Gastos militares

SEGURIDAD HUMANA VERSUS SEGURIDAD MILITAR

Desde que se conoce la historia de la humanidad la seguridad ha sido entendida como un asunto puramente militar relacionado con la defensa y con la guerra. Luchas entre clanes, tribus, señores feudales y reyes, hasta la más moderna entre estados nacionales. Una seguridad concebida para asegurar los intereses de los grupos dominantes y en la que invocando deberes patrios o sagrados se hacía pelear a los más débiles. Convencerles que defendían a su patria en nombre de algún dios no era tarea difícil cuando se disponía del poder de reprimir a los que no obedecían y se contaba con la ignorancia (la que los poderosos se encargaban de  mantener entre sus súbditos) que impedía una reflexión sobre lo injusto de la mayoría de las guerras y la absurdez de morir por defender unas causas que les eran ajenas.cementerio soldados

La seguridad ha sido entendida como seguridad militar para defender los intereses económicos de unos pocos. Sin embargo, para millones de personas de este planeta que desconocen el país donde viven y la patria a la que pertenecen, la palabra seguridad tiene un significado, también incluido en el diccionario, mucho más concreto y que se refiere a la supervivencia. En efecto, mientras  las grandes potencias económicas están preocupadas por salvaguardar sus intereses económicos allá donde los tuvieren, usando ingentes cantidades de costosísimo material bélico, millones de seres humanos, viven a diario con la sola preocupación de una seguridad que les permita alimentarse ese día.

Los responsables de propagar la idea de un mundo inseguro y lleno de amenazas lo hacen de una manera interesada porque no contemplan esa seguridad ligada a la supervivencia o simplemente al bienestar. Riesgos y amenazas que no dejan de ser reales en algunos casos pero que, en la mayoría de las ocasiones, no son de naturaleza militar y, por  tanto, no deben ser afrontadas de ese modo. Sin embargo, los intereses económicos, el poder de los grupos de presión ligados a esos intereses, disfrazan cualquier riesgo y amenaza para que se traduzca en carrera de armamentos. Algo que parecía superado con el fin de la guerra fría está renaciendo.

Porcentaje de población que vive con menos de 1,25 dólares por día en 20140011893422Los grandes bloques, aunque ya no existe el soviético pero sí su heredero ruso, vuelven al enfrentamiento indirecto, a la continua provocación a través de juegos de guerra. Tanto la OTAN como los rusos organizan enormes ejercicios militares para demostrar su músculo al adversario. Un juego peligroso y costoso. Unos presupuestos y unos medios que podían ir destinados a otras actividades relacionadas con la seguridad humana. Además, en su afán por patrocinar la seguridad mundial, las grandes potencias no dejan de vender armamento a terceros países con lo que las empresas del ramo obtienen millonarios beneficios.SIPRI compra venta armas 2011-2014

¿De qué sirve tanta seguridad para un Estado o una alianza de estados si las personas que los habitan no disfrutan de un mínimo de bienestar, si no tienen libertad o si carecen de los más elementales derechos humanos?

La seguridad de las personas es la que importa, la seguridad humana la que se ocupa de la dignidad, de erradicar la pobreza y de los derechos humanos. Aunque discutido desde algunos sectores sociales, la seguridad militar ligada a la defensa y a la participación en misiones de paz puede considerarse una parte fundamental de los estados modernos y las organizaciones internacionales. Pero conviene estar atentos al equilibrio y la proporcionalidad de los gastos militares.Gasto militar 2014

En la más cruel actualidad de refugiados que escapan de la guerra, de inmigrantes que huyen de la miseria, de millones de víctimas oprimidas, perseguidas y explotadas, algunos dirigentes de países y organizaciones llamados democráticos, con avanzado nivel de vida, siguen proponiendo la seguridad militar para resolver su seguridad. Muros con alambradas, despliegues de policías y medios militares para impedir que otros seres humanos puedan sobrevivir.  Y desde sus acomodados sillones de mando siguen proponiendo insistentemente aumentar los gastos militares para proporcionar mayor seguridad ¿a quién?

Javier Jiménez Olmos

2 de noviembre de 2014

1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DE COMERCIO DE ARMAS ¿AVANCE HACIA UN CONTROL DEL COMERCIO DE ARMAS O PURA RETÓRICA?

“En la frontera entre México y Estados Unidos, existe una mayor oferta de armas que de chicles, chocolates o pan”

Óscar Arias, Premio Nobel de la Paz

INTRODUCCIÓN A LA 1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DEL COMERCIO DE ARMAS

En una de las últimas tardes de este cálido mes de agosto, cuando para la mayoría de los afortunados pueden regresar a su cotidiana vida, esa que con todos los inconvenientes proporcionan bienestar y dignidad, las noticias inquietantes sobre la tragedia humanitaria de miles de personas que intentan buscar refugio huyendo de la guerra, la persecución o la miseria nos devuelve a la realidad de un sistema internacional incapaz de resolver el drama de los refugiados.

Ante el sufrimiento de estos seres humanos, las discusiones sobre el sistema de acogida en Europa, el debate sobre la construcción de nuevos muros con concertinas (alambres enrollados con cuchillas) para impedir que estos “desgraciados” alcancen la Europa del bienestar y las declaraciones inhumanas de algunos dirigentes políticos o las actitud xenófobas de determinados grupos sociales son inaceptables e inadmisibles.

Pero no se debe olvidar que toda crisis humanitaria tiene múltiples causas, y es ahí donde se debe incidir para que no se puedan desarrollar. La guerra es la más terrible de todas ellas porque en ella se dan las condiciones para que otros seres humanos maten a otros en nombres de alguna “noble causa”. Las guerras de Siria, Irak, Libia, Afganistán y algunos países subsaharianos son la principal causa de esta avalancha de refugiados que llegan a Europa.

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Fuente: ACNUR

Para que la guerra tenga lugar se necesitan armas para llevarla a cabo, cuanto más eficaces mejor (léase mortíferas y destructivas). Se trata de matar lo “mejor posible” al enemigo. Y para que esas armas se utilicen se necesita una industria y un comercio. Un tráfico de armas (legal o ilegal, puede ser una consideración puramente burocrática) que se regula como si se tratara de la venta de plátanos o tomates.

Sin embargo, no son sólo las guerras las que producen destrucción y muerte. En muchos países, que no están oficialmente en situación de guerra, las armas de fuego producen a diario miles de víctimas, como sucede en algunos países americanos (incluido Estados Unidos).

Poco les importa a las víctimas de los misiles, de las bombas o de los fusiles si las armas han llegado a los combatientes o los criminales por medios legales o ilegales.

DESARROLLO DE LA 1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DEL COMERCIO DE ARMAS

El 2 de abril de 2013, la Asamblea General de la Naciones Unidas aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA en lo sucesivo). El documento contó con el voto favorable de 154 Estados, aunque hubo 23 abstenciones y 3 votos contrarios.

