LA OTAN ¿GENDARME MUNDIAL?

Durante las últimas semanas, el conflicto ucraniano ha situado en primera página a la OTAN. La finalidad y actuaciones de esta alianza militar han sido debatidas, principalmente desde la desaparición del bloque soviético. Desde este blog se pretende revisar y analizar, desde el respeto y la aceptación de la discrepancia argumentada, la historia, misiones y operaciones de la OTAN desde su creación hasta los momentos actuales. Para ello se van a publicar dos artículos: este será el primero, dedicado a una visión general; el siguiente estará dedicado a la crisis de Ucrania.

I

LA OTAN A LA BÚSQUEDA DE UNA IDENTIDAD

HISTORIA DE LA OTAN

La Organización del Tratado del Atlántico Norte se creó mediante el Tratado de Washington de 1949. Su objetivo era combatir la amenaza militar que suponía las pretensiones soviéticas de expandir el comunismo en Europa Occidental. Una amenaza tan poderosa que condujo a la redacción del artículo 5 en el que se hace alusión a la defensa colectiva[1]. Además el artículo 6[2] describe que la zona geográfica de actuación comprende el Atlántico Norte, que no es otra que la parte occidental de Europa y Norteamérica. El preámbulo del Tratado es bien claro en cuanto la defensa de unos valores que se consideraban antagonistas del sistema de que la Organización Atlántica pretendía defenderse, a saber: democracia, libertad individual y Estado de derecho[3].

Los 12 primeros firmantes del Tratado fueron: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos y Portugal. Grecia y Turquía se incorporaron en 1952, y Alemania Federal (Occidental) en 1955. España lo hizo en 1982, aunque el referéndum de aprobación de dicha entrada se celebró en 1986.otan11

La Alianza Atlántica se organiza al amparo y tutela de una de las dos superpotencias durante el periodo de la guerra fría, los Estados Unidos que desde el principio imponen sus reglas y sus formas de actuación, porque su inmenso poderío económico y militar no admite discusión en el bloque occidental. La Alianza se concibe como una organización militar para responder a una amenaza similar procedente del bloque comunista, aunque es de resaltar que ese bloque no se organiza militarmente como alianza hasta el 14 de mayo de 1955, cuando la Unión Soviética firma con otros siete países de su órbita el Pacto de Varsovia, en el que la URSS ejerce mando y control de modo similar al de EE. UU. en la OTAN.1393613580_396358_1393613720_noticia_normal

Desde su creación la OTAN se ha dotado de un marco de referencia para definir sus intereses, los objetivos a alcanzar y los medios para conseguirlos. Ese marco es el concepto estratégico con el que se trata de evaluar la situación, definir unos objetivos, dotar de unas capacidades militares, diseñar el modo de emplearlas y establecer unas prioridades.

El concepto estratégico de 1950 destacaba “la represalia masiva” como método de respuesta a cualquier ataque soviético. Lo que no quería decir otra cosa que el empleo de todo los medios militares, armas nucleares incluidas, para contrarrestar al enemigo. Eran los tiempos más duros de la guerra fría en el que ambos bandos estaban dispuestos a destruirse mutuamente antes de que venciera el otro. En 1967 se suavizó el concepto pasando a denominarse de “respuesta flexible”. Hacía pocos años, durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962, que se había estado al borde de la guerra nuclear. Un poco de cordura provocado por el pánico a una hecatombe mundial dio paso a una etapa de distensión que también se tradujo en una reducción del lenguaje militarista agresivo. La respuesta flexible consistía en responder con arreglo a la magnitud del ataque en aquellos lugares donde hubiera tenido lugar.

Cuando desaparece la Unión soviética en 1991, la OTAN se queda sin antirreferencia y comienza una etapa a la búsqueda de sentido a una organización desfasada por los acontecimientos. A partir de ese año, los conceptos estratégicos, que hasta entonces eran máximo secreto, comienzan a hacerse públicos. Se trataba de transmitir a las opiniones públicas que la OTAN era una organización defensora de la paz y de los derechos humanos en el mundo, y que a esos menesteres se dedicaría en el futuro.

Así en los conceptos estratégicos de 1991 y 1999 la OTAN hacía referencia a las funciones de seguridad internacional, la gestión de crisis, la prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz, el diálogo y la ampliación a algunos de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia ya desaparecido. La OTAN comienza una transformación de su estructura para acomodarse a otro tipo de misiones diferentes de aquellas relacionadas con el enfrentamiento directo de poderosos ejércitos convencionales y de los ataques nucleares.

