Oriente Medio

Escalada en Siria. Trump usa los misiles Tomahawk

“La guerra es una masacre para conseguir la paz entre gentes que no se conocen,

para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran”

George Orwell en 1984

La guerra de Siria no ha comenzado el 4 de abril con los ataques con armas químicas a la ciudad de Jan Sheijun, como tampoco lo hizo el 21 de agosto de 2013 con ese otro ataque de las mismas armas en un barrio de Damasco. Los efectos en ambas ocasiones han sido devastadores. Pero esa guerra dura ya siete años, y son cientos de millares los muertos y heridos, millones los desplazados y refugiados.

La tragedia diaria de la guerra y sus consecuencias parece a veces olvidada, sin apenas titulares de las personas que a diario sufren la barbaridad de la guerra. Solo de vez en cuando, como ahora, por los ataques con armas químicas y por las represalias contra ellos, vuelve a las primeras páginas de actualidad. Y mientras, ¿qué hacen la comunidad internacional y los gobiernos? ¿Y qué hacemos la sociedad civil, “las personas de a pie”?

Si realmente se quisiera acabar con esta terrible guerra de Siria, habría que reflexionar sobre si el camino de añadir más violencia puede ser la solución. Antes de tomar cualquier acción militar habría que pensar si se ajusta a derecho internacional y si va a causar víctimas civiles. Las respuestas militares no deben obedecer al castigo y la represalia por acciones cometidas por los bandos enfrentados, ni mucho menos convertirse en acto de pura venganza.

Nadie va a discutir que el uso de armas químicas es un crimen de guerra, pero lo primero que se debe de hacer es tener claro quién lo ha cometido. Esa es la primera premisa, porque la experiencia demuestra que no siempre se sabe con certeza ni se disponen de pruebas concluyentes para declarar culpable a un presunto autor. Más aún, en una guerra la propaganda puede hacer parecer verdad ante la opinión pública lo que no nunca fue.

En esta guerra de Siria, como en todas sale a la luz lo peor del ser humano, y las violaciones de los derechos humanos y las masacres las cometen todos los bandos, aunque al final solo se juzgue a los perdedores. La propaganda nos hace tomar partido, sin darnos cuenta nos posicionamos con unos o con otros. Ese es el gran juego de los que sacan provecho de la guerra. No nos dejan libertad para pensar que el sufrimiento humano no distingue de bandos.

Estados Unidos y la mayor parte de la comunidad internacional han mirado hacia otro lado mientras el régimen de Al Asad, apoyado por Rusia cometía atrocidades contra el pueblo sirio, como cuando las cometían los opositores. Las organizaciones de derechos humanos acusan a ambos bandos de violaciones de las leyes internacionales y los derechos humanos. Pero parece que durante el último periodo de la guerra había un consenso no declarado de consentir a Rusia sostener el régimen de Al Asad.

Con el nuevo  presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump – cuya principal propuesta para la paz mundial es incrementar el presupuesto militar estadounidense en casi un nueve por ciento- todo ha cambiado  y ha encontrado una excusa para emplear  la fuerza militar con dureza en Siria. Los 59 misiles tomahawk lanzados sobre la base militar siria de Al-Sayrat no son ninguna broma. El pretexto de ese ataque como castigo por el presunto uso de la aviación siria de armas químicas también parece suficiente para la mayoría de los gobiernos aliados occidentales.

Esos misiles son una verdadera tarjeta de visita explosiva, un aviso a amigos y a enemigos. A su, hasta ahora, “amigo” Putin para decirle quien manda, por si acaso se le ocurre elevar el tono. A sus amigos y aliados europeos para lo mismo: aquí estoy yo, o estás conmigo o contra mí. A su protegido Israel para asegurarle su apoyo incondicional. A los enemigos como Corea del Norte para mostrarle que no le temblará el pulso para actuar militarmente. Todo el mundo debe saber que “el imperio” no ha muerto, que su potencial militar puede caer sobre la cabeza de quien ose desafiarlo.

Sin embargo, la historia nos enseña que la violencia militarista casi nunca resuelve los conflictos, más aún, los recrudece y fomenta más odio que genera más violencia. Las muestras recientes las tenemos en Afganistán, Irak y Libia. ¿qué se ha conseguido con intervenciones militares después del 11S? ¿se ha disminuido la violencia? ¿viven mejor sus habitantes? ¿hay más estabilidad en esos países? ¿se ha acabado con el terrorismo?

La emotividad que nos invade tras un atentado terrorista o un ataque con armas químicas no puede hacernos perder la razón. Las respuestas a esas acciones se deben enmarcar dentro de la legalidad internacional y los derechos humanos que nos hemos dado en las sociedades democráticas. Cualquier acción militar debe de estar amparada por esa legalidad internacional. Nadie puede actuar al margen de ella, porque si lo hace se pondrá al mismo nivel de aquellos que ya la han infringido.

Además, en el caso de la guerra de Siria en particular y de los conflictos en Oriente Medio en general, la escalada puede conducir a una guerra de dimensiones desproporcionadas. Por eso, se requiere: de los dirigentes internacionales y nacionales mucha prudencia, de los medios de comunicación que no contribuyan a fomentar la división y el odio entre los seres humanos, de las “personas de a pie” una reflexión a favor de la paz, y de todos un análisis sobre las causas de la violencia como mejor manera de poder acabar con ella.

“La verdad es más importante que la paz, porque la mentira es la madre de las guerras”

Mohandas Gandhi

Javier Jiménez Olmos

7 de abril de 2017

PREGOLPE, GOLPE Y CONTRAGOLPE EN TURQUÍA

INTRODUCCIÓN

El intento de golpe de estado en Turquía fue el foco mediático de la comunidad internacional a principios de este verano de 2016. Lo que sucede en este país es de capital importancia para la estabilidad en Oriente Medio: su posición estratégica entre Oriente y Occidente, con una población de casi ochenta millones mayoritariamente musulmana, hacen de Turquía un actor fundamental en el complicado entramado de esa región. Este país es además un miembro de la OTAN y aspira a pertenecer al Unión Europea. En el terreno económico las inversiones extranjeras son cuantiosísimas, ascendían a 1.800 millones de dólares en enero de 2015, el mayor receptor de ese capital ha sido el sector de la energía.

Los acontecimientos políticos turcos anteriores al golpe planteaban la duda de si Turquía se alejaba de Europa con la política del actual presidente de la república Tayyip Erdogan, duda que se incrementa con todo lo acaecido tras el 15 de julio de este año tras el fracasado golpe militar. La inestabilidad, con su deterioro político y económico, puede incrementar todavía más la ya convulsa situación en Oriente Medio, con repercusiones dramáticas para la paz en la región y en el mundo entero.

La política de “cero problemas con los vecinos” iniciada en 2002 con el dimitido primer ministro Ahmet Davutoglu navega a la deriva ahora, no sólo por los problemas internos consecuencia de las posturas más autoritarias de Erdogan, sino por las repercusiones de la guerra en Siria, la desconfianza de la OTAN y la Unión Europea, la emergencia de Irán tras la firma de los tratados nucleares, las difíciles relaciones con otras potencias regionales como Arabia Saudí e Irán, y las relaciones dubitativas con Rusia e Israel.

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El golpe de julio tiene unos antecedentes y unas consecuencias que se relatan a continuación

PREGOLPE

En el periodo anterior al intento de golpe de julio, Erdogan ya había trabajado para eliminar opositores, no solo con el cierre de los medios hostiles hacia su política, sino con la persecución, destitución y hasta encarcelamiento de  políticos, jueces, profesores y estudiantes, con especial atención a los disidentes kurdos.

Previamente al golpe, Erdogan ya había iniciado una profunda reforma ideológica de las fuerzas armadas, promocionando poco a poco a los puestos de mayor responsabilidad a militares afines a posiciones islamistas. Hay que tener en cuenta que los militares turcos se habían presentado siempre como garantes del kemalismo republicano laico (ideología del fundador de la república turca tras la derrota y caída del Imperio Otomano, Kemal Atatürk).

El proceso de islamización turco se ha incrementado desde principio de este siglo con la construcción de más de 20.000 mezquitas en todo su territorio, desde donde generalmente se predica una versión conservadora del islam, con el beneplácito de las autoridades actuales que encuentran en estas poblaciones un gran vivero de votos para los partidos conservadores, como lo es el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) que lidera Erdogan.

GOLPE

El ejército turco lo compone un total aproximado de unos 600.000 efectivos, el mayor de la OTAN, después del norteamericano, y dispone de un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares. En el  frustrado golpe no se han involucrado los principales líderes militares, posiblemente porque estos ya habían sido seleccionados previamente entre los más fieles al presidente Erdogan.

Otra de las causas del fracaso es que los golpistas no fueron capaces de hacerse con los principales medios de comunicación; hay que tener en cuenta que algunos de los que podían haber sido afines a los golpistas ya estaban clausurados siguiendo instrucciones del gobierno.

Además, los golpistas no tuvieron éxito, sobre todo, porque la sociedad turca mayoritariamente no secundó el golpe, incluso los partidos más progresistas y de izquierdas condenaron la intentona militar. Los militares ya han sido protagonistas en sucesivos golpes desde 1960 y casi siempre esos partidos han sido los más represaliados, así que ante la disyuntiva Erdogan o militares han optado por condenar el golpe.

Otra de las razones del fracaso se debe al escaso o nulo apoyo exterior, a pesar de que desde las proximidades del poder turco no han cesado de acusar a los Estados Unidos e incluso a la OTAN de ser cómplices de los golpistas. En Incirlik la OTAN tiene una de sus principales bases aéreas, incluso con almacenamiento de armas nucleares. La base también ha estado bajo sospecha porque ha sido considerada centro de planificación y operaciones de los golpistas. Se ha llegado a firmar que los servicios de inteligencia rusos detectaron el golpe interceptando comunicaciones desde su cercana base de Hmeymim en Siria. ¿Erdogan conocía el golpe y lo dejo seguir para obtener rédito de su fracaso?

Algunos mandos militares presionaban para recuperar las relaciones con Israel  y la confianza de Estados Unidos por considerarlas fundamentales para la lucha contra los kurdos y la obtención de inteligencia para la seguridad antiterrorista. Sin embargo, la opinión pública turca considera a Israel como uno de sus principales enemigos, aunque esta percepción parece haber disminuido en el último año. Los norteamericanos tampoco han sido muy bien vistos en Turquía por parte de los sectores más conservadores ya que los consideran poco afines al islam, y también por parte de los sectores más a la izquierda por achacarles la responsabilidad de la economía capitalista.

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El golpe propiciado por un sector de los militares, al parecer minoritario, se efectuó con la excusa de recuperar el orden constitucional que, según los golpistas, Erdogan había vulnerado, y de volver a la senda de una Turquía laica y democrática, que también el presidente estaba derivando hacia otra islámica y autoritaria.

Sin embargo, esas excusas pueden ser solo el pretexto formal porque detrás del golpe estaban también los intereses de algunas élites militares que veían como su poder iba en disminución a favor de los partidarios del islamismo de Erdogan. Este ha tratado de eliminar todo vestigio de kemalismo y laicismo republicano en el seno de las fuerzas armadas para sustituirlo por representantes de posiciones más acordes con el islamismo, como también ha intentado acabar con todos los seguidores de Fethullah Gülen dentro del ejército.

En un principio, hasta el 2013, mantuvo una alianza con el movimiento islamista liderado por el clérigo, residente en Estados Unidos, Fethullah Gülen, ahora acusado de promover el golpe a través del movimiento denominado Hizmet, que disponía de una amplia red de seguidores que ocupaban importantes cargos en todos los ministerios, incluido el de defensa, y en la enseñanza.

El gobierno turco considera principal instigador y promotor del golpe a los gulenistas. Según las autoridades turcas estos actúan como una secta y que, a pesar de ser islamistas, se presentan ante la opinión pública como laicos que no observan los preceptos del islam. Esas fuentes también afirman que los gulenistas son pro israelíes y pro norteamericanos. Precisamente Erdogan rompió sus relaciones con Gülen en 2013 al acusarlo de promover un golpe contra él.

Si con Gülen acabó mal, también lo hizo con otro de sus principales colaboradores, el primer ministro Davutoglu al que obligó a dimitir en mayo de este año (2016) por criticar el devenir autoritario presidencialista de Erdogan. Puede que Erdogan haya tratado de eliminar a todo aquel que pudiera hacerle sombra en su afán de controlar la vida política en Turquía.

Desde 1960, el golpe de julio ha sido el primero que ha fallado de los cinco que se ha sucedido desde 1960. El último fue en 1997 cuando se forzó la dimisión del Primer Ministro Necmettin Erbakan , precursor de las políticas islamistas de Erdogan.

Al parecer, esta vez el golpe ha sido capitaneado principalmente por miembros de las fuerzas aéreas, consideradas como las más aperturistas y liberales en Turquía, como ya se han mencionado oficialmente pretendían la vuelta al orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades.

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Un intento golpista sangriento, murieron casi 250 personas ese día, de los cuales más de la mitad eran civiles, también más de 1500 personas resultaron heridas. Esto también provocó una reacción popular contraria a los militares golpistas.

El golpe ha tenido tres efectos inmediatos: desestabilizar con la polarización social y el incremento del terrorismo, y el impacto negativo para la economía, principalmente en el sector turístico.

CONTRAGOLPE

Pocos días después del golpe ya había 55.000 destituidos y 11.000 detenidos entre policías, jueces y militares. En el Ministerio de Educación despidieron a casi 22.000 funcionarios. Retiraron la licencia a millares de profesores y cerraron 600 centros educativos, todos ellos sospechosos de ser seguidores de Gülen. A todo ello hay que sumar la prohibición de los funcionarios de abandonar el país.

La rapidez en las destituciones y detenciones de supuestos implicados con el golpe o de apoyarlo hace sospechar de si el gobierno ya disponía de “listas negras” de opositores a la política de Erdogan. El líder turco  ha aprovechado el golpe para incrementar las medidas represivas al amparo del estado de emergencia declarado tras el golpe. Mientras tanto la comunidad internacional en general y la UE muy en particular no expresan, más allá de la retórica diplomática, una firme condena de la deriva autoritaria del gobierno de Erdogan.

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Para las medidas represivas el gobierno cuenta con el apoyo del partido lo sustenta el AKP y del ultranacionalista MHP que es firme partidario de restaurar la pena de muerte. La pena de muerte fue abolida en Turquía en el año 2002, en una votación parlamentaria con 265 votos a favor de la abolición y 162 en contra; esta abolición era una de las exigencias previas de la UE para tratar el ingreso de Turquía. Erdogan ha declarado que la restaurará si lo aprueba el parlamento y lo justifica diciendo que también la tienen Estados Unidos, Arabia Saudí e Irán.

Erdogán, en su afán por controlar a los militares reacios a las derivas islamistas ha creado la la Universidad Nacional de Defensa dependiente del Ministerio de Defensa. Del mismo modo los Jefes de las armas militares, tierra, mar y aire, responderán ante el Gobierno, así mismo los el Jefe de estado Mayor de la Defensa y del servicio de inteligencia pasarán a depender de la Presidencia del Estado. Al Consejo Militar Supremo, hasta ahora exclusivo de los militares, ha incorporado a los Ministros de Justicia, Interior y Exteriores, este Consejo entre otras funciones designa a los altos cargos militares.

Todo ello en un intento de recortar ese poder tradicional de los militares turcos que actuaban de una manera independiente. Esta subordinación de los militares al poder civil es la situación normal en los países democráticos, sin embargo, en Turquía, en las actuales circunstancias puede también entenderse como un intento de depuración para poner al frente a los  militares más acordes con doctrina Erdogan.

TORTURAS Y VULNERACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

En el contragolpe el gobierno turco ha suspendido la Convención Europea de Derechos Humanos, y amplia a 30 días el plazo de detención sin control judicial.  Amnistía Internacional ha denunciado abusos por la aplicación del estado de emergencia. Esta organización recuerda que “la tortura está siempre prohibida” y ha instado al Comité Europeo para la Violación de la Tortura (CPT) a inspeccionar lo que está sucediendo en Turquía tras el fallido golpe. Hay que recordar que este país es miembro del Consejo de Europa y como tal tiene la obligación de cooperar con el CPT.

Erdogan y su partido AKP han sabido tomar ventaja de la situación social provocada por el golpe y han convocaron una gran manifestación el domingo 24 de julio para condenar el golpe de estado a la que asistieron todos los partidos políticos, incluso los progresistas y de izquierdas, con la única excepción del pro kurdo HDP. Una manifestación patriótica en la que se  escucharon voces contra el enemigo común Fetullah Gülen, acusado de propiciar el golpe. Desde el golpe no cesa de aumentar la popularidad de Erdogan. A finales de julio era ya del 67% frente al 47% que tenía en junio.

CAMBIOS ESTRATÉGICOS

Rusia

Las columnas fundamentales de la política de los gobiernos desde que Erdogan llegó al poder han sido la estabilidad basada en las buenas relaciones de vecindad y el progreso económico. Ambas están en peligro, por eso ha recurrido a Rusia. Una muestra simbólica de ese acercamiento está en la condena de los dos pilotos que derribaron al avión ruso después del golpe de estado, acusándoles de provocar el incidente para deteriorar las relaciones con Rusia y favorecer los interese del Gülen y los norteamericanos. El gobierno turco está especialmente receloso con el apoyo estadounidense a los kurdos que luchan contra el Estado Islámico.

Los rusos, aprovechando la sospecha de implicación norteamericana en el golpe tratan de sacar partido. Erdogan hace lo propio y parece acercarse a Rusia para presionar a sus aliados occidentales y americanos. Los turcos conseguirán también ser una parte importante en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC) e ingresar en la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) que lideran Rusia y China.