El propósito fundamental del TCA es establecer unas reglas sobre el comercio de armas de modo que  no se pueda autorizar la venta a gobiernos de Estados cuando exista riesgo de que puedan ser usadas para torturar o infringir el Derecho Internacional y los derechos humanos y que las armas vendidas de una manera legal no puedan ser desviadas al mercado ilegal (una explicación más detallada del proceso para conseguir el TCA y su contenido la pueden encontrar en: https://jjolmos.wordpress.com/2013/06/12/el-tratado-sobre-el-comercio-de-armas/).

El TCA ya ha sido ratificado por 72 países (España es uno de ellos, lo hizo el 2 de abril de 2014), 59 lo han firmado pero aún no lo han ratificado (entre ellos Estados Unidos). Rusia y China ni tan siquiera lo han firmado, aunque el gobierno de Pekín está en proceso de evaluación de una posible incorporación.Gasto militar 2014

El TCA establecía que los Estados signatarios deberían establecer una Conferencia de Estados Partes para desarrollarlo y establecer  normas de actuación. La 1ª Conferencia de Estados Parte se ha celebrado del 24 al 27 de agosto pasados en Cancún (Mexico). A esta conferencia han asistido representaciones de 121 gobiernos así como representantes de la sociedad civil y Organizaciones no Gubernamentales (ONG,s) (España, también estuvo representada).

En esta primera conferencia se aprobó el reglamento que regulará el funcionamiento de la Conferencia de Estados Parte, el modo de financiación, el nombramiento del Secretario de la Conferencia (el sudafricano Dumigani Dladia) y la sede permanente de la misma (Ginebra, Suiza).

El aspecto más controvertido, y que ha causado más insatisfacción entre las ONG,s, ha sido el formato de informe nacional que los Estados Parte tendrán que remitir anualmente a la Conferencia. Se ha aprobado una plantilla provisional que estará a prueba durante un año. La directora de Control Arms (Control de Armas), Anna Macdonal, ha manifestado su inquietud porque no sea obligatorio hacer públicos estos informes.

Otro aspecto a clarificar sería quiénes son los donantes y cuáles son las contribuciones a las que se refiere el agradecimiento del Secretario Provisional de la Conferencia en el punto 19 del borrador del informe final de dicha conferencia (disponible en http://www.thearmstradetreaty.org/images/ATT_CSP1_2015__2.pdf) de modo que haya transparencia total en cuanto a la procedencia de la financiación.

La Unión Europea (UE) en Decisión 2015/1388 del Consejo, de 7 de agosto de 2015, autorizó a los Estados miembros Parte de TCA a adoptar el reglamento interno que se aprobara en esa 1ª Conferencia de Cancún. En el anexo de esa Decisión se establecía que los Estados miembros actuarán conjuntamente para preservar los intereses de la UE en la adopción del Reglamento de la Conferencia sobre el TCA. Sin embargo, esos intereses no están claramente definidos y  no se explica si se refieren a los económicos y seguridad o la defensa de los derechos humanos y la seguridad humana.

Previo a la conferencia, la antena de Madrid de la red Red África-Europa-Fe y Justicia, junto con CONFER y Justicia y Paz, solicitaron a todos los europarlamentarios españoles que figuran en la lista del Parlamento europeo mediante mensaje a sus direcciones de correo electrónico preguntándoles en qué sentido intervendrían para influir en la posición de los representantes europeos y del Gobierno de España durante el desarrollo de la mencionada conferencia y el desarrollo del TCA (sólo ha respondido Marcos Martino, Parlamentary Assistant to Tania GONZÁLEZ PENAS del grupo PODEMOS-GUE/NGL en el sentido de que  “Nuestro compromiso con la paz y los Derechos Humanos es manifiesto, y haremos lo que esté en nuestra mano para que las instituciones de las que formamos parte eviten la propagación de conflictos bélicos en el mundo que se alimentan de un perversa política comercial.”)

CONCLUSIONES SOBRE LA 1ª CONFERENCIA DE ESTADOS PARTE DEL TRATADO DEL COMERCIO DE ARMAS

Continúan las guerras y las matanzas en tantos lugares del planeta, para las que se utilizan todo tipo de armas que llegan a manos de combatiente y asesinos por medios legales e ilegales. El TCA y la 1ª Conferencia de los Estados Parte de dicho tratado es un gran avance, pero insuficiente.

Ni para los grandes medios de comunicación, ni para algunos dirigentes políticos, ni para grandes sectores de la sociedad parece ser prioritario los asuntos relacionados con el comercio de armas, pero no hay que olvidar que las guerras se hacen con armas, y que las armas son siempre peligrosas, mucho más en manos de quienes no respetan ni los derechos humanos ni las leyes internacionales

De nada servirá la retórica de los documentos ni las buenas intenciones si de verdad no se aplica un estricto control de los contenidos del tratado y no se hace un ejercicio de transparencia por parte de Estados y organismos internacionales para facilitar el cumplimiento del TCA.

De nada servirá el TCA si algunos Estados siguen vendiendo armas a países que no respetan los derechos humanos y las emplean para violarlos sistemáticamente. Las cifras de venta de armas a determinados países señalados por el incumplimiento de las leyes internacionales y los derechos humanos sigue en aumento (aunque no es único, el caso de Arabia Saudí es paradigmático. En lo que va de año, el número de condenados a muerte ha ascendido a 130. Desde 1985, más de 2.200 personas han sido ejecutadas en Arabia Saudí, señala la ONG. De 2003 a 2014. España ha exportado armas a este país por valor de 725 millones de euros).SIPRI compra venta armas 2011-2014

Desde la sociedad civil democrática se puede hacer mucho para exigir a sus representantes políticos el estricto cumplimiento de las leyes nacionales con relación al comercio de armas (en España hay una muy avanzada al respecto anterior a la ratificación del TCA, Ley 53/2007 de 28 de diciembre, y adaptada a este mediante el Real Decreto 679/2014 de 1 de agosto) y el riguroso cumplimiento del TCA.

Javier Jiménez Olmos en colaboración con Isabel Fesser (miembro de AE F JN)

31 de agosto de 2015

EMPRESAS MILITARES DE SEGURIDAD PRIVADA SIN REGULACIÓN NI CONTROL

Las llamadas empresas militares de seguridad privada (EMSP) participan sistemáticamente en los conflictos armados, bien directamente mediante apoyo  al combate o indirectamente realizando funciones de formación, entrenamiento, protección de personas y lugares estratégicos, espionaje, consultorías o asesoramiento militar, inteligencia, logística, infraestructura, mantenimiento y comunicaciones.MERCENARIO

El crecimiento de estas empresas es un fenómeno exponencial; los gobiernos de determinadas potencias, como Estados Unidos, recurren a ellas habitualmente. Esto ha sucedido en Afganistán e Iraq. También en el conflicto de Libia, en el 2011, se detectaron mercenarios británicos subvencionados con dinero catarí.

