Día: marzo 26, 2014

EL SÁHARA OCCIDENTAL: UN CONFLICTO SIN SOLUCIÓN

wsaharaTranscurridos casi cuarenta años desde que España abandonara el territorio del Sahara Occidental, el conflicto planteado por una descolonización precipitada, por las circunstancias de la política española y el contexto internacional, continúa vivo. Para buscar responsabilidades sobre lo que ha ocurrido en este periodo hay que analizar los factores que han provocado que este conflicto no se haya resuelto.

A continuación pueden ver un resumen de la evolución del conflicto para después pasar a un análisis más detallado.

EVOLUCIÓN DEL CONFLICTO

1975 – Acuerdos Tripartitos. España abandona el Sáhara Occidental. Reparto de territorio entre Marruecos y Mauritania. Éxodo de parte de la población saharaui a Tiduf (Argelia).

– Comienzo de la guerra del Frente Polisario contra Marruecos y Mauritania.

1979 – Acuerdo de Paz entre Mauritania y el Frente Polisario. Mauritania se retira de territorio saharaui. Marruecos ocupa todo el territorio.

1980 – La Asamblea general de la ONU condena la ocupación de Marruecos

1985 – Comienza la mediación de la ONU

1988 – La ONU consigue un principio de acuerdo para un “alto el fuego”

1989 – Propuesta conjunta ONU/OUA de un PLAN DE ARREGLO

1996 – Kofi Annan nombra mediador a James Baker

2001 – James Baker presenta el ACUERDO MARCO

2003 – Nuevo propuesta de Baker, el PLAN DE PAZ

ACTORES PRINCIPALES

Marruecos Frente Polisario
Opción defendida Anexión mediante ocupación Autodeterminación mediante referéndum
Objetivo político Integración en Marruecos Independencia

sahara 2

FASES DEL CONFLICTO

Guerra entre Marruecos y el Polisario desde 1975

Estancamiento doloroso desde los años ochenta

Negociación directa desde principios de los ochenta

Mediación de ONU desde finales ochenta

VARIABLES DE LA NEGOCIACIÓN

  Marruecos Frente Polisario
Objetivos Propaganda/reconocimiento
Legitimidad Argumentos históricos Legalidad internacional
Ideología Monarquía absoluta No definida
Historia Común Nacionalismo
Cultura Común Propia
Tipo negociación Distributiva (el vencedor lo gana todo)
Táctica Dilatoria Persistencia

PROPUESTAS SOLUCIÓN CONFLICTO

PLAN ARREGLO ACUERDO MARCO PLAN DE PAZ
–          Alto el fuego

–          Identificación censo (basado en el de 1974)

–          Referéndum de autodeterminación en 1992

–          MINURSO (misión paz ONU)

–          Autonomía periodo 5 años

–          Referéndum autodeterminación (votan residentes censados hasta el último año previo celebración)

-Autonomía 5años

– Referéndum (votan residentes desde 1999)

POSICIONES DE LAS PARTES Y OTROS PAÍSES RESPECTO A LAS PROPUESTAS

  PLAN ARREGLO ACUERDO MARCO PLAN DE PAZ
Marruecos No Si/No No
Frente Polisario Si No Si
Argelia Si No Si
Francia No No No
Estados Unidos Si Si Si
España Si No Si

Sobre la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental se recomienda la lectura del trabajo de Santiago Gimeno en el siguiente enlace:

http://www.seipaz.org/documentos/SAHARA_SantiGimeno.pdf

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INTRODUCCIÓN

Marruecos y el Frente Polisario son los principales actores –Mauritania se retiró prontamente de la pelea- pero hay otros países y organizaciones internacionales que también han colaborado al desarrollo del conflicto. España, como ex potencia colonizadora; Francia y Estados Unidos por intereses geoestratégicos y económicos; Argelia, vecino hasta ahora irreconciliable de Marruecos; Libia, cuyo apoyo inicial el Polisario fue fundamental para su guerra con Marruecos; y en menor medida Rusia e incluso China. La Organización Para la Unidad Africana (OUA) y las Naciones Unidas (ONU), principalmente ésta última, han sido importantes a la hora de intentar la resolución a través de la mediación. La Unión del Magreb Árabe, ha resultado tan ineficaz en este asunto como, en general, en toda su existencia en cualquier otro.

