Atentados terroristas en Barcelona y Cambrils

Estimados lectores: les adjunto la entrevista, con el autor de este blog, publicada en el el digital HOY Aragón, en la que se aborda el fenómeno terrorista como consecuencia de los atentados de Barcelona y Cambrils el pasado 17 de agosto de 2016

http://www.hoyaragon.es/2017/08/17/considero-a-muchos-yihadistas-unos-pobres-desgraciados-unas-pobres-victimas-manipuladas/

EL COLAPSO DE YUGOSLAVIA

Estos días de verano, con un poco más de tiempo y calma, he vuelto a leer dos magníficos libros sobre la desmembración de la antigua Yugoslavia. El primero se titula La  fábrica de fronteras (Francisco Veiga, Alianza Editorial, 2010)  y el segundo, más reciente, se trata de Y llegó la barbarie (José Ángel Ruiz Jiménez, Planeta, 2016).

Aunque las circunstancias son diferentes para cada caso, sí que se pueden extraer algunas enseñanzas válidas para determinados procesos en otros lugares donde existen reivindicaciones separatistas. Lo escrito a continuación se debe en gran parte a la lectura de esos libros y a mis experiencias profesionales.

Yugoslavia fue una creación artificial nacida en siglo XIX para liberarse de la opresión del imperio austro-húngaro de una parte, y del otomano de otra. Aunque durante la mencionada II Guerra Mundial los croatas se escindieron con el régimen fascista de la ustasa. Al finalizar esa contienda, el Mariscal Tito diseñó una Yugoslavia constituida por seis repúblicas (Serbia, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro, y Bosnia y Herzegovina) y dos provincias autónomas (Vojvodina y Kosovo).

Cada una de estas repúblicas tenía su propio parlamento y una gran autonomía que acabaron con el centralismo serbio. Casi la mitad de los serbios vivían fuera de su territorio natural. La población de Bosnia y Herzegovina era una mezcla de serbios croatas y musulmanes, pero tanto serbios como croatas siempre reivindicaron una parte de ese territorio.

Tito basó la convivencia en la descentralización, con un poder federal supeditado al Consejo de las Repúblicas, cuyos componentes disponían del derecho de veto. Todo permaneció en aparente calma por la cohesión que proporcionaba Tito, y también por el control de su policía secreta UDBA. El mariscal, además, gozaba del prestigio exterior por su “rebelión” contra los mandatarios soviéticos y por la implantación del llamado “socialismo de rostro humano” en contraposición con el “socialismo estalinista”.

Tito logró una Yugoslavia con apariencia compacta en la que se alcanzó una educación y sanidad gratuita, casi pleno empleo, crecimiento económico, cien por cien de alfabetización, y el transporte público estaba subvencionado. Las repúblicas dispusieron en principio de una amplia autonomía y les fueron transferidas la competencias en educación, justicia y seguridad pública (cada república disponía de sus propia policía).

A partir de los años sesenta comenzaron a aparecer líderes locales que querían limitar los poderes federales en beneficio de los intereses nacionales de sus respectivas repúblicas. Estas, lideradas por esos nuevos oligarcas, comenzaron a exigir más transferencias a al gobierno federal, al que acusaban de centralista y autoritario, haciendo gala de victimismo para favorecer sus intereses.

El gobierno federal cedía ante las presiones de las repúblicas, con lo que cada vez se hacía más débil, hasta que llegó un momento en que ya no le quedaban otras competencias que las del Ejército Popular Yugoslavo (JNA), la representación internacional y la emisión de moneda. La única reivindicación que faltaba era la independencia total.

Se dio el paradójico caso que, incluso, el sólido Partido Comunista se escindió y sus líderes comenzaron a pensar más en clave nacionalista que solidaria internacionalista. Enseguida se comenzaron a notar los desequilibrios sociales y económicos a favor de Eslovenia y Croacia que no eran muy proclives a compartir sus privilegios con otras repúblicas. El discurso excluyente se hizo patente con la grave crisis económica de 1973.

La prosperidad de la Yugoslavia de Tito encontraba uno de sus pilares en los ingresos por el turismo, sin embargo la crisis de los 80,s perjudicó el sector. Uno de los otros pilares era el apoyo económico de los Estados Unidos, que se derrumbó con la caída del muro de Berlín; los norteamericanos ya no tenían que apoyar los comunistas rebeldes de su enemiga Unión Soviética, querían que el comunismo desapareciera definitivamente de Europa. La prioridad norteamericana era expandirse hacia el Este apoyando sin reservas a los ex satélites soviéticos, como Checoslovaquia (todavía no escindida), Polonia, y Hungría, entre otros países.

Cuando Tito desaparece en la primavera de 1980, los líderes nacionalistas aprovechan para reivindicar la independencia. Las excusas: el deseo de romper con los comunistas serbios para acabar con su centralismo autoritario, y su derecho a la autodeterminación. El conflicto estaba servido. Se comenzó a fomentar la exclusión con la distinción entre “nosotros, los buenos” y “los otros, los malos”, entre la “nuestra patria” y “el enemigo”. Había que conseguir la independencia por la vía legal y pacífica, o por la fuerza. Se comenzó a revisar la historia según el interés que conviniera a cada bando enfrentado y se propagó la exaltación de la cultura propia contra la de los demás.

Muchos medios de comunicación e intelectuales se pusieron al servicio de los dictados nacionalistas. Fueron frecuentes los escritos y discursos sobre batallas ganadas o perdidas. Incluso los partidos de izquierdas de tanta tradición internacionalista, como el comunista, se plegaron al discurso nacionalista. La negociación se entendió como debilidad.

El resto de la historia también la conocemosodio, destrucción y guerra

¿Mereció la pena?

Javier Jiménez Olmos

7 agosto 2017

CORRUPTOS, CORRUPTORES Y COLABORADORES

La corrupción, junto con el paro, es una de las principales preocupaciones de los españoles. Es una lacra profunda que socava los cimientos de la convivencia democrática de cualquier sociedad. La corrupción es uno de los factores que conducen a la fragilidad de los Estados. Cuando los ciudadanos dejan de confiar en sus gobernantes e instituciones fundamentales, tanto públicas como privadas, la democracia está en peligro.

No es un alarmismo injustificado, no es crear desánimo, ni provocar desasosiego, no es fomentar actitudes anti sistema, no, no es eso. Es simplemente un ejercicio de realismo y una reflexión para evitar las nefastas consecuencias de la corrupción. La corrupción es violencia estructural, una violencia que afecta a toda la sociedad en un doble sentido: de una parte, por el gran perjuicio económico inmediato de todos para beneficio de unos pocos; de otra, por la desmoralización de las personas que actúan honradamente y ven como unos malhechores se enriquecen a su costa.

Cuando los ciudadanos dejan de confiar en sus gobernantes e instituciones fundamentales, la democracia está en peligro

Conviene recordar que la violencia estructural es una de las principales causa de la violencia directa: la violencia física. Los estados frágiles son más propensos a este tipo de violencia directa que los estados que disponen de mecanismos capaces de detectar y castigar la corrupción al nivel que se dé, y sea quien sea quien la produzca.