Tras el derribo de avión ruso, que efectuaba una misión de combate contra fuerzas de oposición al régimen sirio de al Asad en territorio sirio, el 26 de noviembre de 2015 por una presunta violación de su espacio aéreo, por un avión de la fuerza aérea turca, el presidente ruso Putin decidió aplicar sanciones en represalia por el derribo. Sanciones que afectaron a la agricultura y al turismo, provocando unas pérdidas en este último sector, tan importante para la economía turca, de unos 2.500 millones de dólares, el 0,15 del PIB. Además la aviación turca comenzó a bombardear las rutas del mercado negro de petróleo proveniente de Siria, bombardeos que al parecer provocaron grandes pérdidas económicas a algunos dirigentes turcos ligados a ese mercado negro.

El acercamiento a Rusia se materializó en la cumbre de San Petesburgo celebrada el 9 de agosto con la asistencia de los dos máximos mandatarios el ruso y el turco Erdogan. En ella se llegaron a acuerdos sobre economía, levantamiento de las sanciones como consecuencia del derribo del avión ruso en noviembre del 2015, continuar el proyecto de ayuda rusa para construir una planta nuclear en Turquía; y la construcción del gaseoducto Turk Stream; acuerdos sobre los kurdos, la promesa por parte rusa de no apoyar a los kurdos a cambio de no contribuir al cerco OTAN a Rusia; en cuanto a la guerra de Siria se acordaron acuerdos de cooperación entre los que se incluían cerrarlas fronteras a los terroristas, apoyar la permanencia de al Asad durante un periodo de transición y la laicidad del régimen, así como proporcionar el regreso a los refugiados.

Israel

Otra relación que Erdogan intenta recuperar es con Israel, deteriorada a raíz del incidente del buque Mavi Marmara, interceptado por la marina israelí cuando pretendía llegar con ayuda humanitaria a Gaza. Murieron 9 tripulantes turcos, aunque Tel Aviv se justificó diciendo que el barco portaba material de guerra para ayudar a los combatientes de Hamas, considerados por Israel terroristas.

El 27 de junio de este año (2016) gobiernos turco e israelí acordaron normalizar las relaciones. Turquía consiguió la disculpa oficial del asalto e indemnizaciones millonarias para las familias de las víctimas del asalto al barco, la modernización de material de guerra (carros de combate y aviones) y la compra de los sofisticados drones de fabricación israelí. Israel recupera así un gran cliente en la compra de armamento, recupera zonas del espacio aéreo turco para el entrenamiento de sus pilotos de combate. Ambos países ganan compartir inteligencia en lo que respecta a Irán y los kurdos.

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OTAN

Turquía es miembro de la OTAN desde 1952, pero en los últimos tiempos las relaciones con la Organización Atlántica están llenas de lagunas debido a las posiciones trucas respecto la guerra de Irak (no permitió el uso de sus bases para la invasión de 2003) y la de Siria (donde su posición de lucha contra el Estado Islámico es controvertida ya que centra su prioridad en combatir a los kurdos que a su vez están apoyados por EE. UU.).

Pero Turquía es estratégicamente demasiado importante como para dejarla en manos de otros y a la OTAN (léase EE: UU) poco lo importó que los golpes militares de 1960, 1971, 1980 y 1997, si seguía manteniendo su influencia en la zona. Erdogan se ha mostrado más hostil con la Alianza en los últimos tiempos lo que puede haber propiciado inquietud en la OTAN. No obstante las fuentes autorizadas de la Organización siguen considerando a Turquía un aliado en el que confían plenamente. Lo cierto es que la OTAN no quiere perder a Turquía, entre otras razones porque no quiere verla caer en manos de Rusia.

Países árabes

La política de Erdogan encuentra opositores entre algunos países musulmanes y aliados en otros. Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Egipto no la apoyan porque la consideran próxima e influenciada por los “hermanos musulmanes” a los que consideran enemigos de sus respectivos regímenes. Sin embargo, Erdogan sí encuentra apoyo en Qatar cuyos dirigentes son uno de los mayores sustentadores de la cofradía.

CONCLUSIONES

Las consecuencias de la política de Erdogan antes y después del golpe repercuten directamente sobre:

  • El turismo, que ve decrecer los ingresos de este sector tan importante para la economía del país que hasta ahora supone el 10% de su PIB, lo que implicará un crecimiento del déficit. El deterioro de la economía repercutirá directamente sobre la sociedad, con lo que se incrementará la polarización y el descontento que puede conducir a episodios violentos
  • Las relaciones internacionales especialmente con la OTAN y la UE, Rusia y sus próximos, tanto Israel, los países árabes e Irán. Su aptitud poco clara en la guerra de Siria tampoco contribuye a apaciguar estas relaciones. Hasta ahora su prioridad ha sido combatir a los independentistas turcos aún a costa de enfrentarse con su aliado norteamericano y de enconar las relaciones con Rusia.

Una vez más se demuestra que las relaciones internacionales priman los intereses nadie quiere enemistarse con Erdogan, y los derechos humanos solo se mencionan en actos protocolarios con la retórica habitual. Los Estados Unidos no quieren perder sus bases militares en Turquía, la UE teme que se agudice la crisis de los refugiados si Turquía abre la puerta hacia Europa. Rusia trata de acercarse para tomar ventaja estratégica y económica. A ninguna le importan los derechos humanos. No digamos a Israel y la mayoría de los países musulmanes de la región.

La deriva de Turquía puede conducir a una situación todavía más inestable de Oriente Medio.

Las consecuencias para la paz pueden ser dramáticas.

Javier Jiménez Olmos

18 septiembre 2016

CIEN AÑOS DE CONFLICTOS EN ORIENTE PRÓXIMO: LA HERENCIA DE SYKES-PICOT

Al acabar la Primera Guerra Mundial las fronteras de una parte del mundo cambiaron. Los grandes imperios vencedores de la Gran Guerra, Gran Bretaña y Francia, inventaron fronteras y crearon países al albur de sus particulares intereses económicos y estratégicos. Oriente Próximo fue uno de esos lugares donde se diseñó el mapa con los dictados del imperialismo: explotación y división.

Las grandes potencias británica y francesa, tan celosas de la civilización y la democracia para sus adentros no tuvieron escrúpulos a la hora de explotar los recursos naturales y los seres humanos de los países que colonizaban, sin que para estos hubiera concesión democrática alguna. Para asegurar esa explotación utilizaron el lema tan antiguo “divide y vencerás”. Para ello, cuando llegó la ocasión crearon divisiones fronterizas artificiales sin tener en cuenta en absoluto el deseo de las personas que dentro de ellas se encontraban.

Con anterioridad a la Gran Guerra, en 1884, Francia y el Reino Unido convocaron la Conferencia de Berlín para discutir las fronteras de las colonias en África, el encargado de organizarla fue el Canciller alemán, Otto Von Bismarck. Franceses y Británicos estaban muy en expandir sus imperios y explotar los grandes recursos naturales africanos. Aunque los Estados Unidos también fueron invitados no mostraron interés en la colonización africana.

Italia y Alemania tenían interés muy especial en el territorio africano porque querían competir con las vastas posesiones que ya disponían sus adversarios británicos y franceses. Sin embargo, ni un solo representante africano fue invitado a la conferencia. Era una forma de reafirmar la superioridad europea que, con la excusa de llevar la cristiandad y la civilización, abusarían, oprimirían y hasta esclavizarían por pura codicia imperialista.  En la Conferencia de Berlín se ignoró la cultura africana, la división tribal, las razas, religiones y otros aspectos tradicionales para configurar unas fronteras al servicio de los imperios.África colonial 1913Hay que indagar en las “miserias de la historia” para averiguar las causas de los innumerables conflictos que desde la era colonial hasta nuestros días tienen lugar en África. Los trágicos resultados del colonialismo se hacen patentes en ese continente cada día. La responsabilidad también pertenece al pasado, a aquellos que con sus políticas imperialistas justificaron la indignidad de seres humanos, a aquellos que permitieron o participaron en la explotación egoísta de los recursos naturales y de las personas.

Ahora se cumplen cien años del Tratado de Sykes-Picot en el que se plasmaba el diseño inicial del Oriente Próximo (también denominado Oriente Medio). Un diseño, como el africano, realizado de acuerdo con las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial. Tampoco se tuvieron en cuenta los deseos y las características propias de la región. El petróleo tan abundante y la posición estratégica eran imprescindibles para la maquinaria de guerra de las potencias imperiales que luchaban: de un lado Alemania con su aliado el Imperio Otomano y de otra británicos y franceses. Como es natural los vencedores dictaron el reparto final del territorio de los otomanos.

Como en África, los conflictos en Oriente Próximo tienen un origen cuya parte más importante se encuentra en la historia. Para comprender las guerras y conflictos que ahora se desarrollan se necesita analizar cómo se formaron las actuales fronteras. Las causas de las guerras actuales en Oriente Próximo tienen razones inmediatas, como las invasiones de Afganistán e Iraq. No obstante, la historia pasada nos dará muchas de las claves para saber por qué se lucha en Siria e Iraq, de donde viene la rivalidad suni-chií (árabe-iraní), qué ocurre en Líbano, hacia dónde va Turquía, cuál es el origen del conflicto palestino-israelí, cómo evolucionan Egipto e Irán, a qué se debe la influencia de las monarquías del Golfo, en especial al de Arabia Saudí en el mundo suní.

Un siglo de los acuerdos de Sykes-Picot

Las fronteras actuales de de Oriente medio se diseñaron por el británico Mark Sykes y el francés Fraçois Picot. Los dos diplomáticos dividieron el mapa de una de las más volátiles regiones del mundo en estados que no tuvieron en cuenta las peculiaridades étnicas y religiosas de sus habitantes. El Tratado Skykes-Picot fue firmado en secreto por británicos y franceses el 16 de mayo de 1916 y es la base de las actuales fronteras de Oriente Medio.pacto-sykes-picotUn siglo después, Oriente Medio continua sufriendo las consecuencias de la firma de ese tratado, la mayoría de los árabes culpan de la violencia posterior, de la ocupación de palestina por los judíos y del surgimiento del ISIL a ese tratado Sykes-Picot.

El Imperio Otomano (1516-1924)

En las últimas décadas antes de su desaparición, el Imperio Otomano había perdido el control de muchos de sus territorios en favor de las potencias coloniales crecientes Francia, Gran Bretaña e Italia. Francia tomó el control de Argelia en 1830 y de Túnez en 1881; mientras que Gran Bretaña obtuvo los dominios del Golfo de Arabia en 1820, Omán en 1861, Egipto en 1882, y Kuwait y Sudán en 1899  y el control del protectorado de Adén en 1939; Italia se anexionó Libia en 1911. Pero a principios de la Gran Guerra en 1914,  los otomanos todavía dominaban los territorios de Damasco, Alepo, Raqqa, Basora y Bagdad.

Oriente Próximo en 1914
Cuando comenzó la I Guerra Mundial, los otomanos se aliaron con Alemania y el Imperio Austro-Húngaro en contra de británicos y franceses, fue entonces cuando los regímenes políticos y el mapa de la Región comenzaron a cambiar.

Mark Sykes (1879-1919)

Sykes era un consejero político, diplomático, político y militar además de un incansable viajero. Representó a su país en las conversaciones secretas que mantuvieron con Francia y Rusia para repartirse el Imperio Otomano en Oriente Medio y Anatolia. Sykes firmó lo que se conoce como tratado Sykes-Picot. Se cree que este diplomático también jugó un papel significante en el borrador de la Declaración de BalfourSykes

Sykes, que había nacido en el seno de una familia acomodada, publicó un número de libros durante los años veinte. Su trabajo incluía dos libros de ciencia militar y tres sobre el Imperio Otomano y los países islámicos que componen la región de Oriente Próximo. Estos libros contenían observaciones del propio Sykes obtenidas durante sus viajes a Oriente Medio y Anatolia. Por lo que se le podía considerar un  gran conocedor de la zona.

En 1915, basadas en las recomendaciones de Sykes, el gobierno británico creó la Oficina de Asuntos Árabes. Esta institución servía a la inteligencia británica con sede en Egipto y se encargaba de controlar las actividades políticas en el Oriente Próximo. Se cree que allí descubrió las viejas denominaciones de regiones administradas por el Imperio Otomano tales como Palestina, Siria o Iraq.

Sykes murió en París a causa de la “gripe española” en 1919 cuando asistía a una conferencia de paz. Habían pasado solamente tres años desde la firma del tratado que él había promovido. Nunca llego a ver los mapas que había diseñado plasmados sobre el terreno y que cambiaron las fronteras de Oriente Medio por los años siguientes.

Francois Georges-Picot (1870-1951)

Picot era un diplomático francés hijo de historiador George Picot. Negoció en secreto el tratado con Sykes. Picot trabajó en la Corte de Apelación de París durante dos años antes de trabajar como diplomático. Sirvió como secretario del Embajador en Copenhague antes de ser destinado como Cónsul General en Beirut un poco antes de comenzar la Gran Guerra. En Beirut, Picot estableció grandes relaciones con los líderes cristianos maronitas, luego fue destinado a El Cairo antes de volver a París en la primavera de 1915.Picot

Como miembro del Partido Colonial Francés, defendió a los árabes que apoyaban al mandato francés en sus propios países. Entre 1917 y 1919, Picot fue Alto Comisionado en Palestina y Siria, y, en esa función, recomendó el despliegue de 20.000 soldados franceses, abriendo el camino para la llegada del General Henri Gouraud que sería comandante en jefe del ejército francés de Levante. Más tarde fue destinado como ministro plenipotenciario en Bulgaria y Argentina.

Contenido del acuerdo Sykes-Picot

Durante la Primera Guerra Mundial, los ministros de asuntos exteriores de Francia, Rusia, Reino Unido e Italia nombraron un grupo selecto de diplomáticos para mantener conversaciones con la finalidad de determinar la parte del Imperio Otomano, al que apodaban “el hombre enfermo”, que correspondería a cada uno al finalizar la Gran Guerra. Entre Noviembre de 1915 y Mayo de 1916, tuvieron lugar negociaciones en secreto e intercambiaron memorandos de entendimiento entre los ministros de asuntos exteriores de esos países, principalmente a través de los representados por el británico Sykes y el francés Picot.

Los británicos, que eran la parte más poderosa de todos ellos, negociaban al mismo tiempo en contacto con el Emir y Sarif de la Meca Hussein bin Ali, quien había organizado el complot para una revolución con el objetivo de establecer un reino árabe en la región. El 16 de mayo de 1916, se firmo en secreto un acuerdo entre Sykes y Picot, que aprobó también el ministro ruso de asuntos exteriories Seergey Sazonov.

El tratado contemplaba el establecimiento de cinco nuevas entidades en Levante:

La primera entidad se extendía desde Bagdad hasta el sur para incluir Kuwait y alcanzar la costa del Golfo. Esta entidad estaría bajo el control directo de los británicos.

La segunda, combinaba lo que hoy es el norte de Iraq, Jordania y el desierto de Negev, alcanzando toda la ruta hasta el Sinaí. Esta parte quedaría bajo influencia británica.

La tercera, incluía el área costera que se extiende desde el sur del Líbano hacia el norte de las provincias de Mersin, Iskenderun y Adana. Todo ello bajo control francés.

La cuarta entidad comprendía el desierto de Siria. Que quedaba bajo influencia francesa.

La quinta, incluía la parte otomana de Palestina que quedaba como una zona internacional debido a su importante significado para las tres religiones monoteístas. Los británicos, no obstante, tendrían el control de Acre y Haifa.El-Tratado-Sykes-Picot-de-1916Con respecto a Rusia, el acuerdo establecía que el Zar conservaría su influencia en Estambul, los territorios adyacentes al estrecho del Bósforo y las cuatro provincias colindantes con las fronteras rusas en el este de Anatolia. A Grecia se le asignó el control de las costas del oeste de Turquía. A Italia se le concedió el control sobre el sudoeste de Turquía.

Revelación del tratado Sykes-Picot

Cuando el Zar Nicolás II fue depuesto por la revolución de 1917, los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, encontraron una copia del tratado Sykes-Picot en los archivos del gobierno. Leon Trosky, compañero de la revolución de Lenin, publicó una copia del acuerdo en el órgano oficial del partido comunista el periódico Izvestia el 24 de noviembre de 1917 con objeto de denunciar los planes imperialistas para repartirse el Imperio Otomano la finalizar la Primera Guerra Mundial. Lenin denominó el tratado como “acuerdo de los ladrones colonialistas”. La exposición pública del tratado causó un gran escándalo político en Gran Bretaña y Francia

La declaración de Balfour

Gran Bretaña, al mismo tiempo que negociaba con el Sharif de la Meca Hussein bin Ali, se comprometía con los sionistas a establecer “un hogar nacional para el pueblo judío”. Lo que se plasmó en una carta fechada el 2 de noviembre de 1917, escrita por el entonces secretario del Foreign Office, Athur Balfour, dirigida al barón Walter Rothschild, un íntimo amigo del movimiento sionista liderado por Chaim Weizmann.

El compromiso británico fue respaldado en 1920 cuando Harbert Samuel, un judío sionista británico, llegó a Palestina como primer alto comisionado británico para ese país. Ese año, se formalizó el Mandato británico sobre Palestina en la Liga de Naciones con un artículo especial en su legislación.

Las consecuencias del Tratado Sykes-Picot

Después de la caída del Imperio Otomano y la toma de Palestina e Iraq, los británicos abandonaron la idea de la partición de dicho imperio como inicialmente se había planeado en Sykes-Picot. En su lugar, se centraron en el mandato aprobado en la Conferencia de San Remo, celebrada el 26 de abril de 1920 con el objetivo de definir el destino de los territorios ocupados en Oriente Medio. Lo aprobado en San Remo se oficializó en el Tratado de Sevres el 10 de agosto de 1920.

Las principales consideraciones tomadas en cuenta entonces fueron las relativas al petróleo y el transporte. Los británicos se habían enfrentado a muchas dificultades durante la guerra cuando trataban de ocupar Iraq.  El estallido de la guerra había probado la importancia estratégica del petróleo. En esa época, los británicos controlaban los recursos petrolíferos en Irán. Su principal preocupación era impedir que los alemanes, principales contribuidores en la Compañía Turca de Petróleo, alcanzaran los pozos que sabían existían en la región iraquí de Kirkuk.