La Convención internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y la instrucción de mercenarios adoptada por Resolución 44/34, de 4 de diciembre de 1989, de la Asamblea General de las Naciones Unidas entró en vigor el 20 de octubre de 2001. Actualmente es el único instrumento jurídico vinculante. Sin embargo, tiene dos graves inconvenientes:

1º) No dispone de ningún mecanismo de control

2º) Sólo ha sido ratificada por 31 Estados.

Estados Unidos, y otras grandes potencias que recurren frecuentemente a mercenarios no la han ratificado.

Actualmente no existe una regulación internacional que regule las actividades de las EMSP, aunque a iniciativa suiza se redactó el “Documento Montreux” (cuyo título completo es Documento sobre las obligaciones jurídicas internacionales pertinentes y las buenas prácticas de los Estados en lo que respecta a las operaciones de las empresas militares y de seguridad privada durante los conflictos armados). Este documento no tiene valor jurídico y en él se proponen recomendaciones legales internacionales y un código de buenas prácticas.soldado EMSP

En 2010 se presentó al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas un proyecto de “Convención sobre las empresas militares y de seguridad privadas”. Este proyecto lo debía examinar durante dos años un Grupo de Trabajo Intergubernamental, pero votaron en contra de su creación: Bélgica, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Hungría, Japón, Moldavia, Polonia, Reino Unido, Eslovaquia y Hungría.

Los Estados recurren a las EMSP

Desde el final de la Guerra Fría los Estados recurren cada vez más a estas empresas. En un principio estaban dedicadas a labores de apoyo logístico y servicios de mantenimiento, pero con el tiempo han ido ampliando sus servicios a actividades que anteriormente sólo desempeñaban los cuerpos y fuerzas de seguridad de los Estados, tales como lucha contra terrorista e insurgencia, inteligencia, vigilancia e interrogatorio de prisioneros, y mantenimiento y operación de determinados sistemas de armas de avanzada tecnología.

Sin embargo, las actividades de estas EMSP no han salido a luz pública hasta que la guerra de Iraq ha destapado violaciones de los derechos humanos y las leyes internacionales por parte de alguna de estas empresas.

La discusión sobre su necesidad es el primer aspecto a tratar, caso de que estuviera justificada esa necesidad, habría que revisar la legalidad sobre la que basan sus actividades y por último exigir un control exhaustivo sobre su personal, sus operaciones y su financiación.

La justificación para contratar los servicios de estas empresas proviene de la reducción de los contingentes militares como consecuencia del final de la Guerra Fría. Argumento que se complementa con la tendencia privatizadora imperante a partir de los años noventa y que alcanza también a la seguridad y la defensa nacional e internacional. Así, con el pretexto de ahorro de costes económicos, se externalizan funciones tan propias de los Estados como son el combate y la inteligencia.

Según los defensores de estas EMSP, estas empresas tienen la ventaja de ser contratadas según demanda con un personal altamente cualificado, lo que supone considerable ahorro para los presupuestos estatales.

Tradicionalmente los Estados se han reservado aquellas operaciones directamente relacionadas con el combate y la inteligencia. Es muy discutible que estas actividades puedan ser realizadas por empresas privadas, cuyo único objetivo es la obtención de beneficios económico.

Con la lógica del beneficio estas empresas podrían servir a aquellos intereses que le produzcan mayores dividendos. La lealtad quedaría supeditada al mejor postor e incluso la eficacia –suponiendo la lealtad- se vería afectada por las leyes del mercado, es decir, dar el menor servicio con el mayor beneficio, algo impensable cuando se trata de hacer la guerra. También se puede discutir su empleo, por las mismas razones, en labores de protección y escolta, interrogatorio de prisioneros, formación de militares y policías, así como el empleo de armas tecnológicas, guerra electrónica y cibernética.58c6412105f049895a6d15b897af2079

El secretismo como norma en las EMSP

El dejar algunos aspectos de la seguridad en manos de las EMSP sin regulación internacional y sin control nacional, plantea serias dudas sobre la constitucionalidad de estas empresas. Generalmente pertenecen o están ligadas a lobbies de poder político y económico. Suelen tener, sin embargo, sus residencias en paraísos fiscales, y cambian frecuentemente de domicilio a fin de escapar de la fiscalización.

La empresa Blackwater (que pasó a denominarse Xe Services) ha sido contratada por los Estados Unidos y por la CIA. Uno de sus máximos responsables, John Ashcraft, fue el artífice de la Patriot Act (ley Estadounidense aprobada como parte de la “guerra al terrorismo” que restringía algunas libertades públicas) mientras fue Procurador General durante la Administración Bush desde 2001 a 2005.

La información que de las EMSP se puede obtener en internet es bastante limitada y se reduce a consideraciones muy generales y publicidad. Los gobiernos tampoco están muy interesados en desvelar lo que sucede dentro de estas empresas. Por ejemplo, la Administración Bush no reveló las empresas que trabajaban en Iraq; para ello utilizó la ley norteamericana mediante la cual el Gobierno no está obligado a revelar al Parlamento los contratos inferiores a 50 millones de dólares.

Las operaciones o actividades que realizan suelen desvelarse con ocasión de algunos escándalos relacionados con violaciones flagrantes de los derechos humanos y las leyes internacionales, además de casos de corrupción en los que se ven involucrados los propios Estados a los que sirven y en los que desempeñan sus labores.

El 16 de septiembre de 2007 empleados de la empresa Blackwater World Wide,  cuando escoltaban un convoy militar por las calles de Bagdad, dispararon contra civiles indefensos alegando que habían sido atacados previamente por ellos. El resultado fue que murieron 17 iraquíes y fueron heridos 24. El 31 de diciembre de 2009 fueron juzgados en Estados Unidos cinco empleados de la Blackwater implicados en el incidente, sin embargo, el juez federal desestimó los cargos alegando que no habían sido respetados sus derechos constitucionales cuando declararon ante la policía.Blackwater

El negocio de las EMSP

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2011 en Nueva York y Washington, las EMSP realizan un despegue vertiginoso, hasta el punto de que sus valores en bolsa registran aumentos muy considerables. Se da el caso de que algunos fondos de pensiones de empleados públicos de California se invirtieron, sin conocimiento de los inversores, en CACI y Titan, que son EMSP en las que algunos de cuyos empleados fueron involucrados en las torturas de las cárcel iraquí de Abu Ghaib durante la invasión norteamericana a ese país.

