DONALD TRUMP ¿CUMPLIRÁ LO PROMETIDO?

Las palabras clave para hacer una prospectiva de la presidencia de Donald Trump podrían ser: incógnita, incertidumbre, desasosiego y miedo. Efectivamente, la retórica agresiva de su campaña electoral y sus antecedentes, tanto en su vida personal como en el mundo de los negocios, no lo hacen de fiar en su función de líder de la potencia económica y militar más grande del mundo. Sin ningún cargo público previo de responsabilidad dentro de la Administración norteamericana, ha conseguido ganar unas ajustadas elecciones a su contrincante Hilary Clinton, que representaba la continuidad de la política tradicional norteamericana.

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Trump, con su lema “America first” (América lo primero), ha logrado ganar unas elecciones que no hubieran tenido nada de particular de no ser por la verborrea displicente de este multimillonario del partido republicano hacia sectores sociales. Sin embargo, el lema no es nada nuevo dentro de la política estadounidense, todos sus precursores, incluidos los demócrata, han actuado bajo ese lema. Los intereses norteamericanos siempre han primado por encima de cualquier otro, más aún, cuando las circunstancias lo han requerido han actuado usando su enorme poderío militar unilateralmente.

La gran pregunta que, no solo se hacen los norteamericanos sino la humanidad entera, es ¿cumplirá el presidente Trump sus promesas electorales o han sido solamente parte del “circo electoral norteamericano”? Una duda que preocupa porque, con que solamente cumpliera alguna de esas promesas, se podrían producir nuevos conflictos o incrementar los existentes. Nunca tanta gente ha deseado que un político incumpla sus promesas. El presidente electo se ha presentado como una persona racista, xenófoba y misógina, ¿será posible que cambie esa actitud? Ha sembrado la discordia y el odio, ¿será capaz de rectificar y mostrarse más conciliador?

Con este Presidente, es inevitable preguntarse si los Estados Unidos seguirán siendo un ejemplo de democracia en el mundo. Es conveniente recordar que dijo textualmente “no aceptaré el resultado de las elecciones si no las gano”, entre otras prendas democráticas que salieron por su boca durante la campaña. ¿Está la democracia en peligro en esa gran nación y por ende en el mundo entero? Trump, por lo que se deduce sus discursos, no parece contemplar los derechos humanos, las políticas de igualdad, la integración o el diálogo entre sus prioridades.acaricatura-donald-trump-por-darcy-2

A la expectativa de lo que haga durante su mandato, convine recordar algunos de los principales puntos de su programa y analizar las posibles consecuencias.

ECONOMÍA

Propone revisar el Acuerdo Transpacífico, impulsado por el presidente Obama. Eso supone el riesgo de dar la iniciativa a China, que puede crear su propio bloque comercial en la región Asia Pacífico y, por tanto, ser la gran favorecida de esta decisión ¿Qué sucederá con la Asociación Transatlántica para el Comercio (TTIP)? Es curiosa la coincidencia de Trump para desmantelarla con grupos políticos de otro signo opuesto al suyo, aunque esa oposición al TTIP sea por diferentes motivos. Desde los sectores más liberales del comercio transatlántico ven la postura de Trump muy peligrosa para el futuro desarrollo económico a ambas partes del Atlántico. Ha prometido renegociar el Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA) con Canadá y México. Sería un enorme quebranto para todos ellos de llevar a cabo esa decisión Incluso, ha llegado a insinuar que abandonaría la Organización Mundial del Comercio.

Los poderes económicos norteamericanos no estarán muy felices si se llegaran a realizar estas propuestas, por lo que es lógico pensar que no las va a poder llevar poner en marcha. El sistema norteamericano político norteamericano tiene contrapesos institucionales para regular, limitar y vetar las decisiones del Presidente. Aunque en el Congreso y Senado dispondrá de mayoría republicana, no todos estos representantes, que a su vez forman parte del entramado económico del país, estarán dispuestos a seguir a su líder si actúa contra sus intereses.

ENERGÍA

Ha manifestado su intención de derogar cualquier limitación para la exploración y extracción de gas y petróleo, como puede ser la técnica de fracking, tan denunciada desde los movimientos ecologistas.  El objetivo es alcanzar la autosuficiencia energética y favorecer, al mismo tiempo, las industrias del petróleo y el carbón. De ahí, su intencionado desprecio por la teoría del cambio climático.

Puede que en esta política sí que encuentre algunos apoyos, de hecho, ya se está siguiendo en esa línea en la actualidad. Las dos cosas, autosuficiencia y desdén hacia los defensores del cambio climático, tendrán gran repercusión en las relaciones internacionales. Un Estados Unidos sin autosuficiente en materia energética cambiará su forma de comportase con sus aliados de conveniencia en Oriente Medio, como puede ser el caso de Arabia Saudí y otras monarquías del Golfo.

Si el Presidente de Estados Unidos no considera las teorías del cambio climático y continúa o incrementa una política energética que favorezca la emisión de gases nocivos a la atmósfera, las consecuencias para la humanidad entera serán visibles a corto plazo. Hay que tener en cuenta que, junto con China, es el país más contaminante.  La comunidad internacional podrá oponerse, peros si el mandatario norteamericano legisla unilateralmente, sin considerar los estudios científicos sobre el cambio climático, puede provocar un conflicto de dimensiones gigantescas en este planeta.

INFRAESTRUCTURAS

Ha propuesto impulsar grandes proyectos para renovar viejas infraestructuras del país y construir otras nuevas. Hay que recordar que gran parte de la fortuna de Trump proviene del negocio de la construcción. Seguramente que, si dispone de los fondos suficientes, estos proyectos serán bienvenidos, se crearán parte de los prometidos puestos de trabajo a sus electores y proporcionarán grandes beneficios a las empresas del ramo. Desde luego, los norteamericanos estarán muy atentos a la transparencia de las concesiones.

 DEFENSA

En los  asuntos relacionados con los gastos militares el presidente electo se ha mostrado contradictorio en algunos de sus discursos. A veces ha defendido los recortes, especialmente en lo que a la contribución a la OTAN se refiere, pero en otras ha manifestado su deseo de incrementar los gastos de defensa nacionales. Las empresas armamentísticas presionaran para que esos gastos se incremente, por lo que también puede encontrar apoyos sustanciales.

Más difícil será el asunto de la reducción en su aportación a la OTAN. Sí la Alianza Atlántica ve mermada su capacidad militar significará dar ventaja a rusos y chinos en la toma de posiciones en Europa y en el Mundo, lo que puede repercutir en la seguridad de sus aliados, tanto en Europa como en Asia u otras partes del mundo y, por ende, en la propia seguridad norteamericana.

SEGURIDAD HUMANA

En este aspecto sus opiniones son inquietantes. Trump no ha mostrado absoluto respeto por la sanidad: quiere acabar con el tímido progreso realizado por Obama; ha despreciado a las mujeres en alguna de sus manifestaciones, por lo que no se confía en que pueda proponer verdaderas políticas de igualdad de género; sin paliativos, ha desestimado la teoría del cambio climático; quiere recortar los derechos de los extranjeros, e incluso ordenar expulsiones masivas de algunos colectivos. En estas políticas contra la seguridad humana puede que sí encuentre suficientes apoyos entre algunas de las fuerzas más radicalizadas, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.

POLÍTICA INTERNACIONAL

Predica volver al aislacionismo, lo que puede poner en peligro todo el sistema de relaciones internacionales actual. Veamos algunos ejemploscaricaturas-donald-trump-dibujos-humor

México

Prometió la construcción de un muro en toda la frontera con el país vecino. Si el flujo de inmigrantes mejicanos se cortara, los trabajos poco cualificados, que estas personas realizan ahora, dejarían de realizarse. Muchos norteamericanos se verían afectados porque, entre otros menesteres, no tendrían quienes hicieran sus labores del hogar, o cuidaran a sus niños y ancianos, mientras ellos acuden a sus trabajos. Además provocaría un grave conflicto económico con la reducción de las remesas que estos inmigrantes envían a su país; el pasado 2015, estas remesas alcanzaron la cifra de 25.000 millones de dólares, más de lo que México obtiene por la venta de su petróleo.

