DONALD TRUMP ¿CUMPLIRÁ LO PROMETIDO?

Las palabras clave para hacer una prospectiva de la presidencia de Donald Trump podrían ser: incógnita, incertidumbre, desasosiego y miedo. Efectivamente, la retórica agresiva de su campaña electoral y sus antecedentes, tanto en su vida personal como en el mundo de los negocios, no lo hacen de fiar en su función de líder de la potencia económica y militar más grande del mundo. Sin ningún cargo público previo de responsabilidad dentro de la Administración norteamericana, ha conseguido ganar unas ajustadas elecciones a su contrincante Hilary Clinton, que representaba la continuidad de la política tradicional norteamericana.

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Trump, con su lema “America first” (América lo primero), ha logrado ganar unas elecciones que no hubieran tenido nada de particular de no ser por la verborrea displicente de este multimillonario del partido republicano hacia sectores sociales. Sin embargo, el lema no es nada nuevo dentro de la política estadounidense, todos sus precursores, incluidos los demócrata, han actuado bajo ese lema. Los intereses norteamericanos siempre han primado por encima de cualquier otro, más aún, cuando las circunstancias lo han requerido han actuado usando su enorme poderío militar unilateralmente.

La gran pregunta que, no solo se hacen los norteamericanos sino la humanidad entera, es ¿cumplirá el presidente Trump sus promesas electorales o han sido solamente parte del “circo electoral norteamericano”? Una duda que preocupa porque, con que solamente cumpliera alguna de esas promesas, se podrían producir nuevos conflictos o incrementar los existentes. Nunca tanta gente ha deseado que un político incumpla sus promesas. El presidente electo se ha presentado como una persona racista, xenófoba y misógina, ¿será posible que cambie esa actitud? Ha sembrado la discordia y el odio, ¿será capaz de rectificar y mostrarse más conciliador?

Con este Presidente, es inevitable preguntarse si los Estados Unidos seguirán siendo un ejemplo de democracia en el mundo. Es conveniente recordar que dijo textualmente “no aceptaré el resultado de las elecciones si no las gano”, entre otras prendas democráticas que salieron por su boca durante la campaña. ¿Está la democracia en peligro en esa gran nación y por ende en el mundo entero? Trump, por lo que se deduce sus discursos, no parece contemplar los derechos humanos, las políticas de igualdad, la integración o el diálogo entre sus prioridades.acaricatura-donald-trump-por-darcy-2

A la expectativa de lo que haga durante su mandato, convine recordar algunos de los principales puntos de su programa y analizar las posibles consecuencias.

ECONOMÍA

Propone revisar el Acuerdo Transpacífico, impulsado por el presidente Obama. Eso supone el riesgo de dar la iniciativa a China, que puede crear su propio bloque comercial en la región Asia Pacífico y, por tanto, ser la gran favorecida de esta decisión ¿Qué sucederá con la Asociación Transatlántica para el Comercio (TTIP)? Es curiosa la coincidencia de Trump para desmantelarla con grupos políticos de otro signo opuesto al suyo, aunque esa oposición al TTIP sea por diferentes motivos. Desde los sectores más liberales del comercio transatlántico ven la postura de Trump muy peligrosa para el futuro desarrollo económico a ambas partes del Atlántico. Ha prometido renegociar el Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA) con Canadá y México. Sería un enorme quebranto para todos ellos de llevar a cabo esa decisión Incluso, ha llegado a insinuar que abandonaría la Organización Mundial del Comercio.

Los poderes económicos norteamericanos no estarán muy felices si se llegaran a realizar estas propuestas, por lo que es lógico pensar que no las va a poder llevar poner en marcha. El sistema norteamericano político norteamericano tiene contrapesos institucionales para regular, limitar y vetar las decisiones del Presidente. Aunque en el Congreso y Senado dispondrá de mayoría republicana, no todos estos representantes, que a su vez forman parte del entramado económico del país, estarán dispuestos a seguir a su líder si actúa contra sus intereses.

ENERGÍA

Ha manifestado su intención de derogar cualquier limitación para la exploración y extracción de gas y petróleo, como puede ser la técnica de fracking, tan denunciada desde los movimientos ecologistas.  El objetivo es alcanzar la autosuficiencia energética y favorecer, al mismo tiempo, las industrias del petróleo y el carbón. De ahí, su intencionado desprecio por la teoría del cambio climático.