Se calcula que emplean a 1,5 millones de personas. En el 2003 facturaron por un importe de 900 millones de dólares, mientras que y que en el 2005 las facturaciones del sector superaron 2.500 millones de dólares. Actualmente el negocio se calcula entre 20 mil y cien mil millones de dólares.

Algunas de las EMSP pertenecen a grandes consorcios internacionales de la fabricación y venta de armas; tal es el caso de Military Profesional Resources Inc (MPRI) que pertenece a Lockheed Martín; Vinnel que pertenece a Northop Gruman, Dyen Corp que está integrada en la multinacional informática Computer Science Corporation. También Kellog, Brown & Root está dentro de Halliburton una multinacional de logística militar (presidida por Richard Cheney antes de su nombramiento como vicepresidente durante la Administración Bush).

Naturalmente, estas empresas limpian su cara a través de importantes operaciones de marketing, para hacer llegar a la opinión pública que cumplen con todas las leyes internacionales, respetan los derechos humanos y se guían por una ética y unos valores dedicados a acabar con los conflictos a través de la ayuda humanitaria. A este respecto cabe destacar el lema propagandístico de Blackwater: “Para apoyar la LIBERTAD y la DEMOCRACIA”.

Como ya se ha dicho no están obligadas a respetar normas y leyes nacionales, y se establecen en paraísos fiscales. Así evitan gastos innecesarios y no están sujetas a control de calidad alguno. Sus reglas son las del mercado; mínimo coste y máxima eficacia. Ello se traduce tantas veces en baja prestación de los servicios requeridos. No obstante algunos Estados parecen no prestar demasiada atención, contratan los servicios y esperan obtener resultados sin preguntarse qué métodos se utilizan o si se respetan las leyes y los derechos humanos. La corrupción es otra práctica común ante la falta de regulación y control; por ejemplo, facturar por servicios no realizados, o incrementar las facturas por agua o gasolina.

La gran pregunta es sobre qué resulta más económico al Estado asumir todas esas funciones propias de la seguridad y la defensa nacional o privatizar y delegar, por tanto, esas funciones. ¿Por qué si la seguridad y la defensa es una función principal de los Estados se delega? ¿Por qué si la seguridad y la defensa son un bien público se privatizan?mercenarios

Los mercenarios

Las personas que trabajan para estas empresas suelen ser ex militares y ex miembros de servicios de seguridad e inteligencia, los que ocupan puestos más importantes son los que a su vez lo tuvieron en sus fuerzas de procedencia. También hay civiles con profesiones relacionadas con la alta tecnología, la logística, el mantenimiento y las comunicaciones. Todos ellos reciben unos salarios muy superiores a los que podían percibir si trabajaran para las fuerzas armadas o cuerpos de seguridad estatales.

Para las labores u operaciones que no requieren tanta especialización o formación se contratan a ex militares de baja graduación o ex policías u otros cuerpos de seguridad. Así el ahorro en formación es decisivo para el negocio de estas empresas. El Estado los ha formado y ellas se aprovechan de esto. También se contratan empleados locales con salarios más bajos que los anteriores. Lo más significativo es que los Estados no tienen control alguno sobre los procesos de reclutamiento, lo cual impide saber la calidad profesional del personal empleado y sus antecedentes legales.

Javier Jiménez Olmos

5 de junio de 2015

CARRERA DE ARMAMENTOS. ¿QUIÉN SE PREPARA PARA LA GUERRA?

¿Son las armas la causa de las guerras o son un factor de estabilidad? ¿Son los ejércitos los que provocan la guerra o los que preservan la paz? ¿Representa la carrera de armamentos una garantía de orden o una amenaza para la paz? Desde la visión de la escuela realista de las relaciones internacionales estas preguntas han sido y están siendo respondidas a favor de políticas militaristas, políticas que son, sin embargo, discutidas a los potenciales enemigos.

Existe una relación comprobada entre la industria de armamento y los poderes políticos a escala nacional e internacional. La industria de las armas es muy rentable. La industria de armamento es primordial en la economía de las grandes potencias. Las empresas que se dedican a esa actividad tienen muy buenas conexiones con el poder. Incluso cuando se trata de gobiernos que pregonan ideales y políticas contrarias a las guerras, la industria de armamento prosigue su feroz actividad.

Ningún gobierno se atreve a reducir, no digamos desmantelar, la industria de armamento. Puede servir la excusa del mantenimiento de empleos, la del ingreso de divisas, la de la seguridad nacional, o la de si no lo “hacemos nosotros, otros lo harán”. Lo cierto es que los propietarios de estas empresas obtienen suculentos beneficios de la venta de instrumentos de destrucción y muerte.

Si admitimos que las armas son inevitables para el mantenimiento de la seguridad y la defensa, la industria de las armas debería ser considerada como un servicio público en beneficio de la humanidad y, por tanto, no una actividad industrial destinada a producir beneficios económicos. Sin embargo, actualmente la mayoría de la industria de armamento pertenece a empresas privadas. Empresas sujetas a las leyes del mercado, a la competencia.

Esa competencia le obliga a mejorar continuamente sus productos, lo que se traduce en conseguir armas capaces de matar más y mejor. Y esa sujeción a las leyes del mercado obliga a vender, y para ello los clientes deben sentir la sensación de inseguridad, de amenaza, de miedo. El negocio se hace para obtener beneficio. Si no hay compradores se acaba el negocio, lo que implica que los conflictos y las guerras son la fuente de este negocio.  Lo que significa que los dirigentes de estas industrias pueden generar clientes; es decir, pueden influir para provocar tensiones, conflictos o guerras. Y la competencia sin control también genera corrupción.

El escritor británico George Orwell en su novela ficción 1984 (luego llevada el cine en varias versiones con el mismo título) pone en boca de uno de los personajes representativo del poder establecido la frase: “la guerra no se hace para ganarla, se hace para perpetuarla”. Es una de las expresiones del Gran Hermano que todo lo controla y manipula.

Efectivamente, la guerra mantiene la estructura de poder, manipula a las masas a las que les encuentra un enemigo indeseable, produce noticias que distraen de la realidad y miseria diarias, y es un gran negocio para aquellos que se aprovechan de los enormes beneficios que suponen la destrucción, la venta de armas, la logística, la seguridad y la reconstrucción de lo destruido. Pero las guerras suponen un coste humano y económico que soportan las personas normales. Esas personas no quieren la guerra.

En el gráfico siguiente se pude observar los gastos militares de algunos países. Destaca que entre los que más gastan están los cinco miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Significante es el incremento de Arabia Saudí, India, Corea del Sur y Japón, todos ellos aliados de Estados Unidos y Occidente, y situados en regiones de alta conflictividad militar.Gasto militar 2014

Es importante conocer el mercado de los armamentos. En el gráfico siguiente se pueden observar las ventas y compras, y el origen y destino de las mismas. También están en el ranking de los mayores vendedores los cinco del Consejo de Seguridad. Se puede comprobar que estas armas van sobre todo a las regiones donde se dan mayores conflictos como en Oriente Medio, o donde se pueden dar como la región Asia y Oceanía.SIPRI compra venta armas 2011-2014

Según el SIPRI, en el periodo 2010-2014, España fue el séptimo exportador mundial de armamento, con un 3% del total mundial. Las ventas se realizaron principalmente a Australia (24%), Noruega (10%) y Arabia Saudí (10%).