Más de treinta años recorridos, de negociaciones directas o a través de mediadores, son demasiados para tan poco progreso. Sin embargo, las circunstancias actuales no son las mismas que hace tres décadas, ya no hay guerra fría y, Marruecos y el Frente Polisario no combaten militarmente entre si, además el entorno es más razonable. Marruecos trata de modernizarse y convertirse en una democracia de corte occidental; aún le falta, pero no cabe duda que ésta transformación es una de las claves para la resolución pacífica del conflicto. Argelia y Libia tratan de armonizar sus relaciones con las potencias occidentales, con Estados Unidos y la Unión Europea, y eso sin duda favorecerá las negociaciones.

LA BÚSQUEDA DE LA PAZ HOLÍSTICA

Las resoluciones de los conflictos finalizan cuando se consigue esa paz definitiva y absoluta, donde reina la justicia social y la libertad de los individuos. Sin embargo, todas las sociedades albergan conflictos que pueden resolverse sin violencia y con arreglo a derecho si el sistema político lo permite

La búsqueda de esa paz holística dura cuarenta años en este conflicto del Sáhara Occidental. Es difícil el camino de esa paz justa cuando alguno de los actores, o los dos, no disponen de una instituciones democráticas que permitan el desarrollo de la democracia. Durante años es un conflicto sin vencedores ni vencidos, pero con claros perdedores: los muertos de ambos bandos, los prisioneros, los desaparecidos y los desterrados.

El 14 de noviembre de 1975 se firmó en Madrid un acuerdo tripartito, Marruecos, Mauritania y España, por el que el territorio de la provincia española del Sáhara Occidental pasaba a repartirse entre las naciones vecinas de Marruecos y Mauritania. Las condiciones de las relaciones internacionales, marcadas por la guerra fría, y la grave situación interna de la potencia colonizadora. España, con un sistema político que se tambaleaba y un ejército numeroso pero pobre en armamento, entrenamiento y moral, además de una sociedad poco motivada por los asuntos coloniales, favoreció el desenlace que ha provocado una situación de conflicto que perdura hasta nuestros días.

Cabe preguntarse si todo el interés despertado por este inmenso territorio, con una dimensiones aproximadas equivalentes a la Península Ibérica, la mayoría desértico, hubiera sido el mismo de nos ser por sus riquezas naturales, principalmente, fosfatos, gas natural, posiblemente petróleo, por la riqueza de la pesca en sus costas y por su posición geoestratégica como puente entre África Subsahariana y el Magreb.

El pueblo saharaui fue abandonado en sus reclamaciones de acuerdo con el derecho a la autodeterminación contenido en la Carta de las Naciones Unidas y el dictamen del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya . No obstante la otra parte en conflicto, Marruecos, nunca ha reconocido ese derecho ya que considera el territorio en litigio como parte integrante de sus fronteras y por tanto considera a la población de esa zona geográfica como súbditos marroquíes.

Marruecos ya había reclamado el territorio a los españoles, incluso organizando una gran demostración de fuerza llamada “Marcha Verde” . Una vez firmados los acuerdos y retirada las fuerzas militares españolas, Marruecos invadió militarmente el territorio del Sáhara Occidental con el beneplácito de los Estados Unidos y Francia, aunque con la condena de la Asamblea General de Naciones Unidas .

El Frente Polisario, representante del pueblo saharaui , se opuso desde el primer momento a la repartición y a la posterior invasión. Organizados como un ejército popular practicaron la guerra de guerrilla y también a veces los enfrentamientos directos contra las fuerzas invasoras de Marruecos y Mauritania. Contaron con el apoyo militar y logístico de Argelia y Libia, aunque esta última retiró su apoyo en 1984 a raíz del convenio firmado con Marruecos, Tratado de Uxdá ,

EL PUNTO CRÍTICO

Para Mauritania era insostenible mantener una guerra contra el Frente Polisario por lo que, a la vista de la imposibilidad de obtener ventajas de la situación, opto por la firma de un acuerdo de paz .

El “punto crítico” del conflicto ocurre durante los años ochenta, la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario se transforma y se desarrolla sin que ninguno de los dos bandos obtenga ventaja militar que le permita imponer sus condiciones al otro. Se llega a un “estancamiento doloroso” que obliga a ambas partes a reconsiderar sus posiciones y buscar una solución negociada.