Las entidades del Mandato

Entre 1915 y 1916, Ahmed Djemal Pasha, el último líder militar otomano, dictó severas sentencias contra árabes nacionalistas intelectuales de Levante y ejecutó a algunos de ellos. Como resultado, los que apoyaban el nacionalismo reclamaron la independencia total del Imperio Otomano. Este hecho coincidió con la declaración del Sharif de la Meca Hussein bin Ali, a levantarse contra el imperio el primero de junio de 1916. Hussein anunció que intentaba establecer un estado árabe que se extendería desde Alepo, en Siria, hasta Aden en el sur, tal como había mencionado en su correspondencia con el Comisionado Británico en Egipto Sir Henry McMahon. Eso, sin embargo, no estaba en concordancia con las consideraciones coloniales de los aliados establecidas en la conferencia de San Remo.

Cuando los británicos estaban tratando de expulsar al ejército otomano de Levante, las fuerzas árabes, conducidas por Faisal, el tercer y más popular hijo de Hussein, estaban protegiendo el ala derecha de las fuerzas británicas. Faisal entró en Damasco el primero de octubre de 1918, y fundó un gobierno árabe bajo el mando de su padre, en un intento de imponer la nueva realidad a británicos y franceses. Los franceses, que ya habían ocupado Beirut, simularon que querían alcanzar un acuerdo con Faisal, al tiempo que sus tropas se movían hacia Damasco para derrotar a Faisal en Maysalun, cerca de Damasco.

En compensación, los británicos fundaron un nuevo reino árabe para Faisal en la antigua provincia del imperio otomano de Iraq, en  la cual el ejército británico había penetrado en 1915 y ocupada totalmente en 1917. Esas provincias fueron unidas más tarde con lo que se llego a conocer como el reino de Iraq. Mientras tanto, Francia renunció a sus reclamaciones sobre la provincia de Mosul por una mayor participación en la Compañía de Petróleo Turca. La compañía fue confiscada por los aliados y restablecida con el nombre de Compañía de Petróleo de Iraq.

En 1920, los franceses se anexionaron algunas partes del las provincias otomanas -que estaban previamente dentro de Beirut y Damasco- para crear el estado libanes, con las fronteras actuales. Los franceses más tarde comenzaron a tratar con el resto de la región que estaba bajo su mandato, a la cual llamaron Máshrek (el que esta la este, para distinguirlo del Magreb al oeste). Además del Líbano, establecieron cuatro estados más: dos basados en las respectivas regiones de Alepo y Damasco, y otros dos relacionados con los grupos alauitas y drusos.  En respuesta a la presión nacional, los franceses mezclaron Alepo y Damasco en un estado en 1932, que se llegó a ser conocido como la República Siria. Después también se anexionaron los estados druso y alauita.syriamap

Siria en 1932

Las fronteras un siglo después

Tras de la Primera Guerra Mundial surgieron conflictos en la Península Árabiga. Las guerras terminaron cuando al-Saud se apoderó las regiones que estaban bajo la influencia del Ali, hijo mayor de Hussein y su principal heredero. El reino saudí se estableció en 1932.

Palestina, mientras tanto, había estado bajo el gobierno del general británico Edmund Allenby desde que entró en Jerusalen en 1917. Su frontera Este con el emirato de Transjordania fue la misma que habían prometido como hogar nacional de los judíos, como se contemplaba en la Declaración de Balfour.

Al acabar la Gran Guerra, el acuerdo Sykes-Picot se reemplazo por el de San Remo (tratado posterior de Sevres) y las políticas que se aplicaron para los recién creados países árabes en el Máshrek. Nada de lo acordado por Sykes-Picot se contempló, excepto la demarcación de fronteras inicial de Líbano, Iraq, Transjordania y Palestina. En 1939, Turquía tomó por la fuerza la provincia Siria de Iskenderun, en colaboración con las autoridades del mandato francés. La colonización británico-francesa permanecería en los países del Máshrek, excepto en la región del Yemén, Arabia Saudí y Transjordania, hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Las monarquías de Egipto e Iraq firmaron tratados con los británicos que prácticamente les impedían obtener su independencia, pero cuando ambas monarquías fueron abolidas obtuvieron su independencia en 1952 y 1958 respectivamente. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno francés accedió a la independencia de los dos países bajo su mandato: Siria y Líbano se independizaron en 1943.

Un día de la primavera de 1948, los británicos finalizaron su mandato en Palestina. Horas más tarde, el líder judío, futuro primer ministro, David Ben Gurion proclamó el Estado Judío. Los británicos, antes y durante la guerra, hicieron llamamientos a la migración de judíos europeos a palestina, marcando el camino para la creación del nuevo estado.

El papel internacional de británicos y franceses comenzó a decaer después de la crisis del Canal de Suez en 1956. Durante los sesenta y setenta del siglo XX, los británicos comenzaron a salir de la Península Arábiga. Se retiraron de Kuwait en 1965, el protectorado de Adén en 1967, de Muscat y Omán en 1970 y de Qatar y emiratos Árabes Unidos en 1971.

Desde entonces, apenas han cambiado las fronteras de los países árabes, excepto por la reunificación en 1990 de Yemen del Norte y Sur. En 1993 el Acuerdo de Oslo entre palestinos e israelíes sólo condujeron a que los palestinos se vieran limitados a su propio autogobierno en dos zonas geográficamente inconexas en la Franja de Gaza y la parte Oeste en Cisjordania.oriente-medio-mapa

Conclusiones después de cien años del Tratado de Sykes-Picot

El inicial tratado de Sykes-Picot, elaborado y firmado en secreto, y los posteriores acuerdos para repartirse los restos del Imperio Otomano fueron la muestra de hasta dónde la avaricia imperialista podía llegar. Para nada se tuvieron en cuenta a la hora de la división del territorio sus lenguas, culturas, tribus o religiones.

Aunque el diseño inicial de la repartición lo realizaron Sykes y Picot, la configuración definitiva se estableció después del Tratado de Sevres y en la Conferencia del Cairo, celebrada en 1921 y presidida por Wiston Churchil, partiendo del tratado de Sykes-Picot y la Declaración de Balfour.

El engaño se usó como arma maquiavélica para prometer aquello que no se tenía la intención de cumplir. Los “imperios democráticos” británico y francés no tuvieron escrúpulos a la hora de anteponer sus intereses coloniales a los valores que pregonaban defender.

Los soviéticos, una vez depuesto el zar Nicolás II, y los norteamericanos no participaron en el reparto colonial. Ideológica y paradójicamente unidos contra el imperialismo, dejaron para más adelante, después de la Segunda Guerra Mundial, la repartición de las zonas de influencia, abandonando entonces sus respectivos ideales marxistas y liberales contrarios al imperialismo.

Los poderes imperiales tuvieron la precaución de nombrar reyes y líderes dóciles a su causa en los territorios que controlaban. La corrupción se generalizó provocando descontento general entre la población árabe.

Cien años después de Sykes-Picot los árabes se sienten todavía la humillación histórica del reparto, que causa tanto rechazo a Occidente y  fomenta la expansión del islamismo radical.

La unificación de algunos territorios y la separación de otros ha agravado el conflicto entre la comunidades suní y chií. La rivalidad es el reflejo de la tradicional enemistad árabe-persa que hoy en día se traduce en el ansia por dominar la ideología del mundo musulmán según sus respectivas visiones del Islam. La competición se traduce en lucha por dominar las producciones y transporte del gas y petróleo, y en una escalada militar que puede conducir a otra confrontación bélica.

El engaño a los árabes con relación al reparto de Palestina con la posterior creación del Estado de Israel constituye uno de los principales agravios y la causa del permanente conflicto palestino-israelí.

La indefinición sobre la nación kurda es otra parte importante del tratado Sykes-Picot y posteriores acuerdos. El territorio kurdo se encuentra dividió entre cuatro estados: Iraq, Siria, Turquía e Irán. La paradoja actual es que el Estado Islámico y los kurdos, ambos fervientes detractores de la división Sykes-Picot, luchan en bandos diferentes para reformar las fronteras actuales.

El patrocinio de los líderes corruptos de las entidades y posteriores estados creados por parte de las potencias vencedoras (después de la Gran Guerra Francia y Reino Unido, y luego tras la Segunda Guerra Mundial de La Unión Soviética y Estados Unidos) y al servicio de los intereses de ellas ha contribuido a la desafección de regímenes de modelo socialista u occidental en beneficio del crecimiento de la vía del islamismo.

El resultado final es: golpes de estado, inestabilidad política, subdesarrollo en casi todos los órdenes, revoluciones, fanatismo religioso, terrorismo y guerras.

Oriente Medio es un nido de confusión por tanta mezcla realizada sin sentido y por tanta riqueza natural de su subsuelo que ha llevado a la ambición por el control de la región. La historia, pasada y reciente, con ese punto de partida en el tratado de Sykes-Picot, nos muestra el peligro del menosprecio de las culturas de las personas que habitan territorios sobre los que los imperios coloniales declararon su derecho con el argumento de la conquista militar.

A principios del siglo XXI el mundo árabe, cien años después del Tratado de Sykes-Picot, comenzó a de nuevo a agitarse después de la invasión de Iraq, la Primavera Árabe, la guerra de Siria y el surgimiento del Estado Islámico.

En junio de 2014, el ISIL cambió las fronteras de Iraq y Siria, para restaurar el Califato sobre los escombros de Sykes-Picot.

Javier Jiménez Olmos

23 de mayo de 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TURQUÍA ¿SE ALEJA DE EUROPA?

Introducción histórica de la Turquía actual

Tras la caída del imperio otomano, después de la I Guerra Mundial, Turquía se transformó en un estado y se constituyó en república. En 1923, el  Tratado de Lausana, que revocaba el anterior de Svres, no aceptado por los turcos, definió las nuevas fronteras de Turquía como el estado moderno actual.TratadoDeSevres1920.svg

Fue Kemal Atatürk, el artífice de la Turquía moderna. Creó el Partido Republicano del Pueblo (CHP) para formar un estado al estilo europeo y con una política al modo occidental. Las reformas de kemalistas no fueron bienvenidas por todos los turcos. El partido de Atatürk reprimió con dureza a la oposición de tal forma que se convirtió en partido único desde 1924 hasta la II Guerra Mundial. Se puede decir que a partir de Atatürk se inició una revolución desde arriba, puesto que fueron los líderes los que tomaron la iniciativa del cambio.Lausana 2En la década de 1920 a 1930 Turquía experimentó una profunda transformación, entre otras acciones políticas y sociales, se eliminaron la sharia (ley coránica) de la vida pública y la religión del curriculum académico, y se legisló a la manera europea. Las mujeres fueron el símbolo de la nueva Turquía con la proclamación de la igualdad de derechos, incluido el de voto (primero en las locales en 1930 y después en las generales en 1934). No obstante, como ha sucedido en otros tantos países con esa igualdad legal, la realidad es que en el ámbito privado Turquía continuaba siendo una sociedad patriarcal.Tratado Lausana

Tras la II Guerra Mundial se volvió al sistema de partidos políticos, abandonando el régimen de partido único anterior. Las élites dirigentes consideraron a Turquía un país más de la nueva Europa surgida de la guerra. En 1959 entró a formar parte del Consejo Europeo. Previamente, en 1952, había sido incluida dentro de la OTAN, por lo que entraba a formar parte del bloque occidental que apoyaba a Estados Unidos contra la Unión Soviética.Historia Turquía

En 1961 tuvo lugar un  golpe de estado que acabo con el ajusticiamiento del primer ministro Aduan Menderes. Los militares devolvieron el poder a los civiles al año siguiente. En 1980 otro  nuevo golpe militar inició una época de represión contra los partidos de izquierda y los kurdos. En 1982 se aprobó una nueva constitución en la que se decidió que la religión debía de incluirse en la enseñanza general: la religión volvía a la escuela. Los nuevos dirigentes buscaban en el islam un elemento integrador ante la continua desunión civil.

Aunque por ley los militares turcos deben dejar las fuerzas armadas para ingresar en la política, el ejército turco ha desempeñado, y sigue desempeñando,  un papel muy importante en el desarrollo de la política turca. Pero, contrariamente a lo que ha sucedido en otros países, el ejército ha sido “un agente e instrumento modificador de la república”.los-lideres-del-golpe-1980-octubre-del-mismo-ano-centro-general-evren-izquierda-tahsin-sahinkaya-1403103371145

Los líderes del golpe de 1980

En 1983 volvieron las elecciones democráticas que ganó Halil Targut  Özal, quien promovió una nueva época de apertura con relaciones económicas con países de Oriente Medio y Asia central, en las que al modo liberal compaginaba el libre mercado con la religión. Los años noventa fueron un periodo de inculcar un sentido de identidad euro-asiática.

Turquía en el siglo XXI

Durante la primera década siglo XXI los partidos islamistas ilegalizados evolucionaron hacia un conservadurismo demócrata renovador. Se pensaba en que podían ser el puente de unión entre el islamismo moderado y Europa. Se creó el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) que durante el periodo 2002-2007 se mostró muy activo en las reformas democráticas y en las negociaciones con la UE. Era la época de la Turquía equilibrada y mediadora de los primeros tiempos del liderazgo de Recep Tyyip Erdogan.images

Erdogan

Turquía era el ejemplo de la moderación y la democracia dentro del mundo islámico. No obstante, Ahmet Davutoglu inició de una corriente,  en los momentos actuales ya desarrollada, que presentaba a Turquía como futura gran potencia en la región por sus recursos y por su historia. Es el pensamiento que renueva las glorias del imperio otomano reflejado en el libro, del ahora primer ministro Davutoglu, titulado Estrategia Profunda (2001) y que quizás fuera el principio ideológico de la deriva hacia las actitudes menos moderadas de los últimos tiempos.images (1)

Davutoglu

El partido Justicia y Libertad (AKP) llega al poder en el 2002. Durante la primera década de los 2000,s tuvo un papel de mediador en toda la región. Sin embargo, después de los desordenes producidos en la región tras la llamada Primavera Árabe su actitud ha cambiado. En primer lugar, su apoyo a los partidos islamistas no parece haber dado los frutos esperados; por otra parte, su imagen de modelo democrático dentro del mundo musulmán se ha deteriorado; y por último, y como consecuencia de lo anterior  Turquía ha perdido importancia geopolítica, lo que ahora intenta recuperar a través de la guerra de Siria.

A partir de 1999 trató de aproximarse a dos de sus enemigos clásicos: Grecia y Siria. Para consolidar su candidatura a la Unión Europea (UE) se presentó también como mediadora en el conflicto palestino-israelí. Aunque su lucha contra los separatistas kurdos continuaba sin contemplaciones. Ese mismo año fue detenido Abdullah Özalan, el líder kurdo fundador del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK). En 2001 era, junto con Israel un de los principales aliados de Occidente en Oriente Medio. Sin embargo, en 2003 no apoyó la invasión de la coalición aliada, patrocinada y liderada por Estados Unidos, para invadir Irak.images (2)

Özalan

Sin duda, los primeros años del siglo XXI fueron la edad de oro para la política exterior turca, basada en su papel de mediador en todos los conflictos de la zona: Israel-Palestina, Israel-Siria, Líbano e Irak. Además, estrechó sus relaciones con Irán,  Siria y con Israel hasta finales de 2008 cuando los israelíes atacaron la franja de Gaza como operación de castigo contra los activistas de Hamas, relaciones que terminan en 2010 a causa del ataque, con víctimas, a un barco turco que portaba ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Durante esa década le comercio, tanto exportaciones como importaciones, con sus vecinos no dejo de incrementarse.

La deriva de Erdogan

Hacia final de la década de los 2000,s tiene lugar la inflexión desde la ejemplaridad democrática de un país musulmán que quiere integrarse en Europa hacia otro más hostil en sus relaciones de vecindad y más autoritario interiormente. La influencia ideológica de la doctrina estratégica de Davutoglu ha sido significativa. La visión imperialista otomana de esa estrategia le ha hecho convertirse en un país con menos papel de mediador neutral y más de participante activo en los asuntos internos de sus vecinos.

Efectivamente el libro de Davutoglu, Estrategia Profunda, editado en el 2001, achacaba a causas políticas y económicas la decadencia del Islam en general,  y muy en particular la del imperio otomano. Su análisis coincide con el del islamismo clásico en el sentido de culpar de la decadencia al abondono de la identidad islámica y a los dictadores musulmanes  serviles a los intereses extranjeros, como en Egipto, Siria o Libia, o a los regímenes monárquicos aliados de los norteamericanos en Arabia Saudí, las monarquías del Golfo y Jordania, todos ellos sin apoyo popular.descarga

Antes de la primavera árabe, Turquía apoyaba a los regímenes islamistas de Al-Bashir en Sudán, a los Hermanos Musulmanes en Irak y a Hamas en la Franja de Gaza. No obstante, mantenía buenas relaciones con al Assad en Siria, Mubarak en Egipto y Gadafi en Libia. Sin embargo, Davutoglu supuso que la caída de Ben Ali en Túnez y Mubarak en Egipto en 2011, como consecuencia de las revueltas de la primavera árabe, significaban el comienzo de profundas transformaciones en Medio Oriente y África del Norte (La región conocida con siglas en inglés como MENA, Middle East and North Africa). Ahora el gobierno turco apoya a los Hermanos Musulmanes y al Ejército Libre en Siria en alianza con Qatar y Arabia Saudí, de este modo, siguiendo la doctrina islamista de Dovutoglu,  la Turquía otomana suní se confabula con sus correligionarios del  Golfo.