Las empresas que más armas vendieron en 2013 están ubicadas en Estados Unidos y Europa, lugares del mundo donde más lato nivel de democracia y bienestar existe en el mundo.

Las diez empresas que vendieron más armas en el 2013 (en millones de dólares)

Puesto

Empresa

Nacionalidad

2013

1 Lockheed Martín EE. UU. 35.490
2 BAE System Reino Unido 30.600
3 Boeing EE. UU. 26.820
4 Raytheon EE. UU. 21.590
5 Northrop  Grumman EE UU 20.200
6 General Dynamics EE UU 18.660
7 EADS Trans-europea 15.740
8 United Tecnologies EE. UU. 11.900
9 Finmeccanica Italia 10.560
10 Thales Francia 10.370

Fuente: SIPRI 2014

En un mundo en crisis económica, con innumerables conflictos y guerras en curso, prosigue la carrera de armamentos. Una carrera denunciada por aquellos que la promocionan. Una hipocresía en nombre de la seguridad internacional. Una seguridad ¿para quién?

“La guerra no se hace para ganarla se hace para perpetuarla” la frase de Orwell es otra versión de la clásica si vis pacem, para bellum (si quieres la paz prepárate para la guerra).

Sin renunciar a la defensa justa, a la injerencia humanitaria, a la interposición entre contendientes para evitar la guerra, a las operaciones de construcción y mantenimiento de la paz, pero alejados del militarismo y de la carrera armamentística que conlleva, conscientes de la necesidad de que las naciones protejan a sus ciudadanos con medios proporcionales a los niveles de amenaza que perciban, y estableciendo como prioridad la seguridad humana –la que proporciona niveles de vida dignos en libertad y bienestar-, el camino no es prepararse para la guerra sino para la paz.

 “Si quieres paz edúcate para la paz”

Javier Jiménez Olmos

12 de abril de 2015

EL PAPA FRANCISCO CONTRA LOS PODERES QUE INCITAN A LA GUERRA

El papa Francisco, durante una homilía pronunciada el pasado sábado (13 de septiembre de 2014) para recordar a los caídos en la Primera Guerra Mundial, afirmó que se puede decir que en la actualidad está teniendo lugar una tercera guerra mundial: “Hoy, tras el segundo fracaso de una guerra mundial, quizás se puede hablar de una tercera guerra combatida por partes, con crímenes, masacres, destrucciones”.images

El Pontífice también afirmo que hoy en día hay muchas víctimas como consecuencia de la convergencia de “intereses, estrategias geopolíticas y codicia de dinero y de poder”. Además criticó claramente a la industria armamentística a la que calificó de “planificadores del terror” y de “organizadores del desencuentro”.

Siempre que alguien ha denunciado de una manera tan tajante al poder dominante, ha sido desprestigiado, maltratado, excluido o eliminado. El poder no permite que nadie le pueda mermar de su capacidad para dirigir la vida de los demás a sus antojos con el fin de conseguir sus bastardos intereses.

Pero Francisco, no pierde el tiempo y seguramente sabe de los riesgos que corre, de los peligros que le acechan. El Papa siempre se manifiesta con una doctrina que comparten muchos de los que sus antecesores alejaron de la Iglesia. Lo hace de una manera sencilla, con un mensaje comprensible que toma del Evangelio.

No necesita recurrir a ideologías o filosofías, no requiere de ideas políticas superadas por el tiempo. Los criticados se siente aludidos, algunos de ellos lo tachan de “rojo” o “populista”. Es posible que no entiendan nada de lo que ha sucedido y está sucediendo en el mundo. El Papa trata de conectar con un mensaje de paz y esperanza basado en la justicia social.

No se trata de un político porque no deja de ser religioso, pero entiende la religión como algo integrador, como fuente de amor hacia los demás, como fuente de alegría, de comprensión, de tolerancia, de respeto. La religión para elevar la dignidad del ser humano.

De sus palabras y de sus escritos se deduce que no comulga con un sistema que conduce a la desigualdad, a la pobreza, a los conflictos y finalmente a la guerra. Por eso denuncia la industria armamentística, causante de tanta desgracia para la humanidad. Una industria en manos de los poderosos, del “poder”.

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Y hace esta denuncia en un momento de la historia donde en nombre de la seguridad renace “la guerra fría” y “el choque de civilizaciones”. La seguridad para que los Estados se rearmen e incrementen sus presupuestos de defensa para luchar contra enemigos exteriores. En nombre de la democracia y de la libertad hay que dotarse de más instrumentos de guerra, proclaman los representantes del “poder” de algunos Estados, mientras que de un modo cínico niegan a millares de sus conciudadanos esa democracia y esa libertad, y abusan de los más débiles y les condenan a la pobreza en nombre del nuevo becerro de oro: “el mercado”.

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La seguridad militarista al servicio del poder, la seguridad militarista en lugar de la seguridad humana al servicio de las personas, de su libertad, de sus derechos, de su bienestar. El poder militar para solucionar mediante la violencia lo que se pudo prevenir con sociedades más justas.

Tiene valor el jesuita Jorge Mario Bergoglio para denunciar ante la opinión pública las miserias del sistema socioeconómico vigente.

Tiene valor y coherencia para seguir la doctrina de quien se sacrificó por no claudicar ante el poder de su tiempo y ponerse del lado de los pobres.

Ver en este mismo blog el artículo “EL TRATADO SOBRE EL COMERCIO DE ARMAS” en:

https://jjolmos.wordpress.com/category/gastos-militares/

Javier Jiménez Olmos

14 de septiembre de 2014

EL TRATADO SOBRE EL COMERCIO DE ARMAS

INTRODUCCIÓN

 El comercio de armas es sobre todo un gran negocio que proporciona enormes beneficios a los Estados y las transnacionales que se dedican a esta actividad. Es un negocio cuya consecuencia final es causar destrucción y muerte. Un negocio legal, reconocido e incluso prestigiado. Una actividad comercial basada en la admitida fatalidad de la guerra. Ningún Estado es ajeno a este comercio, todos compran y venden armas, aunque no todos lo hacen en la misma proporción.

 La posesión de armas y su comercio se justifica como garantía de la seguridad y defensa de los Estados, aunque para ello se olvide de algo mucho más importante y que afecta directamente a la seguridad de las personas y a los derechos humanos: la seguridad humana. Una paradoja que tantas veces lleva a unas guerras en los que los únicos perdedores son esos seres humanos a los que los Estados dicen defender.