Si la construcción del muro parece un proyecto irrealizable por las enormes repercusiones sociales que puede conllevar, más complicada es la intención del futuro presidente de abandonar el NAFTA, e imponer aranceles de un 35% a los productos mejicanos. Hay que tener en cuenta que el país vecino es el tercer socio comercial de los Estados Unidos. Los aranceles serían catastróficos para ambas partes. Los poderes económicos no estarán dispuestos a consentir ese desastre.

Cuba

Más allá de la parafernalia propagandística para conseguir votos del exilio cubano, principalmente en el decisivo Estado de Florida, Cuba no es una prioridad para Trump. Sin embargo, se ha manifestado dispuesto a revertir la política de Obama con relación a la isla y continuar con el embargo.

Otra promesa que seguramente incumplirá. En Cuba hay mucho negocio, el mismo ha sido acusado de vulnerar el embargo para hacer sus negocios en el país caribeño. Una vez conseguido el voto de los cubanos exiliados y sus descendientes, seguramente, cambiará el rumbo y proseguirá el camino de su predecesor Obama con relación a relajación de las relaciones con Cuba, todo dependerá también de la actitud de los dirigentes sucesores de Fidel Castro.

China

Sus declaraciones respecto a China no han sido muy amistosas durante la campaña electoral. Ha prometido imponer unos aranceles del 45% a los productos chinos. Si esto sucede, China presionarás, hay que tener en cuenta que este gigante asiático tiene en su poder una gran parte de la deuda norteamericana, un arma económica definitiva para aplacar los ánimos del futuro presidente.

Desde el punto de vista de la seguridad, existe una gran tensión en el Mar de China, por la existencia de grandes bolsas de hidrocarburos en su subsuelo marino, y por la gran cantidad de buques que transportan el crudo hacia Japón y Corea del Sur (aproximadamente el 60% de los hidrocarburos que estos países necesitan). Los estrategas militares estarán muy atentos para aconsejar a Trump mantener, o incluso incrementar, la flota norteamericana en la zona para defender los intereses de tan importantes aliados, más aún si se tiene en cuenta el progresivo incremento de los gastos militares chinos preferentemente en su armada y aviación.

Oriente Medio

También su retórica ha sido agresiva con relación a esta región de Oriente Medio. No parece que haya llegado a comprender lo que significa el islam, al que ha tratado con arrogancia y desprecio. Uno de los puntos más oscuros de sus propuestas en política exterior y que, a corto plazo, pude agravar algunos conflictos.

No ha tenido recato alguno en manifestar su apoyo a dictadores en esa región siempre que den estabilidad y combatan el islamismo; lo que tampoco es una novedad en la política exterior norteamericana. Así mismo ha declarado su intención de colaborar con Rusia para  combatir al Daesh. En cuanto a la política antiterrorista, en general, se muestra partidario de usar todos los métodos y medios posibles; de sus declaraciones, se deduce que parece no importarle demasiado si vulneran las leyes internacionales. Una señal de alarma importante caso de perseverar en esa aptitud cuando esté al frente de Estados Unidos, la historia ha demostrado que ese tipo de actuaciones no hacen sino fomentar el odio y la recluta terrorista.

En cuanto al conflicto palestino-israelí, se muestra claramente a favor de las tesis israelíes. Inicialmente trató de mantenerse neutral, hasta que en algún  acto de campaña el importante lobby judío en estados Unidos le abucheó y amenazó de retirarle su apoyo. Desde entonces se muestra contrario al reconocimiento del Estado palestino. Se ha mostrado favorable a que la capital del estado de Israel sea Jerusalén, y a trasladar la embajada norteamericana a esa ciudad.

Solamente el hecho de trasladar la embajada a Jerusalén provocaría una grave crisis en Oriente Medio. Los musulmanes no iban aceptar tal afrenta de muy buen grado. Podrían resurgir los movimientos violentos e incrementarse los existentes, por lo que es probable que, si Trump se rodea de asesores de seguridad mínimamente sensatos, reduzca su verborrea anti musulmana y modere sus decisiones.

Con relación a Irán, está entre sus prioridades revisar el Tratado Nuclear recientemente firmado por el grupo denominado 5+1 (los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania). Parece poco probable que pueda cumplir esta promesa. Hay demasiados intereses económicos en juego con la vuelta de Irán a la escena internacional tras la firma del Tratado, para que sus aliados y la propia Organización Internacional de la Energía Atómica lo consientan. Además, Irán es un importante contrapeso en las relaciones de poder en la región, intentar acabar con un tratado que proporciona estabilidad pude resultar poco aconsejable, sus asesores también lo tendrán en cuenta y probablemente le harán rectificar.

A la monarquía de Arabia Saudí no le tiene mucho respeto, le quiera hacer pagar por las bases que tiene en su territorio, alegando que les proporcionan seguridad. Otra opinión imprudente que los árabes considerarían una afrenta humillante, y una decisión errónea para los propios intereses de seguridad norteamericanos. Posiblemente tampoco tenga muchos apoyos es este asunto.

Siguiendo estrategia de proteger a los dictadores que le sean leales, una constante en la política exterior estadounidense de todos los tiempos, propone una mayor cooperación con el Egipto de Al Sisi. Aquí sin duda, sí que encontrará apoyos, incluso entre las filas demócratas.

OTAN

La Alianza Atlántica está financiada en un 73% por Estados Unidos. Trump está dispuesto a reducir esa participación. Otro punto sobre el que no encontrará un apoyo total, incluso entre sus correligionarios republicanos. La OTAN es muy importante para la seguridad y defensa europea y mundial, si se produce un descenso de su poderío militar, Rusia estará a la expectativa para ganar posiciones, lo mismo ocurrirá con China.

Rusia, con su líder Putin al frente, parece estar feliz con la elección de Trump, el aislacionismo que predica el norteamericano puede poner fin a la pérdida de influencia rusa en Europa y en Asia. Según se entiende de las declaraciones de ambos dirigentes, existe una admiración mutua, pero eso no significa que llegado el momento de los desacuerdos, que los hay y muy importantes, esa admiración se pueda transformar en enemistad dada la personalidad de los dos mandatarios. Rusia se opone a más ampliaciones de la OTAN, en eso puede haber acuerdo, pero qué ocurrirá con el Tratado de no Proliferación Nuclear, con el denominado “escudo antimisiles” o con el despliegue de tropas a ambos lados de las fronteras. Aquí tampoco está claro lo que pueda suceder, los poderes económico-militares norteamericanos no van a renunciar a su poder nuclear, ni a disminuir la industria que sostiene el proyecto del escudo anti misiles.images

Conclusión

Muchas incógnitas sin resolver. Un dirigente, no lo olvidemos elegido por una gran parte de los norteamericanos, con una personalidad poco adecuada para unos tiempos de crisis en los que se necesita mucha imaginación y diálogo, y menos vehemencia y agresividad. Un riesgo para todos los habitantes de este planeta, un personaje con un discurso más propio de tertulia de bar (puede llamarse populista). Puede que en eso estribe su éxito, en haber sabido captar el descontento y traducirlo a un lenguaje al que muchos votantes es receptivo, una forma de de simplificar los problemas y proponer soluciones fáciles poco sometidas a análisis riguroso. Algo que se está extendiendo también por la “civilizada” Europa.