A pesar de toda la estructura, los desafíos y las amenazas la OTAN, no participó en operación militar real alguna hasta 1994. Entonces no lo hizo contra el temible enemigo soviético. El 5 de febrero de 1994 una granada de mortero cayó sobre un mercado de Sarajevo durante los enfrentamientos serbo-bosnios. Aunque de procedencia todavía no aclarada, se encontró la excusa para el intervencionismo humanitario. La OTAN, a través de la presión norteamericana, lanzó un ultimátum contra los serbios que asediaban Sarajevo. Los serbios no levantaron el cerco e iniciaron ataques contra la ciudad de Gorazde, situada en Bosnia Oriental. El 10 y 11 de abril de 1994 la OTAN actúa por primera vez en su historia con un bombardeo sobre posiciones serbo-bosnias. Estos bombardeos no consiguen detener la ofensiva de las tropas terrestres serbo-bosnias. Más aún, esos días las tropas serbo-bosnias toman 150 soldados de la ONU como escudos humanos con el fin de evitar los bombardeos de la OTAN sobre sus posiciones. El 16 de abril la OTAN sufre el primer derribo de uno de sus aviones, un Sea Harrier británico.

La primera intervención de la OTAN tuvo lugar fuera de su área, sin autorización de las Naciones Unidas y con resultados militares escasos, además de producir algunas disensiones en el eje Washington-París-Londres. De nuevo en los Balcanes, la OTAN intervino en mayo de 1995 para apoyar a  los croatas en la toma de Krajina con ataques aéreos y guerra electrónica sobre las posiciones serbias.desintegracion-de-yugoslavia-15-728

Pero sin duda, la más controvertida acción de la OTAN tuvo lugar en Kosovo durante la primavera de 1999. En enero de 1999 mueren asesinados 45 albaneses como consecuencia de la escalada de violencia entre serbios y albano-kosovares. De nuevo se invocará la injerencia humanitaria de la OTAN. Aunque la autoría del atentado no es aclarada, la Alianza tomó partido contra régimen del serbio Slobodan Milosevic. El 24 de marzo de 1999 iniciaron una campaña de bombardeos contra posiciones serbias con el pretexto de evitar la limpieza étnica serbia contra los kosovares. Las acciones militares comenzaron en medio de una gran polémica internacional.

La OTAN utilizó su arsenal de armas “inteligentes”, armas con sistemas de guiado que pueden alcanzar los objetivos sin causar daños colaterales. La propaganda de la “guerra quirúrgica limpia” en un intento de demostrar que mediante ataques selectivos, con bombas inteligentes, con marcadores láser y guiados por satélite no se producirían víctimas civiles, una forma de justificar el “intervencionismo humanitario”. Los norteamericanos emplearon sus aviones sin someterse a la cadena de mando OTAN, formaron sus propias células de inteligencia y ataque, no pusieron en conocimiento de otros altos mandos de la Organización en puesto de relevancia ni sus objetivos ni los resultados de los ataques. Algunos de los bombarderos, como los B-2 operaban directamente desde sus bases en los Estados Unidos.images

La campaña de bombardeos duró más de lo previsto, hasta el 11 de junio, y no fue tan limpia como la propaganda OTAN presentó a la opinión pública. Los bombardeos no fueron tan eficaces, y a medida que pasaban los días se improvisaban objetivos y se observaba cansancio de tripulaciones y operadores en tierra, lo que indudablemente provocaba más fallos, algunos con víctimas inocentes. La OTAN reportó haber causado importantes daños materiales al ejército serbio. Posteriormente se comprobó que los daños habían sido muy limitados debido a las técnicas de camuflaje empleadas por los serbios

Se provocó un desastre humanitario por el número de refugiados kosovares que huyeron hacia el sur, a la vecina Macedonia, mientras que los serbios lo hacían hacia el norte. Se puso en peligro la estabilidad de la región. Los rusos mostraron su desacuerdo, aunque en plena guerra chechena no hicieron demasiado ruido para ocultar sus propias vulneraciones de los derechos humanos allí. En Bulgaria hubo manifestaciones contra los ataques. Algunos sindicatos griegos intentaron boicotear la descarga de apoyo logístico para la OTAN en la ciudad griega de Tesalónica.