 El gasto diario mundial en armamento es de 4.000 millones de dólares, mientras cada día mueren 40.000 personas de hambre en el mundo. Según Amnistía Internacional en los 128 conflictos armados que han ocurrido desde 1989 han muerto 250.000 personas cada año. Pero no sólo conforman ese drama las armas para uso militar, en el mundo existen casi 500 millones de armas en manos de propietarios civiles que producen 300.000 muertes anuales a causa de actividades criminales.

 Sin embargo, los seres humanos parecen aceptar que las armas formen parte de su vida diaria y, como tal, se decide regular su comercio, como se regula el de los coches o el de los plátanos. Por eso cabría preguntarse si regular el comercio de armas ¿no es de algún modo aprobar que se fabriquen y se vendan materiales y artilugios capaces de eliminar a los adversarios mediante la violencia? ¿No es admitir que el poder ejercido mediante el uso de las armas es la única manera de resolver los conflictos?

 En parte así es. Estamos ante uno de tantos dilemas al que hemos de hacer frente: regular el comercio de armas parece aceptar que se fabriquen y se utilicen, pero no regularlo deja manos libres a los traficantes más desaprensivos y agudiza su proliferación en lugares del mundo donde van a ser usadas en contra de los derechos humanos.

 Por eso, pese a todo, se considera que la consecución de un tratado sobre el comercio de armas constituye un paso para evitar que las armas sean causa de tanto sufrimiento, para conseguir que se respeten los derechos humanos, para controlar que no lleguen a manos de quienes las puedan utilizar de un modo indiscriminado. Pero este paso no debe olvidar que las armas y su comercio son una aberración de la especie humana y que, por lo tanto, el camino es no sólo el de su regulación sino el de su desaparición.

 EL NEGOCIO DEL COMERCIO DE LAS ARMAS

 Según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), sólo las cien empresas más importantes del sector en el mundo de la fabricación de armamento, vendieron armas por un importe de 410 mil millones de dólares. Hay que tener en cuenta que de ese negocio se aprovechan mayoritariamente empresas norteamericanas y europeas, que conforman el grupo más numeroso de esa lista de las cien con más ventas. En total, desde el año 2002 hasta el 2011 las ventas de armamento se han incrementado en un 51%.

 En el año 2012 el gasto militar mundial alcanzó la cifra de 1,75 billones de dólares, lo que supuso una disminución del 0,5% con respecto al año anterior. A pesar de la reducción de ese año, en algunos países occidentales y en los Estados Unidos el gasto militar aumentó en Asia, Europa oriental, Norte de  África y Oriente Medio, así como en algunos países de  América Latina.

 China es detrás de Estados Unidos el país con mayor gasto militar, después le siguen Rusia, Reino Unido, Japón y Francia, todos ellos, excepto Japón, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, por tanto, con derecho de veto en ese Consejo. Entre los primeros exportadores de grandes armas convencionales se encuentran los Estados Unidos con el 30% del total mundial, Rusia con el 26%, Alemania con el 7%, Francia con el 6% y China con el 5%. Durante el periodo 2008-2013 el 47% de esas exportaciones fueron destinadas a Asia y Oceanía.

 En al año 2010, en España había 562 empresas en el Registro de Empresas de la Dirección General de Armamento y Material, aunque en ese año sólo 370 declararon facturación en el sector de defensa.  Las cuatro empresas más importantes del sector de la defensa en este país son: EADS-CASA (aeronáutica), NAVANTIA (naval), SANTA BARBARA/GENERAL DINAMYCS (armamento) e INDRA (electrónica e informática). Entre todas ellas producen casi el 80% de la industria de defensa española y realizan el 90% de las exportaciones. La industria armamentística española proporciona unos 29.000 mil puestos de trabajo, el 74% de los cuales están en las cuatro empresas mencionadas.

 En el año 2012, la exportación española de armas alcanzó la cifra de 1.953,5 millones de euros, un 19,6% menos de los 2.431,2 millones de 2011, aunque ambas cifras están muy lejos de los valores de 2006, cuando España vendió armamento por un importe de 845,1 millones de euros. Algunas de estas armas han sido vendidas a algunos países acusados de violar los derechos humanos, como sucede con Marruecos, Israel y Arabia Saudí.

Desde finales de los noventa, España se comprometió mediante Programas Especiales de Armamento (PEAS) para adquirir material militar por un valor de 20 mil millones de euros. Los programas comprendían la compra de aviones EF-200, carros blindados Leopard, helicópteros de ataque Tigre y Fragatas F-100, entre otros sistemas de armas. Las actualizaciones y los retrasos han incrementado el  coste hasta una cifra de 32 mil millones de euros. Para afrontar los pagos el se han liberado créditos extraordinarios, como el del pasado año 2012 por un importe de 1.728,7 millones de euros; lo que se tendrá que realizar cada año para afrontar la deuda.

 Las diez empresas que vendieron más armas en el 2010 en millones de dólares

(se incluyen las dos españolas más significativas a modo comparativo)

Puesto Empresa Nacionalidad 2010
1 Lockheed Martín EE UU

35.730

2 BAE System Reino Unido

32.880

3 Boeing EE UU

31.360

4 Northrop  Grumman EE UU

28.159

5 General Dynamics EE UU

23.940

6 Raytheon EE UU

22.980

7 BAE System Inc EE UU

17.900

8 EADS Trans-europea

16.360

9 Finmeccanica Italia

14.410

10 United Tecnologuies EE UU

11.410

45 Navantia España

2.010

84 Indra España

780

Fuente: SIPRI 2010

Mayores exportadores de armas en el periodo 2007-2011

País

Incremento respecto

2002-2006

Región destino (%)

Observaciones

Estados Unidos

24%

Asia y Oceanía  (45)

Oriente Medio   (27)

Europa               (18)

El 63% de las exportaciones fueron aviones de combate
Rusia

12%

Asia y Oceanía  (63)

África                (17)

Oriente Medio   (10)

India recibió el 80% de las exportaciones a Asia y Oceanía
Alemania

37%

Asia y Oceanía  (51) Grecia ha sido su mayor comprador con el 13% del total
Francia

12%

Asia y Oceanía  (51)

Europa               (22)

Oriente Medio   (12)

 
Reino Unido

2%

Oriente Medio   (30)

América             (28)

Asia y Oceanía  (25)

 

Fuente: SIPRI Fact Sheet March 2012

Principales vendedores y compradores de armas en el periodo 2007-2011

 

Principales compradores (%)

Vendedor

% total

Estados Unidos

30

Corea del Sur (13)

Australia (10)

Emiratos Árabes Unidos (7)

Rusia

24

India (33)

China (16)

Argelia (14)

Alemania

9

Grecia (13)

Corea del Sur (10)

África del Sur (8)

Francia

8

Singapur (20)

Grecia (10)

Marruecos (8)

Reino Unido

4

Arabia Saudí (28)

Estados Unidos (21)

India (15)

Fuente: SIPRI Fact Sheet March 2012

Si el comercio de las grandes armas tiene unas dimensiones económicas extraordinarias no lo es menos el de las armas ligeras, más difícil de controlar y de cuantificar. Las armas ligeras se prestan en mayor medida al comercio ilegal porque son fáciles de transportar y de camuflar. De este modo llegan a los grupos rebeldes, a los terroristas, a los señores de la guerra, al crimen organizado y a los gobiernos corruptos. Las armas ligeras también se fabrican en países democráticos y con gran desarrollo humano, lo que constituye un negocio legal de venta a algunos países que luego se encargan de desviar para su venta ilegal mediante operaciones comerciales encubiertas.

