevo, el régimen saudí vulnera continua y sistemáticamente los más elementales derechos humanos. Ahora es por la ejecución de 47 personas acusadas de terrorismo. Es la punta del iceberg de todas las violaciones de la dignidad humana que se dan en ese país. Sin embargo, los poderes occidentales lo consideran uno de los principales aliados económico, político y militar en la Región de Oriente Medio[1]. Para los intereses de las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, poco importa que los gobernantes saudíes no respeten los derechos humanos.

Hasta 1979, Irán, con el Sha Reza Pahlevi al frente, era el principal aliado norteamericano en la región. La revolución liderada por el Ayatolla Jomeini, acabó con la dictadura del Sha. A los occidentales tampoco les importaba que este gobernara con mano de hierro contra los que se atrevían a disentir de su régimen. Los iraníes, con la revolución jomeinista, pasaron de un régimen dictatorial a otro, pero para los intereses occidentales ya no convenían los nuevos dirigentes, era imposible entenderse con ellos. Por eso, Irán pasó a convertirse en uno de  los principales enemigos de Occidente.

La impuesta teocracia iraní era un poderoso enemigo que se debía neutralizar. El islamismo más radical había triunfado y para contrarrestarlo había que apoyar a otros estados de la región. Y una vez más, olvidándose de la coherencia y de los valores democráticos, Occidente apoyó a Sadam Husein, por entonces dictador de Iraq, en su sangrienta guerra contra Irán que se desarrolló entre 1980 y 1988, y continuó, e incremento, su relación con Arabia Saudí y otras monarquías árabes del Golfo.

Arabia Saudí tenía, y tiene, un régimen  basado en la más rigurosa interpretación del Sagrado Corán. Lo que no fue ni ha sido obstáculo para que la monarquía saudí tenga un lugar destacado en la comunidad internacional, y para que dirigentes internacionales mantengan una excelente relación con los príncipes saudíes, a los que facilitan todo tipo de negocios y a los que consienten toda clase de excentricidades poco acordes con los valores democráticos occidentales y musulmanes. Los “petrodólares”  mandan, y la “democracia” se supedita a los intereses.

No se pretende en este trabajo hacer una crítica a los musulmanes, a su forma de entender la vida y mucho menos a sus creencias religiosas, que como todas las creencias son respetables siempre que no se utilicen como excusa para atacar a quienes no las comparten. Mucho menos es una crítica a los habitantes de Arabia Saudí u otros países musulmanes. Muchos de ellos viven en una opresión fabricada con una interpretación del Sagrado Corán favorable a los que ostentan el poder. Sí se trata de invitar a la reflexión de musulmanes y no musulmanes para comprender la responsabilidad de los dirigentes políticos y religiosos sobre ciertos comportamientos contrarios a los derechos humanos, derechos que son universales y que, por lo tanto, deben anteponerse a cualquier normativa religiosa.

ISLAMISMO RADICAL. EL WAHABISMO

La monarquía saudita es seguidora de la doctrina del ideólogo Muhammad Ibn Abdul al Wahab (1703-1787), que a su vez predicaba siguiendo el ejemplo de Ibn Haubal (780-855), teólogo y jurista, acérrimo defensor del tradicionalismo musulmán[2]. El argumento principal es que la decadencia del Islam se debe al abandono de la pureza primitiva predicada por el Profeta Muhammad. Es una doctrina purista, basada en la sharía o ley coránica (según su particular modo de entenderla), la intolerancia religiosa y la discriminación de la mujer.

Algunos de los principales preceptos del wahabismo son:

  • Sólo Ala es digno de adoración
  • La herejía se castiga con la muerte
  • Castigos corporales por:
    • Adulterio, lapidación
    • Robo, amputación
    • Consumo de alcohol

En el wahabismo el poder religioso y el político se confunden, lo que le hacer ser una doctrina perfecta para mantener un régimen dictatorial y subyugar a la población. La ideología wahabista surge en la península arábiga cuando el imperio otomano comienza a decaer, pero es a partir de los años treinta del siglo veinte cuando se retoma con fuerza. Las riquezas que comenzó a proporcionar la venta de petróleo hicieron que el wahabismo saudí se expandiera por el islam mayoritario suni donde los árabes tenían y tienen mayor influencia.

ARABIA SAUDÍ Y LA EXPANSIÓN DEL ISLAMISMO RADICAL

El wahabismo puede ser considerado como responsable ideológico del islamismo más radical e integrista. En esa ideología se incluye la de Daesh (Estado Islámico). El anteriormente mencionado al Wahab estaba dentro de la tradición salafista. Los salafistas consideran que el abandono de las fuentes del Corán y los contactos con otras religiones y culturas ha contaminado la forma de vida del Islam esplendoroso de los primeros tiempos. Predica que la democracia de  modelo occidental y el modernismo son nocivos para el Islam.

El wahabismo condena a todos los musulmanes que no comparten su teología, lo que sirve de justificación teológica para la violencia. Los textos de al Wahab son usados por Daesh (Estado Islamico), aunque los dirigentes saudíes se consideran los verdaderos representantes de de esas doctrinas wahabistas, y argumentan que Daesh se ha desviado de esa doctrina.

Los clérigos wahabistas en alianza con los poderes saudíes han usado esa interpretación rigurosa e integrista del Islam para contrarrestar cualquier disidencia. Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo fue efectiva para combatir el auge panarabista de corte socialista. En los ochenta, el rey Fahd expandía la doctrina wahabista por el mundo suní con versiones del Corán acordes con esa teología. Los petrodólares daban la oportunidad de ese proselitismo mundial.

Puede, que en parte, ese wahabismo intolerante haya tenido influencia en la mente de algunos musulmanes para engancharse a la violencia y al terrorismo. Cuando Los soviéticos invadieron Afganistán en 1979, el wahabismo contribuyó a que millares de jóvenes musulmanes se unieran a la yihad contra los infieles. No obstante, hay que señalar que Arabia Saudí combate el terrorismo de Daesh, aunque puede que  las razones para combatirlo no sean por sus creencias religiosas, que comparten en la mayoría de sus postulados, sino como forma de preservar el  poder económico, político y militar en la región. Últimamente, en Arabia Saudí incluso han llegado a perseguir a los sospechosos de financiar a Daesh.

LOS DERECHOS HUMANOS EN ARABIA SAUDÍ

La reciente ejecución del jeque  Nimr Baqir al Nimra, considerado un reformista chií, junto con otras 46 personas, todos acusados de terrorismo, ha sacado a la luz una vez más el escaso bagaje democrático del régimen saudí. Según Amnistía Internacional en 2013 se ejecutaron 64 personas, en 2014 fueron 88 y en 2015 se han contabilizado al menos 140. Sólo en el periodo comprendido entre agosto de 2014 y junio de 2015 se ejecutaron a 175 personas, una cada dos días. Arabia saudí lidera el ranking mundial de ejecuciones junto con Irán, Irak, China y Estados Unidos.image_content_23517427_20150529211922

La cifra es impresionante, desde 1985 en Arabia Saudí se han ejecutado 2208 personas por veredictos de los clérigos. Los juicios han carecido de las más elementales garantías democráticas. Casi la mitad de los ejecutados han sido extranjeros que ni tan siquiera dispusieron de un traductor para poder expresar sus alegaciones. Muchas de las confesiones fueron realizadas mediante coacciones y torturas según afirman organizaciones implicadas con los derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Right Watch.0,,18843035_401,00

En su informe anual 2014-2015, sobre El estado de los derechos humanos en el mundo[3], Amnistía Internacional detalla algunas de las vulneraciones de esos derechos en Arabia Saudí:

  • “El gobierno restringe la libertad de expresión, reprime a los disidentes, arresta y encarcela a los críticos, incluyendo a los defensores de los derechos humanos”
  • “La nueva legislación equipara actividades críticas contra el gobierno con el terrorismo”
  • “Discrimina a la minoría chií”
  • “La tortura de los detenidos es una práctica común”
  • “La mujer está discriminada en la práctica y en la ley y esta desprotegida contra la violencia sexual y doméstica a pesar de las nuevas leyes que criminalizan la violencia doméstica”
  • “Expulsan a millares de trabajadores extranjeros, aún con el riesgo de que en sus países de origen tengan riesgos de no ser respetados sus derechos humanos”
  • “Hacen extensiva la pena de muerte en ejecuciones públicas”

En septiembre de 2015 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas completó su revisión periódica de esos derechos en Arabia Saudí. Según Amnistía Internacional “el gobierno saudí aceptó la mayoría de las recomendaciones pero rechazó otras como la de la urgencia de ratificar el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de la Naciones Unidas “El gobierno se ha comprometido a desmantelar y abolir el sistema de tutorización y vigilancia de la mujer y permitirle mayor libertad para viajar, trabajar, estudiar y casarse, aunque todavía no ha dado pasos discernibles para llevara a cabo estos compromisos”.