Los bombardeos fueron interpretados por un parte de la opinión pública europea como un intento de supervivencia de una Alianza que había perdido su sentido. Fueron los gobiernos europeos, los que consintieron la campaña aérea aunque ninguno consultó a sus parlamentos. Tampoco el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas avaló la intervención con alguna resolución al efecto. Los bombardeos no consiguieron tampoco evitar la represión posterior de la población albano-kosovar contra la minoría serbia que se vio obligada a abandonar Kosovo.

Lo más grave ha sido el resultado a medio plazo con la desmembración de un Estado soberano. La resolución de la ONU 1244, que autorizaba una presencia internacional que administraría el territorio kosovar a fin de que los habitantes pudieran gozar de autonomía dentro de la República Federativa de Yugoslavia. Tampoco se respetaron los acuerdos por los cuales se realizó el alto el fuego y la retirada de las tropas serbias de Kosovo, que nunca contemplaron la creación de un Estado soberano. Sin duda la OTAN, a través de su líder indiscutible norteamericano, con la gran base de Camp Bondsteel, instalada después de la intervención de 1999, ha sido decisiva para esa independencia.bondsteel

LA OTAN DESPUÉS DEL 11 S

Los atentados del 11 de septiembre 2001 marcaron un nuevo rumbo para la OTAN. Al acabar la Guerra Fría a la búsqueda de ese enemigo que justificara tanto poder militar, habían comenzado a mirar hacia el Sur del Mediterráneo. Las teorías del choque de civilizaciones fueron argumento para pronosticar que los futuros enfrentamientos tendrían lugar con otras civilizaciones, muy en especial la musulmana. El 11-S fue el detonante y la justificación ideal para encontrar por fin un nuevo enemigo al que combatir.

La Alianza invocó el artículo V para invadir Afganistán. Los atentados fueron considerados casus belli y la OTAN optó por la estrategia de su líder: “la guerra al terror”. A pesar de las voces oficiales los hechos demuestran el fracaso de la Alianza en la intervención en Afganistán. La cumbre de la Organización en Chicago decide la retirada de sus tropas de ese país.mapa-invasion-afganistan

Ya en noviembre de 2002, durante la Cumbre de Praga, en un documento denominado “Compromiso de Capacidades de Praga”, la OTAN reconoció su falta de adaptación militar a los nuevos tiempos e instó a los aliados a tomar medidas para resolver esta deficiencia. Sin embargo, las opiniones públicas occidentales no estaban por incrementar los gastos imitares con lo que se bloquearon algunas de las medidas para resolver las deficiencias observadas.

Durante el 2003, con motivo de los preparativos y posterior invasión de Iraq, afloraron nuevas desavenencias entre los miembros de la Alianza. Turquía negó el uso de su territorio y espacio aéreo a las fuerzas norteamericanas invasoras de Iraq. España apoyó la invasión, aunque posteriormente, con el cambio de gobierno en marzo de 2004, retiró las tropas que había enviado en apoyo de las fuerzas ocupantes. La OTAN como tal no intervino en la invasión que fue llevada a cabo por las fuerzas armadas estadounidenses con el apoyo de sus incondicionales aliados británicos. Mientras tanto en Afganistán convivían dos operaciones aparentemente diferentes pero ambas comandadas por los norteamericanos. La suya propia Enduring Freedom y la ISAF de la OTAN.Irak

Un aspecto a tener en cuenta, al margen de las intervenciones militares mencionadas, ha sido la ampliación  a antiguos países de la órbita soviética. Así se han incorporado Polonia, República Checa  en 1999; en años posteriores Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Eslovenia, Rumanía y Bulgaria. Aunque la Guerra Fría había terminado, Rusia es una potencia demasiado poderosa como para dejarla expandirse. El enemigo comunista había desaparecido y ahora se necesitaba ampliar mercados y la zona de influencia geoestratégica.

Desde la desaparición de la Unión Soviética, la OTAN lleva más de veinte años tratando de encontrar una razón de ser, su estructura y sus objetivos han ido careciendo del sentido que causó su creación. La OTAN ha pasado de una organización de defensiva a una organización de seguridad. El concepto estratégico de 1991 introdujo nuevas misiones como la gestión de crisis y la prevención de conflictos. El de 1999 amplió el área de actuación al considerar que cualquier amenaza proveniente de espacios geográficos fuera de los contemplados en la zona euroatlántica pueden ser considerados también motivo de intervención de la Alianza.