 EL CAMINO HACIA EL TRATADO SOBRE EL COMERCIO DE ARMAS

El 2 de abril del 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas (en lo sucesivo el Tratado o TCA). Votaron a favor de este Tratado 154 Estados (155, teniendo en cuenta que Angola cambió más tarde su inicial abstención en la votación por un voto favorable) 3 en contra (Corea del Norte, Irán y Siria), 21 abstenciones (Angola, Arabia Saudita, Bahrein, Bielorrusia, Bolivia, China, Cuba, Ecuador, Egipto, Fiji, India, Indonesia, Kuwait, Laos, Myanmar, Nicaragua, Omán, Qatar, Rusia, Sri Lanka, Sudán, Swazilandia y Yemen). Además, adicionalmente, algunos Estados decidieron ausentarse durante la votación (Armenia, Cabo Verde, República Dominicana, Guinea Ecuatorial, Kiribati, Sao Tome y Príncipe, Sierra Leone, Tayikistán, Uzbekistán, Vanuatu, Venezuela, Vietnam y Zimbabwe).

Hasta llegar a la aprobación del texto en la Asamblea General el camino recorrido ha sido largo y lleno de obstáculos. Este Tratado es sobre todo resultado del esfuerzo colectivo de la sociedad civil, que ha trabajado sin descanso para regular el comercio de unas armas utilizadas en ciertas ocasiones para violar el Derecho Internacional y los derechos humanos, y para actividades terroristas y criminales.

En el 2003 la Coalición Armas Bajo Control (formada por numerosas Organizaciones no Gubernamentales) inició una campaña para elaborar un tratado que regulara el comercio de armas. Esta iniciativa fue respaldada también por los Premios Nobel de la Paz y algunos Estados.

 El primer logro de la iniciativa fue en 2006, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas, con 153 votos a favor, acordó iniciar la elaboración de un tratado sobre el comercio de armas. En el 2009, el secretario general de las Naciones Unidas estableció un programa de reuniones en 2010 y 2011 para trabajar en la elaboración del Tratado. En 2012 se celebró la conferencia final para la negociación del documento. Por fin, en noviembre de 2012 los Estados miembros de las Naciones Unidas votaron (157 a favor, 18 abstenciones y ninguno en contra)  para organizar una conferencia sobre el TCA entre el 18 y 28 de marzo de 2013.

 La conferencia de marzo no finalizó con el consenso deseado, que habría rubricado el Tratado de una forma inmediata, por lo que se elevó a votación de la Asamblea General con los  resultados ya señalados.

 EL TRATADO

 El Tratado constituye un paso importante para el control del comercio legal de armas en el mundo, la prevención y eliminación del comercio ilegal. Este Tratado incluye todas las armas convencionales que son las que causan mayor número de víctimas en los conflictos, aunque no incluye las armas nucleares, químicas y biológicas que caso de emplearse producirían una catástrofe seguramente irreparable. No obstante, presenta algunos interrogantes en cuanto a su efectividad. El documento legitima el comercio de armas siempre y cuando se cumplan unas determinadas condiciones que en él se establecen, pero no es un tratado de desarme, ni trata sobre armas de destrucción masiva.

 En Preámbulo subraya la necesidad de “prevenir y eliminar el tráfico ilícito”, pero reconoce “los intereses legítimos de orden político, económico, comercial y de seguridad de los Estados” para el comercio de armas; por lo tanto, reafirma el “derecho soberano de todo Estado de regular y controlar” de acuerdo con sus leyes todo lo relativo a las armas convencionales dentro de su territorio.

 En cuanto al comercio de armas convencionales de actividades no relacionadas con la seguridad nacional e internacional (armas deportivas, culturales, etc.), el Tratado es consciente de que “el comercio, su uso y propiedad esta permitida y protegida por la ley”.

 El Tratado se regula por los principios de la Carta de las Naciones Unidas:

–       Artículo 51, derecho a la legítima defensa

–          Artículo 2.3, solución de conflictos por medios pacíficos

–          Artículo 2.4, renuncia a la amenaza y uso de la fuerza

–          Artículo 2.7, no intervención en asuntos internos de los Estados

–          Convención de Ginebra de 1949, sobre el derecho internacional humanitario

–          Declaración Universal de los Derechos Humanos

 Pero reconoce el respeto a los “legítimos intereses de los Estados de adquirir armas” así como de “fabricar, exportar importar y transferir armas convencionales”

 El objetivo principal del Tratado es:

–          “Establecer normas” para regular el comercio legal de armas

–          “Prevenir y eliminar el tráfico ilícito”

 Todo ello con el fin de “contribuir a la paz”, “reducir el sufrimiento humano” y “promover la cooperación y transparencia” en el comercio de armas.

 El ámbito de aplicación será “a todas las armas convencionales” (tanques, aviones, artillería, buques, misiles, armamento, municiones, componentes y repuestos). Sin embargo, el Tratado no se podrá aplicar al transporte internacional de armas convencionales realizado por un Estado siempre que sean destinadas a su propio uso (puede ser el caso de un Estado que tenga bases militares fuera de su territorio nacional)

 En cuanto a la aplicación general (artículo 5) expresa que serán los Estados quienes facilitarán la información  de control de su comercio que se hará pública al resto de los Estados. Es decir, se deja al criterio de los Estados la elaboración de esos listados de control de la compra y venta de armamento.

 El artículo 6 se refiere a las prohibiciones, de tal modo que ningún Estado podrá transferir armas a otros cuando esté vigente una resolución de embargo de armas o “si en el momento de la autorización” tiene conocimiento de que las armas podrían utilizarse para cometer acciones contra los derechos humanos. Lo cual deja la puerta abierta a la justificación de que cuando el armamento se vendió no se tenía conocimiento de que tales acciones pudieran llevarse a cabo; y también deja al arbitrio de cada Estado, a no ser que haya resolución del Consejo de Seguridad, la consideración de qué Estado respeta o no los derechos humanos.