El mencionado informe de Amnistía internacional dedica especial atención a las vulneraciones de los derechos humanos en Arabia Saudí con relación a:

  • La libertad de expresión, asociación y reunión
  • Los de los defensores de los derechos humanos
  • Las leyes antiterroristas y la seguridad
  • Los arrestos y las detenciones arbitrarias
  • La tortura a los detenidos
  • La discriminación de la minoría chií
  • Los derechos de la mujer
  • Los derechos de los trabajadores inmigrantes
  • Los castigos corporales inhumanos y degradantes
  • La pena de muerte

Por su parte Human Right Watch en su Informe Mundial del 2015[4] insiste en los mismas vulneraciones del informe de Amnistía Internacional: “encarcelamiento de disidentes políticos, discriminación contra la mujer y minorías religiosas, carencia de medidas para proteger a los trabajadores extranjeros, detenciones y juicios sin garantías, y una nueva ley antiterrorista que puede criminalizar las protestas pacíficas contra el régimen”. Human Right Watch destaca que durante la última visita del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a Arabia Saudí en marzo de 2014 no trató con las autoridades saudíes  los asuntos relacionados con los derechos humanos. Por otra parte, añade el informe, que los Estados Unidos no criticaron la violación de los derechos humanos en Arabia Saudí en el informe del anual del Congreso norteamericano de ese mismo año.

ARABIA SAUDÍ DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA ONU

En septiembre de este año 2015, Faisal Trad, embajador de Arabia Saudí en Ginebra fue elegido Presidente del  Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que es un órgano consultivo compuesto por cinco miembros cuya responsabilidad es seleccionar a los representantes de diferentes naciones para las 77 posiciones que tratan los asuntos relacionados con los derechos humanos.

El director ejecutivo de UN Watch[5] manifestó que “era un escándalo que quien había decapitado este año más personas que el Estado Islámico dirigiera un panel sobre derechos humanos” y añadió que “los petrodólares habían triunfado sobre los derechos humanos”. Sin embargo, no hubo objeciones oficiales por parte de las democracias occidentales.

En 2013 Arabia Saudí fue elegida miembro del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas hasta 2016. No es que ese Comité destaque por el gran respeto que algunos de sus componentes tienen hacia los derechos humanos (en él participan países como China, Cuba, Venezuela o Marruecos) pero el nombramiento de Arabia no deja de llamar la atención. En aquella ocasión ni Estados Unidos ni la UE dijeron una palabra de oposición a esa nominación.

ARABIA SAUDÍ CREA UNA ALIANZA ANTITERRORISTA

El 15 de diciembre de 2015 Arabia Saudí el príncipe y ministro de defensa Mohamed bin Salman anunció la creación de una coalición para combatir el terrorismo, liderada por su país y con cuartel general en la capital Riad. La coalición es de carácter militar aunque también contempla otras actuaciones como la del control de la financiación de los grupos terroristas. Según el comunicado del príncipe bin Salman “matar inocentes es contrario a todas las religiones y en particular a la fe del Islam”.

El gobierno saudí ha recalcado que esta alianza no competirá o interferirá en la lucha contra Daesh de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, y que toda su actividad se coordinará con esa coalición. Irán, Irak y Sira, no han sido incluidos en la coalición antiterrorista, por lo que se infiere que Arabia sólo ha buscado países musulmanes de mayoría suni.  Algunos países musulmanes incluidos en la lista de miembros de la coalición han mostrado su sorpresa por esa inclusión con reacciones contrarias, es el caso de Malasia, Indonesia, Líbano y Pakistán. Sin embargo, Turquía sí ha mostrado su complacencia por la creación de esta alianza antiterrorista. Su primer ministro Ahamet Davutoglu ha manifestado que “esta alianza es un paso de los países musulmanes en la dirección correcta”.

El ministro de asuntos exteriores saudí, Adel al-Jubeir para salir al paso de la no inclusión de los países musulmanes de mayoría chií, como Irán e Irak, ha afirmado que no se trata de una coalición anti chií. Al mismo tiempo ha mostrado su insatisfacción con los escasos avances en la lucha contra Daesh de la coalición liderada por Estados Unidos.

LOS GASTO MILITARES DE ARABIA SAUDÍ

Arabia Saudí es el cuarto país que más dedica a gastos militares en el mundo, unos 80.000 millones de dólares, que constituyen el 12% de su PIB. Ese gasto es solo superado por Estados Unidos, Rusia y China. A pesar de ser promotora del islamismo más radical, y de tener un régimen represivo donde no se respetan los derechos humanos, los países occidentales democráticos le venden la mayoría de su armamento y es uno de sus principales aliados en Oriente medio además de estar en la coalición en la lucha contra el Estado Islámico.Gasto militar 2014

Arabia Saudí se está armando de una manera alarmante y lo hace temerosa de que Irán resucite en sus nuevas relaciones con Estados Unidos y Occidentes después de los acuerdos para limitar su desarrollo nuclear. Francia ha firmado, el pasado octubre de 2015, un acuerdo con los saudíes para proporcionarles 30 patrulleras rápidas y tecnología para satélites por un importe de 10.000 millones de euros. Francia también se está negociando la venta cazabombarderos Rafale y tecnología para construcción de centrales nucleares. Recientemente los Estados Unidos han aprobado la venta de 600 misiles Patriot PAC-3 a Arabia Saudí por un importe de 5.400 millones de dólares.SIPRI compra venta armas 2011-2014

Arabia Saudí aumento durante el 2014 su gasto militar en un 54% y se calcula que durante el pasado 2015 la subida ha sido del  52%. Un incremento que no está acorde con el nivel de vida parte importante  de la población saudí. Según un estudio de la Asamblea Consultiva de Arabia Saudí, que elabora estadísticas anuales emitidas por el propio ministerio de Asuntos Sociales saudí, el 22% de la población de ese país está constituida por personas de bajos recursos y que 3 millones de saudíes viven por debajo de los límites de la pobreza. Otros estudios no oficiales, señalan en el nivel de pobreza al 60% de la población, unos 22 millones de personas.

EL PELIGRO DE UN ENFRENTAMIENTO DIRECTO IRÁN-ARABIA SAUDÍ[6]

Durante años, desde 1979, Irán era el único enemigo poderoso de Occidente. Se le acusó de propagar doctrinas radicales, fundamentalistas e integristas contrarias a los valores occidentales y usando como excusa la religión musulmana. Fue un hecho evidente que no debe hacer olvidar que su gran rival en la región Arabia Saudí hacía lo mismo aunque con el consentimiento de sus aliados occidentales con el liderazgo norteamericano.

Arabia y las monarquías suníes del golfo eran una contención contra la expansión chií y contra el país musulmán más hostil con el Estado de Israel, principal aliado de los Estados Unidos en Oriente Medio. Los acontecimientos parecen precipitarse y los desencuentros indirectos entre Irán y Arabia Saudí, que tienen lugar en Siria y Yemen[7],  podrían dar lugar a agresiones directas por alguna de las partes o por las dos.Chíes y suníes mapa

Ambos países luchan por la hegemonía política, económica, militar y religiosa en el mundo musulmán y en Oriente Medio. La rivalidad es ancestral y obedece a causas complejas no siempre ligadas a motivaciones religiosas, aunque estas sean las preferidas por los líderes de ambos países para movilizar a las masas contra los otros. La ejecución del  jeque  Nimr Baqir al Nimra es el detonante de una animadversión larvada a lo largo de los años. La diplomacia internacional debe de actuar con celeridad para que no se desencadene un enfrentamiento entre saudíes e iraníes que podría tener consecuencias imprevisibles para la paz mundial.

Desde la comunidad internacional se debe propiciar un diálogo entre ambas partes antes de que la situación derive en enfrentamiento y agrave la crisis de Siria, ahora que parecía haberse encontrado un camino para resolverla.

Y la comunidad internacional, con las potencias occidentales democráticas, ONG,s  y Naciones Unidas deben comenzar a tratar sin complejos las dictaduras saudí e iraní que tanto han contribuido con sus intransigencia religiosa a extender doctrinas agresivas que muchas veces han conducido al terrorismo.

Una cosa es respetar los sentimientos religiosos, incluso protegerlos, y otra bien distinta es consentir que se propaguen ideologías o doctrinas contrarias a los derechos humanos.

No son responsables los millones de musulmanes en el mundo del uso de la religión que hacen algunos de sus dirigentes y que sirve para manipularlos y subyugarlos.

El Islam merece todo el respeto, pero los derechos humanos también.

Javier Jiménez Olmos

4 de enero de 2016

[1] Ver: Arabia Saudí ¿hacia un cambio de modelo? en: https://jjolmos.wordpress.com/2013/11/26/arabia-saudi-hacia-un-cambio-de-modelo/

[2] Ver: Arabia Saudí: Nuevo monarca, viejos problemas, en: https://jjolmos.wordpress.com/2015/01/25/arabia-saudi-nuevo-monarca-viejos-problemas/

[3] Disponible en: http://www.amnesty.eu/content/assets/Annual_Report/Annual_Report_-_English_-_AIR1415.pdf ,  p. 313

[4] Disponible en: https://www.hrw.org/sites/default/files/world_report_download/wr2015_web.pdf, p. 460

[5] Ver: http://blog.unwatch.org/index.php/2015/09/20/saudi-arabia-wins-bid-to-behead-of-un-human-rights-council-panel/

[6] Ver La guerra fría árabe-iraní agrava el conflicto en Siria, en: http://www.entreparentesis.org/blog/700-la-guerra-fria-arabe-irani-agrava-el-conflicto-en-siria

[7] Ver Yemen en guerra: Tormenta Decisiva, en: https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/02/yemen-en-guerra-tormenta-decisiva/

ALGUNAS PROPUESTAS DE PAZ. CONTRA LA GUERRA DE SIRIA Y EL TERRORISMO INTERNACIONAL

Desde los recientes atentados en París no cesa el debate sobre las medidas a tomar para acabar con la amenaza terrorista y la guerra en Siria. Al mismo tiempo, algunas manifestaciones de repulsa y condena de la barbarie y homenaje a las víctimas se han llegado a convertir en actos de fervor patriótico, como si de ese modo se pudiera paliar el dolor de las víctimas y conseguir efectos disuasorios contra los terroristas. Mucho se habla de medidas militares, de bombardeos, incluso de invasiones terrestres.