Después de 2011, los partidos islamistas de Egipto, Libia, Siria, Túnez y Yemen son considerados aliados naturales, no obstante que alguno de ellos, como el caso de los Hermanos Musulmanes egipcios, sean enemigos del régimen saudí. El apoyo turco a grupos extremistas violentos en la guerra de Siria ha despertado recelos entre los gobiernos occidentales y Estados Unidos. Mientras las relaciones con Israel siguen siendo distantes desde el asunto del ataque al barco con ayuda humanitaria ya mencionado.

La dificultad turca para el ingreso en la UE

El debate de la candidatura y posterior ingreso en la UE presenta una serie de condicionantes difíciles de abordar. Primero, el factor religioso cultural que asusta a la UE por lo que podría significar para la “Europa cristiana” la incorporación de una enorme e influyente comunidad musulmana (75 millones de habitantes)  con voz y voto en las decisiones europeas. Segundo, su situación geográfica puente entre Oriente y Occidente, entre Europa y Asia. Tercero, la economía turca muy por debajo de la media de los países europeos de su, con graves problemas de desigualdades entre regiones y con una renta per cápita reducida en comparación con la de la UE tamaño (en el 2014 el PIB per cápita de la zona euro fue de 29.900 euros, mientras en Turquía lo era de 7.991). Cuarto, el fenómeno migratorio, en caso de una apertura de fronteras para la población turca, sería muy difícil de asimilar por los países más desarrollados de la UE, como ya sucede en la actualidad sin la incorporación de los turcos. Quinto, las instituciones turcas y  su situación política más inclinadas en los últimos tiempos hacia un islamismo más radical, lo que influiría en las decisiones de la política exterior europea para producir más disensiones de las habituales en su seno.descarga (1)

Turquía se ha sentido infravalorada por los europeos, por lo que su reacción ha sido la de presionar con ese retorno al islamismo político reivindicativo y no al integrador de los primeros tiempos. Ese hacerse notar y valer ante la comunidad internacional, muy especialmente ante la UE, le hace enviar señales de poder con sus intervenciones en los asuntos de la región como participante activo y partidista en vez de su anterior contribución a la moderación y la mediación. Por último, hay que considerar siempre el estamento militar cuyo descontento puede provocar situaciones de inestabilidad o incluso golpes de estado, como ya ha sucedido a lo largo de la historia reciente de Turquía.

Las causas de ese giro en de los dirigentes turcos, con Erdogan y Dovutoglu a la cabeza, pueden encontrarse en el rechazo a su ingreso en la UE, manifestado explícitamente tanto por la primera ministra Merkel como por el presidente francés Sarkosy, además de factores de inestabilidad interna como el separatismo kurdo y el terrorismo, y el descontento de amplias capas de la sociedad turca más inclinadas a mirar hacia el oriente musulmán, principalmente en la parte central y oriental del país.  Todo ello agravado por la guerra de Siria y la crisis de los refugiados que llegan a millares a las fronteras turcas. El gobierno de Erdogan, ante tales circunstancias ha optado por la represión de kurdos y disidentes izquierdistas, y por el discurso del miedo al cambio de gobierno, en la clásica manifestación de algunos políticos ante situaciones de inestabilidad: “o yo o el caos”. Erdogan, no obstante, trata de ganarse el favor de los kurdos conservadores, peroy explota el miedo a la guerra civil en beneficio propio

Turquía es fundamental para la crisis de refugiados y para la seguridad europea, pero exige liberalización de visados para sus ciudadanos y retomar el proceso de integración en la UE. Erdogan dice haber gastado en los 2,5 millones de refugiados 7.000 millones de euros en residencias, sanidad y educación, pero la UE sólo le aportado 417 millones de euros, lo que ha provocado el descontento del dirigente turco que acusa a la UE de implicarle en el control de fronteras pero no de ayudarle.

Elecciones en Turquía

Erdogan fue elegido presidente en agosto de 2014

 Resultado de las elecciones presidenciales de 9 de agosto de 2014

Recep Tayyip Erdogan  (AKP) 51,8%
Ekmeleddm Ishonoglu

(partidos oposición)

38,4%
Selahattin Demirtas (Kurdo) 9,7%

En las elecciones generales de 7 de junio de 2015 resulto vencedor partido de Erdogan, el AKP, que, sin embargo, perdió la mayoría que gozaba desde 2002. No se consiguió formar un gobierno de coalición por lo que el presidente Erdogan  encargó al primer ministro Davutoglu formar un gobierno de transición. Este, conformó un gobierno compuesto por  veinticinco ministros pertenecientes a los partidos Justicia y Desarrollo (AKP), la democracia de los Pueblos (HDP), socialdemócratas (CHP), pero los nacionalista (MHP) rechazaron participar.

A partir de junio su estrategia fue la convocatoria de nuevas elecciones para noviembre de ese mismo año, pensando que podría recuperar la mayoría que le diera opción a poder reformar la constitución e incrementar el poder presidencial. Con tal fin se puso a trabajar para conseguir el voto nacionalista, que había perdido por el descontento del ejército y la policía, y sobre todo por el enfrentamiento con los kurdos, los cuales habían conseguido que sus representantes aumentaran su representación parlamentaria. Erdogan necesitaba 330 diputados para reformar la constitución mediante un referéndum que ampliara el poder ejecutivo del Presidente de la República.

Resultados de las elecciones de 7 de junio de 2015

Partido Siglas Tendencia %votos junio 2015 Escaños junio 2015 Escaños

2011

Justicia y Desarrollo AKP Islamista moderado 40,82% 258 326
Partido Republicano del Pueblo CHP Laico, socialdemócrata 25,1 133 135
Partido del Movimiento Nacionalista MHP Ultraderecha religiosa 16,4 82 53
Partido de la Democracia de los Pueblos HDP Izquierda pro kurdo 12,6 80 36

Tensas relaciones con Rusia

Aviones rusos violaron el espacio aéreo turco, el 3 de octubre de 2015 un caza SU-30, y al día siguiente un Mig-29. Estos aviones formaban parte del contingente que ayudaba al régimen de al Asad a combatir a los opositores, aunque Rusia manifestaba que lo hacía contra el Estado Islámico. Por tal motivo, la OTAN convocó el Consejo Atlántico a petición de Turquía. Ahmet Davutoglu intentó rebajar la tensión manifestando “Rusia es nuestro amigo”. Por su parte El ministro de asuntos exteriores ruso, Serguéi  Lavrov, manifestó que estaba dispuesta a ayudar a Turquía en materia terrorista y compensar por las violaciones del espacio aéreo.

Pero al mismo tiempo Turquía amenazó con cancelar la cooperación nuclear y gasística con Rusia, lo que suponía un volumen de comercio de 35.000 millones de euros. Hay que tener en cuenta que Turquía es el principal consumidor del gas natural ruso y que Rusia, a su vez contribuía a la construcción de la planta nuclear de Akkuyu.Akkuyu groundbreaking ceremony 460En octubre de 2015 Rusia comenzó una campaña aérea de bombardeos y de misiles lanzados desde buques situados en el Mara Caspio contra objetivos contrarios al régimen de al Asad. La OTAN mostró su preocupación ante las protestas turcas de violaciones de su espacio aéreo y la denuncia de que esos ataques iban contra fuerzas de la oposición apoyadas por Turquía y no contra el Estado Islámico como manifestaba  Rusia.

La escalada en la tensión ruso-turca alcanzo su zenit cuando las fuerzas aéreas turcas derribaron un caza-bombardero ruso S-24, que según el gobierno turco había violado su espacio aéreo, después de lanzarle las advertencias reglamentarias sin que el aparato respondiera adecuadamente y abandonara el espacio aéreo turco. Las fuerzas turcas están muy entrenadas, fruto de su continua tensión con Grecia, a reaccionar ante las violaciones aéreas. El presidente ruso Vladímir Putin calificó lo califico de “ataque a traición”.images (3)

El incidente, que costó la vida a uno de los dos pilotos del S-14, ha causado un distanciamiento entre Moscú y Ankara que se agrava por momentos dada la posición diferente que ambos países defienden en el frente sirio, Putin apoya a al Asad y ataca a los sus opositores, mientras que Erdogan apoya a esas facciones contra el régimen sirio.

Otra de las consecuencias del conflicto turco ha sido ayudar a incrementar la tensión Estados Unidos/OTAN-Rusia, junto con la derivada del conflicto ucraniano. La OTAN ha abierto bases de entrenamiento en Hungría y Eslovaquia, además de las que ya tenía en Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Bulgaria. La OTAN, también ha reforzado la frontera Sur de Europa formando una fuerza de 40.000 efectivos desplegable en 48 horas.  El juego de la guerra fría se extiende de nuevo a esa zona tan inestable del planeta. Turquía se encuentra en primera línea: por su situación geográfica y por ser miembro de la OTAN.

Atentados en Turquía

El 5 de junio de 2015, dos días antes de las elecciones generales, tuvo lugar un atentado en Diyarbakir, capital del Kurdistán turco, el gobierno de Erdogan atribuyó la autoría al Estado Islámico (EI), el ataque produjo cuatro muertos y más de trescientos heridos. Los kurdos lo atribuyeron a los servicios secretos del gobierno turco. El 21 de julio 2015, en Surug, junto a la frontera con Siria, otro atentado, también atribuido al EI causó 33 muertos, lo que provocó la ruptura del alto el fuego convenido previamente entre el PKK y ejército turco. El 10 de octubre de ese mismo año, durante una manifestación pacífica de personas ligadas a partidos opositores de izquierda en Ankara,  tuvo lugar el atentado más sangriento de todos causando 95 muertes y 243 heridos.image-doc-5g7un-data

¿A quién benefició el atentado del 10 de octubre? Erdogan apeló al voto del miedo para las elecciones de noviembre de 2015. La inestabilidad turca era consecuencia de la imposibilidad de formar un gobierno de no conseguir una mayoría, del aumento de la insurgencia kurda, del peligro de la guerra de Siria, de la amenaza del Estado Islámico, de la crisis de refugiados, de la crisis económica y de la deriva autoritaria del propio Erdogan, todo podía volver a despertar el fantasma del golpe de estado.

Resultado elecciones 1 noviembre Política Exterior

Partido Tendencia Siglas % votos Escaños 1nov 2015 Escaños 7 junio 2015
Partido de Justicia y Desarrollo Islamista moderado AKP 49,5% 316 258
Partido Republicano del Pueblo Socialdemócrata, laico CHP 25,37% 134 132
Partido de Acción Nacionalista Ultraderecha nacionalista MHP 11,93% 41 82
Partido democrático del Pueblo Izquierda prokurdo HDP 10,69% 59 80

Con estas elecciones se terminaba un ciclo que se inició en 2014 con las elecciones locales y las presidenciales que llevaron a la jefatura del estado a Erdogan. Durante la campaña de las elecciones de noviembre Erdogan pidió el voto para el AKP, lo que, según la constitución turca, podía haber vulnerado la neutralidad exigida el Presidente de la nación. El objetivo de la campaña de Davutoglu, representante máximo del AKP por encargo de Erdogan, era conseguir una mayoría absoluta que permitiera reformar la constitución para transformar el estado en un sistema presidencialista que otorgara más poder al Presidente.

Toda la incertidumbre provocada por la inestabilidad causada por la violencia, la crisis económica y la protesta social han contribuido a que esa campaña dirigida por Dovutoglu haya tenido efectos favorables al partido de Erdogan. Los atentados terroristas han potenciado el voto de la seguridad o “del miedo” y hayan inclinado los nacionalistas voten a Erdogan y los prokurdos pierdan apoyos.

Los kurdos quieren su estado

En 1974, kurdos pertenecientes grupos radicales de izquierda decidieron formar una organización para reclamar la independencia y crear un estado propio. Abdullah Ocalan fue el líder de esta iniciativa que en 1978 se transformo en el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK). Desde entonces no han cesado en su reivindicación, para la que no han dudado en usar la violencia, hasta el punto de ser incluido entre las organizaciones terroristas.

Pero con la guerra de Siria y la aparición del Estado Islámico (EI), Estados Unidos y sus aliados occidentales han encontrado en el PKK el mejor medio para combatir el EI. Así, han pasado de terroristas a combatientes por la libertad, en una transformación nominal muy corriente en la historia de las relaciones internacionales. Eso ha causado gran disgusto en el gobierno turco que sigue considerando al PKK y sus activistas como un grupo terrorista y un peligro para la estabilidad y unidad de Turquía.kurdistanEl primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha manifestado  tajantemente que el ejército turco combatirá a las Unidades de Protección Popular (YPG), la filial kurdo-siria del PKK, para impedir su avance en el norte de la provincia siria de Alepo. El líder de las YPG, Saleh Muslim, ha declarado que no piensan retroceder y seguirán hasta que tomen la ciudad de Azaz, que se encuentra a unos 5 kilómetros de la frontera turca.

El gobierno de Ankara ha manifestado su protesta ante Estados Unidos y sus aliados por el apoyo que están proporcionando a las YPG y al PKK. Sin embargo, los aliados occidentales los consideran los combatientes fundamentales y más efectivos para frenar el avance del Estado Islámico. Los rusos también están interesados en apoyar a los kurdos, lo que encona todavía más las ya deterioradas relaciones ruso-turcas.

El gobierno turco ha vetado la participación de los kurdos en las conversaciones de paz de Ginebra. Esa es uno de los factores por las que, una vez más han fracasado. El líder kurdo, Saleh Muslim, abandono las conversaciones entre los representantes del régimen de al Asad y la oposición ya que por las presiones turcas la ONU no había invitado a los representantes kurdos. Estos tampoco gozan de la simpatía de los suníes apoyados por Arabia Saudí. A pesar de todo, son los únicos que hasta ahora han sido capaces de plantar cara con efectividad al temido estado islámico

El dilema turco: entre el islam y occidente

La Turquía que pudo haber sido y va camino de no serlo parece contribuir a enrarecer más todas las relaciones en el complejo y complicado mapa de Oriente Medio. Es difícil responder a las causas de la deriva turca desde los mejores tiempos del Erdogan amable e integrador hasta los actuales del sectario y hostil.

Puede que parte de esa responsabilidad se encuentre en el tratamiento que la UE le ha dado. Siempre ha habido una excusa para apartarlo del camino de su entrada en Europa. No exenta de razones, la organización europea ha rechazado a Turquía por sus deficiencias en lo relativo a derechos humanos. Pero eso ha sido un pretexto, porque esas razones se aparcan cuando se trata con otros países que los respetan aún menos, y porque no es una buena razón política la exclusión en estos casos, en los que es más acertado la atracción hacia la órbita de la democracia que el rechazo.

Las verdaderas razones de la oposición a su adhesión a la UE vienen son de índole más realista: demasiados habitantes, que además son musulmanes; deficiencias estructurales sociales y económicas que arrastrarían a la UE agudizar su propia crisis; y poca claridad de una sociedad que no tiene muy clara su sentido de pertenecía.estambul,-ciudad-al-atardecer-196388

Erdogan también tiene factores regionales que le impulsan a volcarse hacia la senda del islamismo. Turquía tiene una gran competencia para volver liderar el islam como cuando lo hizo durante el imperio otomano. Arabia Saudí y las petromonarquías del Golfo tienen muchos recursos, o sea dinero, y por tanto mucho poder. Del mismo modo, Irán resurgiendo de su aislamiento gracias a la firma del tratado nuclear, que le impedirá fabricar bombas atómicas, y le proporcionara salir de su particular crisis económica, obtendrá mayores ingresos y como consecuencia más poder. El islamismo de Erdogan busca también el liderazgo en el mundo musulmán en competencia con árabes e iraníes.

No se sabe si como rechazo o como sentimiento identitario, son cada vez más los turcos y sus dirigentes, los que miran hacia el islam como mejor opción para compensar su sentimiento de rechazo europeo. Lo hacen porque en el islam, son ciudadanos de primera, una gran potencia que se hace respetar. El islam es un signo de identidad y de recuperación del esplendor perdido, por eso también se fomenta a nivel interno, como forma de motivación e integración.

En su división interna, provocada por el conflicto con los kurdos, que siguen buscando un estado para su nación, ahora también se encuentran que sus aliados de siempre, como los Estados Unidos, apoyan a esos grupos considerados terroristas hasta hace poco tiempo, porque son combatientes útiles contra la expansión del Estado Islámico.

Turquía se queja de que a Europa sólo le interesa como miembro de la OTAN y para frenar la crisis de los refugiados de la guerra de Siria. En su dilema entre occidente y el islam se encuentra no respaldada por sus aliados en la lucha contra los separatistas kurdos y con la hostilidad rusa que apoya a la oposición a al Asad. Sus aliados los encuentra en el islamismo y en las monarquías del Golfo.

El atentado del 18 de febrero de 2015 en Ankara contra unas instalaciones militares, que causó 28 víctimas mortales y 61 heridos, va a contribuir a incrementar las medidas represivas del gobierno de Erdogan. Los nacionalistas y los militares, van a exigir mayor contundencia contra los separatistas kurdos a quienes atribuyen esas acciones terroristas, lo que va a significar mayor represión contra las fuerzas opositoras sean o no simpatizantes de los presuntos autores de los atentados.

De proseguir esta deriva, Turquía podría convertirse en un foco de inestabilidad para todo Oriente Medio y, por ende, para todo el mundo. Los turcos y Erdogan necesitan gestos de la UE.

La diplomacia aún está a tiempo de actuar antes de que Turquía se aleje definitivamente de Europa

Javier Jiménez Olmos

20 de febrero de 2016

 

IRÁN VUELVE A LA ESCENA. ¿ESTA VEZ COMO AMIGO?

INTRODUCCIÓN. IRÁN VUELVE A LA ESCENA INTERNACIONAL

La liberación de diez marinos norteamericanos por parte de Irán, el 10 de enero de 2016, fue el preludio de la implementación de los acuerdos sobre el programa nuclear, alcanzados durante el 2015 por Irán y el llamado Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y  Alemania). Una puesta en escena muy bien diseñada para demostrar al mundo que Irán y Estados Unidos podían resolver sus contenciosos de una manera pacífica e inmediata. Pocos días después, se realizaba un intercambio de prisioneros entre ambas naciones. Era la señal de que al día siguiente se levantarían las sanciones.