 En cuanto a la exportación y evaluación de las exportaciones (artículo 7) deja al criterio de los Estados la evaluación “de manera objetiva y no discriminatoria” si las armas transferidas pueden ser usados para fines de acuerdo con la legalidad internacional.

 Muy importante es el control del desvío (artículo 11), de modo que cada Estado “tomará medidas para evitar su desvío”. Este sigue siendo uno de los asuntos más delicados a la hora del control ya que algunos Estados signatarios podrían vender armamento a países que no han ratificado el Tratado, que posteriormente podrían ser vendidos a terceros que no cumplan las condiciones expresadas en las prohibiciones del artículo 6.

 FIRMA Y RATIFICACIÓN

 Para la firma y ratificación del Tratado se debe seguir un procedimiento que ha quedado abierto el 3 de junio de 2013. El TCA lo pueden firmar Jefes de Estado, Jefes de Gobierno o Ministros de Relaciones Exteriores en nombre del Estado al que representen. Otros representantes estatales lo pueden hacer si disponen de plenos poderes que deben ser acreditados previamente ante la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de las Naciones Unidas. La firma “significa la intención de integrarse y obligación de abstenerse de actos para frustrar el objetivo y finalidad del Tratado”. Aunque no lo firme, un Estado puede obligarse a su cumplimiento mediante un acto de adhesión.

 Para que un Estado esté jurídicamente obligado lo debe ratificar. Para este proceso de ratificación los Estados deben seguir el siguiente procedimiento:

1º Aprobación en el ámbito, a través del Parlamento o por acción del Gobierno, según establezcan las leyes nacionales.

2º Elaborar un instrumento de ratificación, que también puede ser de aceptación, aprobación o adhesión, de acuerdo con lo que se establezca a nivel nacional

3º Depositarlo ante el Secretario General de las Naciones Unidas que es el Depositario del Tratado.

 La firma y ratificación pueden realizarse en el  mismo día. El Tratado entrará en vigor 90 días después de que 50 Estados hayan depositado el instrumento de ratificación. Hay que tener en cuenta que, según el articulo 5 de este tratado, los Estados están obligados a “tomar medidas y designar autoridades competentes para el control y eficacia” de su cumplimiento, por lo tanto es necesario que establezcan y cumplan leyes de acuerdo con lo acordado en el Tratado para su fecha de entrada en vigor.

 A tal efecto, el Gobierno de España autorizó en el Consejo de Ministros del 31 de mayo de 2013 la firma y aplicación provisional del Tratado. De este modo España ha sido uno de los 60 primeros países en firmarlo el día 3 de junio de 2013. Estados Unidos no lo ha hecho por el momento, posiblemente a la espera de lo que hagan China Y Rusia que se abstuvieron en la votación de marzo de 2013 para aprobación del Tratado en la Asamblea General.

 CONCLUSIONES

 ¿Son las armas la causa de las guerras o son un factor de estabilidad? Los fabricantes y los Estados argumentan que las armas producen seguridad y estabilidad. Desde este punto de vista la industria de las armas debería de considerarse como un servicio público en beneficio de la humanidad. Pero la realidad es que la industria del armamento tiene como objetivo empresarial producir beneficios y para ello debe conseguir clientes que les compren su producción. Para lograr esos clientes las empresas se ven obligadas competir con sus productos, lo que significa que pueden influir para provocar tensiones, conflictos o guerras.

 El comercio de armas es fundamental para los intereses económicos de algunos Estados y empresas transnacionales; pero la fabricación y comercio de armas no sólo proporciona beneficios económicos, también garantiza un modelo de seguridad y defensa basado en el poder militar. Parece que el modelo de seguridad humana, basado en el desarrollo y el respeto a los derechos humanos, no es prioritario, como se puede deducir de los datos objetivos de los gastos militares mundiales.

 Son las grandes potencias las que monopolizan la producción y comercio de armas en el mundo. Sin embargo, estas potencias rara vez sufren conflictos armados en sus territorios. Las armas que sus empresas fabrican se destinan a terceros países según convenga a sus intereses económicos o de seguridad; algunos de estos países adquieren una gran deuda por la compra de material militar.

 El secretismo es una de las características de comercio de armas. La seguridad nacional es siempre un asunto que requiere confidencialidad, por ello Estados y empresas guardan celosamente, tanto su actividad como sus ventas, en determinados casos. Si es dificultoso obtener datos relativos al comercio legal de armas, es prácticamente imposible controlar las ventas ilegales.

 Conviene no olvidar que no sólo el armamento militar pesado y las armas más sofisticadas producen víctimas en las guerras; las armas ligeras son la mayor causa de muerte en lo conflictos armados y en la criminalidad común; y este tipo de armas son fáciles de almacenar, transportar y ocultar con lo que se favorece su comercio ilegal.

 La aprobación del TCA ha supuesto un paso importante en la regulación del comercio de armas convencionales, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Aunque ya ha sido ratificado por más de 60 Estados, cada uno de ellos deberá adoptar las medidas apropiadas para hacer cumplir las leyes y reglamentos nacionales de aplicación a las disposiciones del Tratado. También pudiera darse el caso de que algunos de los que han votado a favor no lo ratificaran finalmente (como también podría suceder que quien se abstuvo o voto en contra lo ratificara).

A pesar del natural optimismo manifestado por las organizaciones no gubernamentales implicadas en la elaboración del TCA, la venta de armas continua sin descanso. La última gran novedad, aparecida en el diario The New York Times el 18 de abril de 2013, es el anuncio del Departamento de Estado norteamericano de un contrato para vender armas por un importe de 10 billones de dólares a Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, países que no se destacan por el respeto a los derechos humanos. Esta práctica no es exclusiva de los norteamericanos, también otros miembros del Consejo de Seguridad continúan sus ventas de armas a países donde se violan los derechos humanos, como sucede con la venta de armas por parte de Rusia al régimen sirio de Al Assad, o de China a Corea del Norte.

 Hay que esperar que los intereses económicos no primen sobre los derechos humanos, algo que por el momento puede parecer cuando menos utópico. Es una incógnita saber si países de reputada tradición democrática y firmantes del Tratado respetarán lo que en él se establece. Si los Estados cumplen lo escrito en este Tratado se reducirá el sufrimiento humano y se salvarán muchas vidas. Por eso, la sociedad civil debe de continuar el trabajo para que los Estados cumplan la normativa y el TCA no quede en una buena declaración de intenciones o una declaración de buenas intenciones.

 Javier Jiménez Olmos

12 de junio de 2013

Ver el texto completo del TCA en:

http://www.un.org/disarmament/ATT/docs/Draft_ATT_text_27_Mar_2013-S-reissued.pdf