En enero de 1989 en una reunión directa entre el rey de Marruecos, Hassan II, y representantes del frente Polisario se alcanza un acuerdo para iniciar una tregua por la que cesen los combates entre ambas facciones. Se llegó así a una paz negativa, entendida como ausencia de combates o violencia, que podía ser el punto de partida para alcanzar la deseada paz holística o positiva.

LA NEGOCIACIÓN

Si entendemos por negociación, cuando se reúnen las partes implicadas directamente en un conflicto para tratar directamente de resolver sus diferencias y llegar a acuerdos, Marruecos y el Frente Polisario se han reunido en repetidas ocasiones. La negociación es el resultado de un proceso en el que los contendientes ven la imposibilidad de vencer al adversario por la vía militar.

El 3 de enero de 1989, en vísperas de la reunión constitutiva de la Unión del Magreb Árabe, tuvo lugar un encuentro entre el rey Hassan II y Bachir Mustafa Sayed, número dos del Frente Polisario, en la ciudad de Marrakech. En este encuentro se habló por primera vez de la solución denominada “tercera vía”

En julio de 1993 se realizaron nuevos encuentros en la ciudad saharaui de El Aaiún, aunque los previstos para el mes de octubre no llegan a realizarse por la negativa del Frente Polisario a negociar con una delegación compuesta exclusivamente por miembros del Consejo Consultivo Real de Marruecos.

El príncipe heredero del trono marroquí también se reunió en secreto con representantes “polisarios” en 1996, de nuevo se negoció sobre la mencionada “tercera vía”. Durante el verano de 1997 tuvieron lugar más contactos directos en los que las partes estuvieron poco dispuestas a aceptar propuestas. Sin embargo, si se alcanzaron tímidos acuerdos en relación a acantonamiento de tropas, liberación de prisioneros y códigos de conducta sobre el referéndum.

En junio del 2007, en Nueva York, las partes se reunieron de nuevo, aunque el Frente Polisario manifestó su rechazo a que Marruecos incorporase elementos del Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sáhara (CORCAS), aunque aceptó la presencia de su presidente.

VARIABLES DE LA NEGOCIACIÓN

Objetivos de las partes

El Frente Polisario ha basado sus objetivos reales en la consecución del derecho a la autodeterminación como vía para la consecución de la independencia. Ha basado sus reivindicaciones en el derecho internacional derivado de la Carta de las Naciones Unidas, las resoluciones de su Asamblea General y las decisiones del Tribunal Internacional de la Haya. Además ha tenido objetivos otros durante las negociaciones, tales como el reconocimiento de su representatividad del pueblo saharaui y la propaganda de su causa derivada de la publicidad que obtienen con la difusión de las negociaciones a través de los medios de comunicación.

Marruecos ha defendido la soberanía del territorio saharaui basándose en consideraciones históricas que niegan el nacionalismo presentado por el Frente Polisario. Aunque casi siempre ha perdido la batalla de la legitimidad internacional, sí que ha conseguido ciertos apoyos a nivel internacional que han contribuido a que el conflicto se desarrolle como más le conviene a Marruecos. Los objetivos marroquíes se han centrado en conseguir una legitimidad a través de una propaganda basada en el desprestigio del Frente Polisario como representante del pueblo saharaui.

Factores fundamentales de las relaciones

La historia del conflicto se puede remontar al status que adquiere el Sáhara Occidental tras la independencia de Marruecos. Mientras Francia concedió a Argelia todos los territorios del sur, España los retuvo. Franco convirtió el territorio en provincia española y comenzó a fomentar un sentimiento de hostilidad hacia Marruecos como estrategia defensiva frente a reivindicaciones belicosas. Estrategia de defender el norte -léase Ceuta y Melilla-, mediante hostigamiento por el flanco sur, además de preservar unos territorios ricos en recurso naturales. El nacionalismo saharaui nace en el periodo comprendido entre 1970 y 1973.

Las ideologías de las partes contendientes son diferentes. Marruecos es dirigido de una manera absoluta por una monarquía tradicional que ha sabido estar al lado de Occidente, a través de Francia y estados Unidos, que la han apoyado por intereses estratégicos. El Frente Polisario nació, sin embargo, de un proceso descolonizador en plena guerra fría y su ideología y apoyos provenían de una Argelia pro socialista, de una Libia anti imperialista, y de la mayoría de los países llamados no alineados. Unas formas de entender las relaciones internacionales y la visión de la sociedad que han perdurado en el tiempo, aunque tanto Marruecos como el Polisario han evolucionado hacia posiciones menos radicales.