La corrupción tiene varios actores: corruptores, corruptos y colaboradores. Normalmente sólo se habla de los dos primeros, de los que su papel en este fenómeno es muy claro y perfectamente identificable. Sin embargo, quisiera incidir en el tercer grupo, los colaboradores, tan necesarios como los anteriores para que la corrupción pueda sobrevivir hasta perpetuarse.

Entre los colaboradores están los interesados, los que sacan algún beneficio de la corrupción, casi se podrían considerar dentro del grupo de los corruptos, aunque sus beneficios sean mínimos. Dentro de estos interesados están aquellos que sabiendo que existe la corrupción y conociendo quienes son los corruptos, los dejan obrar de manera ilícita por complacencia, para no molestar y así conseguir su beneplácito y sus favores, en forma de ayudas económicas directas o a través de ascenso a puestos mejor remunerados.

Pero, también hay colaboradores que lo son por afinidad ideológica, partidista o corporativa. Es posible hasta que sean bien intencionados. Pueden llegar a pensar que ninguno de de los “suyos” es capaz de cometer semejantes tropelías, que las acusaciones de corrupción contra sus afines o compañeros son producto de conspiraciones provocadas desde aquellos que no piensan como ellos o pertenecen a otros sectores sociales.

“Hay colaboradores que lo son por afinidad ideológica, partidista o corporativa”

A este último grupo de colaboradores va dirigida especialmente esta reflexión, porque sin apoyo social la corrupción se desmantela. No se trata de renunciar a ideales, lo que se pretende es precisamente exigir a aquellos que comparte nuestros ideales una mayor honestidad. Abandonar el aplauso incondicional por la crítica constructiva, por la denuncia de corruptores y corruptos. Sin colaboradores la corrupción no tiene futuro.

Javier Jiménez Olmos

Publicado en HOY ARAGÓN el 28 de abril de 2017

http://www.hoyaragon.es/2017/04/28/corruptos-corruptores-y-colaboradores/

Mi bandera siempre está a media asta

Las banderas a media asta simbolizan luto y pesar por la muerte de alguien. Es una señal de reconocimiento y solidaridad. Mi bandera lleva a media asta mucho tiempo.

Mi bandera permanece a media asta por todas aquellas personas víctimas de las guerras, casi siempre injustas; por los miles de seres humanos que mueren como consecuencia de las armas, que a algunos tantos beneficios le producen.

Tengo mi bandera a media asta por las víctimas del hambre, de la opresión, de la tortura, de la indignidad, producidas por un sistema socio-económico que produce tanta desigualdad.

Tengo mi bandera a media asta por todas las mujeres víctimas de la violencia machista, sostenida desde una educación que fomenta la supremacía de los varones.

Tengo mi bandera a media asta por las víctimas de la xenofobia y el racismo, alimentada desde la ignorancia y el desconocimiento de la diversidad.

Tengo mi bandera a media asta por las víctimas de los fundamentalismos, propiciados en  nombre del nacionalismo o la religión.

Tengo mi bandera a media asta por el dolor que me produce el sufrimiento humano, la tengo a diario, también en nombre de Jesús, que sufrió, por amor a los demás,  persecución, tortura y del poder dominante de su tiempo hasta causarle la muerte.

No necesito que nadie me obligue a tener mi bandera a media asta en nombre de Jesús durante unos pocos días, yo la tengo a diario, mientras dure la injusticia, mientras haya una sola víctima inocente de la negligencia, de la corrupción o de la violencia.

Mi bandera seguirá a media asta más allá de unos pocos días, sin perder la esperanza de que algún día se ice por completo.

Javier Jiménez Olmos

14 de abril de 2017

Publicado en http://www.hoyaragon.es/2017/04/14/mi-bandera-siempre-esta-a-media-asta/

Escalada en Siria. Trump usa los misiles Tomahawk

“La guerra es una masacre para conseguir la paz entre gentes que no se conocen,

para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran”

George Orwell en 1984

La guerra de Siria no ha comenzado el 4 de abril con los ataques con armas químicas a la ciudad de Jan Sheijun, como tampoco lo hizo el 21 de agosto de 2013 con ese otro ataque de las mismas armas en un barrio de Damasco. Los efectos en ambas ocasiones han sido devastadores. Pero esa guerra dura ya siete años, y son cientos de millares los muertos y heridos, millones los desplazados y refugiados.

La tragedia diaria de la guerra y sus consecuencias parece a veces olvidada, sin apenas titulares de las personas que a diario sufren la barbaridad de la guerra. Solo de vez en cuando, como ahora, por los ataques con armas químicas y por las represalias contra ellos, vuelve a las primeras páginas de actualidad. Y mientras, ¿qué hacen la comunidad internacional y los gobiernos? ¿Y qué hacemos la sociedad civil, “las personas de a pie”?

Si realmente se quisiera acabar con esta terrible guerra de Siria, habría que reflexionar sobre si el camino de añadir más violencia puede ser la solución. Antes de tomar cualquier acción militar habría que pensar si se ajusta a derecho internacional y si va a causar víctimas civiles. Las respuestas militares no deben obedecer al castigo y la represalia por acciones cometidas por los bandos enfrentados, ni mucho menos convertirse en acto de pura venganza.

Nadie va a discutir que el uso de armas químicas es un crimen de guerra, pero lo primero que se debe de hacer es tener claro quién lo ha cometido. Esa es la primera premisa, porque la experiencia demuestra que no siempre se sabe con certeza ni se disponen de pruebas concluyentes para declarar culpable a un presunto autor. Más aún, en una guerra la propaganda puede hacer parecer verdad ante la opinión pública lo que no nunca fue.

En esta guerra de Siria, como en todas sale a la luz lo peor del ser humano, y las violaciones de los derechos humanos y las masacres las cometen todos los bandos, aunque al final solo se juzgue a los perdedores. La propaganda nos hace tomar partido, sin darnos cuenta nos posicionamos con unos o con otros. Ese es el gran juego de los que sacan provecho de la guerra. No nos dejan libertad para pensar que el sufrimiento humano no distingue de bandos.

Estados Unidos y la mayor parte de la comunidad internacional han mirado hacia otro lado mientras el régimen de Al Asad, apoyado por Rusia cometía atrocidades contra el pueblo sirio, como cuando las cometían los opositores. Las organizaciones de derechos humanos acusan a ambos bandos de violaciones de las leyes internacionales y los derechos humanos. Pero parece que durante el último periodo de la guerra había un consenso no declarado de consentir a Rusia sostener el régimen de Al Asad.

Con el nuevo  presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump – cuya principal propuesta para la paz mundial es incrementar el presupuesto militar estadounidense en casi un nueve por ciento- todo ha cambiado  y ha encontrado una excusa para emplear  la fuerza militar con dureza en Siria. Los 59 misiles tomahawk lanzados sobre la base militar siria de Al-Sayrat no son ninguna broma. El pretexto de ese ataque como castigo por el presunto uso de la aviación siria de armas químicas también parece suficiente para la mayoría de los gobiernos aliados occidentales.