Es curioso que algunos sectores sociales y mediáticos que en su día constituyeron la vanguardia del “no a la guerra” no tienen recato alguno en sumarse a las tesis belicistas o cuando menos no excluirlas de su agenda. “No sucede lo mismo ahora que en el 2003, Siria no es Irak”, usan como principal argumento para defender el argumento favorable a la guerra. Puede que lleven razón: en Irak no había una guerra y sí la hay en Siria.

La situación en Siria ahora es mucho más compleja que la de Irak en 2003, pero no conviene olvidar que la solución militar de entonces, con una guerra preventiva de invasión, es causa principal de lo que hoy sucede en toda la región y del surgimiento y auge de DAESH (llamado Estado Islámico). Ya casi nadie discute que esa guerra ha conducido a ésta, que las guerras preventivas no han solucionado el problema del terrorismo sino que lo han agravado.

La guerra no es la solución; las políticas militaristas solo conducirán a agravar el problema, a causar más desastre y más víctimas. Por ello, urgen propuestas de paz para afrontar la guerra de Siria y el terrorismo:

–          Una conferencia de paz en la que Irán, Turquía y Arabia Saudí (y las monarquías del Golfo) sean actores principales como países musulmanes con mayor influencia en la región y que en estos momentos tienen intereses contrapuestos que fomentan la violencia. Estados Unidos y Rusia, los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad y la Unión Europea deben patrocinar y, si es preciso forzar, a que se lleve a cabo.

–          Cortar las fuentes de financiación a todos los contendientes, para lo que habría que controlar el flujo de petróleo ilegal procedente de los pozos en poder de DAESH y otras facciones. Del mismo modo, perseguir el tráfico ilegal de obras de arte que a buen seguro se realiza a través de grandes fortunas ubicadas en paraísos fiscales.

–          Suspender la venta de armas a todos los países de la región, las armas con las que se combate en Siria proviene de industrias rusas u occidentales en su gran mayoría. Una de cada cuatro armas que las grandes empresas de armamento producen (la mayoría tienen su sede en los cinco estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad) se exportan a Oriente Medio (Arabia Saudí fue el pasado año el mayor comprador).

–          Emplear medios militares para ayudar a los refugiados. Todavía miles de ellos viven en condiciones miserables o intentan cruzar el mar para ponerse a salvo de la guerra. Las grandes potencias y los países de la Liga Árabe disponen de barcos, aviones y otros transportes militares que podrían ser usados con fines humanitarios. Las recientes maniobras de rusos y OTAN y los grandes gastos militares de Arabia Saudí demuestran que sí hay presupuestos suficientes para asuntos relacionados con la disuasión. ¿Por qué no usar esos medios para ayudar a los refugiados?

–          Establecer corredores humanitarios para ayudar a escapar de la guerra. En este caso, y mediante una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sí sería aceptable la intervención aérea para proteger de posibles ataques contra los que intentan huir de la guerra.

–          Instar a los medios de comunicación a una información responsable y controlar las redes sociales, para que no sean altavoces de la propaganda de los terroristas y para que no difundan mensajes de carácter islamófobo que inciten a la violencia.

–          Preparar un gran plan de desarrollo para la región para proporcionar una esperanza de calidad de vida a los que quedan y a los que están deseando volver. Sin esa condición, la paz nunca será posible.

–          Fomentar los planes de integración para los musulmanes que viven en Occidente basado en la educación e integración, principalmente la de los jóvenes, con la ayuda de los medios de comunicación y las redes sociales. Naciones Unidas ya dispone del instrumento adecuado: La Alianza de Civilizaciones, iniciativa que en estos momentos, más que nunca, conviene impulsar.

–          Dictar sanciones contra aquellos países que amparen, protejan, apoyen o difundan mensajes fundamentalistas que inciten a la violencia y al terrorismo.

La complejidad del terrorismo y el conflicto en Siria requieren una acción  global coordinada en la que puede que no sea evitable la acción militar contra aquellos actores que no quieran adherirse a la solución diplomática. Sin embargo, contra esos disidentes, los bombardeos no serán suficientes y se necesitará la intervención de fuerzas terrestres. Ningún país Occidental, ni tan siquiera Rusia, está dispuestos a emplear a sus soldados sobre el terreno.

No quedaría otra opción que la de apoyar a uno de los contendientes y todos coinciden que es mejor hacerlo con Al Asad. (Paradoja del destino, volver al principio. Es curioso todo lo que se podría haber evitado). En este caso habría que pensar en el día después, suponiendo confirmada la derrota militar de DAESH.

Proporcionar una salida al régimen de Al Asad a través de Irán podría ser la solución. Establecer concesiones a las tribus y población suní que ahora apoya a DAESH, Al Nusra y los principales grupos rebeldes. La creación de un Estado Suní con parte de Siria e Irak no es descartable. Como tampoco reconocer las fronteras de la nación kurda. Habría que reconfigurar fronteras y hacer muchas concesiones principalmente al Irak chií, a Irán y a Turquía. Las ayudas económicas podrían ser la base del convencimiento, y para Turquía también su adhesión a la UE.

Todo de una enorme complejidad y, por tanto, de una enorme dificultad. Pero merece la pena intentarlo. La guerra como solución exclusiva no es la solución para acabar con la guerra y con el terrorismo.

Javier Jiménez Olmos

21 diciembre 2015

Artículo publicado  el 1 de diciembre de 2015 en http://www.entreparentesis.org/blog/752-algunas-propuestas-de-paz-contra-la-guerra-de-siria-y-el-terrorismo-internacional el

TERRORISMO Y ELECCIONES

Comienza en España la campaña para las elecciones legislativas del 20 de diciembre de 2015. Una campaña marcada por los problemas de seguridad relacionados con el terrorismo internacional. Los recientes atentados copan titulares y debates. Los candidatos presentan sus propuestas para paliar, atajar o eliminar este terrible fenómeno. Las consecuencias del terrorismo llegan al ciudadano de a pie no solo en forma de miedo sino también de distracción de los problemas diarios que afectan a su seguridad como personas, a su seguridad humana.

El terrorismo vive de la propaganda, el miedo y la desestabilización. Uno de sus principales logros es centrar toda la atención de ciudadanos y dirigentes en sus atentados. Por eso, flaco favor harían los candidatos si todo el debate electoral se dedicara a ese asunto.

Pero no es solo la razón de no hacer el juego a los terroristas lo que debe hacer reflexionar sobre el contenido de los debates electorales. Los votantes, los ciudadanos y las personas en general tienen el derecho a saber que piensan los futuros gobernantes sobre cómo afrontar los problemas que afectan a la seguridad de cada día, la seguridad de las personas como individuos libres merecedoras de una vida digna.

La seguridad humana se ocupa del bienestar de los ciudadanos, de sus derechos y de su libertad. Es cierto que el terrorismo plantea un grave problema de seguridad, pero  no es único ni exclusivo. Todavía hay desigualdad, pobreza, marginación, desempleo, personas sin hogar, personas sin asistencia sanitaria, refugiados, inmigrantes desamparados, mayores desasistidos, corrupción, crimen organizado, explotación sexual, violencia contra las mujeres…

Mientras existan esas inseguridades no podemos dejar de prestarles la atención necesaria, a pesar de la gravedad del terrorismo. El terrorismo no pude ocultar el debate de esa inseguridad humana diaria. Es responsabilidad de todos, de los candidatos exponer claramente sus propuestas al respecto, y de los electores exigir que las expongan.

Javier Jiménez Olmos

28 de noviembre de 2015

REFLEXIONES PERSONALES SOBRE EL PATRIOTISMO

Confieso que siempre he tomado con mucha precaución los ardores patrióticos. Después de los atentados en París, el pasado 13 de noviembre (2015), las banderas vuelven a ondear con fuerza y todos cantan la Marsellesa. Tampoco me han gustado las adhesiones inquebrantables e incondicionales. En momentos de crisis prefiero la serenidad.