Javier Jiménez Olmos

6 de diciembre de 2016

SEGURIDAD HUMANA Y CULTURA DE PAZ

En la historia de la humanidad la agenda militar ha sido predominante en las relaciones internacionales. Todos los grandes imperios se han forjado por la fuerza de las armas, y la mayor parte de los conflictos entre estados y facciones dentro de un estado se han dirimido mediante cruentas guerras. Parece que la historia continúa a pesar de que desde sectores sociales cada vez más influyentes se aboga por una transformación de esas relaciones basadas en el poder de las armas. La seguridad es una de las prioridades de todas las sociedades, una seguridad que ha sido considerada exclusivamente militar o policial. Sin embargo, la seguridad es multidimensional y la militar es tan solo una parte de ella. La seguridad tiene también dimensión política, económica, social y medioambiental.

  • Seguridad política, que libere de la inestabilidad represiva y proporcione un sistema legislativo respetuoso con los derechos humanos
  • Seguridad económica, que establezca un equitativo reparto de la riqueza de modo que el sistema sanitario y educativo, y las rentas familiares, permitan a las personas tener un proyecto de futuro ligado al bienestar y llevar una vida digna
  • Seguridad social, que logre desarrollar la diversidad sin limitaciones étnicas, religiosas, políticas, de género o de orientación sexual.
  • Seguridad medioambiental, para evitar que la degradación de la biosfera afecte al modo de vida y a la obtención de recursos naturales como el agua y los alimentos

La seguridad humana abarca todas las dimensiones anteriores y se define como aquella que es capaz de garantizar al individuo poder desarrollarse como persona, es decir de gozar de libertad y bienestar suficiente para poder tener cubiertas todas sus necesidades fundamentales y desarrollar todas sus capacidades.

La humanidad ha vivido en una permanente cultura de guerra. La guerra parece siempre inevitable, ¿pero tiene que ser siempre así? ¿no sería mejor educar para una cultura de paz?

Educar para la comprensión de los conflictos: sus causas y sus consecuencias como mejor manera para comenzar a resolverlos.

Educar para la seguridad humana y para la paz.

Cultura de paz es un conjunto de:

  • Valores
  • Actitudes
  • Tradiciones
  • Comportamientos
  • Estilos de vida

Basados en:

  • Respeto a la vida, fin de la violencia mediante la educación, diálogo y cooperación
  • Respeto y promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales
  • Compromiso de arreglo pacífico de los conflictos

Pasar de una cultura de guerra a una cultura de paz exige un esfuerzo continuo, con resultados a largo plazo. Para ello, es necesaria voluntad política, social, de educadores, de medios y de familias. La educación es el motor de la evolución social, por tanto, hay que educar para la paz y fomentar proyectos de cultura de paz tanto a a los niveles local, autonómico, nacional e internacional.

El miércoles 9 de noviembre en la Fundación “Seminario de Investigación para la Paz” de Zaragoza se celebrará una jornada dedicada a educación para la paz con el título LAS FUERZAS ARMADAS EN UNA DEMOCRACIA: ¿CONTRIBUYEN A LA CULTURA DE PAZ?

Serán militares españoles los que nos respondan a la pregunta del título en el programa que se ofrece a continuación.hojillagc

(Hacer click sobre la foto para ampliar)

PREGOLPE, GOLPE Y CONTRAGOLPE EN TURQUÍA

INTRODUCCIÓN

El intento de golpe de estado en Turquía fue el foco mediático de la comunidad internacional a principios de este verano de 2016. Lo que sucede en este país es de capital importancia para la estabilidad en Oriente Medio: su posición estratégica entre Oriente y Occidente, con una población de casi ochenta millones mayoritariamente musulmana, hacen de Turquía un actor fundamental en el complicado entramado de esa región. Este país es además un miembro de la OTAN y aspira a pertenecer al Unión Europea. En el terreno económico las inversiones extranjeras son cuantiosísimas, ascendían a 1.800 millones de dólares en enero de 2015, el mayor receptor de ese capital ha sido el sector de la energía.

Los acontecimientos políticos turcos anteriores al golpe planteaban la duda de si Turquía se alejaba de Europa con la política del actual presidente de la república Tayyip Erdogan, duda que se incrementa con todo lo acaecido tras el 15 de julio de este año tras el fracasado golpe militar. La inestabilidad, con su deterioro político y económico, puede incrementar todavía más la ya convulsa situación en Oriente Medio, con repercusiones dramáticas para la paz en la región y en el mundo entero.

La política de “cero problemas con los vecinos” iniciada en 2002 con el dimitido primer ministro Ahmet Davutoglu navega a la deriva ahora, no sólo por los problemas internos consecuencia de las posturas más autoritarias de Erdogan, sino por las repercusiones de la guerra en Siria, la desconfianza de la OTAN y la Unión Europea, la emergencia de Irán tras la firma de los tratados nucleares, las difíciles relaciones con otras potencias regionales como Arabia Saudí e Irán, y las relaciones dubitativas con Rusia e Israel.

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El golpe de julio tiene unos antecedentes y unas consecuencias que se relatan a continuación

PREGOLPE

En el periodo anterior al intento de golpe de julio, Erdogan ya había trabajado para eliminar opositores, no solo con el cierre de los medios hostiles hacia su política, sino con la persecución, destitución y hasta encarcelamiento de  políticos, jueces, profesores y estudiantes, con especial atención a los disidentes kurdos.

Previamente al golpe, Erdogan ya había iniciado una profunda reforma ideológica de las fuerzas armadas, promocionando poco a poco a los puestos de mayor responsabilidad a militares afines a posiciones islamistas. Hay que tener en cuenta que los militares turcos se habían presentado siempre como garantes del kemalismo republicano laico (ideología del fundador de la república turca tras la derrota y caída del Imperio Otomano, Kemal Atatürk).

El proceso de islamización turco se ha incrementado desde principio de este siglo con la construcción de más de 20.000 mezquitas en todo su territorio, desde donde generalmente se predica una versión conservadora del islam, con el beneplácito de las autoridades actuales que encuentran en estas poblaciones un gran vivero de votos para los partidos conservadores, como lo es el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) que lidera Erdogan.

GOLPE

El ejército turco lo compone un total aproximado de unos 600.000 efectivos, el mayor de la OTAN, después del norteamericano, y dispone de un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares. En el  frustrado golpe no se han involucrado los principales líderes militares, posiblemente porque estos ya habían sido seleccionados previamente entre los más fieles al presidente Erdogan.

Otra de las causas del fracaso es que los golpistas no fueron capaces de hacerse con los principales medios de comunicación; hay que tener en cuenta que algunos de los que podían haber sido afines a los golpistas ya estaban clausurados siguiendo instrucciones del gobierno.

Además, los golpistas no tuvieron éxito, sobre todo, porque la sociedad turca mayoritariamente no secundó el golpe, incluso los partidos más progresistas y de izquierdas condenaron la intentona militar. Los militares ya han sido protagonistas en sucesivos golpes desde 1960 y casi siempre esos partidos han sido los más represaliados, así que ante la disyuntiva Erdogan o militares han optado por condenar el golpe.

Otra de las razones del fracaso se debe al escaso o nulo apoyo exterior, a pesar de que desde las proximidades del poder turco no han cesado de acusar a los Estados Unidos e incluso a la OTAN de ser cómplices de los golpistas. En Incirlik la OTAN tiene una de sus principales bases aéreas, incluso con almacenamiento de armas nucleares. La base también ha estado bajo sospecha porque ha sido considerada centro de planificación y operaciones de los golpistas. Se ha llegado a firmar que los servicios de inteligencia rusos detectaron el golpe interceptando comunicaciones desde su cercana base de Hmeymim en Siria. ¿Erdogan conocía el golpe y lo dejo seguir para obtener rédito de su fracaso?