Los principales artífices del acuerdo sobre la limitación del programa nuclear iraní, el Secretario de Estado norteamericano John Kerry y el Ministro de Asuntos Exteriores iraní Mohammad Javad Zarif podían sentirse orgullosos de que las relaciones entre ambos países y, por ende, la de Irán con todo Occidente, comenzara a volver a la normalidad. Irán dejaba de ser un enemigo el llamado “día de la implementación del acuerdo sobre el programa nuclear”.firma acuerdo kerry zarif

Irán fue durante el periodo del gobierno del Sha Reza Pahlevi un baluarte contra la expansión soviética en tiempos de la guerra fría. No importaba que fuera un dictador implacable, sobre todos contra aquellos que se atrevían a militar en partidos relacionados con la izquierda próxima a Moscú, era un “amigo” al que se le proporcionaba armas para ser una potencia en la región y para amedrentar a sus propios compatriotas disidentes.

Pero con la revolución de 1979, que significó la llegada al poder del ayatola Jomeini y toda la parafernalia fundamentalista, los norteamericanos y los occidentales pasaron a ser objetivo de las iras del nuevo régimen, se acabo la amistad, máxime cuando el petróleo pasó a ser gestionado por la fiel Guardia Revolucionaria, cuando los dirigentes jomeinistas manifestaron su intención de acabar con el Estado de Israel y cuando los más exaltados seguidores de la revolución asaltaron la embajada norteamericana y secuestraron a sus funcionarios[1].

LAS SANCIONES CONTRA IRÁN

Las primeras sanciones contra el régimen de teocrático de los ayatolas se producen como consecuencia de la toma de la embajada de Estados Unidos en Teherán en 1979. Las más recientes, y que mayor impacto han causado en la economía iraní, han sido debidas al  desarrollo del programa nuclear, por el temor de que este condujera a la fabricación de armamento atómico. Estas sanciones, que se han tomado a partir del año 2006, con el beneplácito de Naciones Unidas, han producido limitaciones en el comercio, las transacciones financieras y la compra de material militar por parte del régimen iraní.

La Unión Europea, también ha sancionado a Irán en materia financiera y de seguros, en la compra de petróleo y gas, en la venta de tecnología, en el comercio de minerales preciosos como oro y diamantes, y en el acceso a aeropuertos.

La implementación del acuerdo sobre el programa nuclear[2] va a significar el levantamiento de todas esas sanciones, aunque Estados Unidos no va a hacerlo con aquellas previas al programa nuclear. El gobierno iraní se ha comprometido a reducir el número de centrifugadoras para enriquecer el uranio necesario destinado a fabricar bombas nucleares, a reducir el uranio enriquecido almacenado y a desmantelar el reactor de agua pesada de Arak. Según los inspectores de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) los iraníes están cumpliendo lo acordado, por lo tanto, ha comenzado el levantamiento de las sanciones según lo acordado el pasado verano de 2015.

IMPACTO ECONÓMICO DEL LEVANTAMIENTO DE LAS SANCIONES A IRÁN

Irán se encuentra en una delicada situación económica, lo que sin duda ha contribuido a ablandar la dureza tradicional contra Occidente de los dirigentes iraníes después de la revolución de 1979. La firma del acuerdo para limitar su programa nuclear va a significar reintegrase a la política y la economía mundial.

A partir del 16 de enero de este 2016, Irán podrá vender su petróleo sin restricciones, volver al sistema financiero mundial y recuperar los fondos congelados por valor de 100 mil millones de euros. Estados Unidos está comprometido a devolver más de 1.500 millones de dólares de los fondos del Sha destinado a la venta de armamento, que fueron congelados tras la revolución jomeinista.

Irán necesita vender petróleo como base fundamental para recuperar sus ingresos. En el año 2012 vendía 2,5 millones de barriles de crudo diarios, mientras que actualmente solo tan solo vende un millón. Para cubrir sus presupuestos necesita llegar hasta 4 millones pero, para ello, precisa tecnología que debe adquirir principalmente en el mercado occidental. No le faltarán problemas, a pesar de su vuelta a los mercados, si el precio del barril continúa a la baja provocada por su gran rival económico, político e ideológico en la región, Arabia Saudí.petroleo

El fin del embargo y la reintegración al sistema económico mundial ha despertado el interés de de estados y compañías privadas. En los últimos tiempos más de cien grandes empresas privadas y unos cincuenta países han visitado Teherán en busca de negocio. Las grandes multinacionales petroleras como la francesa Total y la anglo-holandesa Shell van a negociar con la Compañía Nacional de Petróleo Iraní controlada por las élites de la Guardia Republicana. La Compañía Nacional de Petroleros, también en manos de esas élites, volverá a los mercados europeos. Esta compañía es la responsable, además, de la distribución de productos en los puertos iraníes y posee la mayor flota de petroleros de Oriente Medio.

España también está atenta a lo que pueda suceder para participar de esta oportunidad que brinda el levantamiento de las sanciones a Irán. El Ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo ha declarado que Irán planea construir una refinería Algeciras, lo supondría una activación económica y una importante creación de empleo en esta comarca andaluza donde el paro roza el 40%.

OPOSICIÓN AL ACUERDO NUCLEAR: LA INTERIOR, ISRAEL Y ARABIA SAUDÍ

No todo el mundo es feliz con el  acuerdo sobre el programa nuclear y el levantamiento de sanciones. La rama más radical del régimen teocrático acusa al gobierno del primer ministro Rohani de haber hecho demasiadas concesiones con el acuerdo, posiblemente estén temerosos de perder el poder que hasta ahora tienen y los privilegios que le dan tener el control de los recursos naturales del país. Explotan el sentimiento antioccidental, que ellos mismos han contribuido a fomentar.

Israel es otro de los grandes descontentos con el levantamiento de las sanciones. Le preocupa la influencia política que Irán puede desarrollar tras la implementación del acuerdo sobre el programa nuclear, teme que el aumento de su poder económico, como consecuencia del levantamiento de las sanciones, le lleve a incrementar más su ya importante poder militar. Convienen recordar que Irán siempre ha sido muy hostil con el Estado de Israel y que este, a su vez, lo considera uno de sus peores enemigos.mapa

Pero  el más afectado en todos los órdenes -político, económico, ideológico, militar y económico- es Arabia Saudí, su gran rival[3]. Arabia Saudí es el principal país musulmán aliado de los Estados Unidos y el segundo en la región después de Israel. Ahora teme que el acercamiento de Estados Unidos y la Unión Europea debiliten esa privilegiada posición a favor de Irán.

El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz[4], desde su toma de posesión se ha mostrado duro con el régimen chií de Teherán. Aunque no hay enfrentamiento directo si los hay indirectos, a modo de guerra fría[5], en Siria y Yemen donde apoya al bando contrario que lo hace Irán. En efecto, en Siria es el principal soporte de al Asad y en Yemen apoya a los rebeldes Houtis chiíes[6].

Salman no ha dudado en mostrar su poder contra los chiíes ejecutando recientemente a un clérigo chií junto con otros 46 disidentes, acusándolos de terrorismo[7]. Ha creado una fuerza militar árabe para luchar en Yemen contra los Houthis, a los que apoya Irán, y ha formado una gran coalición de países musulmanes contra el terrorismo. Irán teme que estas fuerzas militares son un pretexto para amenazarle.

No obstante, Irán y Arabia Saudí tienen un enemigo en común: Daesh (el Estado Islámico). Sin embargo, ambos tienen una visión diferente del problema: Arabia Saudí cree que Daesh es una reacción contra el régimen de Al Asad protegido por Irán, mientras que Irán piensa que Daesh es un producto del fundamentalismo wahabista saudí.

EL POTENCIAL MILITAR IRANÍ

Irán es una potencia militar en Oriente Medio. No es tarea fácil encontrar datos oficiales sobre sus gastos militares, la composición de sus fuerzas armadas, el número de efectivos y sus capacidades logísticas y operativas. Propio de una dictadura, la transparencia en esta y otras materias es escasa. Durante los últimos años, como consecuencia del programa nuclear, ha estado sometido a un riguroso control de compra de material de guerra e incluso de doble uso.

Se estima que el número de efectivos militares es superior al medio millón, además de los más de cien mil que constituyen la poderosa Guardia Republicana. Posee unos tres mil carros de combate y más de ochocientos aviones militares. Su marina dispone de unos 250 buques de guerra de distintas modalidades y 14 submarinos. Además cuenta con sistemas de misiles tierra-aire de medio alcance y misiles tácticos tierra-tierra.Armamento-iraní

A pesar del embargo, Irán ha proporcionado armamento a Iraq, armas ligeras, cohetes y lanzaderas y 7 aviones de segunda mano de fabricación rusa, tipo SU-25. Las propias autoridades iraníes han confirmado que desde noviembre de 2014 han abastecido al gobierno de Al Asad y a Hezbollá con diverso armamento. Pero su capacidad de compra de material militar se ha reducido considerablemente debido al embargo.

Los últimos datos contrastados que se disponen sobre sus gastos militares datan de 2012. Según el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo), ese año Irán tuvo un gasto  militar de 11.453 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que según esa misma fuente, en el 2014, Israel gastó 15.906 millones de dólares y Arabia Saudí 80.762 (el cuarto mayor gasto mundial, por detrás de Estados Unidos, China y Rusia). El Instituto francés IRIS en su L´Armée Stratégique 2015 estima que el gasto militar iraní en 2014 fue de 17.700 millones de dólares, lo que supuso el 4,13% de su PIB y una reducción del 14% con respecto al año anterior.

Es de esperar que con el levantamiento del embargo y la liberación de los fondos para la compra de armamento congelados desde 1979 pueda adquirir armamento y tecnología militar próximamente. Vendedores no les van a faltar, entre otros los norteamericanos que a buen seguro van a recuperar el contante de esos fondos congelados vendiendo el armamento que por contrato iban destinados a compras militares. Rusia no ha perdido el tiempo, con el levantamiento Putin ha ordenado la reanudación de de un programa de provisión de misiles antiaéreos por un valor de 800 millones de dólares.

LOS DERECHOS HUMANOS EN IRÁN

El levantamiento de las sanciones por el cumplimiento por parte iraní de lo acordado sobre el programa nuclear no puede hacer olvidar que Irán es todavía un país donde no se respetan los derechos humanos. Informes de organizaciones como Amnistía Internacional y Human Right Watch así lo acreditan.

Amnistía internacional lo expresa en su informe anual de 2015: las autoridades restringen la libertad de expresión, asociación y reunión, arrestan sin las suficientes garantías procesales a disidentes, activista, defensores de los derechos de la mujer y periodistas; se practica la tortura con total impunidad; hay un elevado número de ejecuciones; y todavía hay sentencias de amputaciones y lapidaciones.stop execution in iran

Human Right en el informe de 2015 dice que no hay mejoras significativas durante el primer año de la presidencia de Rohani. Señala el informe que elementos represivos dentro las fuerzas de seguridad, la inteligencia del estado y el sistema judicial continúan perpetrando abusos contra los derechos de los ciudadanos. Según este informe, hay ejecuciones, especialmente relacionadas con tráfico de drogas. Además las fuerzas de seguridad e inteligencia detienen a periodistas blogueros, periodistas y disidentes políticos.

CONCLUSIONES

Irán vuelve a la escena internacional, y eso es una buena noticia. Abre caminos para la resolución de conflictos como el de Siria y Yemen, para suavizar las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, y proporciona la esperanza de que la dictadura teocrática iraní dé pasos hacia un sistema democrático que permita un mayor bienestar y libertad para sus ciudadanos.

Pero esa esperanza de bienestar y libertad para sus ciudadanos puede quedar truncada si esta nueva etapa de relaciones sólo tiene como finalidad el establecimiento de negocios lucrativos. Unos negocios que servirán para enriquecer a poderosas industrias transnacionales y a las élites iraníes. ¿Qué llegará a las sufridas gentes de Irán?

Los iraníes son víctimas de de dictadores, primero el Sha, luego los ayatolas, estos últimos en nombre de de Dios. Por eso desde Occidente, las sociedades democráticas deben exigir la transformación del sistema iraní, de modo que esta apertura económica no se traduzca en una justificación para que los dirigentes actuales, con su ideología regresiva, se perpetúen en el poder. No es aceptable que un posible crecimiento económico sirva de argumento a esos dirigentes para preservar su status y sus leyes represivas.

Occidente, el de los valores democráticos, sería cómplice de tal continuidad si no antepusiera los valores democráticos, la paz justa, la del bienestar, la dignidad y los derechos humanos, sobre el negocio puro y duro. Los ciudadanos occidentales y mundiales convencidos de los valores democráticos deben anteponer la ética al negocio, la libertad al beneficio y los derechos humanos por encima de cualquier creencia.

La agenda económica y militar no es suficiente a la hora de tratar con Irán o con Arabia Saudí. Ambos países son responsables de la expansión de dos formas de entender el Islam que ha incendiado Oriente Medio y han fomentado ideologías fundamentalistas. El Islam es enorme, grandioso, millones de musulmanes se siente orgullosos de serlo, lo que no significa que comulguen con las doctrinas de algunos de sus dirigentes, máxime cuando las usan como modo de someterles.

La agenda de la seguridad humana, de los derechos humanos, de la paz justa tiene que ser una prioridad. Irán vuelve a la escena internacional, como amigo. Una amistad que no puede quedar en pura mercancía.

[1] Ver Irán: la negociación sobre el programa nuclear en: https://jjolmos.wordpress.com/2013/11/12/iran-la-negociacion-sobre-el-programa-nuclear/

[2] Ver El pacto sobre el programa nuclear de Irán en https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/07/el-pacto-sobre-el-programa-nuclear-de-iran/

[3] Ver Aumento de la tensión entre Irán y Arabia Saudí: alerta para la paz mundial en http://www.entreparentesis.org/blog/822-aumento-de-la-tension-entre-iran-y-arabia-saudi-alerta-para-la-paz-mundial

[4] Ver Arabia Saudí: nuevo monarca, viejos problemas en https://jjolmos.wordpress.com/2015/01/25/arabia-saudi-nuevo-monarca-viejos-problemas/

[5] Ver La guerra árabe iraní agrava el conflicto en Siria en http://entreparentesis.org/wp-content/uploads/kalins-pdf/singles/la-guerra-fria-arabe-irani-agrava-el-conflicto-en-siria.pdf

[6] Ver Yemen en guerra: Tormenta Decisiva en https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/02/yemen-en-guerra-tormenta-decisiva/

[7] Ver Arabia Saudí: el triunfo de los petrodólares sobre los derechos humanos en https://jjolmos.wordpress.com/2016/01/04/arabia-saudi-el-triunfo-de-los-petrodolares-sobre-los-derechos-humanos-2/

Javier Jiménez Olmos

24 de enero de 2016

 

ARABIA SAUDÍ. EL TRIUNFO DE LOS PETRODÓLARES SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS

INTRODUCCIÓN

Arabia Saudí de nuevo en las primeras páginas por asuntos relacionados con los derechos humanos. No es algo nuevo, el régimen saudí vulnera continua y sistemáticamente los más elementales derechos humanos. Ahora es por la ejecución de 47 personas acusadas de terrorismo. Es la punta del iceberg de todas las violaciones de la dignidad humana que se dan en ese país. Sin embargo, los poderes occidentales lo consideran uno de los principales aliados económico, político y militar en la Región de Oriente Medio[1]. Para los intereses de las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, poco importa que los gobernantes saudíes no respeten los derechos humanos.

Hasta 1979, Irán, con el Sha Reza Pahlevi al frente, era el principal aliado norteamericano en la región. La revolución liderada por el Ayatolla Jomeini, acabó con la dictadura del Sha. A los occidentales tampoco les importaba que este gobernara con mano de hierro contra los que se atrevían a disentir de su régimen. Los iraníes, con la revolución jomeinista, pasaron de un régimen dictatorial a otro, pero para los intereses occidentales ya no convenían los nuevos dirigentes, era imposible entenderse con ellos. Por eso, Irán pasó a convertirse en uno de  los principales enemigos de Occidente.

La impuesta teocracia iraní era un poderoso enemigo que se debía neutralizar. El islamismo más radical había triunfado y para contrarrestarlo había que apoyar a otros estados de la región. Y una vez más, olvidándose de la coherencia y de los valores democráticos, Occidente apoyó a Sadam Husein, por entonces dictador de Iraq, en su sangrienta guerra contra Irán que se desarrolló entre 1980 y 1988, y continuó, e incremento, su relación con Arabia Saudí y otras monarquías árabes del Golfo.

Arabia Saudí tenía, y tiene, un régimen  basado en la más rigurosa interpretación del Sagrado Corán. Lo que no fue ni ha sido obstáculo para que la monarquía saudí tenga un lugar destacado en la comunidad internacional, y para que dirigentes internacionales mantengan una excelente relación con los príncipes saudíes, a los que facilitan todo tipo de negocios y a los que consienten toda clase de excentricidades poco acordes con los valores democráticos occidentales y musulmanes. Los “petrodólares”  mandan, y la “democracia” se supedita a los intereses.

No se pretende en este trabajo hacer una crítica a los musulmanes, a su forma de entender la vida y mucho menos a sus creencias religiosas, que como todas las creencias son respetables siempre que no se utilicen como excusa para atacar a quienes no las comparten. Mucho menos es una crítica a los habitantes de Arabia Saudí u otros países musulmanes. Muchos de ellos viven en una opresión fabricada con una interpretación del Sagrado Corán favorable a los que ostentan el poder. Sí se trata de invitar a la reflexión de musulmanes y no musulmanes para comprender la responsabilidad de los dirigentes políticos y religiosos sobre ciertos comportamientos contrarios a los derechos humanos, derechos que son universales y que, por lo tanto, deben anteponerse a cualquier normativa religiosa.