La cultura del pueblo saharaui, con algunas características propias, difiere en muy poco de la de los pueblos limítrofes de naciones ya consolidadas como Marruecos, Argelia o Mauritania. Aunque el Frente Polisario ha mantenido cierto laicismo la religión musulmana es la predominante en su cultura, como en Marruecos.

Es un tipo de conflicto que ha evolucionado desde la guerra abierta, limitada, de las del tipo que se daban durante la guerra fría, hasta la lucha encubierta y la rebelión ciudadana. Es un conflicto de muy larga duración, donde las dos partes confían que el tiempo les dará la razón. Mientras, con algunos breves intervalos de violencia, las Naciones Unidas han conseguido que, al menos, la paz negativa evite enfrentamientos armados. Desde un punto de vista mediático a nivel mundial, salvo raras excepciones, no tiene interés, por lo que permanece como uno de eso conflictos olvidados que pueden durar generaciones.

Proceso de negociación

El proceso de negociación ha sido siempre mantenido de un modo distributivo, en el que las partes quieren ganarlo todo sin ceder nada – “juego de suma cero”. El Polisario sólo habla de autodeterminación, Marruecos de autonomía. El Polisario defiende el referéndum para la independencia, como única vía de salida. Marruecos rehuye el referéndum por miedo a perder la soberanía que se ha atribuido.

De este modo ha sido imposible llegar a cuerdos consistentes que puedan significar avance alguno en la resolución del contencioso. Para Marruecos el Sáhara Occidental es intocable, aunque en algunos momentos determinados esté dispuesto a hacer concesiones, como la aceptación de un referéndum o la concesión de autonomía. Lo cierto es que esa momentánea flexibilidad sólo la ha mostrado como táctica dilatoria en su estrategia de dejar que el conflicto discurra a través de la vía de negociación y mediación, en las que sabe que tiene ganada la partida por el apoyo de las grandes potencias y la apatía de muchas naciones.

Condiciones específicas de la negociación

Las negociaciones entre dos partes en conflicto son siempre dificultosas, con determinadas condiciones específicas que condicionan las conversaciones. Los encuentros entre representantes del Frente Polisario y el Monarca alauita vienen condicionados por la superioridad moral y religiosa que este último se atribuye y que la otra parte jamás reconoce. La desconfianza es inmensa, nunca ni Hassan II, ni su heredero Mohamed VI han gozado de un mínimo de confianza por parte del los representantes “polisarios”. Cuando el Monarca ha intentado enviar a sus representantes a través del CORCAS, ligados a la casa real, aunque sin su participación directa, tampoco ha conseguido la aceptación por parte del Frente Polisario.

Entorno de la negociación

La negociación ha estado condicionada por factores externos desde el primer momento. En primer lugar, la guerra fría marcó las reticencias del bloque occidental para defender la causa saharaui por temor a una nueva república de orientación socialista en la zona, no se debe olvidar que sus principales patrocinadores Libia y Argelia estaban orientados hacia el bloque soviético. Sin embargo, los países del Pacto de Varsovia se abstuvieron en la votación de la Asamblea General de diciembre de 1975 que trataba sobre asuntos del Sáhara Occidental, quizás, para no enturbiar las relaciones con Estados Unidos en un momento crítico por un debate que no les interesaba tanto.

Otro factor a tener en cuenta son los problemas internos tanto de España como de Marruecos. En aquellos momentos la dictadura española “agonizaba”, inmensa en una enorme crisis política, social y económica, que no le permitía otra salida que el abandono. Marruecos era otra férrea dictadura, donde el monarca se sentía más fuerte que el dictador español ya postrado en su lecho de muerte. Hassan II supo aprovecha el momento y jugó fuerte para defender sus intereses.

Resultado

No se puede afirmar que el resultado de las negociaciones directas haya sido exitoso. Las negociaciones directas entre las dos parte nunca han llevado a resultados positivos. Por lo que ha sido necesario recurrir a la intervención de las Naciones Unidas que han intentado la resolución del conflicto por la vía de la mediación.