Esos misiles son una verdadera tarjeta de visita explosiva, un aviso a amigos y a enemigos. A su, hasta ahora, “amigo” Putin para decirle quien manda, por si acaso se le ocurre elevar el tono. A sus amigos y aliados europeos para lo mismo: aquí estoy yo, o estás conmigo o contra mí. A su protegido Israel para asegurarle su apoyo incondicional. A los enemigos como Corea del Norte para mostrarle que no le temblará el pulso para actuar militarmente. Todo el mundo debe saber que “el imperio” no ha muerto, que su potencial militar puede caer sobre la cabeza de quien ose desafiarlo.

Sin embargo, la historia nos enseña que la violencia militarista casi nunca resuelve los conflictos, más aún, los recrudece y fomenta más odio que genera más violencia. Las muestras recientes las tenemos en Afganistán, Irak y Libia. ¿qué se ha conseguido con intervenciones militares después del 11S? ¿se ha disminuido la violencia? ¿viven mejor sus habitantes? ¿hay más estabilidad en esos países? ¿se ha acabado con el terrorismo?

La emotividad que nos invade tras un atentado terrorista o un ataque con armas químicas no puede hacernos perder la razón. Las respuestas a esas acciones se deben enmarcar dentro de la legalidad internacional y los derechos humanos que nos hemos dado en las sociedades democráticas. Cualquier acción militar debe de estar amparada por esa legalidad internacional. Nadie puede actuar al margen de ella, porque si lo hace se pondrá al mismo nivel de aquellos que ya la han infringido.

Además, en el caso de la guerra de Siria en particular y de los conflictos en Oriente Medio en general, la escalada puede conducir a una guerra de dimensiones desproporcionadas. Por eso, se requiere: de los dirigentes internacionales y nacionales mucha prudencia, de los medios de comunicación que no contribuyan a fomentar la división y el odio entre los seres humanos, de las “personas de a pie” una reflexión a favor de la paz, y de todos un análisis sobre las causas de la violencia como mejor manera de poder acabar con ella.

“La verdad es más importante que la paz, porque la mentira es la madre de las guerras”

Mohandas Gandhi

Javier Jiménez Olmos

7 de abril de 2017

Responsabilidad de informar con responsabilidad: informar sin descalificar ni insultar

Reconozco que leo con muchas reservas los artículos de artículos de opinión de determinadas “estrellas del periodismo”, que opinan sobre todos los temas. No se ofendan los escritores de los mismos, pero yo prefiero tener la mía propia: mi opinión fundada en la experiencia, la documentación y la argumentación. La experiencia es muy importante a la hora de formarse una opinión sobre algo, y mi experiencia me ha enseñado a dudar de esos “opinantes” profesionales.

No me convence que opinen sin aportar documentación alguna. No digo que no la tengan, lo que digo es que no la aportan, y por eso dudo de lo que dicen. El recurso a las fuentes secretas, o decir que “lo he escuchado a terceros”, tiene poco o ningún valor intelectual. La buena argumentación es consecuencia de una buena documentación, aunque estos “maestros de la comunicación” tienen la capacidad de disfrazar sus discursos con apariencia de verdadera argumentación.

Ante la escasez de documentación y argumentación, se recurre a la descalificación o el insulto de los que no opinan como ellos. Flaco favor para la profesión periodística y para la credibilidad de los medios de comunicación. El periodismo exige tantas veces inmediatez y concreción, que obliga a resumir información en unas pocas líneas. Es una tarea compleja y, por tanto, difícil. Sin embargo, el buen periodismo tiene la obligación de equilibrar estos factores, y conjugar la rapidez y la concreción al informar con la rigurosidad de la información.

La descalificación y el insulto son los recursos de los que carecen de argumentos documentados. Este fin de semana he vuelto a comprobar que algunos de los más prestigiosos comunicadores españoles practicaban ese recurso. No creo que Arturo Pérez Reverte, Carlos Herrera o Mercedes Milá carezcan de capacidad documental y argumental como para tener que recurrir a descalificar o insultar en sus artículos u intervenciones televisivas a aquellos que difieren de sus opiniones

Yo, modestamente, les recomiendo que omitan los insultos, y documenten, y argumenten. No comparto la forma de expresarse y el contenido de los artículos de los dos primeros que han publicado en el Semanal (del 5 al 11 de marzo) que se entrega los domingos con algunos periódicos, ni las manifestaciones -a mi juicio vejatorias- de la tercera en un programa de Tele 5 contra uno de los participantes en ese programa. Con toda amabilidad, les recomiendo que se informen mejor cuando vayan a tratar algunos de los múltiples temas de los que manifiestan sus opiniones.

No se puede saber de todo, o al menos para expresar opiniones con arrogancia de verdad. No se puede descalificar a otros que opinan de manera diversa, no se puede calificar de “tontos, cretinos, gilipollas, fantoches o gordos” (los pueden leer en los artículos de los dos autores mencionados y escuchar en la intervención televisiva de la periodista aludida) a los que opinan de forma diferente, máxime cuando no se aporta suficiente documentación que sostenga  esas descalificaciones. Los medios tiene una gran responsabilidad social: responsabilidad de informar con responsabilidad.

La convivencia pacífica y la seguridad se empiezan a construir también desde los medios de comunicación y, desde luego, la descalificación, el insulto y la falta de respeto contribuyen muy poco al diálogo y a la cultura de paz.

No nos sorprendamos luego, cuando en la vida pública aparezcan fenómenos como el del señor Trump. “Los Trump” se fabrican día a día. Y, por desgracia, los creadores de opinión también tienen una gran responsabilidad en el crecimiento de semejantes personajes.

Nota del autor.-

Perdón por mi atrevimiento a opinar sobre los “opinantes”, quizás esté opinando de lo que no conozco en profundidad. Me atrevo a publicar estas líneas para argumentar sobre la falta de rigurosidad y, sobre todo, la falta de respeto. Y lo hago, porque tantas veces compruebo que cuando opinan sobre asuntos que conozco, como acredita mi formación profesional, sus opiniones no se ajustan a los conocimientos académicos que he adquirido. Del mismo modo compruebo que su percepción de la realidad ha sido distinta a la mía cuando opinan sobre algún acontecimiento del que he sido testigo. Infiero, por tanto, que cuando hablan de otros asuntos, de los que no tengo elementos de juicio para opinar, puede suceder lo mismo, es decir ofrezcan una opinión subjetiva, con elementos que pueden inducir a confusión, bien por la ignorancia del opinante o, lo que es peor, por obedecer a intereses partidistas o sectarios.

7 de marzo de 2017

Javier Jiménez Olmos

 

DONALD TRUMP ¿CUMPLIRÁ LO PROMETIDO?

Las palabras clave para hacer una prospectiva de la presidencia de Donald Trump podrían ser: incógnita, incertidumbre, desasosiego y miedo. Efectivamente, la retórica agresiva de su campaña electoral y sus antecedentes, tanto en su vida personal como en el mundo de los negocios, no lo hacen de fiar en su función de líder de la potencia económica y militar más grande del mundo. Sin ningún cargo público previo de responsabilidad dentro de la Administración norteamericana, ha conseguido ganar unas ajustadas elecciones a su contrincante Hilary Clinton, que representaba la continuidad de la política tradicional norteamericana.