Aunque lleno de dolor por la muerte injusta e innecesaria de seres humanos, ante el terror de una barbarie como los atentados de París no se puede permanecer impasible, prefiero analizar todo lo sucedido y buscar las causas como manera principal de que no vuelva a suceder.Je suis Paris

Todos somos París se dice estos días, y es cierto, las personas de buena voluntad así expresan su solidaridad con las víctimas y se manifiestan contra la barbarie. Pero al mismo tiempo pienso, ¿cuántos de nosotros nos sentimos Bagdad, Kabul, Islamabad, Damasco o Bamako? ¿Cuántos conocemos las banderas de esos países? ¿Quién de nosotros sabe entonar el himno de esos estados? Allí también muere gente cada día, víctimas inocentes de la atrocidad, de la sin razón.Yo soy Mali

Es lógico por otra parte, esta vez han atacado a nuestra cultura, a nuestros vecinos, a nuestros amigos, nos han tocado muy cerca. Han conseguido provocar el miedo y herir el orgullo civilizatorio y como consecuencia han provocado reacciones emocionales. Han logrado que se les declare la guerra – lo que más deseaban los terroristas para legitimar sus atrocidades- han despertado dormidos sentimientos patrióticos para luchar contra el enemigo.

La patria, concepto de definición difícil, de acepción poco unánime. Generalmente, los que hablan mucho de patriotismo suelen atribuirse de manera exclusiva y excluyente el concepto de Patria. Es patriota el que está conmigo, el que ve la patria como yo la veo, caso contrario eres antipatriota, o lo que es peor eres un traidor a la patria.

Estos patriotas no suelen pensar en la parte fundamental de la patria, que no es otra que las personas. Y las personas son libres, al menos de pensar, y por lo tanto pueden pensar de la patria lo que quieran.

En estos días de tanto patriotismo y ardor guerrero de algunos dirigentes políticos, alentados desde algunos medios de comunicación y apoyados por determinados partidos políticos, (afortunadamente, no está sucediendo en España) llaman a la guerra para defender a la patria.

No me gustan tampoco las letras de los himnos nacionales, la mayoría de ellas incitan, ensalzan o recuerdan la violencia –Marsellesa incluida, invito a leer su letra- Prefiero escucharlos sin letra, como el español. Para honrar a los muertos y construir la paz prefiero el respetuoso silencio –una oración si eres creyente-

Prefiero que actúen los servicios de seguridad de los Estados y la Justicia, y si debieran hacerlo las fuerzas armadas que lo hagan de acuerdo con la legalidad internacional y el respeto a los derechos humanos.

Prefiero trabajar para la educación en la diversidad, sobre todo las de las nuevas generaciones para que sepan crecer en el respeto y la tolerancia.

Prefiero contribuir en los medios de comunicación (como este modesto blog) a difundir mensajes positivos de convivencia.

Prefiero dedicar mi empeño a la integración (no imposición) de todas aquellas personas que por diferentes razones deseen compartir su vida dentro de nuestra (también suya) sociedad.

Y prefiero esforzarme para salvar esas brechas que conducen a la violencia desde el análisis de las causas del conflicto y las propuestas basadas en la integración, el diálogo y la ayuda al desarrollo.

Javier Jiménez Olmos

22 de noviembre de 2015

MILITARES Y POLÍTICA

La historia de España está repleta de militares que quisieron intervenir en política. La gran desgracia para este país es que en la inmensa mayoría de los casos lo hicieron para acabar con el sistema establecido mediante golpes de estado, usando la fuerza de las armas para imponer lo que consideraban mejor para la patria según su particular entender. Los más jóvenes han oído hablar del último de ese intento de subvertir el orden constitucional. Los más veteranos lo sufrieron en sus carnes. El 23 de febrero de 1981, un grupo de militares trató de acabar con el sistema que los españoles habían votado mayoritariamente en 1978. Mucho antes, en 1936, otro grupo de militares se sublevó contra el orden constituyen provocando una guerra civil, cuyos efectos morales perduran hasta nuestros días.

Es posible que muchos de estos militares actuaran movidos por su inmenso amor a España, aunque no tuvieron en cuenta que España está fundamentalmente compuesta de españoles, personas con sus derechos que merecían el respeto y la libertad de decidir por sí mismos. No tuvieron en cuenta que eran servidores públicos y que se debían a su pueblo y no a designios divinos o motivaciones superiores a la del resto de los españoles. Lo cierto es que vulneraron la legalidad vigente y en casos como la rebelión de 1936 fueron responsables de una larga y cruenta guerra civil.

En los últimos días hemos recibido la noticia de que un militar de alta graduación en la reserva, que ha sido máximo responsable de las fuerzas armadas españolas, ha decidido pedir el retiro para presentarse a las elecciones por un determinado partido político. Y curiosamente, a algunos grupos sociales y políticos no ha gustado la decisión. Desde los sectores más conservadores lo consideran una traición a los valores de la milicia, desde los más progresista lo observan con recelo y desconfianza.

Conviene recordar que los valores patrios no corresponden a ninguna ideología ni movimiento social. Cada uno siente la patria según su forma de concebirla. El concepto de patria no es universal ni patrimonio de nadie. Por eso, y a la vista de la historia de España, es muy reconfortante comprobar que haya militares (como cualquier otro profesional) que quieren cambiar, modificar o reformar la sociedad mediante la participación democrática, como miembro de un partido político legal, presentándose como candidatos a unas elecciones libres.

La inmensa mayoría de los militares del siglo XXI son profesionales con un alto grado de formación y, como personas integradas en la vida civil, tienen las mismas inquietudes políticas y sociales que el resto de los ciudadanos. Sin embargo, por razones legales no pueden manifestarse a favor de una determinada opción política mientras conserven su condición de militar. Efectivamente, la Constitución de 1978 es clara en su artículo 70 en cuanto a la participación política de determinadas profesiones como miembros del poder judicial y militares.

Pero una vez que un militar ya no activo, de manera voluntaria, y de acuerdo con la legalidad vigente, decide participar en la política como militante de  una formación política o presentarse a unas elecciones políticas por un partido determinado que esté legalmente constituido, está en su derecho,  y nada ni nadie puede presentar objeción alguna, ni tratar de impedir o obstaculizar esa decisión. Menos aún intentar desprestigiar su trayectoria profesional por ese hecho.

Los militares no son personas ajenas a lo que sucede en la sociedad. Ellos y sus familias viven en el mundo real con los mismos problemas que a diario tienen la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país. Como tales, tienen todo el derecho a participar en elecciones y expresar su forma de pensar en el ámbito privado. La ley restringe ese derecho de libre expresión sólo en el ejercicio de su cargo y por razones de seguridad y confidencialidad. Por tanto, en su ámbito estrictamente privado pueden manifestar sus simpatías. El militar puede participar en asociaciones de vecinos, en asociaciones culturales etc. Y, por supuesto, cuando la ley de incompatibilidad y sus titulaciones académicas se lo permitan, ejercer como docente y, por tanto, tener su derecho a libertad de cátedra. Insisto, la neutralidad se refiere exclusivamente a la no militancia y al desempeño de su mando o destino.

Sin embargo, la prudencia y formación de la inmensa mayoría de los profesionales de la  milicia les hace ser muy reservados en cuanto a la expresión de cualquier tendencia política. Por eso, sorprende a la opinión pública que un militar retirado pueda ingresar en un partido político. Buena señal esa sorpresa, es consecuencia de que ese militar ha sido tan buen profesional que ha servido lealmente a los españoles independientemente del gobierno de turno. Pero nada, ni nadie le habrá impedido durante ese tiempo tener su propio criterio, su ideología y su manera de ver España.

Será un signo de normalidad democrática, de que en este país se han superado prejuicios históricos de una y otra parte, cuando profesionales de las Fuerzas Armadas, como cualquier otro profesional, decidan pertenecer a partidos políticos una vez se lo permita su situación administrativa, y presentarse para representar a otros españoles. Más aún, es deseable que personas muy cualificadas profesionalmente puedan ser miembros de los órganos representativos de los españoles.

Sean bienvenidos todas las personas que por los cauces democráticos establecidos por la ley quieran participar en la vida política. Y si son militares en la situación legal que se lo permita, también.

Javier Jiménez Olmos

7 de noviembre de 2015

SEGURIDAD HUMANA VERSUS SEGURIDAD MILITAR

Desde que se conoce la historia de la humanidad la seguridad ha sido entendida como un asunto puramente militar relacionado con la defensa y con la guerra. Luchas entre clanes, tribus, señores feudales y reyes, hasta la más moderna entre estados nacionales. Una seguridad concebida para asegurar los intereses de los grupos dominantes y en la que invocando deberes patrios o sagrados se hacía pelear a los más débiles. Convencerles que defendían a su patria en nombre de algún dios no era tarea difícil cuando se disponía del poder de reprimir a los que no obedecían y se contaba con la ignorancia (la que los poderosos se encargaban de  mantener entre sus súbditos) que impedía una reflexión sobre lo injusto de la mayoría de las guerras y la absurdez de morir por defender unas causas que les eran ajenas.cementerio soldados

La seguridad ha sido entendida como seguridad militar para defender los intereses económicos de unos pocos. Sin embargo, para millones de personas de este planeta que desconocen el país donde viven y la patria a la que pertenecen, la palabra seguridad tiene un significado, también incluido en el diccionario, mucho más concreto y que se refiere a la supervivencia. En efecto, mientras  las grandes potencias económicas están preocupadas por salvaguardar sus intereses económicos allá donde los tuvieren, usando ingentes cantidades de costosísimo material bélico, millones de seres humanos, viven a diario con la sola preocupación de una seguridad que les permita alimentarse ese día.