Algunos mandos militares presionaban para recuperar las relaciones con Israel  y la confianza de Estados Unidos por considerarlas fundamentales para la lucha contra los kurdos y la obtención de inteligencia para la seguridad antiterrorista. Sin embargo, la opinión pública turca considera a Israel como uno de sus principales enemigos, aunque esta percepción parece haber disminuido en el último año. Los norteamericanos tampoco han sido muy bien vistos en Turquía por parte de los sectores más conservadores ya que los consideran poco afines al islam, y también por parte de los sectores más a la izquierda por achacarles la responsabilidad de la economía capitalista.

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El golpe propiciado por un sector de los militares, al parecer minoritario, se efectuó con la excusa de recuperar el orden constitucional que, según los golpistas, Erdogan había vulnerado, y de volver a la senda de una Turquía laica y democrática, que también el presidente estaba derivando hacia otra islámica y autoritaria.

Sin embargo, esas excusas pueden ser solo el pretexto formal porque detrás del golpe estaban también los intereses de algunas élites militares que veían como su poder iba en disminución a favor de los partidarios del islamismo de Erdogan. Este ha tratado de eliminar todo vestigio de kemalismo y laicismo republicano en el seno de las fuerzas armadas para sustituirlo por representantes de posiciones más acordes con el islamismo, como también ha intentado acabar con todos los seguidores de Fethullah Gülen dentro del ejército.

En un principio, hasta el 2013, mantuvo una alianza con el movimiento islamista liderado por el clérigo, residente en Estados Unidos, Fethullah Gülen, ahora acusado de promover el golpe a través del movimiento denominado Hizmet, que disponía de una amplia red de seguidores que ocupaban importantes cargos en todos los ministerios, incluido el de defensa, y en la enseñanza.

El gobierno turco considera principal instigador y promotor del golpe a los gulenistas. Según las autoridades turcas estos actúan como una secta y que, a pesar de ser islamistas, se presentan ante la opinión pública como laicos que no observan los preceptos del islam. Esas fuentes también afirman que los gulenistas son pro israelíes y pro norteamericanos. Precisamente Erdogan rompió sus relaciones con Gülen en 2013 al acusarlo de promover un golpe contra él.

Si con Gülen acabó mal, también lo hizo con otro de sus principales colaboradores, el primer ministro Davutoglu al que obligó a dimitir en mayo de este año (2016) por criticar el devenir autoritario presidencialista de Erdogan. Puede que Erdogan haya tratado de eliminar a todo aquel que pudiera hacerle sombra en su afán de controlar la vida política en Turquía.

Desde 1960, el golpe de julio ha sido el primero que ha fallado de los cinco que se ha sucedido desde 1960. El último fue en 1997 cuando se forzó la dimisión del Primer Ministro Necmettin Erbakan , precursor de las políticas islamistas de Erdogan.

Al parecer, esta vez el golpe ha sido capitaneado principalmente por miembros de las fuerzas aéreas, consideradas como las más aperturistas y liberales en Turquía, como ya se han mencionado oficialmente pretendían la vuelta al orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades.

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Un intento golpista sangriento, murieron casi 250 personas ese día, de los cuales más de la mitad eran civiles, también más de 1500 personas resultaron heridas. Esto también provocó una reacción popular contraria a los militares golpistas.

El golpe ha tenido tres efectos inmediatos: desestabilizar con la polarización social y el incremento del terrorismo, y el impacto negativo para la economía, principalmente en el sector turístico.

CONTRAGOLPE

Pocos días después del golpe ya había 55.000 destituidos y 11.000 detenidos entre policías, jueces y militares. En el Ministerio de Educación despidieron a casi 22.000 funcionarios. Retiraron la licencia a millares de profesores y cerraron 600 centros educativos, todos ellos sospechosos de ser seguidores de Gülen. A todo ello hay que sumar la prohibición de los funcionarios de abandonar el país.

La rapidez en las destituciones y detenciones de supuestos implicados con el golpe o de apoyarlo hace sospechar de si el gobierno ya disponía de “listas negras” de opositores a la política de Erdogan. El líder turco  ha aprovechado el golpe para incrementar las medidas represivas al amparo del estado de emergencia declarado tras el golpe. Mientras tanto la comunidad internacional en general y la UE muy en particular no expresan, más allá de la retórica diplomática, una firme condena de la deriva autoritaria del gobierno de Erdogan.

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Para las medidas represivas el gobierno cuenta con el apoyo del partido lo sustenta el AKP y del ultranacionalista MHP que es firme partidario de restaurar la pena de muerte. La pena de muerte fue abolida en Turquía en el año 2002, en una votación parlamentaria con 265 votos a favor de la abolición y 162 en contra; esta abolición era una de las exigencias previas de la UE para tratar el ingreso de Turquía. Erdogan ha declarado que la restaurará si lo aprueba el parlamento y lo justifica diciendo que también la tienen Estados Unidos, Arabia Saudí e Irán.

Erdogán, en su afán por controlar a los militares reacios a las derivas islamistas ha creado la la Universidad Nacional de Defensa dependiente del Ministerio de Defensa. Del mismo modo los Jefes de las armas militares, tierra, mar y aire, responderán ante el Gobierno, así mismo los el Jefe de estado Mayor de la Defensa y del servicio de inteligencia pasarán a depender de la Presidencia del Estado. Al Consejo Militar Supremo, hasta ahora exclusivo de los militares, ha incorporado a los Ministros de Justicia, Interior y Exteriores, este Consejo entre otras funciones designa a los altos cargos militares.

Todo ello en un intento de recortar ese poder tradicional de los militares turcos que actuaban de una manera independiente. Esta subordinación de los militares al poder civil es la situación normal en los países democráticos, sin embargo, en Turquía, en las actuales circunstancias puede también entenderse como un intento de depuración para poner al frente a los  militares más acordes con doctrina Erdogan.

TORTURAS Y VULNERACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

En el contragolpe el gobierno turco ha suspendido la Convención Europea de Derechos Humanos, y amplia a 30 días el plazo de detención sin control judicial.  Amnistía Internacional ha denunciado abusos por la aplicación del estado de emergencia. Esta organización recuerda que “la tortura está siempre prohibida” y ha instado al Comité Europeo para la Violación de la Tortura (CPT) a inspeccionar lo que está sucediendo en Turquía tras el fallido golpe. Hay que recordar que este país es miembro del Consejo de Europa y como tal tiene la obligación de cooperar con el CPT.

Erdogan y su partido AKP han sabido tomar ventaja de la situación social provocada por el golpe y han convocaron una gran manifestación el domingo 24 de julio para condenar el golpe de estado a la que asistieron todos los partidos políticos, incluso los progresistas y de izquierdas, con la única excepción del pro kurdo HDP. Una manifestación patriótica en la que se  escucharon voces contra el enemigo común Fetullah Gülen, acusado de propiciar el golpe. Desde el golpe no cesa de aumentar la popularidad de Erdogan. A finales de julio era ya del 67% frente al 47% que tenía en junio.

CAMBIOS ESTRATÉGICOS

Rusia

Las columnas fundamentales de la política de los gobiernos desde que Erdogan llegó al poder han sido la estabilidad basada en las buenas relaciones de vecindad y el progreso económico. Ambas están en peligro, por eso ha recurrido a Rusia. Una muestra simbólica de ese acercamiento está en la condena de los dos pilotos que derribaron al avión ruso después del golpe de estado, acusándoles de provocar el incidente para deteriorar las relaciones con Rusia y favorecer los interese del Gülen y los norteamericanos. El gobierno turco está especialmente receloso con el apoyo estadounidense a los kurdos que luchan contra el Estado Islámico.

Los rusos, aprovechando la sospecha de implicación norteamericana en el golpe tratan de sacar partido. Erdogan hace lo propio y parece acercarse a Rusia para presionar a sus aliados occidentales y americanos. Los turcos conseguirán también ser una parte importante en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC) e ingresar en la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) que lideran Rusia y China.