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Trump, con su lema “America first” (América lo primero), ha logrado ganar unas elecciones que no hubieran tenido nada de particular de no ser por la verborrea displicente de este multimillonario del partido republicano hacia sectores sociales. Sin embargo, el lema no es nada nuevo dentro de la política estadounidense, todos sus precursores, incluidos los demócrata, han actuado bajo ese lema. Los intereses norteamericanos siempre han primado por encima de cualquier otro, más aún, cuando las circunstancias lo han requerido han actuado usando su enorme poderío militar unilateralmente.

La gran pregunta que, no solo se hacen los norteamericanos sino la humanidad entera, es ¿cumplirá el presidente Trump sus promesas electorales o han sido solamente parte del “circo electoral norteamericano”? Una duda que preocupa porque, con que solamente cumpliera alguna de esas promesas, se podrían producir nuevos conflictos o incrementar los existentes. Nunca tanta gente ha deseado que un político incumpla sus promesas. El presidente electo se ha presentado como una persona racista, xenófoba y misógina, ¿será posible que cambie esa actitud? Ha sembrado la discordia y el odio, ¿será capaz de rectificar y mostrarse más conciliador?

Con este Presidente, es inevitable preguntarse si los Estados Unidos seguirán siendo un ejemplo de democracia en el mundo. Es conveniente recordar que dijo textualmente “no aceptaré el resultado de las elecciones si no las gano”, entre otras prendas democráticas que salieron por su boca durante la campaña. ¿Está la democracia en peligro en esa gran nación y por ende en el mundo entero? Trump, por lo que se deduce sus discursos, no parece contemplar los derechos humanos, las políticas de igualdad, la integración o el diálogo entre sus prioridades.acaricatura-donald-trump-por-darcy-2

A la expectativa de lo que haga durante su mandato, convine recordar algunos de los principales puntos de su programa y analizar las posibles consecuencias.

ECONOMÍA

Propone revisar el Acuerdo Transpacífico, impulsado por el presidente Obama. Eso supone el riesgo de dar la iniciativa a China, que puede crear su propio bloque comercial en la región Asia Pacífico y, por tanto, ser la gran favorecida de esta decisión ¿Qué sucederá con la Asociación Transatlántica para el Comercio (TTIP)? Es curiosa la coincidencia de Trump para desmantelarla con grupos políticos de otro signo opuesto al suyo, aunque esa oposición al TTIP sea por diferentes motivos. Desde los sectores más liberales del comercio transatlántico ven la postura de Trump muy peligrosa para el futuro desarrollo económico a ambas partes del Atlántico. Ha prometido renegociar el Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA) con Canadá y México. Sería un enorme quebranto para todos ellos de llevar a cabo esa decisión Incluso, ha llegado a insinuar que abandonaría la Organización Mundial del Comercio.

Los poderes económicos norteamericanos no estarán muy felices si se llegaran a realizar estas propuestas, por lo que es lógico pensar que no las va a poder llevar poner en marcha. El sistema norteamericano político norteamericano tiene contrapesos institucionales para regular, limitar y vetar las decisiones del Presidente. Aunque en el Congreso y Senado dispondrá de mayoría republicana, no todos estos representantes, que a su vez forman parte del entramado económico del país, estarán dispuestos a seguir a su líder si actúa contra sus intereses.

ENERGÍA

Ha manifestado su intención de derogar cualquier limitación para la exploración y extracción de gas y petróleo, como puede ser la técnica de fracking, tan denunciada desde los movimientos ecologistas.  El objetivo es alcanzar la autosuficiencia energética y favorecer, al mismo tiempo, las industrias del petróleo y el carbón. De ahí, su intencionado desprecio por la teoría del cambio climático.

Puede que en esta política sí que encuentre algunos apoyos, de hecho, ya se está siguiendo en esa línea en la actualidad. Las dos cosas, autosuficiencia y desdén hacia los defensores del cambio climático, tendrán gran repercusión en las relaciones internacionales. Un Estados Unidos sin autosuficiente en materia energética cambiará su forma de comportase con sus aliados de conveniencia en Oriente Medio, como puede ser el caso de Arabia Saudí y otras monarquías del Golfo.

Si el Presidente de Estados Unidos no considera las teorías del cambio climático y continúa o incrementa una política energética que favorezca la emisión de gases nocivos a la atmósfera, las consecuencias para la humanidad entera serán visibles a corto plazo. Hay que tener en cuenta que, junto con China, es el país más contaminante.  La comunidad internacional podrá oponerse, peros si el mandatario norteamericano legisla unilateralmente, sin considerar los estudios científicos sobre el cambio climático, puede provocar un conflicto de dimensiones gigantescas en este planeta.

INFRAESTRUCTURAS

Ha propuesto impulsar grandes proyectos para renovar viejas infraestructuras del país y construir otras nuevas. Hay que recordar que gran parte de la fortuna de Trump proviene del negocio de la construcción. Seguramente que, si dispone de los fondos suficientes, estos proyectos serán bienvenidos, se crearán parte de los prometidos puestos de trabajo a sus electores y proporcionarán grandes beneficios a las empresas del ramo. Desde luego, los norteamericanos estarán muy atentos a la transparencia de las concesiones.

 DEFENSA

En los  asuntos relacionados con los gastos militares el presidente electo se ha mostrado contradictorio en algunos de sus discursos. A veces ha defendido los recortes, especialmente en lo que a la contribución a la OTAN se refiere, pero en otras ha manifestado su deseo de incrementar los gastos de defensa nacionales. Las empresas armamentísticas presionaran para que esos gastos se incremente, por lo que también puede encontrar apoyos sustanciales.

Más difícil será el asunto de la reducción en su aportación a la OTAN. Sí la Alianza Atlántica ve mermada su capacidad militar significará dar ventaja a rusos y chinos en la toma de posiciones en Europa y en el Mundo, lo que puede repercutir en la seguridad de sus aliados, tanto en Europa como en Asia u otras partes del mundo y, por ende, en la propia seguridad norteamericana.

SEGURIDAD HUMANA

En este aspecto sus opiniones son inquietantes. Trump no ha mostrado absoluto respeto por la sanidad: quiere acabar con el tímido progreso realizado por Obama; ha despreciado a las mujeres en alguna de sus manifestaciones, por lo que no se confía en que pueda proponer verdaderas políticas de igualdad de género; sin paliativos, ha desestimado la teoría del cambio climático; quiere recortar los derechos de los extranjeros, e incluso ordenar expulsiones masivas de algunos colectivos. En estas políticas contra la seguridad humana puede que sí encuentre suficientes apoyos entre algunas de las fuerzas más radicalizadas, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.

POLÍTICA INTERNACIONAL

Predica volver al aislacionismo, lo que puede poner en peligro todo el sistema de relaciones internacionales actual. Veamos algunos ejemploscaricaturas-donald-trump-dibujos-humor

México

Prometió la construcción de un muro en toda la frontera con el país vecino. Si el flujo de inmigrantes mejicanos se cortara, los trabajos poco cualificados, que estas personas realizan ahora, dejarían de realizarse. Muchos norteamericanos se verían afectados porque, entre otros menesteres, no tendrían quienes hicieran sus labores del hogar, o cuidaran a sus niños y ancianos, mientras ellos acuden a sus trabajos. Además provocaría un grave conflicto económico con la reducción de las remesas que estos inmigrantes envían a su país; el pasado 2015, estas remesas alcanzaron la cifra de 25.000 millones de dólares, más de lo que México obtiene por la venta de su petróleo.