Los responsables de propagar la idea de un mundo inseguro y lleno de amenazas lo hacen de una manera interesada porque no contemplan esa seguridad ligada a la supervivencia o simplemente al bienestar. Riesgos y amenazas que no dejan de ser reales en algunos casos pero que, en la mayoría de las ocasiones, no son de naturaleza militar y, por  tanto, no deben ser afrontadas de ese modo. Sin embargo, los intereses económicos, el poder de los grupos de presión ligados a esos intereses, disfrazan cualquier riesgo y amenaza para que se traduzca en carrera de armamentos. Algo que parecía superado con el fin de la guerra fría está renaciendo.

Porcentaje de población que vive con menos de 1,25 dólares por día en 20140011893422Los grandes bloques, aunque ya no existe el soviético pero sí su heredero ruso, vuelven al enfrentamiento indirecto, a la continua provocación a través de juegos de guerra. Tanto la OTAN como los rusos organizan enormes ejercicios militares para demostrar su músculo al adversario. Un juego peligroso y costoso. Unos presupuestos y unos medios que podían ir destinados a otras actividades relacionadas con la seguridad humana. Además, en su afán por patrocinar la seguridad mundial, las grandes potencias no dejan de vender armamento a terceros países con lo que las empresas del ramo obtienen millonarios beneficios.SIPRI compra venta armas 2011-2014

¿De qué sirve tanta seguridad para un Estado o una alianza de estados si las personas que los habitan no disfrutan de un mínimo de bienestar, si no tienen libertad o si carecen de los más elementales derechos humanos?

La seguridad de las personas es la que importa, la seguridad humana la que se ocupa de la dignidad, de erradicar la pobreza y de los derechos humanos. Aunque discutido desde algunos sectores sociales, la seguridad militar ligada a la defensa y a la participación en misiones de paz puede considerarse una parte fundamental de los estados modernos y las organizaciones internacionales. Pero conviene estar atentos al equilibrio y la proporcionalidad de los gastos militares.Gasto militar 2014

En la más cruel actualidad de refugiados que escapan de la guerra, de inmigrantes que huyen de la miseria, de millones de víctimas oprimidas, perseguidas y explotadas, algunos dirigentes de países y organizaciones llamados democráticos, con avanzado nivel de vida, siguen proponiendo la seguridad militar para resolver su seguridad. Muros con alambradas, despliegues de policías y medios militares para impedir que otros seres humanos puedan sobrevivir.  Y desde sus acomodados sillones de mando siguen proponiendo insistentemente aumentar los gastos militares para proporcionar mayor seguridad ¿a quién?

Javier Jiménez Olmos

2 de noviembre de 2014

RUSIA SÍ LO TIENE CLARO EN EL ESCENARIO DE SIRIA

 

bombardeo ruso

En la complicada situación siria otra vez ha llegado el momento de Rusia. Cuando tuvieron lugar los ataques con armas químicas, el 21 de agosto de 2013 en el algunos barrios de Damasco[1], probablemente realizados por fuerzas afines al régimen de Bashar al-Asad[2], los norteamericanos y sus aliados occidentales estaban decididos a intervenir militarmente para acabar con el mandatario sirio. Lo que parecía un inminente ataque contra las fuerzas sirias del régimen de Al Asad se detuvo gracias a la intervención diplomática de Rusia. A través de la mediación rusa se consiguió que el gobernante sirio accediera a que le controlaran y eliminaran sus arsenales químicos.

Todavía no había aparecido DAESH (Estado Islámico o ISIS) con toda su crudeza en el escenario sirio. A pesar de esa actuación diplomática la guerra continuó, cada vez con más víctimas, desplazados y refugiados. Después DAESH irrumpió en la guerra  y se convirtió en actor principal en su avance contra Al Asad, con cada vez más ciudades y más territorio en su poder. Y cada vez más desplazados y refugiados. Y estos últimos comenzaban a ser una seria preocupación para Europa, no se sabe bien si por espíritu solidario o por egoísmo al ver perturbadas sus seguras fronteras.

Estados Unidos y Europa no sabían bien que baza jugar. Con DAESH y otros grupos rebeldes en auge el futuro de Siria se presentaba con un riesgo para sus intereses peor que con Al Asad. Un dilema resuelto con la creación de una coalición de fuerzas occidentales capitaneadas, como siempre, por Estados Unidos. La solución militar[3] una vez más, eso sí, sin fuerzas terrestres, sólo bombardeos selectivos contra objetivos de DAESH. La otra solución, proporcionar entrenamiento a la llamada “oposición moderada” (como sin en una guerra hubiera algún tipo de moderación) ha resultado ser un fracaso.

Los aliados occidentales no quieren que siga Al Asad pero no quieren que progrese DAESH y otros grupos violentos islamistas. Un difícil dilema, un equilibrio imposible en la situación actual. Pero Rusia sí lo tiene claro. El Kremlin no oculta, nunca ha ocultado, su preferencia por Al Asad que le garantiza seguridad para sus intereses geopolíticos y geoestratégicos. Rusia no quiere perder su influencia en la región, ni su base naval de Tartús, ni que los extremistas islamistas se expandan por la zona y puedan llegar hasta las antiguas repúblicas soviéticas de Asia con mayoría musulmana. Ni quiere que el posible gaseoducto que se construya a través de Siria para llevar gas desde la Península Arábiga hasta Europa pueda ser controlado por Occidente en clara competencia con el gas que los rusos envían a Europa Central y a Turquía.mapa-bombardeos-rusia-258x300

El presidente Putin actúa con firmeza en defensa de su principal interés: derrotar a los enemigos de su protegido, no tanto por defender a Al Asad como para no permitir que otros, sobre los que no tenga influencia, puedan llegar al poder en Siria. La guerra se recrudece con la intervención rusa. Seguramente, más víctimas, desplazados y refugiados. Según las últimas informaciones, el DAESH y otras fuerzas opositoras a Al Asad en retroceso.

En el hipotético caso de una victoria de Al Asad sobre sus oponentes con la ayuda rusa habría que pensar en el día después en un escenario en el que Rusia e Irán podrían negociar una salida de Al Asad y un periodo de transición en el que rusos e iraníes vieran garantizados sus intereses. De ser así sería una ironía del destino, llegar a una solución que podía haberse dado al principio. Una ironía que habría permitido a los rusos hacer el juego sucio para acabar con una guerra y dejar la situación como al principio[4]. Una ironía que podía haber ahorrado miles de víctimas y millones de seres humanos sufriendo.

Javier Jiménez Olmos

13 de octubre de 2015

[1] Ver  Guerra en Siria. El momento de Rusia en https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/23/guerra-en-siria-el-momento-de-rusia/

[2] Ver: Armas químicas en Siria, ¿quién dice la verdad? https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/09/armas-quimicas-en-siria-quien-dice-la-verdad/

y Informe sobre armas químicas en Siria en https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/18/informe-sobre-uso-de-armas-quimicas-en-siria/

[3] Ver  Guerra de Siria: ¿solución militar? en https://jjolmos.wordpress.com/2015/09/08/guerra-de-siria-solucion-militar/

[4] Ver: Siria, demasiados interrogantes para la paz en https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/01/siria-demasiados-interrogantes-para-la-paz/

REFUGIADOS. REFLEXIONES PERSONALES

Amanece un nuevo día, con más vallas con cuchillas, con más fronteras cerradas, con más discusiones sobre el número de refugiados que cada país europeo quiere admitir…Concertina

Me contaba mi padre, cuando yo era un niño, que al acabar la Guerra Civil Española, como parte del ejército republicano derrotado, tuvo que pasar a Francia donde fue internado en un campo de refugiados. Es curioso, pero yo  no percibía rencor en sus palabras, más bien lo sentía como un cuento de aventuras para entretener a los niños en las cálidas noches de verano, intentando “tomar la fresca” en la puerta de nuestra casa del pueblo, a la luz de la Luna, contemplando las millares de estrellas cuando el satélite en su natural discurrir decidía esconderse.

No sé si lo hacía de ese modo tan amable para no contaminar las conciencias de unos niños o para olvidar su sufrimiento y humillación.

Tuvo suerte y pudo regresar a España al poco tiempo. La “misericordia” de los vencedores, que no encontraron otro “delito” que haber sido reclutado por el bando de los perdedores, le condenó a otros seis años de servicio militar, aunque esta vez sirviendo a otra patria.Refugiados en francia

Recuerdo que nos contaba que los guardianes de ese campo de refugiados en Francia, vecino a la frontera con Gerona, eran crueles y que les golpeaban al menor descuido de las severas normas impuestas por el gobierno francés.

Quiero imaginar la tristeza, la desesperación, la impotencia, el hambre, la sed, el frío que pasó en aquel “refugio” no deseado. Pero de niño nunca me lo contó. De mayor tampoco, excepto la crueldad de los guardianes, así que tuve que imaginar el resto por las historias, que otros sí contaron.

Qué difícil es imaginarse el sufrimiento si no se vive, qué difícil es sufrir el dolor si no se siente.