Tras el derribo de avión ruso, que efectuaba una misión de combate contra fuerzas de oposición al régimen sirio de al Asad en territorio sirio, el 26 de noviembre de 2015 por una presunta violación de su espacio aéreo, por un avión de la fuerza aérea turca, el presidente ruso Putin decidió aplicar sanciones en represalia por el derribo. Sanciones que afectaron a la agricultura y al turismo, provocando unas pérdidas en este último sector, tan importante para la economía turca, de unos 2.500 millones de dólares, el 0,15 del PIB. Además la aviación turca comenzó a bombardear las rutas del mercado negro de petróleo proveniente de Siria, bombardeos que al parecer provocaron grandes pérdidas económicas a algunos dirigentes turcos ligados a ese mercado negro.

El acercamiento a Rusia se materializó en la cumbre de San Petesburgo celebrada el 9 de agosto con la asistencia de los dos máximos mandatarios el ruso y el turco Erdogan. En ella se llegaron a acuerdos sobre economía, levantamiento de las sanciones como consecuencia del derribo del avión ruso en noviembre del 2015, continuar el proyecto de ayuda rusa para construir una planta nuclear en Turquía; y la construcción del gaseoducto Turk Stream; acuerdos sobre los kurdos, la promesa por parte rusa de no apoyar a los kurdos a cambio de no contribuir al cerco OTAN a Rusia; en cuanto a la guerra de Siria se acordaron acuerdos de cooperación entre los que se incluían cerrarlas fronteras a los terroristas, apoyar la permanencia de al Asad durante un periodo de transición y la laicidad del régimen, así como proporcionar el regreso a los refugiados.

Israel

Otra relación que Erdogan intenta recuperar es con Israel, deteriorada a raíz del incidente del buque Mavi Marmara, interceptado por la marina israelí cuando pretendía llegar con ayuda humanitaria a Gaza. Murieron 9 tripulantes turcos, aunque Tel Aviv se justificó diciendo que el barco portaba material de guerra para ayudar a los combatientes de Hamas, considerados por Israel terroristas.

El 27 de junio de este año (2016) gobiernos turco e israelí acordaron normalizar las relaciones. Turquía consiguió la disculpa oficial del asalto e indemnizaciones millonarias para las familias de las víctimas del asalto al barco, la modernización de material de guerra (carros de combate y aviones) y la compra de los sofisticados drones de fabricación israelí. Israel recupera así un gran cliente en la compra de armamento, recupera zonas del espacio aéreo turco para el entrenamiento de sus pilotos de combate. Ambos países ganan compartir inteligencia en lo que respecta a Irán y los kurdos.

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OTAN

Turquía es miembro de la OTAN desde 1952, pero en los últimos tiempos las relaciones con la Organización Atlántica están llenas de lagunas debido a las posiciones trucas respecto la guerra de Irak (no permitió el uso de sus bases para la invasión de 2003) y la de Siria (donde su posición de lucha contra el Estado Islámico es controvertida ya que centra su prioridad en combatir a los kurdos que a su vez están apoyados por EE. UU.).

Pero Turquía es estratégicamente demasiado importante como para dejarla en manos de otros y a la OTAN (léase EE: UU) poco lo importó que los golpes militares de 1960, 1971, 1980 y 1997, si seguía manteniendo su influencia en la zona. Erdogan se ha mostrado más hostil con la Alianza en los últimos tiempos lo que puede haber propiciado inquietud en la OTAN. No obstante las fuentes autorizadas de la Organización siguen considerando a Turquía un aliado en el que confían plenamente. Lo cierto es que la OTAN no quiere perder a Turquía, entre otras razones porque no quiere verla caer en manos de Rusia.

Países árabes

La política de Erdogan encuentra opositores entre algunos países musulmanes y aliados en otros. Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Egipto no la apoyan porque la consideran próxima e influenciada por los “hermanos musulmanes” a los que consideran enemigos de sus respectivos regímenes. Sin embargo, Erdogan sí encuentra apoyo en Qatar cuyos dirigentes son uno de los mayores sustentadores de la cofradía.

CONCLUSIONES

Las consecuencias de la política de Erdogan antes y después del golpe repercuten directamente sobre:

  • El turismo, que ve decrecer los ingresos de este sector tan importante para la economía del país que hasta ahora supone el 10% de su PIB, lo que implicará un crecimiento del déficit. El deterioro de la economía repercutirá directamente sobre la sociedad, con lo que se incrementará la polarización y el descontento que puede conducir a episodios violentos
  • Las relaciones internacionales especialmente con la OTAN y la UE, Rusia y sus próximos, tanto Israel, los países árabes e Irán. Su aptitud poco clara en la guerra de Siria tampoco contribuye a apaciguar estas relaciones. Hasta ahora su prioridad ha sido combatir a los independentistas turcos aún a costa de enfrentarse con su aliado norteamericano y de enconar las relaciones con Rusia.

Una vez más se demuestra que las relaciones internacionales priman los intereses nadie quiere enemistarse con Erdogan, y los derechos humanos solo se mencionan en actos protocolarios con la retórica habitual. Los Estados Unidos no quieren perder sus bases militares en Turquía, la UE teme que se agudice la crisis de los refugiados si Turquía abre la puerta hacia Europa. Rusia trata de acercarse para tomar ventaja estratégica y económica. A ninguna le importan los derechos humanos. No digamos a Israel y la mayoría de los países musulmanes de la región.

La deriva de Turquía puede conducir a una situación todavía más inestable de Oriente Medio.

Las consecuencias para la paz pueden ser dramáticas.

Javier Jiménez Olmos

18 septiembre 2016

Aniversario del 11-S. Homenaje a las víctimas: la reflexión sobre eficacia de la guerra al terror

Hace hoy quince años, el 11 de septiembre de 2001, dos aviones impactaron contra las torres gemelas de Nueva York, otro contra el Pentágono, y un tercero se estrelló (¿o fue derribado?) contra el suelo. Murieron todos los ocupantes de los aviones y cientos de personas que se encontraban en los edificios mencionados.

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Una fecha para recordar, principalmente para homenajear a las víctimas, siempre inocentes, de cualquier atentado terrorista;  para condenar sin paliativos a los autores que los ejecutan y a los inductores ideológicos que conducen a esa violencia tan dramática e injusta.

Hoy 11 de septiembre de 2016, no se puede olvidar que el fanatismo conduce a la violencia. Por eso, hay que trabajar sin descanso para educar en el respeto a la diversidad, para descalificar a los que pregonan la violencia como medio fundamental para resolver los conflictos.

A partir de esa fecha, desde el liderazgo de la nación más poderosa del planeta, los dirigentes de los Estados Unidos de Norteamérica, con el apoyo de algunos dirigentes de otros estados,  se comenzaron a tomar decisiones basadas en la agenda militar como solución prioritaria para acabar con el problema del terrorismo internacional.mapa-invasion-afganistan

Primero fue la invasión de Afganistán, prácticamente apoyada por toda la comunidad internacional y avalada por resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. A pesar de esos apoyos, sigue habiendo duda sobre algunos aspectos de la legalidad de esa intervención militar.

Dos años después, en  marzo de 2003, ya sin el apoyo de la comunidad internacional, más bien sucedió todo lo contrario, el entonces presidente norteamericano, George Bush, decidió invadir Iraq. No hubo resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que avalara tal decisión, que sólo contó con el apoyo de unos pocos líderes nacionales, entre los que se encontraba el presidente del gobierno español, José Mª Aznar.