MEDIACIÓN DE NACIONES UNIDAS

Las opciones

La primera propuesta de resolución del conflicto viene de las Naciones Unidas y la Organización para la Unidad Africana (OUA). Data de 1989 y es conocida como PLAN DE ARREGLO. Contemplaba los siguientes puntos:

– Un alto el fuego, que comenzó el 6 de septiembre de 1991
– La identificación de votantes a partir de la base del censo elaborado en 1974
– Enviar una misión ONU, Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO)
– Celebrar un referéndum para decidir la autodeterminación en 1992

La segunda propuesta, realizada en el 2001, se conoce como ACUERDO MARCO. Se desarrolla bajo los auspicios del mediador oficial de Naciones Unidas, James Baker. Constaba de las siguientes propuestas:

– Un periodo transitorio de 5 años con un nivel de autonomía limitado bajo soberanía marroquí.
– Un referéndum, a celebrar acabado ese periodo de cinco años, en el que podrían participar todos los censados durante el último año previo a la celebración del referéndum.

La última propuesta de la mediación ONU, se denomina Plan Baker II o PLAN DE PAZ. Es una combinación de los dos planes anteriores:

– Etapa de transición, con un máximo de cinco años, en la que se concede una amplia autonomía al Sáhara Occidental, con una asamblea legislativa elegida por un censo actualizado en base al de 1974.
– Al finalizar ese periodo, celebración de un referéndum, con un censo ampliado a todos los residentes desde 1999.
– En el referéndum se debería decidir entre la autonomía o la independencia.

Los mediadores

En diciembre de 1985 la Asamblea general de la ONU acuerda una resolución, la 4050/1985, para tratar de acercar a las partes a una mesa de negociación, con mediadores de Naciones Unidas, ante la negativa de Marruecos y Polisario a negociar directamente. Lo que dio sus frutos en 1988, cuando se propició un encuentro que dio lugar a la tregua o cese de los combates.

Durante el periodo de Boutros Ghali como Secretario General de la ONU se realizaron dos nombramientos de mediadores denegados por el representante del Polisario, Abdelaziz. Los propuestos eran Vernon Walters, estadounidense, y Sahebzada Khan, paquistaní. Tanto el propio Secretario General, egipcio, como los mediadores propuestos eran considerados afines a Marruecos por el Frente Polisario.

El siguiente Secretario General, Kofi Annan, nombró como mediador a James Baker, con un amplio historial en relaciones internacionales al más alto nivel . Fue la época en la que más se intentó una solución consensuada. Sin embargo Baker presentó su dimisión del cargo en junio del 2004 ante la falta de receptividad de sus propuestas por las partes.

Los actores

Marruecos ha tenido desde el primer momento de las propuestas de referéndum un temor a perderlo y por lo tanto ha desplegado toda su diplomacia para evitar que este se celebre. Sobre EL PLAN DE ARREGLO, Marruecos trató de modificar la cláusula relativa al censo de votantes, ya que consideraba que perjudicaba gravemente a sus intereses. El argumento utilizado fue el de que todos los habitantes del territorio, incluidos los residentes actuales, debían ser considerados votantes. La gran mayoría eran colonos de origen marroquí, por lo que esto favorecería la postura de Marruecos.

Marruecos consiguió su objetivo de modo que el referéndum previsto para 1992 nunca se realizó. No cabe duda que la revolución del sistema internacional, provocada por la desaparición de la Unión Soviética, marcó en aquellos momentos la agenda internacional, de lo que Marruecos supo sacar partido en sus tácticas dilatorias.

Marruecos, en su política obstruccionista a la celebración del referéndum presentó innumerables recursos contra las listas de votantes publicadas por MINURSO . Además, jugó la baza de extender el miedo a las grandes potencias, argumentando los peligros que supondría una victoria en el referéndum de las tesis separatistas por la desestabilización que se podría producir en la zona.

De modo que en septiembre del 2000, en reuniones mantenidas en Berlín, Marruecos manifiesta su rechazo al PLAN DE ARREGLO, por considerarlo inaplicable.

Con respecto al ACUERDO MARCO, presentado en junio del 2001, como alternativa al plan anterior, Marruecos lo apoyó ya que consideraba que el censo que en él se establecía favorecía sus intenciones anexionistas. El Frente Polisario se opuso desde el primer momento por las razones opuestas. Por lo tanto la mediación resultó poco eficaz.

En vistas de los escasos resultados, a instancias de James Baker, el Secretario General de la ONU proporciona un informe al Consejo de Seguridad en el que considera las siguientes opciones a tomar:

1) Aplicar el PLAN DE ARREGLO

2) Optar por un ACUERDO MARCO revisado

3) Dividir el territorio

4) Reconocer el fracaso de la mediación y retirar MINURSO

Marruecos rechazó todas las propuestas a excepción de la segunda. El Frente Polisario continuó argumentando que la única opción viable era la primera.