Puede que en esta política sí que encuentre algunos apoyos, de hecho, ya se está siguiendo en esa línea en la actualidad. Las dos cosas, autosuficiencia y desdén hacia los defensores del cambio climático, tendrán gran repercusión en las relaciones internacionales. Un Estados Unidos sin autosuficiente en materia energética cambiará su forma de comportase con sus aliados de conveniencia en Oriente Medio, como puede ser el caso de Arabia Saudí y otras monarquías del Golfo.

Si el Presidente de Estados Unidos no considera las teorías del cambio climático y continúa o incrementa una política energética que favorezca la emisión de gases nocivos a la atmósfera, las consecuencias para la humanidad entera serán visibles a corto plazo. Hay que tener en cuenta que, junto con China, es el país más contaminante.  La comunidad internacional podrá oponerse, peros si el mandatario norteamericano legisla unilateralmente, sin considerar los estudios científicos sobre el cambio climático, puede provocar un conflicto de dimensiones gigantescas en este planeta.

INFRAESTRUCTURAS

Ha propuesto impulsar grandes proyectos para renovar viejas infraestructuras del país y construir otras nuevas. Hay que recordar que gran parte de la fortuna de Trump proviene del negocio de la construcción. Seguramente que, si dispone de los fondos suficientes, estos proyectos serán bienvenidos, se crearán parte de los prometidos puestos de trabajo a sus electores y proporcionarán grandes beneficios a las empresas del ramo. Desde luego, los norteamericanos estarán muy atentos a la transparencia de las concesiones.

 DEFENSA

En los  asuntos relacionados con los gastos militares el presidente electo se ha mostrado contradictorio en algunos de sus discursos. A veces ha defendido los recortes, especialmente en lo que a la contribución a la OTAN se refiere, pero en otras ha manifestado su deseo de incrementar los gastos de defensa nacionales. Las empresas armamentísticas presionaran para que esos gastos se incremente, por lo que también puede encontrar apoyos sustanciales.

Más difícil será el asunto de la reducción en su aportación a la OTAN. Sí la Alianza Atlántica ve mermada su capacidad militar significará dar ventaja a rusos y chinos en la toma de posiciones en Europa y en el Mundo, lo que puede repercutir en la seguridad de sus aliados, tanto en Europa como en Asia u otras partes del mundo y, por ende, en la propia seguridad norteamericana.

SEGURIDAD HUMANA

En este aspecto sus opiniones son inquietantes. Trump no ha mostrado absoluto respeto por la sanidad: quiere acabar con el tímido progreso realizado por Obama; ha despreciado a las mujeres en alguna de sus manifestaciones, por lo que no se confía en que pueda proponer verdaderas políticas de igualdad de género; sin paliativos, ha desestimado la teoría del cambio climático; quiere recortar los derechos de los extranjeros, e incluso ordenar expulsiones masivas de algunos colectivos. En estas políticas contra la seguridad humana puede que sí encuentre suficientes apoyos entre algunas de las fuerzas más radicalizadas, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.

POLÍTICA INTERNACIONAL

Predica volver al aislacionismo, lo que puede poner en peligro todo el sistema de relaciones internacionales actual. Veamos algunos ejemploscaricaturas-donald-trump-dibujos-humor

México

Prometió la construcción de un muro en toda la frontera con el país vecino. Si el flujo de inmigrantes mejicanos se cortara, los trabajos poco cualificados, que estas personas realizan ahora, dejarían de realizarse. Muchos norteamericanos se verían afectados porque, entre otros menesteres, no tendrían quienes hicieran sus labores del hogar, o cuidaran a sus niños y ancianos, mientras ellos acuden a sus trabajos. Además provocaría un grave conflicto económico con la reducción de las remesas que estos inmigrantes envían a su país; el pasado 2015, estas remesas alcanzaron la cifra de 25.000 millones de dólares, más de lo que México obtiene por la venta de su petróleo.