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A la vista de lo que actualmente sucede en Oriente Medio y el dramático incremento del terrorismo internacional se puede poner en duda la eficacia de la llamada guerra al terror. Se puede hacer la pregunta ¿qué se ha conseguido con la invasión de Irak? Oriente Medio sigue enmarañado, con una violencia perpetua, que generalmente pagan los más débiles como en Siria o en Yemen, sin olvidar a los palestinos y a los kurdos.

El terrorismo del 11S, como todas las acciones terroristas, es execrable. Pero hoy, aniversario de aquel fatídico día, propongo que el homenaje a las víctimas sea, además, una profunda reflexión acerca de:

  • si las medidas que se adoptaron desde entonces para combatir el terrorismo internacional han sido las adecuadas, si han sido eficaces,
  • y si en algunos casos se ha excedido el límite del respeto a los derechos humanos y la legalidad internacional.

Javier Jiménez Olmos

11 de septiembre de 2016

¡Por favor, no quiero propaganda electoral, quiero propuestas argumentadas!

Se aproximan las elecciones, comienza el festival de inauguraciones, pagas de extraordinarias atrasadas, promesas, críticas a los oponentes políticos, paseos por calles y mercados para saludar a los ciudadanos, apariciones continuas en los medios de comunicación, sonrisas, abrazos y besos a niños. Mítines y banderitas de colores al gusto con música identificativa. La locura electoral, la simulación del acercamiento al pueblo que asiste a la función como mero espectador.Viñeta-sobre-las-elecciones-de-Ferran

Y mientras tanto, ¿quién soluciona mis problemas? esos de la vida cotidiana, esos que me producen bienestar. ¿Quién atiende mis peticiones? ¿Quién tiene tan siquiera la atención –o educación- de responderlas cuando las hago por conducto formal? ¿Quién me recibe si solicito una audiencia para exponer mis quejas o aportar mis soluciones?

Esos que ahora tanto se prodigan, que parecen tan cercanos, y que te estrechan su mano por la calle, esos que te ofrecen el paraíso si les votas, esos luego se olvidan. Una vez elegidos se protegen en su búnker político burocrático, y te consideran sospechoso si alguna vez intentas reclamar, protestar o incluso aportar soluciones –creo que eso es lo que menos les gusta, no vaya a ser que les quites el puesto- Ahora comienza la función que acaba pronto, con la impotencia de mi voto.

De nuevo otra campaña electoral, ¿para qué? Nos descubrirán algo nuevo o se dedicarán a “tirarse los trastos” unos a otros como hacen habitualmente. Bastaría con que nos explicarían si hay alguna variación con respecto al programa anterior, el de tan sólo hace unos meses, lo que evidentemente no supondría más de media hora o, quizás cinco minutos, o tal vez nada si no hay variación alguna. Una pérdida de tiempo y de dinero, de dinero de todos. Otra vez la pesadez de las frases repetitivas de los discursos populistas, de las promesas inviables, de las mentiras premeditadas.

De nuevo los vídeos absurdos realizados para convencer ¿a quién? ¿de qué? Otra vez a considerarnos estúpidos sin criterio con sus propagandas engañosas en los televisores, en las radios y en los buzones. Más debates televisivos ¿De verdad sirven para algo esos debates o son sólo puro espectáculo televisivo?chistePena, me da mucha pena, porque según los expertos en marketing político toda esa parafernalia electoral influye en los votantes. ¡Qué pena! Si todos tenemos memoria para juzgar lo que han hecho, capacidad de razonar para analizar la viabilidad de las promesas y sabemos leer para estudiar los programas electorales, nos sobra todo este circo electoralista, caso contrario ¿para qué nos sirven nuestras facultades intelectuales?

¡Por favor no quiero propaganda electoral, quiero propuestas argumentadas!

Javier Jiménez Olmos

6 de junio de 2016

CIEN AÑOS DE CONFLICTOS EN ORIENTE PRÓXIMO: LA HERENCIA DE SYKES-PICOT

Al acabar la Primera Guerra Mundial las fronteras de una parte del mundo cambiaron. Los grandes imperios vencedores de la Gran Guerra, Gran Bretaña y Francia, inventaron fronteras y crearon países al albur de sus particulares intereses económicos y estratégicos. Oriente Próximo fue uno de esos lugares donde se diseñó el mapa con los dictados del imperialismo: explotación y división.

Las grandes potencias británica y francesa, tan celosas de la civilización y la democracia para sus adentros no tuvieron escrúpulos a la hora de explotar los recursos naturales y los seres humanos de los países que colonizaban, sin que para estos hubiera concesión democrática alguna. Para asegurar esa explotación utilizaron el lema tan antiguo “divide y vencerás”. Para ello, cuando llegó la ocasión crearon divisiones fronterizas artificiales sin tener en cuenta en absoluto el deseo de las personas que dentro de ellas se encontraban.

Con anterioridad a la Gran Guerra, en 1884, Francia y el Reino Unido convocaron la Conferencia de Berlín para discutir las fronteras de las colonias en África, el encargado de organizarla fue el Canciller alemán, Otto Von Bismarck. Franceses y Británicos estaban muy en expandir sus imperios y explotar los grandes recursos naturales africanos. Aunque los Estados Unidos también fueron invitados no mostraron interés en la colonización africana.

Italia y Alemania tenían interés muy especial en el territorio africano porque querían competir con las vastas posesiones que ya disponían sus adversarios británicos y franceses. Sin embargo, ni un solo representante africano fue invitado a la conferencia. Era una forma de reafirmar la superioridad europea que, con la excusa de llevar la cristiandad y la civilización, abusarían, oprimirían y hasta esclavizarían por pura codicia imperialista.  En la Conferencia de Berlín se ignoró la cultura africana, la división tribal, las razas, religiones y otros aspectos tradicionales para configurar unas fronteras al servicio de los imperios.África colonial 1913Hay que indagar en las “miserias de la historia” para averiguar las causas de los innumerables conflictos que desde la era colonial hasta nuestros días tienen lugar en África. Los trágicos resultados del colonialismo se hacen patentes en ese continente cada día. La responsabilidad también pertenece al pasado, a aquellos que con sus políticas imperialistas justificaron la indignidad de seres humanos, a aquellos que permitieron o participaron en la explotación egoísta de los recursos naturales y de las personas.

Ahora se cumplen cien años del Tratado de Sykes-Picot en el que se plasmaba el diseño inicial del Oriente Próximo (también denominado Oriente Medio). Un diseño, como el africano, realizado de acuerdo con las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial. Tampoco se tuvieron en cuenta los deseos y las características propias de la región. El petróleo tan abundante y la posición estratégica eran imprescindibles para la maquinaria de guerra de las potencias imperiales que luchaban: de un lado Alemania con su aliado el Imperio Otomano y de otra británicos y franceses. Como es natural los vencedores dictaron el reparto final del territorio de los otomanos.

Como en África, los conflictos en Oriente Próximo tienen un origen cuya parte más importante se encuentra en la historia. Para comprender las guerras y conflictos que ahora se desarrollan se necesita analizar cómo se formaron las actuales fronteras. Las causas de las guerras actuales en Oriente Próximo tienen razones inmediatas, como las invasiones de Afganistán e Iraq. No obstante, la historia pasada nos dará muchas de las claves para saber por qué se lucha en Siria e Iraq, de donde viene la rivalidad suni-chií (árabe-iraní), qué ocurre en Líbano, hacia dónde va Turquía, cuál es el origen del conflicto palestino-israelí, cómo evolucionan Egipto e Irán, a qué se debe la influencia de las monarquías del Golfo, en especial al de Arabia Saudí en el mundo suní.