Si la construcción del muro parece un proyecto irrealizable por las enormes repercusiones sociales que puede conllevar, más complicada es la intención del futuro presidente de abandonar el NAFTA, e imponer aranceles de un 35% a los productos mejicanos. Hay que tener en cuenta que el país vecino es el tercer socio comercial de los Estados Unidos. Los aranceles serían catastróficos para ambas partes. Los poderes económicos no estarán dispuestos a consentir ese desastre.

Cuba

Más allá de la parafernalia propagandística para conseguir votos del exilio cubano, principalmente en el decisivo Estado de Florida, Cuba no es una prioridad para Trump. Sin embargo, se ha manifestado dispuesto a revertir la política de Obama con relación a la isla y continuar con el embargo.

Otra promesa que seguramente incumplirá. En Cuba hay mucho negocio, el mismo ha sido acusado de vulnerar el embargo para hacer sus negocios en el país caribeño. Una vez conseguido el voto de los cubanos exiliados y sus descendientes, seguramente, cambiará el rumbo y proseguirá el camino de su predecesor Obama con relación a relajación de las relaciones con Cuba, todo dependerá también de la actitud de los dirigentes sucesores de Fidel Castro.

China

Sus declaraciones respecto a China no han sido muy amistosas durante la campaña electoral. Ha prometido imponer unos aranceles del 45% a los productos chinos. Si esto sucede, China presionarás, hay que tener en cuenta que este gigante asiático tiene en su poder una gran parte de la deuda norteamericana, un arma económica definitiva para aplacar los ánimos del futuro presidente.

Desde el punto de vista de la seguridad, existe una gran tensión en el Mar de China, por la existencia de grandes bolsas de hidrocarburos en su subsuelo marino, y por la gran cantidad de buques que transportan el crudo hacia Japón y Corea del Sur (aproximadamente el 60% de los hidrocarburos que estos países necesitan). Los estrategas militares estarán muy atentos para aconsejar a Trump mantener, o incluso incrementar, la flota norteamericana en la zona para defender los intereses de tan importantes aliados, más aún si se tiene en cuenta el progresivo incremento de los gastos militares chinos preferentemente en su armada y aviación.

Oriente Medio

También su retórica ha sido agresiva con relación a esta región de Oriente Medio. No parece que haya llegado a comprender lo que significa el islam, al que ha tratado con arrogancia y desprecio. Uno de los puntos más oscuros de sus propuestas en política exterior y que, a corto plazo, pude agravar algunos conflictos.

No ha tenido recato alguno en manifestar su apoyo a dictadores en esa región siempre que den estabilidad y combatan el islamismo; lo que tampoco es una novedad en la política exterior norteamericana. Así mismo ha declarado su intención de colaborar con Rusia para  combatir al Daesh. En cuanto a la política antiterrorista, en general, se muestra partidario de usar todos los métodos y medios posibles; de sus declaraciones, se deduce que parece no importarle demasiado si vulneran las leyes internacionales. Una señal de alarma importante caso de perseverar en esa aptitud cuando esté al frente de Estados Unidos, la historia ha demostrado que ese tipo de actuaciones no hacen sino fomentar el odio y la recluta terrorista.

En cuanto al conflicto palestino-israelí, se muestra claramente a favor de las tesis israelíes. Inicialmente trató de mantenerse neutral, hasta que en algún  acto de campaña el importante lobby judío en estados Unidos le abucheó y amenazó de retirarle su apoyo. Desde entonces se muestra contrario al reconocimiento del Estado palestino. Se ha mostrado favorable a que la capital del estado de Israel sea Jerusalén, y a trasladar la embajada norteamericana a esa ciudad.

Solamente el hecho de trasladar la embajada a Jerusalén provocaría una grave crisis en Oriente Medio. Los musulmanes no iban aceptar tal afrenta de muy buen grado. Podrían resurgir los movimientos violentos e incrementarse los existentes, por lo que es probable que, si Trump se rodea de asesores de seguridad mínimamente sensatos, reduzca su verborrea anti musulmana y modere sus decisiones.

Con relación a Irán, está entre sus prioridades revisar el Tratado Nuclear recientemente firmado por el grupo denominado 5+1 (los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania). Parece poco probable que pueda cumplir esta promesa. Hay demasiados intereses económicos en juego con la vuelta de Irán a la escena internacional tras la firma del Tratado, para que sus aliados y la propia Organización Internacional de la Energía Atómica lo consientan. Además, Irán es un importante contrapeso en las relaciones de poder en la región, intentar acabar con un tratado que proporciona estabilidad pude resultar poco aconsejable, sus asesores también lo tendrán en cuenta y probablemente le harán rectificar.

A la monarquía de Arabia Saudí no le tiene mucho respeto, le quiera hacer pagar por las bases que tiene en su territorio, alegando que les proporcionan seguridad. Otra opinión imprudente que los árabes considerarían una afrenta humillante, y una decisión errónea para los propios intereses de seguridad norteamericanos. Posiblemente tampoco tenga muchos apoyos es este asunto.

Siguiendo estrategia de proteger a los dictadores que le sean leales, una constante en la política exterior estadounidense de todos los tiempos, propone una mayor cooperación con el Egipto de Al Sisi. Aquí sin duda, sí que encontrará apoyos, incluso entre las filas demócratas.

OTAN

La Alianza Atlántica está financiada en un 73% por Estados Unidos. Trump está dispuesto a reducir esa participación. Otro punto sobre el que no encontrará un apoyo total, incluso entre sus correligionarios republicanos. La OTAN es muy importante para la seguridad y defensa europea y mundial, si se produce un descenso de su poderío militar, Rusia estará a la expectativa para ganar posiciones, lo mismo ocurrirá con China.

Rusia, con su líder Putin al frente, parece estar feliz con la elección de Trump, el aislacionismo que predica el norteamericano puede poner fin a la pérdida de influencia rusa en Europa y en Asia. Según se entiende de las declaraciones de ambos dirigentes, existe una admiración mutua, pero eso no significa que llegado el momento de los desacuerdos, que los hay y muy importantes, esa admiración se pueda transformar en enemistad dada la personalidad de los dos mandatarios. Rusia se opone a más ampliaciones de la OTAN, en eso puede haber acuerdo, pero qué ocurrirá con el Tratado de no Proliferación Nuclear, con el denominado “escudo antimisiles” o con el despliegue de tropas a ambos lados de las fronteras. Aquí tampoco está claro lo que pueda suceder, los poderes económico-militares norteamericanos no van a renunciar a su poder nuclear, ni a disminuir la industria que sostiene el proyecto del escudo anti misiles.images

Conclusión

Muchas incógnitas sin resolver. Un dirigente, no lo olvidemos elegido por una gran parte de los norteamericanos, con una personalidad poco adecuada para unos tiempos de crisis en los que se necesita mucha imaginación y diálogo, y menos vehemencia y agresividad. Un riesgo para todos los habitantes de este planeta, un personaje con un discurso más propio de tertulia de bar (puede llamarse populista). Puede que en eso estribe su éxito, en haber sabido captar el descontento y traducirlo a un lenguaje al que muchos votantes es receptivo, una forma de de simplificar los problemas y proponer soluciones fáciles poco sometidas a análisis riguroso. Algo que se está extendiendo también por la “civilizada” Europa.