Con relación al PLAN DE PAZ, el Polisario se mostró más receptivo, en cambio Marruecos no lo consideró conveniente a sus intereses.

Marruecos considera que el Sáhara Occidental es territorio marroquí, y que el conflicto es una provocación derivada de un nacionalismo creado por los antiguos colonizadores para presionarles, además considera a Argelia el principal responsable de la desestabilización del territorio. El Frente Polisario va cediendo desde sus posiciones iniciales de reivindicación independentista para formar un estado de corte socialista, al estilo de los no alineados de la “guerra fría”, a aceptar una autonomía al estilo de la que gozan algunas regiones europeas de sus respectivos estados, como paso inicial par lograr la autodeterminación.

Marruecos parece estar ganando la batalla de la diplomacia principalmente por los apoyos que ha conseguido de Estados Unidos y de Francia. El Frente Polisario, en cambio, está retrocediendo en su reconocimiento internacional en un momento de la historia de las relaciones internacionales marcadas por el miedo a los procesos que pudieran derivar en situaciones incontroladas.

Para Marruecos el Sahara se ha convertido en un “elemento legitimador de la monarquía” y en una “causa sagrada”, además de una excusa para mantener ciertas medidas represivas. El asunto del Sáhara es también un factor integrador en la política interior marroquí ya que el monarca goza del apoyo de la oposición en este asunto. El Frente Polisario persiste en la defensa de su derecho a la autodeterminación y en la denuncia de la represión a la que se ve sometida el pueblo saharaui por parte de las autoridades marroquíes.

Marruecos defiende una autonomía que no es aceptada por el Polisario con el argumento de que Marruecos no es una democracia que pueda garantizar las libertades que implicaría un régimen autonómico, al estilo español, entre otros muchos factores porque exigiría una reforma constitucional marroquí.

Las fuerzas que inciden sobre los mediadores y los actores

En la mediación de un conflicto influyen una serie de factores que afectan a todo el proceso. Los factores tienen que ver con los propios actores principales, los representantes en las negociaciones y las presiones internas a las que se ven sometidas por sus propios bandos. El mediador o mediadores también se ven influidos por esas fuerzas que pueden actuar para favorecer o entorpecer la solución consensuada. Además, en los conflictos internacionales, donde se juegan intereses económicos, o geoestratégicos, aparecen una serie de agentes externos, naciones u organizaciones, que también influyen decisivamente tanto en los actores principales como en los mediadores.

El Polisario hubiera sido imposible sin el apoyo de Libia y Argelia, y a su vez Marruecos habría abandonado el Sáhara sin el apoyo de Francia y Estados Unidos. Independientemente de la dureza de la guerra a principios de los ochenta, en la que Marruecos llegó a la conclusión de la imposibilidad de una victoria militar, el Rey Hassan II tuvo que ceder ante las presiones de sus vecinos en vísperas de la creación de la Unión del Magreb Árabe (UMA), en 1989, y aceptar una tregua militar que se plasmaría en un posterior “alto el fuego” en septiembre de 1991.

La UMA, que podía haber significado un gran paso adelante en la resolución del conflicto nació con demasiados problemas. En primer lugar una gran deficiencia de intercambios económicos, la guerra civil argelina, el fundamentalismo islámico amenazante. El conflicto del Sáhara enemistaba a dos de sus principales componentes. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fue excluida de esta organización, a pesar de haber sido reconocida por la Organización para la Unidad Africana (OUA). Marruecos se opuso a la integración de la RASD para evitar el apoyo argelino dentro de esta organización. Argelia lo aceptó en un momento de debilidad por sus problemas internos. Por lo que la actuación de la UMA en al conflicto saharaui puede considerarse un fracaso total.

La (OUA), en su resolución 40/50 adoptada en diciembre de 1985 instaba a las partes a iniciar negociaciones directas con el fin de alcanzar el cese de las operaciones militares y preparar un referéndum de autodeterminación. Marruecos se retiró de esta organización en 1984, como protesta por el reconocimiento de la RSAD.