Un siglo de los acuerdos de Sykes-Picot

Las fronteras actuales de de Oriente medio se diseñaron por el británico Mark Sykes y el francés Fraçois Picot. Los dos diplomáticos dividieron el mapa de una de las más volátiles regiones del mundo en estados que no tuvieron en cuenta las peculiaridades étnicas y religiosas de sus habitantes. El Tratado Skykes-Picot fue firmado en secreto por británicos y franceses el 16 de mayo de 1916 y es la base de las actuales fronteras de Oriente Medio.pacto-sykes-picotUn siglo después, Oriente Medio continua sufriendo las consecuencias de la firma de ese tratado, la mayoría de los árabes culpan de la violencia posterior, de la ocupación de palestina por los judíos y del surgimiento del ISIL a ese tratado Sykes-Picot.

El Imperio Otomano (1516-1924)

En las últimas décadas antes de su desaparición, el Imperio Otomano había perdido el control de muchos de sus territorios en favor de las potencias coloniales crecientes Francia, Gran Bretaña e Italia. Francia tomó el control de Argelia en 1830 y de Túnez en 1881; mientras que Gran Bretaña obtuvo los dominios del Golfo de Arabia en 1820, Omán en 1861, Egipto en 1882, y Kuwait y Sudán en 1899  y el control del protectorado de Adén en 1939; Italia se anexionó Libia en 1911. Pero a principios de la Gran Guerra en 1914,  los otomanos todavía dominaban los territorios de Damasco, Alepo, Raqqa, Basora y Bagdad.

Oriente Próximo en 1914
Cuando comenzó la I Guerra Mundial, los otomanos se aliaron con Alemania y el Imperio Austro-Húngaro en contra de británicos y franceses, fue entonces cuando los regímenes políticos y el mapa de la Región comenzaron a cambiar.

Mark Sykes (1879-1919)

Sykes era un consejero político, diplomático, político y militar además de un incansable viajero. Representó a su país en las conversaciones secretas que mantuvieron con Francia y Rusia para repartirse el Imperio Otomano en Oriente Medio y Anatolia. Sykes firmó lo que se conoce como tratado Sykes-Picot. Se cree que este diplomático también jugó un papel significante en el borrador de la Declaración de BalfourSykes

Sykes, que había nacido en el seno de una familia acomodada, publicó un número de libros durante los años veinte. Su trabajo incluía dos libros de ciencia militar y tres sobre el Imperio Otomano y los países islámicos que componen la región de Oriente Próximo. Estos libros contenían observaciones del propio Sykes obtenidas durante sus viajes a Oriente Medio y Anatolia. Por lo que se le podía considerar un  gran conocedor de la zona.

En 1915, basadas en las recomendaciones de Sykes, el gobierno británico creó la Oficina de Asuntos Árabes. Esta institución servía a la inteligencia británica con sede en Egipto y se encargaba de controlar las actividades políticas en el Oriente Próximo. Se cree que allí descubrió las viejas denominaciones de regiones administradas por el Imperio Otomano tales como Palestina, Siria o Iraq.

Sykes murió en París a causa de la “gripe española” en 1919 cuando asistía a una conferencia de paz. Habían pasado solamente tres años desde la firma del tratado que él había promovido. Nunca llego a ver los mapas que había diseñado plasmados sobre el terreno y que cambiaron las fronteras de Oriente Medio por los años siguientes.

Francois Georges-Picot (1870-1951)

Picot era un diplomático francés hijo de historiador George Picot. Negoció en secreto el tratado con Sykes. Picot trabajó en la Corte de Apelación de París durante dos años antes de trabajar como diplomático. Sirvió como secretario del Embajador en Copenhague antes de ser destinado como Cónsul General en Beirut un poco antes de comenzar la Gran Guerra. En Beirut, Picot estableció grandes relaciones con los líderes cristianos maronitas, luego fue destinado a El Cairo antes de volver a París en la primavera de 1915.Picot

Como miembro del Partido Colonial Francés, defendió a los árabes que apoyaban al mandato francés en sus propios países. Entre 1917 y 1919, Picot fue Alto Comisionado en Palestina y Siria, y, en esa función, recomendó el despliegue de 20.000 soldados franceses, abriendo el camino para la llegada del General Henri Gouraud que sería comandante en jefe del ejército francés de Levante. Más tarde fue destinado como ministro plenipotenciario en Bulgaria y Argentina.

Contenido del acuerdo Sykes-Picot

Durante la Primera Guerra Mundial, los ministros de asuntos exteriores de Francia, Rusia, Reino Unido e Italia nombraron un grupo selecto de diplomáticos para mantener conversaciones con la finalidad de determinar la parte del Imperio Otomano, al que apodaban “el hombre enfermo”, que correspondería a cada uno al finalizar la Gran Guerra. Entre Noviembre de 1915 y Mayo de 1916, tuvieron lugar negociaciones en secreto e intercambiaron memorandos de entendimiento entre los ministros de asuntos exteriores de esos países, principalmente a través de los representados por el británico Sykes y el francés Picot.

Los británicos, que eran la parte más poderosa de todos ellos, negociaban al mismo tiempo en contacto con el Emir y Sarif de la Meca Hussein bin Ali, quien había organizado el complot para una revolución con el objetivo de establecer un reino árabe en la región. El 16 de mayo de 1916, se firmo en secreto un acuerdo entre Sykes y Picot, que aprobó también el ministro ruso de asuntos exteriories Seergey Sazonov.

El tratado contemplaba el establecimiento de cinco nuevas entidades en Levante:

La primera entidad se extendía desde Bagdad hasta el sur para incluir Kuwait y alcanzar la costa del Golfo. Esta entidad estaría bajo el control directo de los británicos.

La segunda, combinaba lo que hoy es el norte de Iraq, Jordania y el desierto de Negev, alcanzando toda la ruta hasta el Sinaí. Esta parte quedaría bajo influencia británica.

La tercera, incluía el área costera que se extiende desde el sur del Líbano hacia el norte de las provincias de Mersin, Iskenderun y Adana. Todo ello bajo control francés.

La cuarta entidad comprendía el desierto de Siria. Que quedaba bajo influencia francesa.

La quinta, incluía la parte otomana de Palestina que quedaba como una zona internacional debido a su importante significado para las tres religiones monoteístas. Los británicos, no obstante, tendrían el control de Acre y Haifa.El-Tratado-Sykes-Picot-de-1916Con respecto a Rusia, el acuerdo establecía que el Zar conservaría su influencia en Estambul, los territorios adyacentes al estrecho del Bósforo y las cuatro provincias colindantes con las fronteras rusas en el este de Anatolia. A Grecia se le asignó el control de las costas del oeste de Turquía. A Italia se le concedió el control sobre el sudoeste de Turquía.

Revelación del tratado Sykes-Picot

Cuando el Zar Nicolás II fue depuesto por la revolución de 1917, los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, encontraron una copia del tratado Sykes-Picot en los archivos del gobierno. Leon Trosky, compañero de la revolución de Lenin, publicó una copia del acuerdo en el órgano oficial del partido comunista el periódico Izvestia el 24 de noviembre de 1917 con objeto de denunciar los planes imperialistas para repartirse el Imperio Otomano la finalizar la Primera Guerra Mundial. Lenin denominó el tratado como “acuerdo de los ladrones colonialistas”. La exposición pública del tratado causó un gran escándalo político en Gran Bretaña y Francia

La declaración de Balfour

Gran Bretaña, al mismo tiempo que negociaba con el Sharif de la Meca Hussein bin Ali, se comprometía con los sionistas a establecer “un hogar nacional para el pueblo judío”. Lo que se plasmó en una carta fechada el 2 de noviembre de 1917, escrita por el entonces secretario del Foreign Office, Athur Balfour, dirigida al barón Walter Rothschild, un íntimo amigo del movimiento sionista liderado por Chaim Weizmann.

El compromiso británico fue respaldado en 1920 cuando Harbert Samuel, un judío sionista británico, llegó a Palestina como primer alto comisionado británico para ese país. Ese año, se formalizó el Mandato británico sobre Palestina en la Liga de Naciones con un artículo especial en su legislación.