Si la construcción del muro parece un proyecto irrealizable por las enormes repercusiones sociales que puede conllevar, más complicada es la intención del futuro presidente de abandonar el NAFTA, e imponer aranceles de un 35% a los productos mejicanos. Hay que tener en cuenta que el país vecino es el tercer socio comercial de los Estados Unidos. Los aranceles serían catastróficos para ambas partes. Los poderes económicos no estarán dispuestos a consentir ese desastre.

Cuba

Más allá de la parafernalia propagandística para conseguir votos del exilio cubano, principalmente en el decisivo Estado de Florida, Cuba no es una prioridad para Trump. Sin embargo, se ha manifestado dispuesto a revertir la política de Obama con relación a la isla y continuar con el embargo.

Otra promesa que seguramente incumplirá. En Cuba hay mucho negocio, el mismo ha sido acusado de vulnerar el embargo para hacer sus negocios en el país caribeño. Una vez conseguido el voto de los cubanos exiliados y sus descendientes, seguramente, cambiará el rumbo y proseguirá el camino de su predecesor Obama con relación a relajación de las relaciones con Cuba, todo dependerá también de la actitud de los dirigentes sucesores de Fidel Castro.

China

Sus declaraciones respecto a China no han sido muy amistosas durante la campaña electoral. Ha prometido imponer unos aranceles del 45% a los productos chinos. Si esto sucede, China presionarás, hay que tener en cuenta que este gigante asiático tiene en su poder una gran parte de la deuda norteamericana, un arma económica definitiva para aplacar los ánimos del futuro presidente.

Desde el punto de vista de la seguridad, existe una gran tensión en el Mar de China, por la existencia de grandes bolsas de hidrocarburos en su subsuelo marino, y por la gran cantidad de buques que transportan el crudo hacia Japón y Corea del Sur (aproximadamente el 60% de los hidrocarburos que estos países necesitan). Los estrategas militares estarán muy atentos para aconsejar a Trump mantener, o incluso incrementar, la flota norteamericana en la zona para defender los intereses de tan importantes aliados, más aún si se tiene en cuenta el progresivo incremento de los gastos militares chinos preferentemente en su armada y aviación.

Oriente Medio

También su retórica ha sido agresiva con relación a esta región de Oriente Medio. No parece que haya llegado a comprender lo que significa el islam, al que ha tratado con arrogancia y desprecio. Uno de los puntos más oscuros de sus propuestas en política exterior y que, a corto plazo, pude agravar algunos conflictos.

No ha tenido recato alguno en manifestar su apoyo a dictadores en esa región siempre que den estabilidad y combatan el islamismo; lo que tampoco es una novedad en la política exterior norteamericana. Así mismo ha declarado su intención de colaborar con Rusia para  combatir al Daesh. En cuanto a la política antiterrorista, en general, se muestra partidario de usar todos los métodos y medios posibles; de sus declaraciones, se deduce que parece no importarle demasiado si vulneran las leyes internacionales. Una señal de alarma importante caso de perseverar en esa aptitud cuando esté al frente de Estados Unidos, la historia ha demostrado que ese tipo de actuaciones no hacen sino fomentar el odio y la recluta terrorista.

En cuanto al conflicto palestino-israelí, se muestra claramente a favor de las tesis israelíes. Inicialmente trató de mantenerse neutral, hasta que en algún  acto de campaña el importante lobby judío en estados Unidos le abucheó y amenazó de retirarle su apoyo. Desde entonces se muestra contrario al reconocimiento del Estado palestino. Se ha mostrado favorable a que la capital del estado de Israel sea Jerusalén, y a trasladar la embajada norteamericana a esa ciudad.

Solamente el hecho de trasladar la embajada a Jerusalén provocaría una grave crisis en Oriente Medio. Los musulmanes no iban aceptar tal afrenta de muy buen grado. Podrían resurgir los movimientos violentos e incrementarse los existentes, por lo que es probable que, si Trump se rodea de asesores de seguridad mínimamente sensatos, reduzca su verborrea anti musulmana y modere sus decisiones.