Javier Jiménez Olmos

6 de diciembre de 2016

SEGURIDAD HUMANA Y CULTURA DE PAZ

En la historia de la humanidad la agenda militar ha sido predominante en las relaciones internacionales. Todos los grandes imperios se han forjado por la fuerza de las armas, y la mayor parte de los conflictos entre estados y facciones dentro de un estado se han dirimido mediante cruentas guerras. Parece que la historia continúa a pesar de que desde sectores sociales cada vez más influyentes se aboga por una transformación de esas relaciones basadas en el poder de las armas. La seguridad es una de las prioridades de todas las sociedades, una seguridad que ha sido considerada exclusivamente militar o policial. Sin embargo, la seguridad es multidimensional y la militar es tan solo una parte de ella. La seguridad tiene también dimensión política, económica, social y medioambiental.

  • Seguridad política, que libere de la inestabilidad represiva y proporcione un sistema legislativo respetuoso con los derechos humanos
  • Seguridad económica, que establezca un equitativo reparto de la riqueza de modo que el sistema sanitario y educativo, y las rentas familiares, permitan a las personas tener un proyecto de futuro ligado al bienestar y llevar una vida digna
  • Seguridad social, que logre desarrollar la diversidad sin limitaciones étnicas, religiosas, políticas, de género o de orientación sexual.
  • Seguridad medioambiental, para evitar que la degradación de la biosfera afecte al modo de vida y a la obtención de recursos naturales como el agua y los alimentos

La seguridad humana abarca todas las dimensiones anteriores y se define como aquella que es capaz de garantizar al individuo poder desarrollarse como persona, es decir de gozar de libertad y bienestar suficiente para poder tener cubiertas todas sus necesidades fundamentales y desarrollar todas sus capacidades.

La humanidad ha vivido en una permanente cultura de guerra. La guerra parece siempre inevitable, ¿pero tiene que ser siempre así? ¿no sería mejor educar para una cultura de paz?

Educar para la comprensión de los conflictos: sus causas y sus consecuencias como mejor manera para comenzar a resolverlos.

Educar para la seguridad humana y para la paz.

Cultura de paz es un conjunto de:

  • Valores
  • Actitudes
  • Tradiciones
  • Comportamientos
  • Estilos de vida

Basados en:

  • Respeto a la vida, fin de la violencia mediante la educación, diálogo y cooperación
  • Respeto y promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales
  • Compromiso de arreglo pacífico de los conflictos

Pasar de una cultura de guerra a una cultura de paz exige un esfuerzo continuo, con resultados a largo plazo. Para ello, es necesaria voluntad política, social, de educadores, de medios y de familias. La educación es el motor de la evolución social, por tanto, hay que educar para la paz y fomentar proyectos de cultura de paz tanto a a los niveles local, autonómico, nacional e internacional.

El miércoles 9 de noviembre en la Fundación “Seminario de Investigación para la Paz” de Zaragoza se celebrará una jornada dedicada a educación para la paz con el título LAS FUERZAS ARMADAS EN UNA DEMOCRACIA: ¿CONTRIBUYEN A LA CULTURA DE PAZ?

Serán militares españoles los que nos respondan a la pregunta del título en el programa que se ofrece a continuación.hojillagc

(Hacer click sobre la foto para ampliar)

PREGOLPE, GOLPE Y CONTRAGOLPE EN TURQUÍA

INTRODUCCIÓN

El intento de golpe de estado en Turquía fue el foco mediático de la comunidad internacional a principios de este verano de 2016. Lo que sucede en este país es de capital importancia para la estabilidad en Oriente Medio: su posición estratégica entre Oriente y Occidente, con una población de casi ochenta millones mayoritariamente musulmana, hacen de Turquía un actor fundamental en el complicado entramado de esa región. Este país es además un miembro de la OTAN y aspira a pertenecer al Unión Europea. En el terreno económico las inversiones extranjeras son cuantiosísimas, ascendían a 1.800 millones de dólares en enero de 2015, el mayor receptor de ese capital ha sido el sector de la energía.

Los acontecimientos políticos turcos anteriores al golpe planteaban la duda de si Turquía se alejaba de Europa con la política del actual presidente de la república Tayyip Erdogan, duda que se incrementa con todo lo acaecido tras el 15 de julio de este año tras el fracasado golpe militar. La inestabilidad, con su deterioro político y económico, puede incrementar todavía más la ya convulsa situación en Oriente Medio, con repercusiones dramáticas para la paz en la región y en el mundo entero.

La política de “cero problemas con los vecinos” iniciada en 2002 con el dimitido primer ministro Ahmet Davutoglu navega a la deriva ahora, no sólo por los problemas internos consecuencia de las posturas más autoritarias de Erdogan, sino por las repercusiones de la guerra en Siria, la desconfianza de la OTAN y la Unión Europea, la emergencia de Irán tras la firma de los tratados nucleares, las difíciles relaciones con otras potencias regionales como Arabia Saudí e Irán, y las relaciones dubitativas con Rusia e Israel.

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El golpe de julio tiene unos antecedentes y unas consecuencias que se relatan a continuación

PREGOLPE

En el periodo anterior al intento de golpe de julio, Erdogan ya había trabajado para eliminar opositores, no solo con el cierre de los medios hostiles hacia su política, sino con la persecución, destitución y hasta encarcelamiento de  políticos, jueces, profesores y estudiantes, con especial atención a los disidentes kurdos.

Previamente al golpe, Erdogan ya había iniciado una profunda reforma ideológica de las fuerzas armadas, promocionando poco a poco a los puestos de mayor responsabilidad a militares afines a posiciones islamistas. Hay que tener en cuenta que los militares turcos se habían presentado siempre como garantes del kemalismo republicano laico (ideología del fundador de la república turca tras la derrota y caída del Imperio Otomano, Kemal Atatürk).

El proceso de islamización turco se ha incrementado desde principio de este siglo con la construcción de más de 20.000 mezquitas en todo su territorio, desde donde generalmente se predica una versión conservadora del islam, con el beneplácito de las autoridades actuales que encuentran en estas poblaciones un gran vivero de votos para los partidos conservadores, como lo es el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) que lidera Erdogan.

GOLPE

El ejército turco lo compone un total aproximado de unos 600.000 efectivos, el mayor de la OTAN, después del norteamericano, y dispone de un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares. En el  frustrado golpe no se han involucrado los principales líderes militares, posiblemente porque estos ya habían sido seleccionados previamente entre los más fieles al presidente Erdogan.

Otra de las causas del fracaso es que los golpistas no fueron capaces de hacerse con los principales medios de comunicación; hay que tener en cuenta que algunos de los que podían haber sido afines a los golpistas ya estaban clausurados siguiendo instrucciones del gobierno.

Además, los golpistas no tuvieron éxito, sobre todo, porque la sociedad turca mayoritariamente no secundó el golpe, incluso los partidos más progresistas y de izquierdas condenaron la intentona militar. Los militares ya han sido protagonistas en sucesivos golpes desde 1960 y casi siempre esos partidos han sido los más represaliados, así que ante la disyuntiva Erdogan o militares han optado por condenar el golpe.