Desde los acomodados despachos de burócratas y políticos, no se puede imaginar el sufrimiento de estos seres humanos que huyen de la guerra, de la persecución, de la tortura, de la discriminación y de la miseria. Quizás, yo mismo tampoco puedo.

Desde la impotencia que siento al escribir estas líneas no puedo dejar de pensar en mi pobre padre y en su sufrimiento, ese que nunca me contó.

Por eso, sólo quiero escribir para expresar mi rabia por tanta injusticia, por tanta pasividad, por tanta retórica.refugiados en hungria

Al volver de vacaciones, en el trayecto hasta la estación donde debía tomar el tren de regreso, circulaba por una carretera del campo de Cartagena, eran la tres de la tarde y había casi cuarenta grados. Pero en el campo estaban trabajaban a pleno sol, doblados, seguramente sembrando, unos cuantos hombres y mujeres, todos magrebíes. Y pensé que afortunados somos algunos que hemos disfrutado vacaciones y volvemos con aire acondicionado.

Y pienso ahora, en esta tarde de final de verano que no hay que aceptar con fatalismo la injusticia y la desigualdad, que al menos, aunque sólo sea para acallar mi conciencia me debo rebelar contra aquellos que nos dicen que siempre ha sido así y así hay que aceptarlo.

¿Qué haría yo si viviera en un país en guerra?

http://www.entreparentesis.org/blog/591-que-haria-yo-si-viviera-en-un-pais-en-guerra

 Javier Jiménez Olmos

15 de septiembre 2015

GUERRA DE SIRIA*: ¿SOLUCIÓN MILITAR?

La foto de un niño sirio ahogado sobre una playa

ha removido las conciencias.

foto niño ahogado

Ese niño es una de las consecuencias y reflejo de un sistema internacional, dirigido y manipulado por las grandes potencias al servicio de los intereses económicos de las poderosas compañías transnacionales y de la ingeniería financiera al servicio de la especulación.

La imágenes de miles de personas que huyen de la guerra o de la miseria buscando refugio en Europa son la representación de un sistema socioeconómico mundial basado en la obtención del beneficio a cualquier precio, de un neo imperialismo del que son responsables máximos las cinco potencias que tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Francia, Estados Unidos, Rusia y Reino Unido) a las que hay que unir otra con la misma vocación: la Alemania de Ángela Merkel (hay otra más solidaria y generosa que, por fortuna, está dando la cara).

La guerra de Siria, principal motivo de este éxodo forzado, tiene unas causas y unos actores que han actuado como elementos incendiarios y otros, entre los que se encuentra la Unión Europea, que han pasado de puntillas como si el asunto no fuera con ellos. Ahora se ven las consecuencias. Europa recibe a millones de refugiados. Los europeos, más solidarios y responsables que la mayoría de sus dirigentes, van a tomar la iniciativa de acoger a estas personas destrozas por una guerra de la no son culpables.refugiados bienvenidos a madridPero también, al mismo tiempo, de nuevo comienzan a sonar “los tambores de guerra”. Algunos de estos líderes europeos, que han sido incapaces de aportar soluciones negociadas para resolver el conflicto sirio, apelan a las soluciones puramente militares. El Presidente de la República Francesa, François Hollande, parece que de nuevo quiere “subirse al portaviones”, como lo hizo cuando los atentado de París en enero de 2015. Algunos líderes mundiales no han aprendido las lecciones de la historia, ni tan siquiera la reciente en Afganistán, Irak o Libia. ¿Sus intereses, o los de las corporaciones económicas a las que sirven, decidirán actuar en nombre de la seguridad? ¿qué seguridad?

La seguridad que importa a esos millones de personas que huyen de la guerra es su seguridad humana, la que se ocupa de las personas como individuos, la que concierne a su bienestar, a su libertad, a su dignidad como seres humanos. ¿Se conseguirá eso con más bombardeos o intervenciones militares o se agravará la situación y se producirá más odio y represión?

Nadie tiene ya “la varita mágica” de una solución que sí se pudo haber dado en los orígenes. Ahora todo es más complicado. Desde luego, no se puede continuar con la actual situación de guerra, pero los líderes europeos y mundiales deberían reflexionar sobre las implicaciones de una intervención militar. Deberían calcular muy bien los efectos de esa intervención militar y pensar en el día después, algo que no hicieron con Afganistán, Irak y Libia con los resultados que estamos comprobando.

Sentar en una mesa de negociación a los más fanáticos es difícil pero no hay que descartar nada. Y no hay que olvidar que, por increíble que parezca a las mentalidades occidentales, grupos como Daesh (Estado Islámico), Al-Qaeda u otros gozan del apoyo de parte de la población de los países en guerra. Irán también fue descartado por Occidente como interlocutor cuando comenzó la guerra en Siria. Ahora todos lo consideran un actor indispensable para una solución no militar a ese conflicto armado. Tampoco al-Asad lo era, ahora resulta indispensable.

No hay que olvidar que hay otros conflictos en curso, que ya están originando crisis humanitarias importantes, en África Subsahariana y en Yemen**. Este último muy relacionado con las rivalidades causantes de las guerras en Irak y Siria, donde la lucha por el poder entre las petromonarquías del Golfo e Irán, alentadas y patrocinadas por las grandes potencias mundiales –las mismas que tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad-. Irán y las monarquías del Golfo, Israel y Turquía se aprovisionan con las armas que les proporcionan las potencias para que se lucren sus grandes empresas de armamento. Todo a costa del sufrimiento humano de millones de inocentes.

Si las democracias occidentales estuvieran interesadas en atajar los conflictos en su raíces, si realmente fueran coherentes con los principios que defienden y que reflejan en constituciones nacionales y tratados internacionales, entre otras muchas acciones, estaría la de no vender ni un solo fusil a aquellas naciones gobernadas por dictadores, -los hay de todos los colores- que las emplean para reprimir a sus propios pueblos o contra otros para conseguir sus egoístas intereses. Pero, el negocio es el negocio y la industria de armamento no tiene alma.

(Ver: https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/12/carrera-de-armamentos-quien-se-prepara-para-la-guerra/)SIPRI compra venta armas 2011-2014

Gasto militar 2014

(Hacer click sobre la imagen para ampliar)

Hay que buscar soluciones inmediatas y duraderas, sin prejuicios y sin condiciones previas, sin pretender juegos de suma cero en los hay vencedores y perdedores. Para ello se propone:

Provocar una gran mesa de diálogo en la que estén presentes árabes, iraníes, turcos e israelíes y todos los grupos, sin excepción, lo que incluiría a Hamás, Hezbollá y todos aquellos involucrados que deseen participar sin descartar a ninguno. Una mesa con mediadores aceptados por todos. Mediadores que no sirvan a los intereses de las grandes potencias e intereses económicos, con personalidades ligadas a la consecución de la paz.
Terminar de inmediato con la venta de armamento a los países de la zona que según los últimos datos documentados es una de las regiónes del mundo que más se está armando.
Establecer una zona de cooperación al desarrollo con un plan de ayuda para tal finalidad que permita incrementar el bienestar de los habitantes de Oriente Medio.
Estudiar la reconfiguración de fronteras para conducir a estados más homogéneos y acordes con su historia, estados en los que se reparta equitativamente las enormes riquezas naturales de Oriente Medio, en los que sus habitantes puedan percibir las rentas de esos recursos y no sólo las oligarquías dominantes o las transnacionales que las explotan.

Javier Jiménez Olmos

8 de septiembre de 2015

*Sobre la guerra de Siria se publicaron en sus comienzos algunos artículos que pueden leer en los enlaces siguientes:

https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/01/siria-demasiados-interrogantes-para-la-paz/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/09/armas-quimicas-en-siria-quien-dice-la-verdad/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/18/informe-sobre-uso-de-armas-quimicas-en-siria/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/23/guerra-en-siria-el-momento-de-rusia/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/12/26/siria-hasta-enero-demasiado-tiempo-para-sobrevivir/

A continuación se ofrece un resumen de los mismos.

LA GUERRA EN SIRIA

Al comienzo de la primavera árabe, Bashar al-Asad declaraba que esas revueltas solo se daban en los países bajo el paraguas del capitalismo norteamericano. Muy a su pesar, las protestas se fueron generalizando. Al comienzo el régimen de Asad intentó usar la mano dura al mismo tiempo que hacía algunas concesiones a los que consideraba opositores moderados. Pero conforme las protestas, mayoritariamente pacíficas en sus comienzos, eran seguidas de represión, los grupos opositores se organizaban para oponerse al régimen mediante la lucha armada. La violencia se fue imponiendo por ambas bandos de una sociedad en la que se había larvado un conflicto desde hacía décadas.

¿Qué hacía entonces la Comunidad Internacional? Como en tantas ocasiones dividida según sus intereses en la región y sin importarle demasiado el sufrimiento de una gran mayoría del pueblo sirio. Situación que permanece hasta estos momentos. Ni Estados Unidos, ni la Unión Europea realizaron los esfuerzos diplomáticos que requería la situación de modo que se pudiera solventar el conflicto mediante el diálogo entre las partes. Tampoco Rusia o China actuaron debidamente como intermediarios entre las partes. Los occidentales preocupados por la desestabilización que pudiera causar la caída del régimen de Asad; rusos y chinos también preferían que siguiera al-Asad en el poder.