Parece que a lo largo de la historia de la OTAN ha habido disensiones entre sus miembros, sobre todo en lo que se refiere a las llamadas intervenciones humanitarias (Bosnia, Kosovo, Libia) o en la guerra contra el terrorismo (Afganistán). Los Estados Unidos siempre han tenido la última palabra de tal modo que la OTAN ha intervenido cuando ellos han querido y donde sus intereses eran prioritarios. El resto de los miembros se han limitado a seguirles o tímidamente disentir si ha sido el caso. Las recientes incorporaciones de países provenientes del antiguo bloque soviético han sido los más dóciles a la hora de aprobar las decisiones estadounidenses.ATAQUE A LIBIA

Las fuerzas armadas norteamericanas no necesitan el apoyo militar del resto de los aliados, sí que necesitan el apoyo político para legitimar sus acciones, sobre todo cuando no gozan del respaldo del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas. Sus fuerzas armadas actúan bajo bandera de la OTAN cuando políticamente les conviene, aunque la mayoría de las veces al margen de su cadena de mando. Cadena que, por otra parte, está en manos de altos mandos norteamericanos en su estructura y sobre todo a la hora de intervenciones operativas. Hasta tal punto de que en algunas operaciones militares prefieren actuar en solitario o como mucho con la colaboración de los británicos.

La OTAN cumplió su misión de frenar la expansión comunista, e incluso dentro de algunos países de su entorno. Se debe recordar la fuerte implantación de partidos comunistas en Italia, Francia y Grecia durante la primera parte de la Guerra Fría. También ha sido capaz de evitar confrontaciones graves entre algunos de sus miembros como Grecia y Turquía que han tenido serios incidentes; es más que probable que de no haber Estado integrados en esta organización hubieran adquirido proporciones poco deseables para la paz en Europa.

No se puede evitar cierta ironía al decir que el mayor logro de la OTAN ha sido conseguir que enemigos tradicionales europeos durante siglos, que han tenido guerras entre ellos con millones de muertos, como Francia, Alemania y Reino Unido, hayan podido convivir unidos y en paz durante más de medio siglo, algo sin precedente en la historia de la civilizada Europa.

[1] “Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudar a la Parte o Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte. Cualquier ataque armado de esta naturaleza y todas las medidas adoptadas en consecuencia serán inmediatamente puestas en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las disposiciones necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.

[2] Art 6. A efectos del art. 5 se considera ataque armado contra una o varias de las Partes, un ataque armado contra el territorio de cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte, contra los departamentos franceses de Argelia, contra las fuerzas de ocupación de cualquiera de las Partes en Europa, contra las islas bajo jurisdicción de cualquiera de las Partes en la región del Atlántico Norte al Norte del Trópico de Cáncer o contra los buques o aeronaves de cualquiera de las Partes en la citada región.

[3] “[…] decididos a salvaguardar la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos fundadas en los principios de democracia, libertades individuales e imperio de la ley […]”

Javier Jiménez Olmos

21 de marzo de 2015

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3 comments

  1. En seguridad y defensa tiene poco sentido la táctica del avestruz. Y la defensa legítima es un derecho de los pueblos y de los estados.
    Europa, al cómodo amparo del paraguas de la organización, vive el sueño de los justos enredándose en sus disquisiciones teóricas de la filosofía políticamente correcta de los 60 y las flores…hasta que los disparos o las explosiones nos despiertan del letargo del país de las maravillas. De poner flores en los cañones de los fusiles pasamos a conceder, histéricamente, el protagonismo a los ultras de uno u otro signo. (Ya lo hemos realizado otras veces a lo largo de la historia reciente.)
    La pregunta es si la organización es, o no, útil para la seguridad y la paz. Pero habrá que formularla en serio y responderla coherentemente con todas las consecuencias.
    Sería absurdo negar la inclinación de intervenciones de la organización hacía los intereses de su principal sostenedor financiero. Algo fácilmente corregible con un mayor compromiso europeo en su sostenimiento, orientación y focalización de sus políticas de intervención.
    También podemos seguir recurriendo a los tópicos habituales. Hasta que no vengan a comernos las sopas no pasará nada.

    1. Andres, como siempre muchas gracias por sus comentarios que aportan ideas para el debate. En este caso sobre el futuro de la OTAN, su utilidad, la dependencia de Estados Unidos la contribución europea, la financiación. Un debate que se debe abordar sin prejuicios.

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