Otra de las razones del fracaso se debe al escaso o nulo apoyo exterior, a pesar de que desde las proximidades del poder turco no han cesado de acusar a los Estados Unidos e incluso a la OTAN de ser cómplices de los golpistas. En Incirlik la OTAN tiene una de sus principales bases aéreas, incluso con almacenamiento de armas nucleares. La base también ha estado bajo sospecha porque ha sido considerada centro de planificación y operaciones de los golpistas. Se ha llegado a firmar que los servicios de inteligencia rusos detectaron el golpe interceptando comunicaciones desde su cercana base de Hmeymim en Siria. ¿Erdogan conocía el golpe y lo dejo seguir para obtener rédito de su fracaso?

Algunos mandos militares presionaban para recuperar las relaciones con Israel  y la confianza de Estados Unidos por considerarlas fundamentales para la lucha contra los kurdos y la obtención de inteligencia para la seguridad antiterrorista. Sin embargo, la opinión pública turca considera a Israel como uno de sus principales enemigos, aunque esta percepción parece haber disminuido en el último año. Los norteamericanos tampoco han sido muy bien vistos en Turquía por parte de los sectores más conservadores ya que los consideran poco afines al islam, y también por parte de los sectores más a la izquierda por achacarles la responsabilidad de la economía capitalista.

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El golpe propiciado por un sector de los militares, al parecer minoritario, se efectuó con la excusa de recuperar el orden constitucional que, según los golpistas, Erdogan había vulnerado, y de volver a la senda de una Turquía laica y democrática, que también el presidente estaba derivando hacia otra islámica y autoritaria.

Sin embargo, esas excusas pueden ser solo el pretexto formal porque detrás del golpe estaban también los intereses de algunas élites militares que veían como su poder iba en disminución a favor de los partidarios del islamismo de Erdogan. Este ha tratado de eliminar todo vestigio de kemalismo y laicismo republicano en el seno de las fuerzas armadas para sustituirlo por representantes de posiciones más acordes con el islamismo, como también ha intentado acabar con todos los seguidores de Fethullah Gülen dentro del ejército.

En un principio, hasta el 2013, mantuvo una alianza con el movimiento islamista liderado por el clérigo, residente en Estados Unidos, Fethullah Gülen, ahora acusado de promover el golpe a través del movimiento denominado Hizmet, que disponía de una amplia red de seguidores que ocupaban importantes cargos en todos los ministerios, incluido el de defensa, y en la enseñanza.

El gobierno turco considera principal instigador y promotor del golpe a los gulenistas. Según las autoridades turcas estos actúan como una secta y que, a pesar de ser islamistas, se presentan ante la opinión pública como laicos que no observan los preceptos del islam. Esas fuentes también afirman que los gulenistas son pro israelíes y pro norteamericanos. Precisamente Erdogan rompió sus relaciones con Gülen en 2013 al acusarlo de promover un golpe contra él.

Si con Gülen acabó mal, también lo hizo con otro de sus principales colaboradores, el primer ministro Davutoglu al que obligó a dimitir en mayo de este año (2016) por criticar el devenir autoritario presidencialista de Erdogan. Puede que Erdogan haya tratado de eliminar a todo aquel que pudiera hacerle sombra en su afán de controlar la vida política en Turquía.

Desde 1960, el golpe de julio ha sido el primero que ha fallado de los cinco que se ha sucedido desde 1960. El último fue en 1997 cuando se forzó la dimisión del Primer Ministro Necmettin Erbakan , precursor de las políticas islamistas de Erdogan.

Al parecer, esta vez el golpe ha sido capitaneado principalmente por miembros de las fuerzas aéreas, consideradas como las más aperturistas y liberales en Turquía, como ya se han mencionado oficialmente pretendían la vuelta al orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades.

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Un intento golpista sangriento, murieron casi 250 personas ese día, de los cuales más de la mitad eran civiles, también más de 1500 personas resultaron heridas. Esto también provocó una reacción popular contraria a los militares golpistas.

El golpe ha tenido tres efectos inmediatos: desestabilizar con la polarización social y el incremento del terrorismo, y el impacto negativo para la economía, principalmente en el sector turístico.

CONTRAGOLPE

Pocos días después del golpe ya había 55.000 destituidos y 11.000 detenidos entre policías, jueces y militares. En el Ministerio de Educación despidieron a casi 22.000 funcionarios. Retiraron la licencia a millares de profesores y cerraron 600 centros educativos, todos ellos sospechosos de ser seguidores de Gülen. A todo ello hay que sumar la prohibición de los funcionarios de abandonar el país.

La rapidez en las destituciones y detenciones de supuestos implicados con el golpe o de apoyarlo hace sospechar de si el gobierno ya disponía de “listas negras” de opositores a la política de Erdogan. El líder turco  ha aprovechado el golpe para incrementar las medidas represivas al amparo del estado de emergencia declarado tras el golpe. Mientras tanto la comunidad internacional en general y la UE muy en particular no expresan, más allá de la retórica diplomática, una firme condena de la deriva autoritaria del gobierno de Erdogan.

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Para las medidas represivas el gobierno cuenta con el apoyo del partido lo sustenta el AKP y del ultranacionalista MHP que es firme partidario de restaurar la pena de muerte. La pena de muerte fue abolida en Turquía en el año 2002, en una votación parlamentaria con 265 votos a favor de la abolición y 162 en contra; esta abolición era una de las exigencias previas de la UE para tratar el ingreso de Turquía. Erdogan ha declarado que la restaurará si lo aprueba el parlamento y lo justifica diciendo que también la tienen Estados Unidos, Arabia Saudí e Irán.

Erdogán, en su afán por controlar a los militares reacios a las derivas islamistas ha creado la la Universidad Nacional de Defensa dependiente del Ministerio de Defensa. Del mismo modo los Jefes de las armas militares, tierra, mar y aire, responderán ante el Gobierno, así mismo los el Jefe de estado Mayor de la Defensa y del servicio de inteligencia pasarán a depender de la Presidencia del Estado. Al Consejo Militar Supremo, hasta ahora exclusivo de los militares, ha incorporado a los Ministros de Justicia, Interior y Exteriores, este Consejo entre otras funciones designa a los altos cargos militares.

Todo ello en un intento de recortar ese poder tradicional de los militares turcos que actuaban de una manera independiente. Esta subordinación de los militares al poder civil es la situación normal en los países democráticos, sin embargo, en Turquía, en las actuales circunstancias puede también entenderse como un intento de depuración para poner al frente a los  militares más acordes con doctrina Erdogan.

TORTURAS Y VULNERACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

En el contragolpe el gobierno turco ha suspendido la Convención Europea de Derechos Humanos, y amplia a 30 días el plazo de detención sin control judicial.  Amnistía Internacional ha denunciado abusos por la aplicación del estado de emergencia. Esta organización recuerda que “la tortura está siempre prohibida” y ha instado al Comité Europeo para la Violación de la Tortura (CPT) a inspeccionar lo que está sucediendo en Turquía tras el fallido golpe. Hay que recordar que este país es miembro del Consejo de Europa y como tal tiene la obligación de cooperar con el CPT.