Mientras, la Liga Árabe, más preocupada por sus intereses petrolíferos y gasísticos en competencia con sus vecinos persas, azuzaba los vientos de la discordia para debilitar el poder de Irán a través de la eliminación de su principal aliado sirio. Ya lo habían hecho anteriormente apoyando al “temible” Sadam Hussein iraquí en su guerra contra Irán. Una Liga Árabe en la que las petromonarquías del Golfo no gozan de ningún prestigio moral para defender propuestas de cambio democrático en ningún país. Las rivalidades ancestrales entre persas y árabes, acrecentadas por las religiosas –los árabes suníes y los persas chiíes-, son potenciadoras de las más actuales luchas económicas y de poder en la región.

La Comunidad Internacional contribuyó a que las revueltas se convirtieran en conflicto y después en guerra civil. Primero por su inacción diplomática y después por su partidismo, cada uno con su bando, a los que han armado en la medida de lo posible. Mientras, la cifra de víctimas mortales supera las doscientas mil, sin contar los millares de heridos, además de casi ocho millones de desplazados internos y casi cinco millones de refugiados (Siria tiene una población cercana a los 24 millones) huyendo de la crueldad de una guerra civil, donde ya no es posible distinguir entre “buenos y malos”.

La solución propuesta: los bombardeos, el poder de las armas, aún sin el consentimiento de las Naciones Unidas, aún sin el apoyo de la opinión pública y sin la autoridad que confiere el actuar de acuerdo con las leyes internacionales. Pero no es la primera vez, ya se hizo en Bosnia, Kosovo e Irak. Pero los bombardeos y las invasiones, a pesar del consentimiento de las Naciones Unidas –como Afganistán y Libia- resultan poco eficaces, incluso en el corto plazo.

En Bosnia los bombardeos de la OTAN sobre posiciones serbias en 1993 provocaron más represión. En Kosovo éxodos masivos, víctimas colaterales, una posterior declaración de independencia en contra de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU y, eso sí, que los norteamericanos, al amparo de la OTAN instalaran en este país “títere” su base militar más importante en el mundo, Bondsteel, desde donde ejercen su influencia en Oriente Medio. De Irak solo baste leer las informaciones diarias para ver en qué se ha convertido ese Estado; lo mismo se puede decir de Afganistán. Libia, es el caso reciente más paradigmático de los resultados de una intervención militar extrajera .

Las soluciones militares no son otra cosa que el fracaso de las relaciones internacionales, de la incapacidad de las grandes potencias para negociar sin imponer. La guerra es siempre la peor de las opciones. ¿Qué hubiera sucedido si en lugar de emplear la fuerza militar se hubiera optado por la negociación en todos los casos expuestos? Seguramente se habrían evitado millares de desgracias humanas. Es posible que las transiciones hacia regímenes democráticos hubiera sido lenta, pero la imposición de la democracia no ha dado resultado y las consecuencias de las intervenciones militares han causado condiciones de vida mucho más duras que las de los dictadores derrocados.

Para llegar a la democracia hay que pasar por ciertos estadios que no se alcanzan a fuerza de cañonazos. Es necesario el desarrollo económico y social, el fomento de la educación, la cultura, la salud, el respeto; y eso no se consigue con las bombas sino con la cooperación, con la ayuda, con el diálogo.

En la guerra de Siria, como en la de otros lugares, los intereses priman sobre los valores. Aquí cada actor exterior apoya a su bando en función de lo que le conviene. Estados Unidos quiere seguir siendo la potencia hegemónica en esa parte del mundo y en todas, por lo que apoya lo que le conviene: apoyar a Israel y sus aliadas petromonarquías del Golfo Pérsico, contener la influencia rusa china y disuadir a los iraníes de cualquier acción contra la estabilidad del la región. Francia, que se suma a la contienda, pretende hacerse ver en una zona que fue parte de su imperio al mismo tiempo que busca la oportunidad de que sus empresas puedan aprovecharse de un posible reparto cuando caiga al-Asad.

¿Servirán estos ataques para que los sirios y todos los habitantes de Oriente Medio puedan vivir mejor?  ¿Se detendrá la guerra civil? ¿Se cometerán los mismos errores que en Irak desmantelando el ejército, la administración del Estado y convirtiendo a Siria en otro Estado fallido? ¿Quién o qué facciones se harán cargo del gobierno de la nación? ¿Serán capaces de proporcionar mayor bienestar y estabilidad en el país? ¿Cómo reaccionará la comunidad musulmana mundial? Demasiados interrogantes para contestarlos con el simplismo de un ataque militar justificado como injerencia humanitaria, que ni tan siquiera goza del apoyo internacional y cuya ejecución pone en entredicho el cumplimiento de la legalidad internacional. Demasiados interrogantes para la paz.

INTERVENCIONES HUMANITARIAS

Los términos “intervención humanitaria” o “injerencia humanitaria” se emplean para expresar la posibilidad de actuar dentro de un país soberano con el objetivo de proteger a sus ciudadanos de las vulneraciones de sus derechos humanos por parte de sus propios dirigentes. Se trataría de una actuación desinteresada por parte de terceros países o coaliciones internacionales. En principio es un asunto muy complicado porque esas intervenciones suponen una vulneración de la soberanía nacional contra un Estado que no ha amenazado o atacado a los estados intervencionistas.

La soberanía del Estado es un elemento fundamental en las relaciones internacionales y en el Derecho Internacional. Así, en el artículo 7 de la Carta se dice que “ninguna disposición autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción de los Estados”; no obstante, añade el mismo artículo que “este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el Capítulo VII”, lo que ya supone una contradicción sujeta a interpretaciones.

El artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe a los Estados “recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”; sin embargo, contempla dos excepciones: la primera, la legítima defensa en caso de ataque armado; y la segunda, las acciones armadas autorizadas por el Consejo de Seguridad según lo establecido en los Capítulos VII y VIII de la Carta, que tratan respectivamente las acciones que se pueden tomar en caso de amenazas o quebrantamiento de la paz o actos de agresión, y los acuerdos regionales.

La injerencia humanitaria es uno de los aspectos más controvertidos de la Carta de la Naciones Unidas. Si ya son discutibles las intervenciones que se pueden realizar al amparo del artículo 42, en el que se expresa la posibilidad de ejercer acciones militares, como ha sucedido en Irak y Afganistán, con el pretexto de amenazas o ataques armados, mucho más lo es el uso de las fuerzas militares con el pretexto de razones humanitarias.

El doble rasero de esas intervenciones en derecho de unas poblaciones sometidas a crímenes o vulneración de sus derechos humanos es objeto de críticas. La duda de las intervenciones humanitarias se plantea en un doble sentido: primero, ¿quién tiene la capacidad moral y legal de decidir que se están cometiendo crímenes contra la humanidad en un determinado Estado?; segundo, ¿por qué se actúa en unos Estados y no en otros cuando se dan las mismas condiciones de acciones criminales por parte de sus gobernantes? Parece que la injerencia se puede convertir en un asunto “a la carta”.

En la actualidad ya no se admite que violaciones graves de los derechos humanos en el interior de un Estado sea un asunto exclusivamente interno. ¿Cómo se debe responder cuando se producen crímenes contra la humanidad? Los expertos en derecho internacional se inclinan por la “responsabilidad de proteger”. Es decir, ante situaciones límite de violaciones de derechos humanos debe prevalecer esa responsabilidad de salvaguardar vidas sobre el principio de no intervención, aunque siempre queda bien entendido que el uso de la fuerza será el último recurso.

En la Declaración de la Cumbre de las Naciones Unidas de 2005 se dio un respaldo definitivo a la responsabilidad de proteger a las personas del genocidio, los crímenes de guerra, las depuraciones étnicas y los crímenes de lesa humanidad. En esta declaración se establece la obligatoriedad del uso de medios pacíficos para tales fines aunque, cuando no surtan efecto, se podrá utilizar el uso de la fuerza siempre que lo autorice el Consejo de Seguridad.

LEGITIMIDAD PARA LA COERCIÓN E INTERVENCIÓN MILITAR

Entre las medidas coercitivas se incluyen los embargos económicos, financieros y de adquisición de armamentos, y las diplomáticas, como restricciones a desplazamientos de dirigentes y diplomáticos, o la suspensión cautelar en organizaciones internacionales. Estas sanciones deben ser tomadas siempre de un modo que no resulten devastadoras para la población civil.

Las intervenciones militares deben emplearse en casos de extrema necesidad dentro de la responsabilidad de proteger a las personas, como ya se ha mencionado con anterioridad. Estas intervenciones deben cumplir una serie de condiciones:

– Primera, que se ajuste a las decisiones de una autoridad apropiada, (la ONU es la organización que debe tener la autoridad, aunque en ocasiones la OTAN se ha considerado como autoridad competente para decidir intervenciones militares).
– Segunda, obedecer a una causa justa tal como evitar una limpieza étnica, crímenes de guerra o la violación sistemática de los derechos humanos que estén ocasionando un gran número de víctimas civiles (muertos, heridos, desplazados, refugiados).
– Tercera, debe ser planificada, dirigida y ejecutada por una coalición internacional, para evitar que obedezca a intereses particulares.
– Cuarta, haber agotado todos los medios diplomáticos para alcanzar una solución.
– Quinta, emplear los medios militares proporcionales para no empeorar la situación y no producir daños y víctimas colaterales.