ISLAMISMO RADICAL. EL WAHABISMO

La monarquía saudita es seguidora de la doctrina del ideólogo Muhammad Ibn Abdul al Wahab (1703-1787), que a su vez predicaba siguiendo el ejemplo de Ibn Haubal (780-855), teólogo y jurista, acérrimo defensor del tradicionalismo musulmán[2]. El argumento principal es que la decadencia del Islam se debe al abandono de la pureza primitiva predicada por el Profeta Muhammad. Es una doctrina purista, basada en la sharía o ley coránica (según su particular modo de entenderla), la intolerancia religiosa y la discriminación de la mujer.

Algunos de los principales preceptos del wahabismo son:

  • Sólo Ala es digno de adoración
  • La herejía se castiga con la muerte
  • Castigos corporales por:
    • Adulterio, lapidación
    • Robo, amputación
    • Consumo de alcohol

En el wahabismo el poder religioso y el político se confunden, lo que le hacer ser una doctrina perfecta para mantener un régimen dictatorial y subyugar a la población. La ideología wahabista surge en la península arábiga cuando el imperio otomano comienza a decaer, pero es a partir de los años treinta del siglo veinte cuando se retoma con fuerza. Las riquezas que comenzó a proporcionar la venta de petróleo hicieron que el wahabismo saudí se expandiera por el islam mayoritario suni donde los árabes tenían y tienen mayor influencia.

ARABIA SAUDÍ Y LA EXPANSIÓN DEL ISLAMISMO RADICAL

El wahabismo puede ser considerado como responsable ideológico del islamismo más radical e integrista. En esa ideología se incluye la de Daesh (Estado Islámico). El anteriormente mencionado al Wahab estaba dentro de la tradición salafista. Los salafistas consideran que el abandono de las fuentes del Corán y los contactos con otras religiones y culturas ha contaminado la forma de vida del Islam esplendoroso de los primeros tiempos. Predica que la democracia de  modelo occidental y el modernismo son nocivos para el Islam.

El wahabismo condena a todos los musulmanes que no comparten su teología, lo que sirve de justificación teológica para la violencia. Los textos de al Wahab son usados por Daesh (Estado Islamico), aunque los dirigentes saudíes se consideran los verdaderos representantes de de esas doctrinas wahabistas, y argumentan que Daesh se ha desviado de esa doctrina.

Los clérigos wahabistas en alianza con los poderes saudíes han usado esa interpretación rigurosa e integrista del Islam para contrarrestar cualquier disidencia. Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo fue efectiva para combatir el auge panarabista de corte socialista. En los ochenta, el rey Fahd expandía la doctrina wahabista por el mundo suní con versiones del Corán acordes con esa teología. Los petrodólares daban la oportunidad de ese proselitismo mundial.

Puede, que en parte, ese wahabismo intolerante haya tenido influencia en la mente de algunos musulmanes para engancharse a la violencia y al terrorismo. Cuando Los soviéticos invadieron Afganistán en 1979, el wahabismo contribuyó a que millares de jóvenes musulmanes se unieran a la yihad contra los infieles. No obstante, hay que señalar que Arabia Saudí combate el terrorismo de Daesh, aunque puede que  las razones para combatirlo no sean por sus creencias religiosas, que comparten en la mayoría de sus postulados, sino como forma de preservar el  poder económico, político y militar en la región. Últimamente, en Arabia Saudí incluso han llegado a perseguir a los sospechosos de financiar a Daesh.

LOS DERECHOS HUMANOS EN ARABIA SAUDÍ

La reciente ejecución del jeque  Nimr Baqir al Nimra, considerado un reformista chií, junto con otras 46 personas, todos acusados de terrorismo, ha sacado a la luz una vez más el escaso bagaje democrático del régimen saudí. Según Amnistía Internacional en 2013 se ejecutaron 64 personas, en 2014 fueron 88 y en 2015 se han contabilizado al menos 140. Sólo en el periodo comprendido entre agosto de 2014 y junio de 2015 se ejecutaron a 175 personas, una cada dos días. Arabia saudí lidera el ranking mundial de ejecuciones junto con Irán, Irak, China y Estados Unidos.image_content_23517427_20150529211922

La cifra es impresionante, desde 1985 en Arabia Saudí se han ejecutado 2208 personas por veredictos de los clérigos. Los juicios han carecido de las más elementales garantías democráticas. Casi la mitad de los ejecutados han sido extranjeros que ni tan siquiera dispusieron de un traductor para poder expresar sus alegaciones. Muchas de las confesiones fueron realizadas mediante coacciones y torturas según afirman organizaciones implicadas con los derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Right Watch.0,,18843035_401,00

En su informe anual 2014-2015, sobre El estado de los derechos humanos en el mundo[3], Amnistía Internacional detalla algunas de las vulneraciones de esos derechos en Arabia Saudí:

  • “El gobierno restringe la libertad de expresión, reprime a los disidentes, arresta y encarcela a los críticos, incluyendo a los defensores de los derechos humanos”
  • “La nueva legislación equipara actividades críticas contra el gobierno con el terrorismo”
  • “Discrimina a la minoría chií”
  • “La tortura de los detenidos es una práctica común”
  • “La mujer está discriminada en la práctica y en la ley y esta desprotegida contra la violencia sexual y doméstica a pesar de las nuevas leyes que criminalizan la violencia doméstica”
  • “Expulsan a millares de trabajadores extranjeros, aún con el riesgo de que en sus países de origen tengan riesgos de no ser respetados sus derechos humanos”
  • “Hacen extensiva la pena de muerte en ejecuciones públicas”

En septiembre de 2015 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas completó su revisión periódica de esos derechos en Arabia Saudí. Según Amnistía Internacional “el gobierno saudí aceptó la mayoría de las recomendaciones pero rechazó otras como la de la urgencia de ratificar el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de la Naciones Unidas “El gobierno se ha comprometido a desmantelar y abolir el sistema de tutorización y vigilancia de la mujer y permitirle mayor libertad para viajar, trabajar, estudiar y casarse, aunque todavía no ha dado pasos discernibles para llevara a cabo estos compromisos”.

El mencionado informe de Amnistía internacional dedica especial atención a las vulneraciones de los derechos humanos en Arabia Saudí con relación a:

  • La libertad de expresión, asociación y reunión
  • Los de los defensores de los derechos humanos
  • Las leyes antiterroristas y la seguridad
  • Los arrestos y las detenciones arbitrarias
  • La tortura a los detenidos
  • La discriminación de la minoría chií
  • Los derechos de la mujer
  • Los derechos de los trabajadores inmigrantes
  • Los castigos corporales inhumanos y degradantes
  • La pena de muerte

Por su parte Human Right Watch en su Informe Mundial del 2015[4] insiste en los mismas vulneraciones del informe de Amnistía Internacional: “encarcelamiento de disidentes políticos, discriminación contra la mujer y minorías religiosas, carencia de medidas para proteger a los trabajadores extranjeros, detenciones y juicios sin garantías, y una nueva ley antiterrorista que puede criminalizar las protestas pacíficas contra el régimen”. Human Right Watch destaca que durante la última visita del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a Arabia Saudí en marzo de 2014 no trató con las autoridades saudíes  los asuntos relacionados con los derechos humanos. Por otra parte, añade el informe, que los Estados Unidos no criticaron la violación de los derechos humanos en Arabia Saudí en el informe del anual del Congreso norteamericano de ese mismo año.

ARABIA SAUDÍ DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA ONU

En septiembre de este año 2015, Faisal Trad, embajador de Arabia Saudí en Ginebra fue elegido Presidente del  Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que es un órgano consultivo compuesto por cinco miembros cuya responsabilidad es seleccionar a los representantes de diferentes naciones para las 77 posiciones que tratan los asuntos relacionados con los derechos humanos.

El director ejecutivo de UN Watch[5] manifestó que “era un escándalo que quien había decapitado este año más personas que el Estado Islámico dirigiera un panel sobre derechos humanos” y añadió que “los petrodólares habían triunfado sobre los derechos humanos”. Sin embargo, no hubo objeciones oficiales por parte de las democracias occidentales.

En 2013 Arabia Saudí fue elegida miembro del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas hasta 2016. No es que ese Comité destaque por el gran respeto que algunos de sus componentes tienen hacia los derechos humanos (en él participan países como China, Cuba, Venezuela o Marruecos) pero el nombramiento de Arabia no deja de llamar la atención. En aquella ocasión ni Estados Unidos ni la UE dijeron una palabra de oposición a esa nominación.

ARABIA SAUDÍ CREA UNA ALIANZA ANTITERRORISTA

El 15 de diciembre de 2015 Arabia Saudí el príncipe y ministro de defensa Mohamed bin Salman anunció la creación de una coalición para combatir el terrorismo, liderada por su país y con cuartel general en la capital Riad. La coalición es de carácter militar aunque también contempla otras actuaciones como la del control de la financiación de los grupos terroristas. Según el comunicado del príncipe bin Salman “matar inocentes es contrario a todas las religiones y en particular a la fe del Islam”.

El gobierno saudí ha recalcado que esta alianza no competirá o interferirá en la lucha contra Daesh de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, y que toda su actividad se coordinará con esa coalición. Irán, Irak y Sira, no han sido incluidos en la coalición antiterrorista, por lo que se infiere que Arabia sólo ha buscado países musulmanes de mayoría suni.  Algunos países musulmanes incluidos en la lista de miembros de la coalición han mostrado su sorpresa por esa inclusión con reacciones contrarias, es el caso de Malasia, Indonesia, Líbano y Pakistán. Sin embargo, Turquía sí ha mostrado su complacencia por la creación de esta alianza antiterrorista. Su primer ministro Ahamet Davutoglu ha manifestado que “esta alianza es un paso de los países musulmanes en la dirección correcta”.

El ministro de asuntos exteriores saudí, Adel al-Jubeir para salir al paso de la no inclusión de los países musulmanes de mayoría chií, como Irán e Irak, ha afirmado que no se trata de una coalición anti chií. Al mismo tiempo ha mostrado su insatisfacción con los escasos avances en la lucha contra Daesh de la coalición liderada por Estados Unidos.

LOS GASTO MILITARES DE ARABIA SAUDÍ

Arabia Saudí es el cuarto país que más dedica a gastos militares en el mundo, unos 80.000 millones de dólares, que constituyen el 12% de su PIB. Ese gasto es solo superado por Estados Unidos, Rusia y China. A pesar de ser promotora del islamismo más radical, y de tener un régimen represivo donde no se respetan los derechos humanos, los países occidentales democráticos le venden la mayoría de su armamento y es uno de sus principales aliados en Oriente medio además de estar en la coalición en la lucha contra el Estado Islámico.Gasto militar 2014

Arabia Saudí se está armando de una manera alarmante y lo hace temerosa de que Irán resucite en sus nuevas relaciones con Estados Unidos y Occidentes después de los acuerdos para limitar su desarrollo nuclear. Francia ha firmado, el pasado octubre de 2015, un acuerdo con los saudíes para proporcionarles 30 patrulleras rápidas y tecnología para satélites por un importe de 10.000 millones de euros. Francia también se está negociando la venta cazabombarderos Rafale y tecnología para construcción de centrales nucleares. Recientemente los Estados Unidos han aprobado la venta de 600 misiles Patriot PAC-3 a Arabia Saudí por un importe de 5.400 millones de dólares.SIPRI compra venta armas 2011-2014

Arabia Saudí aumento durante el 2014 su gasto militar en un 54% y se calcula que durante el pasado 2015 la subida ha sido del  52%. Un incremento que no está acorde con el nivel de vida parte importante  de la población saudí. Según un estudio de la Asamblea Consultiva de Arabia Saudí, que elabora estadísticas anuales emitidas por el propio ministerio de Asuntos Sociales saudí, el 22% de la población de ese país está constituida por personas de bajos recursos y que 3 millones de saudíes viven por debajo de los límites de la pobreza. Otros estudios no oficiales, señalan en el nivel de pobreza al 60% de la población, unos 22 millones de personas.

EL PELIGRO DE UN ENFRENTAMIENTO DIRECTO IRÁN-ARABIA SAUDÍ[6]

Durante años, desde 1979, Irán era el único enemigo poderoso de Occidente. Se le acusó de propagar doctrinas radicales, fundamentalistas e integristas contrarias a los valores occidentales y usando como excusa la religión musulmana. Fue un hecho evidente que no debe hacer olvidar que su gran rival en la región Arabia Saudí hacía lo mismo aunque con el consentimiento de sus aliados occidentales con el liderazgo norteamericano.

Arabia y las monarquías suníes del golfo eran una contención contra la expansión chií y contra el país musulmán más hostil con el Estado de Israel, principal aliado de los Estados Unidos en Oriente Medio. Los acontecimientos parecen precipitarse y los desencuentros indirectos entre Irán y Arabia Saudí, que tienen lugar en Siria y Yemen[7],  podrían dar lugar a agresiones directas por alguna de las partes o por las dos.Chíes y suníes mapa

Ambos países luchan por la hegemonía política, económica, militar y religiosa en el mundo musulmán y en Oriente Medio. La rivalidad es ancestral y obedece a causas complejas no siempre ligadas a motivaciones religiosas, aunque estas sean las preferidas por los líderes de ambos países para movilizar a las masas contra los otros. La ejecución del  jeque  Nimr Baqir al Nimra es el detonante de una animadversión larvada a lo largo de los años. La diplomacia internacional debe de actuar con celeridad para que no se desencadene un enfrentamiento entre saudíes e iraníes que podría tener consecuencias imprevisibles para la paz mundial.

Desde la comunidad internacional se debe propiciar un diálogo entre ambas partes antes de que la situación derive en enfrentamiento y agrave la crisis de Siria, ahora que parecía haberse encontrado un camino para resolverla.

Y la comunidad internacional, con las potencias occidentales democráticas, ONG,s  y Naciones Unidas deben comenzar a tratar sin complejos las dictaduras saudí e iraní que tanto han contribuido con sus intransigencia religiosa a extender doctrinas agresivas que muchas veces han conducido al terrorismo.

Una cosa es respetar los sentimientos religiosos, incluso protegerlos, y otra bien distinta es consentir que se propaguen ideologías o doctrinas contrarias a los derechos humanos.

No son responsables los millones de musulmanes en el mundo del uso de la religión que hacen algunos de sus dirigentes y que sirve para manipularlos y subyugarlos.

El Islam merece todo el respeto, pero los derechos humanos también.

Javier Jiménez Olmos

4 de enero de 2016

[1] Ver: Arabia Saudí ¿hacia un cambio de modelo? en: https://jjolmos.wordpress.com/2013/11/26/arabia-saudi-hacia-un-cambio-de-modelo/

[2] Ver: Arabia Saudí: Nuevo monarca, viejos problemas, en: https://jjolmos.wordpress.com/2015/01/25/arabia-saudi-nuevo-monarca-viejos-problemas/

[3] Disponible en: http://www.amnesty.eu/content/assets/Annual_Report/Annual_Report_-_English_-_AIR1415.pdf ,  p. 313

[4] Disponible en: https://www.hrw.org/sites/default/files/world_report_download/wr2015_web.pdf, p. 460

[5] Ver: http://blog.unwatch.org/index.php/2015/09/20/saudi-arabia-wins-bid-to-behead-of-un-human-rights-council-panel/

[6] Ver La guerra fría árabe-iraní agrava el conflicto en Siria, en: http://www.entreparentesis.org/blog/700-la-guerra-fria-arabe-irani-agrava-el-conflicto-en-siria

[7] Ver Yemen en guerra: Tormenta Decisiva, en: https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/02/yemen-en-guerra-tormenta-decisiva/

ALGUNAS PROPUESTAS DE PAZ. CONTRA LA GUERRA DE SIRIA Y EL TERRORISMO INTERNACIONAL

Desde los recientes atentados en París no cesa el debate sobre las medidas a tomar para acabar con la amenaza terrorista y la guerra en Siria. Al mismo tiempo, algunas manifestaciones de repulsa y condena de la barbarie y homenaje a las víctimas se han llegado a convertir en actos de fervor patriótico, como si de ese modo se pudiera paliar el dolor de las víctimas y conseguir efectos disuasorios contra los terroristas. Mucho se habla de medidas militares, de bombardeos, incluso de invasiones terrestres.

Es curioso que algunos sectores sociales y mediáticos que en su día constituyeron la vanguardia del “no a la guerra” no tienen recato alguno en sumarse a las tesis belicistas o cuando menos no excluirlas de su agenda. “No sucede lo mismo ahora que en el 2003, Siria no es Irak”, usan como principal argumento para defender el argumento favorable a la guerra. Puede que lleven razón: en Irak no había una guerra y sí la hay en Siria.

La situación en Siria ahora es mucho más compleja que la de Irak en 2003, pero no conviene olvidar que la solución militar de entonces, con una guerra preventiva de invasión, es causa principal de lo que hoy sucede en toda la región y del surgimiento y auge de DAESH (llamado Estado Islámico). Ya casi nadie discute que esa guerra ha conducido a ésta, que las guerras preventivas no han solucionado el problema del terrorismo sino que lo han agravado.

La guerra no es la solución; las políticas militaristas solo conducirán a agravar el problema, a causar más desastre y más víctimas. Por ello, urgen propuestas de paz para afrontar la guerra de Siria y el terrorismo:

–          Una conferencia de paz en la que Irán, Turquía y Arabia Saudí (y las monarquías del Golfo) sean actores principales como países musulmanes con mayor influencia en la región y que en estos momentos tienen intereses contrapuestos que fomentan la violencia. Estados Unidos y Rusia, los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad y la Unión Europea deben patrocinar y, si es preciso forzar, a que se lleve a cabo.

–          Cortar las fuentes de financiación a todos los contendientes, para lo que habría que controlar el flujo de petróleo ilegal procedente de los pozos en poder de DAESH y otras facciones. Del mismo modo, perseguir el tráfico ilegal de obras de arte que a buen seguro se realiza a través de grandes fortunas ubicadas en paraísos fiscales.