Erdogan y su partido AKP han sabido tomar ventaja de la situación social provocada por el golpe y han convocaron una gran manifestación el domingo 24 de julio para condenar el golpe de estado a la que asistieron todos los partidos políticos, incluso los progresistas y de izquierdas, con la única excepción del pro kurdo HDP. Una manifestación patriótica en la que se  escucharon voces contra el enemigo común Fetullah Gülen, acusado de propiciar el golpe. Desde el golpe no cesa de aumentar la popularidad de Erdogan. A finales de julio era ya del 67% frente al 47% que tenía en junio.

CAMBIOS ESTRATÉGICOS

Rusia

Las columnas fundamentales de la política de los gobiernos desde que Erdogan llegó al poder han sido la estabilidad basada en las buenas relaciones de vecindad y el progreso económico. Ambas están en peligro, por eso ha recurrido a Rusia. Una muestra simbólica de ese acercamiento está en la condena de los dos pilotos que derribaron al avión ruso después del golpe de estado, acusándoles de provocar el incidente para deteriorar las relaciones con Rusia y favorecer los interese del Gülen y los norteamericanos. El gobierno turco está especialmente receloso con el apoyo estadounidense a los kurdos que luchan contra el Estado Islámico.

Los rusos, aprovechando la sospecha de implicación norteamericana en el golpe tratan de sacar partido. Erdogan hace lo propio y parece acercarse a Rusia para presionar a sus aliados occidentales y americanos. Los turcos conseguirán también ser una parte importante en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC) e ingresar en la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) que lideran Rusia y China.

Tras el derribo de avión ruso, que efectuaba una misión de combate contra fuerzas de oposición al régimen sirio de al Asad en territorio sirio, el 26 de noviembre de 2015 por una presunta violación de su espacio aéreo, por un avión de la fuerza aérea turca, el presidente ruso Putin decidió aplicar sanciones en represalia por el derribo. Sanciones que afectaron a la agricultura y al turismo, provocando unas pérdidas en este último sector, tan importante para la economía turca, de unos 2.500 millones de dólares, el 0,15 del PIB. Además la aviación turca comenzó a bombardear las rutas del mercado negro de petróleo proveniente de Siria, bombardeos que al parecer provocaron grandes pérdidas económicas a algunos dirigentes turcos ligados a ese mercado negro.

El acercamiento a Rusia se materializó en la cumbre de San Petesburgo celebrada el 9 de agosto con la asistencia de los dos máximos mandatarios el ruso y el turco Erdogan. En ella se llegaron a acuerdos sobre economía, levantamiento de las sanciones como consecuencia del derribo del avión ruso en noviembre del 2015, continuar el proyecto de ayuda rusa para construir una planta nuclear en Turquía; y la construcción del gaseoducto Turk Stream; acuerdos sobre los kurdos, la promesa por parte rusa de no apoyar a los kurdos a cambio de no contribuir al cerco OTAN a Rusia; en cuanto a la guerra de Siria se acordaron acuerdos de cooperación entre los que se incluían cerrarlas fronteras a los terroristas, apoyar la permanencia de al Asad durante un periodo de transición y la laicidad del régimen, así como proporcionar el regreso a los refugiados.

Israel

Otra relación que Erdogan intenta recuperar es con Israel, deteriorada a raíz del incidente del buque Mavi Marmara, interceptado por la marina israelí cuando pretendía llegar con ayuda humanitaria a Gaza. Murieron 9 tripulantes turcos, aunque Tel Aviv se justificó diciendo que el barco portaba material de guerra para ayudar a los combatientes de Hamas, considerados por Israel terroristas.

El 27 de junio de este año (2016) gobiernos turco e israelí acordaron normalizar las relaciones. Turquía consiguió la disculpa oficial del asalto e indemnizaciones millonarias para las familias de las víctimas del asalto al barco, la modernización de material de guerra (carros de combate y aviones) y la compra de los sofisticados drones de fabricación israelí. Israel recupera así un gran cliente en la compra de armamento, recupera zonas del espacio aéreo turco para el entrenamiento de sus pilotos de combate. Ambos países ganan compartir inteligencia en lo que respecta a Irán y los kurdos.

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OTAN

Turquía es miembro de la OTAN desde 1952, pero en los últimos tiempos las relaciones con la Organización Atlántica están llenas de lagunas debido a las posiciones trucas respecto la guerra de Irak (no permitió el uso de sus bases para la invasión de 2003) y la de Siria (donde su posición de lucha contra el Estado Islámico es controvertida ya que centra su prioridad en combatir a los kurdos que a su vez están apoyados por EE. UU.).

Pero Turquía es estratégicamente demasiado importante como para dejarla en manos de otros y a la OTAN (léase EE: UU) poco lo importó que los golpes militares de 1960, 1971, 1980 y 1997, si seguía manteniendo su influencia en la zona. Erdogan se ha mostrado más hostil con la Alianza en los últimos tiempos lo que puede haber propiciado inquietud en la OTAN. No obstante las fuentes autorizadas de la Organización siguen considerando a Turquía un aliado en el que confían plenamente. Lo cierto es que la OTAN no quiere perder a Turquía, entre otras razones porque no quiere verla caer en manos de Rusia.

Países árabes

La política de Erdogan encuentra opositores entre algunos países musulmanes y aliados en otros. Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Egipto no la apoyan porque la consideran próxima e influenciada por los “hermanos musulmanes” a los que consideran enemigos de sus respectivos regímenes. Sin embargo, Erdogan sí encuentra apoyo en Qatar cuyos dirigentes son uno de los mayores sustentadores de la cofradía.

CONCLUSIONES

Las consecuencias de la política de Erdogan antes y después del golpe repercuten directamente sobre:

  • El turismo, que ve decrecer los ingresos de este sector tan importante para la economía del país que hasta ahora supone el 10% de su PIB, lo que implicará un crecimiento del déficit. El deterioro de la economía repercutirá directamente sobre la sociedad, con lo que se incrementará la polarización y el descontento que puede conducir a episodios violentos
  • Las relaciones internacionales especialmente con la OTAN y la UE, Rusia y sus próximos, tanto Israel, los países árabes e Irán. Su aptitud poco clara en la guerra de Siria tampoco contribuye a apaciguar estas relaciones. Hasta ahora su prioridad ha sido combatir a los independentistas turcos aún a costa de enfrentarse con su aliado norteamericano y de enconar las relaciones con Rusia.

Una vez más se demuestra que las relaciones internacionales priman los intereses nadie quiere enemistarse con Erdogan, y los derechos humanos solo se mencionan en actos protocolarios con la retórica habitual. Los Estados Unidos no quieren perder sus bases militares en Turquía, la UE teme que se agudice la crisis de los refugiados si Turquía abre la puerta hacia Europa. Rusia trata de acercarse para tomar ventaja estratégica y económica. A ninguna le importan los derechos humanos. No digamos a Israel y la mayoría de los países musulmanes de la región.

La deriva de Turquía puede conducir a una situación todavía más inestable de Oriente Medio.

Las consecuencias para la paz pueden ser dramáticas.

Javier Jiménez Olmos

18 septiembre 2016