Con relación a Irán, está entre sus prioridades revisar el Tratado Nuclear recientemente firmado por el grupo denominado 5+1 (los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania). Parece poco probable que pueda cumplir esta promesa. Hay demasiados intereses económicos en juego con la vuelta de Irán a la escena internacional tras la firma del Tratado, para que sus aliados y la propia Organización Internacional de la Energía Atómica lo consientan. Además, Irán es un importante contrapeso en las relaciones de poder en la región, intentar acabar con un tratado que proporciona estabilidad pude resultar poco aconsejable, sus asesores también lo tendrán en cuenta y probablemente le harán rectificar.

A la monarquía de Arabia Saudí no le tiene mucho respeto, le quiera hacer pagar por las bases que tiene en su territorio, alegando que les proporcionan seguridad. Otra opinión imprudente que los árabes considerarían una afrenta humillante, y una decisión errónea para los propios intereses de seguridad norteamericanos. Posiblemente tampoco tenga muchos apoyos es este asunto.

Siguiendo estrategia de proteger a los dictadores que le sean leales, una constante en la política exterior estadounidense de todos los tiempos, propone una mayor cooperación con el Egipto de Al Sisi. Aquí sin duda, sí que encontrará apoyos, incluso entre las filas demócratas.

OTAN

La Alianza Atlántica está financiada en un 73% por Estados Unidos. Trump está dispuesto a reducir esa participación. Otro punto sobre el que no encontrará un apoyo total, incluso entre sus correligionarios republicanos. La OTAN es muy importante para la seguridad y defensa europea y mundial, si se produce un descenso de su poderío militar, Rusia estará a la expectativa para ganar posiciones, lo mismo ocurrirá con China.

Rusia, con su líder Putin al frente, parece estar feliz con la elección de Trump, el aislacionismo que predica el norteamericano puede poner fin a la pérdida de influencia rusa en Europa y en Asia. Según se entiende de las declaraciones de ambos dirigentes, existe una admiración mutua, pero eso no significa que llegado el momento de los desacuerdos, que los hay y muy importantes, esa admiración se pueda transformar en enemistad dada la personalidad de los dos mandatarios. Rusia se opone a más ampliaciones de la OTAN, en eso puede haber acuerdo, pero qué ocurrirá con el Tratado de no Proliferación Nuclear, con el denominado “escudo antimisiles” o con el despliegue de tropas a ambos lados de las fronteras. Aquí tampoco está claro lo que pueda suceder, los poderes económico-militares norteamericanos no van a renunciar a su poder nuclear, ni a disminuir la industria que sostiene el proyecto del escudo anti misiles.images

Conclusión

Muchas incógnitas sin resolver. Un dirigente, no lo olvidemos elegido por una gran parte de los norteamericanos, con una personalidad poco adecuada para unos tiempos de crisis en los que se necesita mucha imaginación y diálogo, y menos vehemencia y agresividad. Un riesgo para todos los habitantes de este planeta, un personaje con un discurso más propio de tertulia de bar (puede llamarse populista). Puede que en eso estribe su éxito, en haber sabido captar el descontento y traducirlo a un lenguaje al que muchos votantes es receptivo, una forma de de simplificar los problemas y proponer soluciones fáciles poco sometidas a análisis riguroso. Algo que se está extendiendo también por la “civilizada” Europa.

Javier Jiménez Olmos

6 de diciembre de 2016

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3 comments

  1. Por supuesto, ese señor da miedo pero:
    El TTIP ha sido “hasta ahora” denunciado en Europa. En la democracia de EEUU sigue Guantánamo, siguen los corredores de la muerte, siguen las puestas al día de las armas nucleares, sigue la negación del TPI para EEUU. El fracking se realiza entre otros, en Francia. El precio del petróleo sube y baja según los intereses invasores y desde luego antiD.H. de EEUU, Arabia Saudí y etc.La Unión Europea ya está pidiendo a los países que la componen que aumenten el % de gasto militar por si acaso…(los negocios son los negocios). Las barreras de todo tipo anti personas las tenemos en nuestras fronteras terrestres y marítimas….y podría seguir, pero se me hace tarde y quiero ir a tocar el piano
    ¡¡¡No “blanqueemos” nuestra actual sociedad (incluyo Europa, EEUU, Turquía, África del norte, Jordania…..)
    ¿Por qué ha sido encumbrado ese señor? ¿Por qué estamos temblando ante las elecciones en nuestra democrática Europa?

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