–          Suspender la venta de armas a todos los países de la región, las armas con las que se combate en Siria proviene de industrias rusas u occidentales en su gran mayoría. Una de cada cuatro armas que las grandes empresas de armamento producen (la mayoría tienen su sede en los cinco estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad) se exportan a Oriente Medio (Arabia Saudí fue el pasado año el mayor comprador).

–          Emplear medios militares para ayudar a los refugiados. Todavía miles de ellos viven en condiciones miserables o intentan cruzar el mar para ponerse a salvo de la guerra. Las grandes potencias y los países de la Liga Árabe disponen de barcos, aviones y otros transportes militares que podrían ser usados con fines humanitarios. Las recientes maniobras de rusos y OTAN y los grandes gastos militares de Arabia Saudí demuestran que sí hay presupuestos suficientes para asuntos relacionados con la disuasión. ¿Por qué no usar esos medios para ayudar a los refugiados?

–          Establecer corredores humanitarios para ayudar a escapar de la guerra. En este caso, y mediante una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sí sería aceptable la intervención aérea para proteger de posibles ataques contra los que intentan huir de la guerra.

–          Instar a los medios de comunicación a una información responsable y controlar las redes sociales, para que no sean altavoces de la propaganda de los terroristas y para que no difundan mensajes de carácter islamófobo que inciten a la violencia.

–          Preparar un gran plan de desarrollo para la región para proporcionar una esperanza de calidad de vida a los que quedan y a los que están deseando volver. Sin esa condición, la paz nunca será posible.

–          Fomentar los planes de integración para los musulmanes que viven en Occidente basado en la educación e integración, principalmente la de los jóvenes, con la ayuda de los medios de comunicación y las redes sociales. Naciones Unidas ya dispone del instrumento adecuado: La Alianza de Civilizaciones, iniciativa que en estos momentos, más que nunca, conviene impulsar.

–          Dictar sanciones contra aquellos países que amparen, protejan, apoyen o difundan mensajes fundamentalistas que inciten a la violencia y al terrorismo.

La complejidad del terrorismo y el conflicto en Siria requieren una acción  global coordinada en la que puede que no sea evitable la acción militar contra aquellos actores que no quieran adherirse a la solución diplomática. Sin embargo, contra esos disidentes, los bombardeos no serán suficientes y se necesitará la intervención de fuerzas terrestres. Ningún país Occidental, ni tan siquiera Rusia, está dispuestos a emplear a sus soldados sobre el terreno.

No quedaría otra opción que la de apoyar a uno de los contendientes y todos coinciden que es mejor hacerlo con Al Asad. (Paradoja del destino, volver al principio. Es curioso todo lo que se podría haber evitado). En este caso habría que pensar en el día después, suponiendo confirmada la derrota militar de DAESH.

Proporcionar una salida al régimen de Al Asad a través de Irán podría ser la solución. Establecer concesiones a las tribus y población suní que ahora apoya a DAESH, Al Nusra y los principales grupos rebeldes. La creación de un Estado Suní con parte de Siria e Irak no es descartable. Como tampoco reconocer las fronteras de la nación kurda. Habría que reconfigurar fronteras y hacer muchas concesiones principalmente al Irak chií, a Irán y a Turquía. Las ayudas económicas podrían ser la base del convencimiento, y para Turquía también su adhesión a la UE.

Todo de una enorme complejidad y, por tanto, de una enorme dificultad. Pero merece la pena intentarlo. La guerra como solución exclusiva no es la solución para acabar con la guerra y con el terrorismo.

Javier Jiménez Olmos

21 diciembre 2015

Artículo publicado  el 1 de diciembre de 2015 en http://www.entreparentesis.org/blog/752-algunas-propuestas-de-paz-contra-la-guerra-de-siria-y-el-terrorismo-internacional el

RUSIA SÍ LO TIENE CLARO EN EL ESCENARIO DE SIRIA

 

bombardeo ruso

En la complicada situación siria otra vez ha llegado el momento de Rusia. Cuando tuvieron lugar los ataques con armas químicas, el 21 de agosto de 2013 en el algunos barrios de Damasco[1], probablemente realizados por fuerzas afines al régimen de Bashar al-Asad[2], los norteamericanos y sus aliados occidentales estaban decididos a intervenir militarmente para acabar con el mandatario sirio. Lo que parecía un inminente ataque contra las fuerzas sirias del régimen de Al Asad se detuvo gracias a la intervención diplomática de Rusia. A través de la mediación rusa se consiguió que el gobernante sirio accediera a que le controlaran y eliminaran sus arsenales químicos.

Todavía no había aparecido DAESH (Estado Islámico o ISIS) con toda su crudeza en el escenario sirio. A pesar de esa actuación diplomática la guerra continuó, cada vez con más víctimas, desplazados y refugiados. Después DAESH irrumpió en la guerra  y se convirtió en actor principal en su avance contra Al Asad, con cada vez más ciudades y más territorio en su poder. Y cada vez más desplazados y refugiados. Y estos últimos comenzaban a ser una seria preocupación para Europa, no se sabe bien si por espíritu solidario o por egoísmo al ver perturbadas sus seguras fronteras.

Estados Unidos y Europa no sabían bien que baza jugar. Con DAESH y otros grupos rebeldes en auge el futuro de Siria se presentaba con un riesgo para sus intereses peor que con Al Asad. Un dilema resuelto con la creación de una coalición de fuerzas occidentales capitaneadas, como siempre, por Estados Unidos. La solución militar[3] una vez más, eso sí, sin fuerzas terrestres, sólo bombardeos selectivos contra objetivos de DAESH. La otra solución, proporcionar entrenamiento a la llamada “oposición moderada” (como sin en una guerra hubiera algún tipo de moderación) ha resultado ser un fracaso.

Los aliados occidentales no quieren que siga Al Asad pero no quieren que progrese DAESH y otros grupos violentos islamistas. Un difícil dilema, un equilibrio imposible en la situación actual. Pero Rusia sí lo tiene claro. El Kremlin no oculta, nunca ha ocultado, su preferencia por Al Asad que le garantiza seguridad para sus intereses geopolíticos y geoestratégicos. Rusia no quiere perder su influencia en la región, ni su base naval de Tartús, ni que los extremistas islamistas se expandan por la zona y puedan llegar hasta las antiguas repúblicas soviéticas de Asia con mayoría musulmana. Ni quiere que el posible gaseoducto que se construya a través de Siria para llevar gas desde la Península Arábiga hasta Europa pueda ser controlado por Occidente en clara competencia con el gas que los rusos envían a Europa Central y a Turquía.mapa-bombardeos-rusia-258x300

El presidente Putin actúa con firmeza en defensa de su principal interés: derrotar a los enemigos de su protegido, no tanto por defender a Al Asad como para no permitir que otros, sobre los que no tenga influencia, puedan llegar al poder en Siria. La guerra se recrudece con la intervención rusa. Seguramente, más víctimas, desplazados y refugiados. Según las últimas informaciones, el DAESH y otras fuerzas opositoras a Al Asad en retroceso.

En el hipotético caso de una victoria de Al Asad sobre sus oponentes con la ayuda rusa habría que pensar en el día después en un escenario en el que Rusia e Irán podrían negociar una salida de Al Asad y un periodo de transición en el que rusos e iraníes vieran garantizados sus intereses. De ser así sería una ironía del destino, llegar a una solución que podía haberse dado al principio. Una ironía que habría permitido a los rusos hacer el juego sucio para acabar con una guerra y dejar la situación como al principio[4]. Una ironía que podía haber ahorrado miles de víctimas y millones de seres humanos sufriendo.

Javier Jiménez Olmos

13 de octubre de 2015

[1] Ver  Guerra en Siria. El momento de Rusia en https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/23/guerra-en-siria-el-momento-de-rusia/

[2] Ver: Armas químicas en Siria, ¿quién dice la verdad? https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/09/armas-quimicas-en-siria-quien-dice-la-verdad/

y Informe sobre armas químicas en Siria en https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/18/informe-sobre-uso-de-armas-quimicas-en-siria/

[3] Ver  Guerra de Siria: ¿solución militar? en https://jjolmos.wordpress.com/2015/09/08/guerra-de-siria-solucion-militar/

[4] Ver: Siria, demasiados interrogantes para la paz en https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/01/siria-demasiados-interrogantes-para-la-paz/

GUERRA DE SIRIA*: ¿SOLUCIÓN MILITAR?

La foto de un niño sirio ahogado sobre una playa

ha removido las conciencias.

foto niño ahogado

Ese niño es una de las consecuencias y reflejo de un sistema internacional, dirigido y manipulado por las grandes potencias al servicio de los intereses económicos de las poderosas compañías transnacionales y de la ingeniería financiera al servicio de la especulación.

La imágenes de miles de personas que huyen de la guerra o de la miseria buscando refugio en Europa son la representación de un sistema socioeconómico mundial basado en la obtención del beneficio a cualquier precio, de un neo imperialismo del que son responsables máximos las cinco potencias que tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Francia, Estados Unidos, Rusia y Reino Unido) a las que hay que unir otra con la misma vocación: la Alemania de Ángela Merkel (hay otra más solidaria y generosa que, por fortuna, está dando la cara).

La guerra de Siria, principal motivo de este éxodo forzado, tiene unas causas y unos actores que han actuado como elementos incendiarios y otros, entre los que se encuentra la Unión Europea, que han pasado de puntillas como si el asunto no fuera con ellos. Ahora se ven las consecuencias. Europa recibe a millones de refugiados. Los europeos, más solidarios y responsables que la mayoría de sus dirigentes, van a tomar la iniciativa de acoger a estas personas destrozas por una guerra de la no son culpables.refugiados bienvenidos a madridPero también, al mismo tiempo, de nuevo comienzan a sonar “los tambores de guerra”. Algunos de estos líderes europeos, que han sido incapaces de aportar soluciones negociadas para resolver el conflicto sirio, apelan a las soluciones puramente militares. El Presidente de la República Francesa, François Hollande, parece que de nuevo quiere “subirse al portaviones”, como lo hizo cuando los atentado de París en enero de 2015. Algunos líderes mundiales no han aprendido las lecciones de la historia, ni tan siquiera la reciente en Afganistán, Irak o Libia. ¿Sus intereses, o los de las corporaciones económicas a las que sirven, decidirán actuar en nombre de la seguridad? ¿qué seguridad?

La seguridad que importa a esos millones de personas que huyen de la guerra es su seguridad humana, la que se ocupa de las personas como individuos, la que concierne a su bienestar, a su libertad, a su dignidad como seres humanos. ¿Se conseguirá eso con más bombardeos o intervenciones militares o se agravará la situación y se producirá más odio y represión?

Nadie tiene ya “la varita mágica” de una solución que sí se pudo haber dado en los orígenes. Ahora todo es más complicado. Desde luego, no se puede continuar con la actual situación de guerra, pero los líderes europeos y mundiales deberían reflexionar sobre las implicaciones de una intervención militar. Deberían calcular muy bien los efectos de esa intervención militar y pensar en el día después, algo que no hicieron con Afganistán, Irak y Libia con los resultados que estamos comprobando.

Sentar en una mesa de negociación a los más fanáticos es difícil pero no hay que descartar nada. Y no hay que olvidar que, por increíble que parezca a las mentalidades occidentales, grupos como Daesh (Estado Islámico), Al-Qaeda u otros gozan del apoyo de parte de la población de los países en guerra. Irán también fue descartado por Occidente como interlocutor cuando comenzó la guerra en Siria. Ahora todos lo consideran un actor indispensable para una solución no militar a ese conflicto armado. Tampoco al-Asad lo era, ahora resulta indispensable.

No hay que olvidar que hay otros conflictos en curso, que ya están originando crisis humanitarias importantes, en África Subsahariana y en Yemen**. Este último muy relacionado con las rivalidades causantes de las guerras en Irak y Siria, donde la lucha por el poder entre las petromonarquías del Golfo e Irán, alentadas y patrocinadas por las grandes potencias mundiales –las mismas que tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad-. Irán y las monarquías del Golfo, Israel y Turquía se aprovisionan con las armas que les proporcionan las potencias para que se lucren sus grandes empresas de armamento. Todo a costa del sufrimiento humano de millones de inocentes.

Si las democracias occidentales estuvieran interesadas en atajar los conflictos en su raíces, si realmente fueran coherentes con los principios que defienden y que reflejan en constituciones nacionales y tratados internacionales, entre otras muchas acciones, estaría la de no vender ni un solo fusil a aquellas naciones gobernadas por dictadores, -los hay de todos los colores- que las emplean para reprimir a sus propios pueblos o contra otros para conseguir sus egoístas intereses. Pero, el negocio es el negocio y la industria de armamento no tiene alma.

(Ver: https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/12/carrera-de-armamentos-quien-se-prepara-para-la-guerra/)SIPRI compra venta armas 2011-2014

Gasto militar 2014

(Hacer click sobre la imagen para ampliar)

Hay que buscar soluciones inmediatas y duraderas, sin prejuicios y sin condiciones previas, sin pretender juegos de suma cero en los hay vencedores y perdedores. Para ello se propone:

Provocar una gran mesa de diálogo en la que estén presentes árabes, iraníes, turcos e israelíes y todos los grupos, sin excepción, lo que incluiría a Hamás, Hezbollá y todos aquellos involucrados que deseen participar sin descartar a ninguno. Una mesa con mediadores aceptados por todos. Mediadores que no sirvan a los intereses de las grandes potencias e intereses económicos, con personalidades ligadas a la consecución de la paz.
Terminar de inmediato con la venta de armamento a los países de la zona que según los últimos datos documentados es una de las regiónes del mundo que más se está armando.
Establecer una zona de cooperación al desarrollo con un plan de ayuda para tal finalidad que permita incrementar el bienestar de los habitantes de Oriente Medio.
Estudiar la reconfiguración de fronteras para conducir a estados más homogéneos y acordes con su historia, estados en los que se reparta equitativamente las enormes riquezas naturales de Oriente Medio, en los que sus habitantes puedan percibir las rentas de esos recursos y no sólo las oligarquías dominantes o las transnacionales que las explotan.

Javier Jiménez Olmos

8 de septiembre de 2015

*Sobre la guerra de Siria se publicaron en sus comienzos algunos artículos que pueden leer en los enlaces siguientes:

https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/01/siria-demasiados-interrogantes-para-la-paz/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/09/armas-quimicas-en-siria-quien-dice-la-verdad/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/18/informe-sobre-uso-de-armas-quimicas-en-siria/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/23/guerra-en-siria-el-momento-de-rusia/
https://jjolmos.wordpress.com/2013/12/26/siria-hasta-enero-demasiado-tiempo-para-sobrevivir/

A continuación se ofrece un resumen de los mismos.

LA GUERRA EN SIRIA

Al comienzo de la primavera árabe, Bashar al-Asad declaraba que esas revueltas solo se daban en los países bajo el paraguas del capitalismo norteamericano. Muy a su pesar, las protestas se fueron generalizando. Al comienzo el régimen de Asad intentó usar la mano dura al mismo tiempo que hacía algunas concesiones a los que consideraba opositores moderados. Pero conforme las protestas, mayoritariamente pacíficas en sus comienzos, eran seguidas de represión, los grupos opositores se organizaban para oponerse al régimen mediante la lucha armada. La violencia se fue imponiendo por ambas bandos de una sociedad en la que se había larvado un conflicto desde hacía décadas.

¿Qué hacía entonces la Comunidad Internacional? Como en tantas ocasiones dividida según sus intereses en la región y sin importarle demasiado el sufrimiento de una gran mayoría del pueblo sirio. Situación que permanece hasta estos momentos. Ni Estados Unidos, ni la Unión Europea realizaron los esfuerzos diplomáticos que requería la situación de modo que se pudiera solventar el conflicto mediante el diálogo entre las partes. Tampoco Rusia o China actuaron debidamente como intermediarios entre las partes. Los occidentales preocupados por la desestabilización que pudiera causar la caída del régimen de Asad; rusos y chinos también preferían que siguiera al-Asad en el poder.

Mientras, la Liga Árabe, más preocupada por sus intereses petrolíferos y gasísticos en competencia con sus vecinos persas, azuzaba los vientos de la discordia para debilitar el poder de Irán a través de la eliminación de su principal aliado sirio. Ya lo habían hecho anteriormente apoyando al “temible” Sadam Hussein iraquí en su guerra contra Irán. Una Liga Árabe en la que las petromonarquías del Golfo no gozan de ningún prestigio moral para defender propuestas de cambio democrático en ningún país. Las rivalidades ancestrales entre persas y árabes, acrecentadas por las religiosas –los árabes suníes y los persas chiíes-, son potenciadoras de las más actuales luchas económicas y de poder en la región.

La Comunidad Internacional contribuyó a que las revueltas se convirtieran en conflicto y después en guerra civil. Primero por su inacción diplomática y después por su partidismo, cada uno con su bando, a los que han armado en la medida de lo posible. Mientras, la cifra de víctimas mortales supera las doscientas mil, sin contar los millares de heridos, además de casi ocho millones de desplazados internos y casi cinco millones de refugiados (Siria tiene una población cercana a los 24 millones) huyendo de la crueldad de una guerra civil, donde ya no es posible distinguir entre “buenos y malos”.

La solución propuesta: los bombardeos, el poder de las armas, aún sin el consentimiento de las Naciones Unidas, aún sin el apoyo de la opinión pública y sin la autoridad que confiere el actuar de acuerdo con las leyes internacionales. Pero no es la primera vez, ya se hizo en Bosnia, Kosovo e Irak. Pero los bombardeos y las invasiones, a pesar del consentimiento de las Naciones Unidas –como Afganistán y Libia- resultan poco eficaces, incluso en el corto plazo.