** Sobre el conflicto de Yemen ver:
https://jjolmos.wordpress.com/2015/02/22/yemen-un-escenario-imprevisible/
https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/02/yemen-en-guerra-tormenta-decisiva/

1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DE COMERCIO DE ARMAS ¿AVANCE HACIA UN CONTROL DEL COMERCIO DE ARMAS O PURA RETÓRICA?

“En la frontera entre México y Estados Unidos, existe una mayor oferta de armas que de chicles, chocolates o pan”

Óscar Arias, Premio Nobel de la Paz

INTRODUCCIÓN A LA 1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DEL COMERCIO DE ARMAS

En una de las últimas tardes de este cálido mes de agosto, cuando para la mayoría de los afortunados pueden regresar a su cotidiana vida, esa que con todos los inconvenientes proporcionan bienestar y dignidad, las noticias inquietantes sobre la tragedia humanitaria de miles de personas que intentan buscar refugio huyendo de la guerra, la persecución o la miseria nos devuelve a la realidad de un sistema internacional incapaz de resolver el drama de los refugiados.

Ante el sufrimiento de estos seres humanos, las discusiones sobre el sistema de acogida en Europa, el debate sobre la construcción de nuevos muros con concertinas (alambres enrollados con cuchillas) para impedir que estos “desgraciados” alcancen la Europa del bienestar y las declaraciones inhumanas de algunos dirigentes políticos o las actitud xenófobas de determinados grupos sociales son inaceptables e inadmisibles.

Pero no se debe olvidar que toda crisis humanitaria tiene múltiples causas, y es ahí donde se debe incidir para que no se puedan desarrollar. La guerra es la más terrible de todas ellas porque en ella se dan las condiciones para que otros seres humanos maten a otros en nombres de alguna “noble causa”. Las guerras de Siria, Irak, Libia, Afganistán y algunos países subsaharianos son la principal causa de esta avalancha de refugiados que llegan a Europa.

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Fuente: ACNUR

Para que la guerra tenga lugar se necesitan armas para llevarla a cabo, cuanto más eficaces mejor (léase mortíferas y destructivas). Se trata de matar lo “mejor posible” al enemigo. Y para que esas armas se utilicen se necesita una industria y un comercio. Un tráfico de armas (legal o ilegal, puede ser una consideración puramente burocrática) que se regula como si se tratara de la venta de plátanos o tomates.

Sin embargo, no son sólo las guerras las que producen destrucción y muerte. En muchos países, que no están oficialmente en situación de guerra, las armas de fuego producen a diario miles de víctimas, como sucede en algunos países americanos (incluido Estados Unidos).

Poco les importa a las víctimas de los misiles, de las bombas o de los fusiles si las armas han llegado a los combatientes o los criminales por medios legales o ilegales.

DESARROLLO DE LA 1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DEL COMERCIO DE ARMAS

El 2 de abril de 2013, la Asamblea General de la Naciones Unidas aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA en lo sucesivo). El documento contó con el voto favorable de 154 Estados, aunque hubo 23 abstenciones y 3 votos contrarios.

El propósito fundamental del TCA es establecer unas reglas sobre el comercio de armas de modo que  no se pueda autorizar la venta a gobiernos de Estados cuando exista riesgo de que puedan ser usadas para torturar o infringir el Derecho Internacional y los derechos humanos y que las armas vendidas de una manera legal no puedan ser desviadas al mercado ilegal (una explicación más detallada del proceso para conseguir el TCA y su contenido la pueden encontrar en: https://jjolmos.wordpress.com/2013/06/12/el-tratado-sobre-el-comercio-de-armas/).

El TCA ya ha sido ratificado por 72 países (España es uno de ellos, lo hizo el 2 de abril de 2014), 59 lo han firmado pero aún no lo han ratificado (entre ellos Estados Unidos). Rusia y China ni tan siquiera lo han firmado, aunque el gobierno de Pekín está en proceso de evaluación de una posible incorporación.Gasto militar 2014

El TCA establecía que los Estados signatarios deberían establecer una Conferencia de Estados Partes para desarrollarlo y establecer  normas de actuación. La 1ª Conferencia de Estados Parte se ha celebrado del 24 al 27 de agosto pasados en Cancún (Mexico). A esta conferencia han asistido representaciones de 121 gobiernos así como representantes de la sociedad civil y Organizaciones no Gubernamentales (ONG,s) (España, también estuvo representada).

En esta primera conferencia se aprobó el reglamento que regulará el funcionamiento de la Conferencia de Estados Parte, el modo de financiación, el nombramiento del Secretario de la Conferencia (el sudafricano Dumigani Dladia) y la sede permanente de la misma (Ginebra, Suiza).

El aspecto más controvertido, y que ha causado más insatisfacción entre las ONG,s, ha sido el formato de informe nacional que los Estados Parte tendrán que remitir anualmente a la Conferencia. Se ha aprobado una plantilla provisional que estará a prueba durante un año. La directora de Control Arms (Control de Armas), Anna Macdonal, ha manifestado su inquietud porque no sea obligatorio hacer públicos estos informes.

Otro aspecto a clarificar sería quiénes son los donantes y cuáles son las contribuciones a las que se refiere el agradecimiento del Secretario Provisional de la Conferencia en el punto 19 del borrador del informe final de dicha conferencia (disponible en http://www.thearmstradetreaty.org/images/ATT_CSP1_2015__2.pdf) de modo que haya transparencia total en cuanto a la procedencia de la financiación.

La Unión Europea (UE) en Decisión 2015/1388 del Consejo, de 7 de agosto de 2015, autorizó a los Estados miembros Parte de TCA a adoptar el reglamento interno que se aprobara en esa 1ª Conferencia de Cancún. En el anexo de esa Decisión se establecía que los Estados miembros actuarán conjuntamente para preservar los intereses de la UE en la adopción del Reglamento de la Conferencia sobre el TCA. Sin embargo, esos intereses no están claramente definidos y  no se explica si se refieren a los económicos y seguridad o la defensa de los derechos humanos y la seguridad humana.

Previo a la conferencia, la antena de Madrid de la red Red África-Europa-Fe y Justicia, junto con CONFER y Justicia y Paz, solicitaron a todos los europarlamentarios españoles que figuran en la lista del Parlamento europeo mediante mensaje a sus direcciones de correo electrónico preguntándoles en qué sentido intervendrían para influir en la posición de los representantes europeos y del Gobierno de España durante el desarrollo de la mencionada conferencia y el desarrollo del TCA (sólo ha respondido Marcos Martino, Parlamentary Assistant to Tania GONZÁLEZ PENAS del grupo PODEMOS-GUE/NGL en el sentido de que  “Nuestro compromiso con la paz y los Derechos Humanos es manifiesto, y haremos lo que esté en nuestra mano para que las instituciones de las que formamos parte eviten la propagación de conflictos bélicos en el mundo que se alimentan de un perversa política comercial.”)

CONCLUSIONES SOBRE LA 1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DEL COMERCIO DE ARMAS

Continúan las guerras y las matanzas en tantos lugares del planeta, para las que se utilizan todo tipo de armas que llegan a manos de combatiente y asesinos por medios legales e ilegales. El TCA y la 1ª Conferencia de los Estados Parte de dicho tratado es un gran avance, pero insuficiente.

Ni para los grandes medios de comunicación, ni para algunos dirigentes políticos, ni para grandes sectores de la sociedad parece ser prioritario los asuntos relacionados con el comercio de armas, pero no hay que olvidar que las guerras se hacen con armas, y que las armas son siempre peligrosas, mucho más en manos de quienes no respetan ni los derechos humanos ni las leyes internacionales

De nada servirá la retórica de los documentos ni las buenas intenciones si de verdad no se aplica un estricto control de los contenidos del tratado y no se hace un ejercicio de transparencia por parte de Estados y organismos internacionales para facilitar el cumplimiento del TCA.

De nada servirá el TCA si algunos Estados siguen vendiendo armas a países que no respetan los derechos humanos y las emplean para violarlos sistemáticamente. Las cifras de venta de armas a determinados países señalados por el incumplimiento de las leyes internacionales y los derechos humanos sigue en aumento (aunque no es único, el caso de Arabia Saudí es paradigmático. En lo que va de año, el número de condenados a muerte ha ascendido a 130. Desde 1985, más de 2.200 personas han sido ejecutadas en Arabia Saudí, señala la ONG. De 2003 a 2014. España ha exportado armas a este país por valor de 725 millones de euros).SIPRI compra venta armas 2011-2014

Desde la sociedad civil democrática se puede hacer mucho para exigir a sus representantes políticos el estricto cumplimiento de las leyes nacionales con relación al comercio de armas (en España hay una muy avanzada al respecto anterior a la ratificación del TCA, Ley 53/2007 de 28 de diciembre, y adaptada a este mediante el Real Decreto 679/2014 de 1 de agosto) y el riguroso cumplimiento del TCA.

Javier Jiménez Olmos en colaboración con Isabel Fesser (miembro de AE F JN)

31 de agosto de 2015