Cuando las Naciones Unidas entran en Acción para mediar en el conflicto el mundo se convulsiona por la desaparición del imperio soviético y la aparente victoria del “mundo libre”. En 1991 Pérez de Cuellar cedió ante las presiones de Marruecos y presentó un informe en el que se modificaba la identificación de los votantes del censo de 1974. El Secretario General fue acusado de prevaricación al aceptar cargos de responsabilidad en un importante holding marroquí. Hecho que nunca fue probado pero que causó desconcierto en los defensores de la causa saharaui y que contribuyó a la demora del referéndum.

El siguiente Secretario General, Boutros Ghali, continuó en la línea de recoger las propuesta marroquíes con relación a la elaboración del censo. Ghali tampoco era bien visto por el Polisario que le acusaba de pro-marroquí por su posición cercana a las tesis de Marruecos, que ya defendió cuando era Ministro de Asuntos exteriores egipcio. El Polisario no aceptó como representante especial para el Sáhara Occidental ni al ex militar nortamericano Vernon Walters por su amistad con la familia real marroquí, ni ex ministro de asuntos exteriores de Pakistán, Yacoub Sahebzada Khan, por considerarlo próximo al las tesis de Marruecos. Es evidente que en aquellos momentos, Marruecos, fiel aliado en la zona de Estados Unidos estaba jugando sus cartas para obtener la ventaja que le concedía la debilidad del bloque socialista, donde se encontraban los mayores defensores de la causa saharaui.

Con Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas desde 1996, la mediación de la ONU comenzó a ser más viva. James Baker fue nombrado representante para el Sahara Occidental. Este mediador gozaba del prestigio y la preparación para poder llevar a cabo la tarea de conciliación. Con él se iniciaron negociaciones directas entre el Polisario y Marruecos que culminaron con acuerdos en septiembre de 1997, lo que permitía avanzar en el proceso. Sin embargo, los desacuerdos posteriores provocados por la obstrucción de Marruecos con los recursos al censo, las amenazas de desestabilización que pregonó Hassan II con relación al triunfo saharaui y la política francesa –de la que se hablará más adelante-, provocaron que Baker convocara nuevas reuniones de las partes.

La consecuencia fue la propuesta de Acuerdo Marco, ya que Marruecos desestimó por completo la aplicación del Plan de Arreglo. Ante el rechazo de este nuevo plan esta vez por parte del Polisario, Baker decide que es el Consejo de Seguridad de la ONU quien debe resolver este asunto, para lo cual, el Secretario General elabora el informe con las cuatro alternativas que ya se ha mencionado anteriormente.

Dentro de Naciones Unidas, Marruecos va ganando terreno consigue que Baker prosiga en el esfuerzo y presente un nuevo Plan de Paz. Esta vez Marruecos se muestra reticente. Baker considera que no puede resolver el problema y dimite.

Argelia ha supuesto el apoyo fundamental en la defensa de los derechos del pueblo saharaui. Sus argumentos han sido siempre ajustados a la legalidad internacional y en defensa de los miles de refugiados saharauis que todavía residen en su territorio. Apoyó el “alto el fuego”, y el Plan de Arreglo. No sostuvo el Acuerdo Marco y aceptó el Plan de Paz. Argelia ha suavizado sus posiciones en los últimos años, quizás motivada en su acercamiento a los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. Puede que haya conseguido que el Frente Polisario no se convierta en un grupo fundamentalista islámico. Entre sus filas no se han detectado síntomas de afiliaciones radicales islamistas, de hecho las autoridades marroquíes están más preocupadas por la influencia islamista entre sus tropas destacadas en el Sáhara que por el radicalismo islámico entre los “polisarios”.

Argelia y Marruecos necesitan salir del enfrentamiento tradicional por culpa del Sáhara Occidental. Sin la colaboración y amistad de estos dos países en la zona será imposible hablar de estabilidad y desarrollo. Argelia está interesada en resolver el problema y acepta la vía autonómica como paso hacia un referéndum que decida el derecho a la autodeterminación.

Estados Unidos mantiene una relación privilegiada con Marruecos, a quien considera su principal aliado en la zona. Su política ha sido la de apoyar los interés marroquíes, aunque a veces lo haya hecho de una manera discreta para salvar las apariencias. Ahora que sus relaciones con Argelia han mejorado, parece dispuesto a satisfacer las demandas de todos los implicados. Una vez más los intereses del pueblo saharaui pueden verse indefensos por la realpolitik imperante.