En Bosnia los bombardeos de la OTAN sobre posiciones serbias en 1993 provocaron más represión. En Kosovo éxodos masivos, víctimas colaterales, una posterior declaración de independencia en contra de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU y, eso sí, que los norteamericanos, al amparo de la OTAN instalaran en este país “títere” su base militar más importante en el mundo, Bondsteel, desde donde ejercen su influencia en Oriente Medio. De Irak solo baste leer las informaciones diarias para ver en qué se ha convertido ese Estado; lo mismo se puede decir de Afganistán. Libia, es el caso reciente más paradigmático de los resultados de una intervención militar extrajera .

Las soluciones militares no son otra cosa que el fracaso de las relaciones internacionales, de la incapacidad de las grandes potencias para negociar sin imponer. La guerra es siempre la peor de las opciones. ¿Qué hubiera sucedido si en lugar de emplear la fuerza militar se hubiera optado por la negociación en todos los casos expuestos? Seguramente se habrían evitado millares de desgracias humanas. Es posible que las transiciones hacia regímenes democráticos hubiera sido lenta, pero la imposición de la democracia no ha dado resultado y las consecuencias de las intervenciones militares han causado condiciones de vida mucho más duras que las de los dictadores derrocados.

Para llegar a la democracia hay que pasar por ciertos estadios que no se alcanzan a fuerza de cañonazos. Es necesario el desarrollo económico y social, el fomento de la educación, la cultura, la salud, el respeto; y eso no se consigue con las bombas sino con la cooperación, con la ayuda, con el diálogo.

En la guerra de Siria, como en la de otros lugares, los intereses priman sobre los valores. Aquí cada actor exterior apoya a su bando en función de lo que le conviene. Estados Unidos quiere seguir siendo la potencia hegemónica en esa parte del mundo y en todas, por lo que apoya lo que le conviene: apoyar a Israel y sus aliadas petromonarquías del Golfo Pérsico, contener la influencia rusa china y disuadir a los iraníes de cualquier acción contra la estabilidad del la región. Francia, que se suma a la contienda, pretende hacerse ver en una zona que fue parte de su imperio al mismo tiempo que busca la oportunidad de que sus empresas puedan aprovecharse de un posible reparto cuando caiga al-Asad.

¿Servirán estos ataques para que los sirios y todos los habitantes de Oriente Medio puedan vivir mejor?  ¿Se detendrá la guerra civil? ¿Se cometerán los mismos errores que en Irak desmantelando el ejército, la administración del Estado y convirtiendo a Siria en otro Estado fallido? ¿Quién o qué facciones se harán cargo del gobierno de la nación? ¿Serán capaces de proporcionar mayor bienestar y estabilidad en el país? ¿Cómo reaccionará la comunidad musulmana mundial? Demasiados interrogantes para contestarlos con el simplismo de un ataque militar justificado como injerencia humanitaria, que ni tan siquiera goza del apoyo internacional y cuya ejecución pone en entredicho el cumplimiento de la legalidad internacional. Demasiados interrogantes para la paz.

INTERVENCIONES HUMANITARIAS

Los términos “intervención humanitaria” o “injerencia humanitaria” se emplean para expresar la posibilidad de actuar dentro de un país soberano con el objetivo de proteger a sus ciudadanos de las vulneraciones de sus derechos humanos por parte de sus propios dirigentes. Se trataría de una actuación desinteresada por parte de terceros países o coaliciones internacionales. En principio es un asunto muy complicado porque esas intervenciones suponen una vulneración de la soberanía nacional contra un Estado que no ha amenazado o atacado a los estados intervencionistas.

La soberanía del Estado es un elemento fundamental en las relaciones internacionales y en el Derecho Internacional. Así, en el artículo 7 de la Carta se dice que “ninguna disposición autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción de los Estados”; no obstante, añade el mismo artículo que “este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el Capítulo VII”, lo que ya supone una contradicción sujeta a interpretaciones.

El artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe a los Estados “recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”; sin embargo, contempla dos excepciones: la primera, la legítima defensa en caso de ataque armado; y la segunda, las acciones armadas autorizadas por el Consejo de Seguridad según lo establecido en los Capítulos VII y VIII de la Carta, que tratan respectivamente las acciones que se pueden tomar en caso de amenazas o quebrantamiento de la paz o actos de agresión, y los acuerdos regionales.

La injerencia humanitaria es uno de los aspectos más controvertidos de la Carta de la Naciones Unidas. Si ya son discutibles las intervenciones que se pueden realizar al amparo del artículo 42, en el que se expresa la posibilidad de ejercer acciones militares, como ha sucedido en Irak y Afganistán, con el pretexto de amenazas o ataques armados, mucho más lo es el uso de las fuerzas militares con el pretexto de razones humanitarias.

El doble rasero de esas intervenciones en derecho de unas poblaciones sometidas a crímenes o vulneración de sus derechos humanos es objeto de críticas. La duda de las intervenciones humanitarias se plantea en un doble sentido: primero, ¿quién tiene la capacidad moral y legal de decidir que se están cometiendo crímenes contra la humanidad en un determinado Estado?; segundo, ¿por qué se actúa en unos Estados y no en otros cuando se dan las mismas condiciones de acciones criminales por parte de sus gobernantes? Parece que la injerencia se puede convertir en un asunto “a la carta”.

En la actualidad ya no se admite que violaciones graves de los derechos humanos en el interior de un Estado sea un asunto exclusivamente interno. ¿Cómo se debe responder cuando se producen crímenes contra la humanidad? Los expertos en derecho internacional se inclinan por la “responsabilidad de proteger”. Es decir, ante situaciones límite de violaciones de derechos humanos debe prevalecer esa responsabilidad de salvaguardar vidas sobre el principio de no intervención, aunque siempre queda bien entendido que el uso de la fuerza será el último recurso.

En la Declaración de la Cumbre de las Naciones Unidas de 2005 se dio un respaldo definitivo a la responsabilidad de proteger a las personas del genocidio, los crímenes de guerra, las depuraciones étnicas y los crímenes de lesa humanidad. En esta declaración se establece la obligatoriedad del uso de medios pacíficos para tales fines aunque, cuando no surtan efecto, se podrá utilizar el uso de la fuerza siempre que lo autorice el Consejo de Seguridad.

LEGITIMIDAD PARA LA COERCIÓN E INTERVENCIÓN MILITAR

Entre las medidas coercitivas se incluyen los embargos económicos, financieros y de adquisición de armamentos, y las diplomáticas, como restricciones a desplazamientos de dirigentes y diplomáticos, o la suspensión cautelar en organizaciones internacionales. Estas sanciones deben ser tomadas siempre de un modo que no resulten devastadoras para la población civil.

Las intervenciones militares deben emplearse en casos de extrema necesidad dentro de la responsabilidad de proteger a las personas, como ya se ha mencionado con anterioridad. Estas intervenciones deben cumplir una serie de condiciones:

– Primera, que se ajuste a las decisiones de una autoridad apropiada, (la ONU es la organización que debe tener la autoridad, aunque en ocasiones la OTAN se ha considerado como autoridad competente para decidir intervenciones militares).
– Segunda, obedecer a una causa justa tal como evitar una limpieza étnica, crímenes de guerra o la violación sistemática de los derechos humanos que estén ocasionando un gran número de víctimas civiles (muertos, heridos, desplazados, refugiados).
– Tercera, debe ser planificada, dirigida y ejecutada por una coalición internacional, para evitar que obedezca a intereses particulares.
– Cuarta, haber agotado todos los medios diplomáticos para alcanzar una solución.
– Quinta, emplear los medios militares proporcionales para no empeorar la situación y no producir daños y víctimas colaterales.

** Sobre el conflicto de Yemen ver:
https://jjolmos.wordpress.com/2015/02/22/yemen-un-escenario-imprevisible/
https://jjolmos.wordpress.com/2015/04/02/yemen-en-guerra-tormenta-decisiva/

El PACTO SOBRE EL PROGRAMA NUCLEAR DE IRÁN

En el artículo de este blog, IRÁN: LA NEGOCIACIÓN SOBRE EL PROGRAMA NUCLEAR, publicado el 12 de noviembre de 2013 se concluía:

Si se asegura que los iraníes no fabricarán armas nucleares y si se les apoya para recuperar su economía y, por lo tanto, que sus ciudadanos puedan gozar de un nivel de vida mejor, la paz en Oriente Medio estaría más cercana. Una paz que beneficiará no sólo a los iraníes, sino a las potencias económicas mundiales que puedan acceder a un mercado de 75 millones de personas.

Ver: https://jjolmos.wordpress.com/2013/11/12/iran-la-negociacion-sobre-el-programa-nuclear/

El programa nuclear iraní

Después de la revolución de 1979, Irán paso a ser un enemigo oficial de Occidente en general y, muy en particular, de Estados Unidos. Las reacciones incontroladas de la revolución islámica, como expresión de rechazo al apoyo norteamericano y occidental al derrocado Sha Reza Pahlevi, provocaron que el régimen teocrático iraní pasara a engrosar la lista de los enemigos de la democracia y, por ende, a ser excluido de la escena internacional como actor considerado y respetado. Han tenido que pasar más de treinta años para que iraníes, norteamericanos y occidentales retomen la senda del diálogo y la negociación que conduzca unas relaciones en la que todas las partes puedan salir beneficiadas.

Para que esto pueda suceder se han tenido que dar una serie de circunstancias sin las cuales hubiera sido muy difícil sentarse en una mesa de negociación y alcanzar pactos. Aunque todavía no hay un acuerdo definitivo, el pasado 3 de abril de 2015 se consiguieron sentar las bases para que el programa nuclear iraní se controle de tal forma que no pueda conseguir fabricar armamento atómico. A cambio, si se cumplen esas condiciones mediante la verificación de organismos internacionales acreditados, se levantarán las sanciones económicas que tanto están dañando la economía iraní.comienzan-viena-negociaciones-finales-programa-nuclear-irani_2_2178163 Esas circunstancias que han conducido a este proceso han sido: externas, internas y de liderazgo.

En la complejidad de las relaciones en Oriente Medio los conflictos son casi la normalidad. Una normalidad de guerras interminables en las que los actores externos tienen una influencia decisiva. Era difícil acercar a Estados Unidos e Irán, enemigos declarados desde 1979. Estados Unidos es el principal aliado de Israel en la región y también uno de los mayores apoyos de Arabia Saudí. Ambos, israelíes y saudíes, están enfrentados con los iraníes. Por tanto, para los norteamericanos constituía un enorme riesgo perder la confianza de aliados tan importantes con su acercamiento a Irán.

La guerra de Siria lo complicó todavía más. Irán apoyaba al régimen de Al Assad, mientras que Estados Unidos y las potencias occidentales se alineaban con los opositores. Casi a punto de iniciar bombardeos contra el ejército sirio de Al Assad, como consecuencia de un ataque con armas químicas atribuido a militares sirios (aunque no ha sido probada su autoría) contra población civil que apoyaba a las fuerzas de oposición, la diplomacia se impuso para impedir un agravamiento del conflicto. El presidente ruso Putin apareció en escena y propuso que Al Assad entregara su arsenal químico a cambio de los norteamericanos y sus aliados no atacaran a las fuerzas del régimen sirio. Los rusos, como los chinos no se oponían a una resolución de condena al régimen sirio y menos aún eran partidarios de ataques contra este.

Pero la irrupción del Estado Islámico con toda su fuerza en Siria e Irak, hace reconsiderar a norteamericanos y europeos su apoyo a las fuerzas de oposición a Al Assad. Ahora hay un enemigo común, nadie quiere a que triunfe el anunciado califato del Estado Islámico (que también incluye a Irán). Por tanto, hay que buscar aproximarse a la potencia iraní que defiende a Al Assad, su continuidad es mejor que la caída de Siria en manos del Estado Islámico. Irán es fundamental en la lucha contra el Estado Islámico.El califato de EI Esa es la primera de las circunstancias que se dan para llegar a negociar. Las potencias negociadoras, los cinco miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Estados Unidos, Francia , Reino Unido y Rusia) más Alemania han considerado la importancia de un Irán estable e integrado en la comunidad internacional para conseguir resolver algunos de los conflictos que tienen lugar en Oriente Medio. El enemigo común del Estado Islámico para todas las mencionadas potencias reclama unidad de acción.

Ya no importa tanto que perdure el régimen de Al Assad, ahora hay que tener en cuenta a Irán que tiene alguna de las llaves que abren la puerta para resolver el conflicto. Puede que una de ellas sea la salida negociada del dirigente sirio y el desmantelamiento progresivo de su régimen. A cambio, todos, Irán incluido, deben poner todas sus fuerzas para acabar con el Estado Islámico, y eso pasa también por Irak, donde el actual gobierno de mayoría chii necesita el apoyo de Irán en esa lucha.

Además, nadie quiere un Irán con armamento nuclear, ya hay demasiadas armas nucleares en la región. Israel, aunque no declaradas, y Pakistán las poseen. Un Irán con armamento nuclear haría más inestable Oriente Medio y eso no le conviene tampoco a rusos y chinos, con fronteras muy cercanas y grandes intereses económicos y estratégicos y, por eso, también apoyan la negociación.

No hay que olvidar que la economía juega un gran papel. Aunque las sanciones económicas han sido desastrosas para la economía iraní, tampoco las empresas extranjeras se han podido introducir plenamente en el país. Con la negociación, el acuerdo y el final del aislamiento se abre un gran mercado de 75 millones de personas. Es otra de las grandes razones por las que se ha dialogado, la apertura de nuevos mercados para Estados Unidos y las potencias de la Unión Europea.get_imgLas circunstancias internas han sido importantes para llegar a acuerdos. La evolución de la sociedad iraní ha sido decisiva. Irán ya no es el país revolucionario de 1979, la sociedad ha evolucionado hacia posiciones mucho más realistas. Con las sanciones, las exportaciones de petróleo se redujeron a la mitad y eso ha tenido consecuencias sobre el nivel de vida de los iraníes. Hay cansancio de tanto aislamiento y percepción de no ser bien considerados a nivel mundial. Los iraníes quieren cambios sociales que les permitan un desarrollo social y económico más intenso. Por eso optaron por elecciones más moderadas como la que representa el actual presidente Rohani.

Irán sigue siendo un país como muchas carencias en cuanto a derechos humanos, tales como libertad de expresión o afiliación política. Los medios de comunicación tienen censura y también las redes sociales están controladas. A pesar de ello, hay cada vez más fuerte demanda de libertades. Los derechos de la mujer están muy por debajo del estándar occidental, sin embargo los índices de natalidad están por debajo del 1,9, algo muy en consonancia con el de las sociedades occidentales avanzadas.20141101_SRC833Todo ello es consecuencia del incremento de los niveles de educación, comparable al de los países occidentales. Actualmente cursan estudios universitarios más del 50% de jóvenes en edad de hacerlo. Otro dato significativo es la publicación de libros que supera ampliamente el de la totalidad de todos los países árabes. Los iraníes son musulmanes chiitas en su gran mayoría, pero cada vez acuden menos a las mezquitas, es una realidad que surge como reacción a imposiciones durante más de treinta años.acuerdo-iranPor último, los líderes han jugado un papel decisivo en el acercamiento Estados Unidos-Irán. No cabe duda que la actitud del presidente Obama abierto a al diálogo ha sido muy importante. ¿Qué hubiera sucedido si la Casa Blanca hubiera estado habitada por otro inquilino más proclive a las soluciones exclusivamente militares? Desde las filas más conservadoras norteamericanas siempre se ha apostado por la agenda militar. Sí no se hubiera negociado ¿cómo se hubiera detenido el programa nuclear iraní? ¿Mediante bombardeos, una nueva guerra preventiva? Del mismo modo el presidente Rohani, que hasta ahora ha demostrado una gran capacidad de adaptación a las necesidades de su pueblo, es un líder moderado en sus formas con el que no ha sido difícil entablar conversaciones. Su antecesor en el cargo, Mahmud Ahamadineyad , era de un talante menos propenso a la negociación.

En la negociación se ha conseguido, es mérito de los responsables de la misma, salvar el orgullo del pueblo iraní que, al margen de su militancia ideológica o religiosa, tiene un fuerte componente nacionalista. Hubiera sido una torpeza presentar el acuerdo como una victoria de Occidente sobre Irán porque podría desatar los viejos fantasmas de la revolución de 1979.polemica-reanudacion-negociaciones-energia-nuclear-irani_1_2225171Hasta la firma definitiva que tendrá lugar en junio de 2015, el contenido del pacto alcanzado se puede resumir en los siguientes puntos:
– Irán acepta reducir sus reservas de uranio enriquecido y se compromete a no construir más instalaciones nucleares
– El uranio enriquecido se almacenará en la central de Natanz. Todo el sobrante será diluido o trasladado al extranjero
– La infraestructura de nucleares pasarán a ser centros científicos de uso e investigación civil sometida a los controles establecidos
Estados Unidos y la Unión Europea, levantaran las sanciones económicas y financieras cuando el Organismo Internacional de Energía Atómica verifique el cumplimiento de las condiciones y plazos acordados.

Hasta junio queda tiempo para entrar en detalles de ejecución y faltan por salvar muchos escollos, entre otros, las fuertes oposiciones internas que tanto Obama como Rohani deben afrontar. Los halcones de uno y otro bando no están muy convencidos de los resultados de los acuerdos. Y también las presiones de terceros influyentes países como Israel y Arabia Saudi. Con Netanyahu al frente, los israelíes han adoptado posiciones muy contrarias al acuerdo que consideran lesivo para la existencia del Estado de Israel. Los saudíes, aunque no satisfechos con los avances, parecen más cautelosos y a la expectativa.

Será necesaria mucha diplomacia en los próximos meses para que haya un acuerdo sincero y definitivo. Lo necesitan los iraníes para poder salir del aislamiento y mejorar sus condiciones de vida. Lo necesita la región entera para poder tener un interlocutor influyente, como Irán, con ánimo positivo para crear paz y estabilidad. Y lo necesita el mundo entero para que la carrera de armamento se reduzca en una de las zonas más conflictivas del planeta.

Javier Jiménez Olmos

7 de abril de 2015