Francia siempre ha estado de un modo claro detrás de las posiciones de Marruecos, ha sabido mantener su influencia en la zona para no ceder la influencia que perdió con la independencia Argelina. No está demostrado, pero es posible que Francia ayudara militarmente a Marruecos en la guerra contra el Polisario.

Rusia, se ha mantenido en un discreto segundo plano, pero ha respaldado las reivindicaciones del Frente Polisario. China que cada vez tiene más influencia en África también esta de parte del pueblo saharaui.

España es considerada uno de los principales actores externos en todo el proceso. Desde el principio ha apoyado las resoluciones de la ONU y el Tribunal Internacional de la Haya, no obstante la intensidad del apoyo ha ido variando con el tiempo. España defendió el Plan de Arreglo, que teóricamente favorecía al Polisario, no apoyó el Acuerdo Marco, que favorecía a Marruecos, y fue evasiva con el Plan de Paz.

Las relaciones entre España y Marruecos vienen marcadas por la posición española sobre el Sáhara Occidental. La opinión pública española ha simpatizado con la causa saharaui, otro factor muy a tener en cuenta.

Los Gobiernos del PSOE, durante la época de Felipe González, estuvieron sin dudas de parte del Polisario, aunque siempre con las debidas cautelas hacia las posiciones marroquíes. José María Aznar se alineó claramente en contra de Marruecos mientras, paradójicamente, José Luis Rodríguez Zapatero coqueteó con ese país.

Cuando Mohamed VI subió al trono confiaba en el apoyo de Aznar quien, sin embargo, decidió no apoyar las tesis marroquíes de acabar con el Plan de Arreglo. Por estrategia de política exterior Aznar fue un obstáculo para avanzar en la mediación de Baker. Se alineó decididamente con Argelia, principal defensora de las demandas del Polisario. De este modo las relaciones con Marruecos, durante el periodo Aznar, estuvieron llenas de tensiones y graves incidentes diplomáticos.

Zapatero siempre se mostró más comprensivo con las tesis marroquíes, por convencimiento o por pragmatismo, lo cierto es que el Frente Polisario y Argelia se han visto decepcionados por el acercamiento del líder del Gobierno español, hasta el punto que el Presidente argelino Bouteflika llegó a manifestar: “hasta los viejos amigos de los años de lucha nos han abandonado”, en clara alusión al cambio de posición de los socialistas españoles.

CONCLUSIÓN

A pesar de todo el tiempo transcurrido, de las negociaciones y de la mediación de la ONU, la resolución del conflicto está estancada. El principal avance ha sido en lo que se refiere a la consecución de una paz negativa, con el cese de los combates, que ha constituido un punto de partida para el inicio de negociaciones.

Marruecos ha pasado de una posición de debilidad reivindicativa a obtener ventajas en el plano internacional. Su estrategia ha sido, una vez cesados los combates, la vía diplomática. La táctica la de la obstrucción para dejar que este asunto se adormezca con el tiempo.

El Polisario, que contaba al principio con un apoyo, casi unánime, de la comunidad internacional está perdiendo posiciones. Ello es debido a la coyuntura internacional que ha conseguido que hasta sus más fieles aliados, como España y la propia Argelia, comiencen a dar signos de duda del apoyo a la causa saharaui.

La ONU ha procurado, sobre todo a través del mediador Baker, encontrar soluciones integradoras, casi siempre mal recibidas por uno de los contendientes o por los dos, cuando adivinaban el menor atisbo de ventaja para el otro en la solución propuesta.

Desde la autodeterminación a la adhesión hay un camino intermedio, el de la autonomía. La autonomía del Sáhara Occidental dentro del Estado marroquí puede ser el paso para llegar a un referéndum en el que los habitantes de la región puedan decidir su futuro.

Pero, para ello es necesario que esta autonomía sea real, al modo de la que gozan algunas regiones europeas en estados democráticos. Por ello es necesario que Marruecos avance hacia un sistema político, hoy muy lejano, en el que se reconozca constitucionalmente el derecho a la autonomía regional.

Por tanto, como pieza fundamental para resolver el conflicto, la comunidad internacional debe volcarse en favorecer el desarrollo de la región. España debe apoyar, y si puede liderar, todas las iniciativas que conduzcan a un entendimiento en el Magreb. España debe mediar en el conflicto entre Marruecos y Argelia, en el que el Sáhara Occidental es uno de los principales causantes.

Javier Jiménez Olmos
26 de marzo de 2014