Las consecuencias del Tratado Sykes-Picot

Después de la caída del Imperio Otomano y la toma de Palestina e Iraq, los británicos abandonaron la idea de la partición de dicho imperio como inicialmente se había planeado en Sykes-Picot. En su lugar, se centraron en el mandato aprobado en la Conferencia de San Remo, celebrada el 26 de abril de 1920 con el objetivo de definir el destino de los territorios ocupados en Oriente Medio. Lo aprobado en San Remo se oficializó en el Tratado de Sevres el 10 de agosto de 1920.

Las principales consideraciones tomadas en cuenta entonces fueron las relativas al petróleo y el transporte. Los británicos se habían enfrentado a muchas dificultades durante la guerra cuando trataban de ocupar Iraq.  El estallido de la guerra había probado la importancia estratégica del petróleo. En esa época, los británicos controlaban los recursos petrolíferos en Irán. Su principal preocupación era impedir que los alemanes, principales contribuidores en la Compañía Turca de Petróleo, alcanzaran los pozos que sabían existían en la región iraquí de Kirkuk.

Las entidades del Mandato

Entre 1915 y 1916, Ahmed Djemal Pasha, el último líder militar otomano, dictó severas sentencias contra árabes nacionalistas intelectuales de Levante y ejecutó a algunos de ellos. Como resultado, los que apoyaban el nacionalismo reclamaron la independencia total del Imperio Otomano. Este hecho coincidió con la declaración del Sharif de la Meca Hussein bin Ali, a levantarse contra el imperio el primero de junio de 1916. Hussein anunció que intentaba establecer un estado árabe que se extendería desde Alepo, en Siria, hasta Aden en el sur, tal como había mencionado en su correspondencia con el Comisionado Británico en Egipto Sir Henry McMahon. Eso, sin embargo, no estaba en concordancia con las consideraciones coloniales de los aliados establecidas en la conferencia de San Remo.

Cuando los británicos estaban tratando de expulsar al ejército otomano de Levante, las fuerzas árabes, conducidas por Faisal, el tercer y más popular hijo de Hussein, estaban protegiendo el ala derecha de las fuerzas británicas. Faisal entró en Damasco el primero de octubre de 1918, y fundó un gobierno árabe bajo el mando de su padre, en un intento de imponer la nueva realidad a británicos y franceses. Los franceses, que ya habían ocupado Beirut, simularon que querían alcanzar un acuerdo con Faisal, al tiempo que sus tropas se movían hacia Damasco para derrotar a Faisal en Maysalun, cerca de Damasco.

En compensación, los británicos fundaron un nuevo reino árabe para Faisal en la antigua provincia del imperio otomano de Iraq, en  la cual el ejército británico había penetrado en 1915 y ocupada totalmente en 1917. Esas provincias fueron unidas más tarde con lo que se llego a conocer como el reino de Iraq. Mientras tanto, Francia renunció a sus reclamaciones sobre la provincia de Mosul por una mayor participación en la Compañía de Petróleo Turca. La compañía fue confiscada por los aliados y restablecida con el nombre de Compañía de Petróleo de Iraq.

En 1920, los franceses se anexionaron algunas partes del las provincias otomanas -que estaban previamente dentro de Beirut y Damasco- para crear el estado libanes, con las fronteras actuales. Los franceses más tarde comenzaron a tratar con el resto de la región que estaba bajo su mandato, a la cual llamaron Máshrek (el que esta la este, para distinguirlo del Magreb al oeste). Además del Líbano, establecieron cuatro estados más: dos basados en las respectivas regiones de Alepo y Damasco, y otros dos relacionados con los grupos alauitas y drusos.  En respuesta a la presión nacional, los franceses mezclaron Alepo y Damasco en un estado en 1932, que se llegó a ser conocido como la República Siria. Después también se anexionaron los estados druso y alauita.syriamap

Siria en 1932

Las fronteras un siglo después

Tras de la Primera Guerra Mundial surgieron conflictos en la Península Árabiga. Las guerras terminaron cuando al-Saud se apoderó las regiones que estaban bajo la influencia del Ali, hijo mayor de Hussein y su principal heredero. El reino saudí se estableció en 1932.

Palestina, mientras tanto, había estado bajo el gobierno del general británico Edmund Allenby desde que entró en Jerusalen en 1917. Su frontera Este con el emirato de Transjordania fue la misma que habían prometido como hogar nacional de los judíos, como se contemplaba en la Declaración de Balfour.

Al acabar la Gran Guerra, el acuerdo Sykes-Picot se reemplazo por el de San Remo (tratado posterior de Sevres) y las políticas que se aplicaron para los recién creados países árabes en el Máshrek. Nada de lo acordado por Sykes-Picot se contempló, excepto la demarcación de fronteras inicial de Líbano, Iraq, Transjordania y Palestina. En 1939, Turquía tomó por la fuerza la provincia Siria de Iskenderun, en colaboración con las autoridades del mandato francés. La colonización británico-francesa permanecería en los países del Máshrek, excepto en la región del Yemén, Arabia Saudí y Transjordania, hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Las monarquías de Egipto e Iraq firmaron tratados con los británicos que prácticamente les impedían obtener su independencia, pero cuando ambas monarquías fueron abolidas obtuvieron su independencia en 1952 y 1958 respectivamente. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno francés accedió a la independencia de los dos países bajo su mandato: Siria y Líbano se independizaron en 1943.

Un día de la primavera de 1948, los británicos finalizaron su mandato en Palestina. Horas más tarde, el líder judío, futuro primer ministro, David Ben Gurion proclamó el Estado Judío. Los británicos, antes y durante la guerra, hicieron llamamientos a la migración de judíos europeos a palestina, marcando el camino para la creación del nuevo estado.

El papel internacional de británicos y franceses comenzó a decaer después de la crisis del Canal de Suez en 1956. Durante los sesenta y setenta del siglo XX, los británicos comenzaron a salir de la Península Arábiga. Se retiraron de Kuwait en 1965, el protectorado de Adén en 1967, de Muscat y Omán en 1970 y de Qatar y emiratos Árabes Unidos en 1971.

Desde entonces, apenas han cambiado las fronteras de los países árabes, excepto por la reunificación en 1990 de Yemen del Norte y Sur. En 1993 el Acuerdo de Oslo entre palestinos e israelíes sólo condujeron a que los palestinos se vieran limitados a su propio autogobierno en dos zonas geográficamente inconexas en la Franja de Gaza y la parte Oeste en Cisjordania.oriente-medio-mapa

Conclusiones después de cien años del Tratado de Sykes-Picot

El inicial tratado de Sykes-Picot, elaborado y firmado en secreto, y los posteriores acuerdos para repartirse los restos del Imperio Otomano fueron la muestra de hasta dónde la avaricia imperialista podía llegar. Para nada se tuvieron en cuenta a la hora de la división del territorio sus lenguas, culturas, tribus o religiones.

Aunque el diseño inicial de la repartición lo realizaron Sykes y Picot, la configuración definitiva se estableció después del Tratado de Sevres y en la Conferencia del Cairo, celebrada en 1921 y presidida por Wiston Churchil, partiendo del tratado de Sykes-Picot y la Declaración de Balfour.

El engaño se usó como arma maquiavélica para prometer aquello que no se tenía la intención de cumplir. Los “imperios democráticos” británico y francés no tuvieron escrúpulos a la hora de anteponer sus intereses coloniales a los valores que pregonaban defender.

Los soviéticos, una vez depuesto el zar Nicolás II, y los norteamericanos no participaron en el reparto colonial. Ideológica y paradójicamente unidos contra el imperialismo, dejaron para más adelante, después de la Segunda Guerra Mundial, la repartición de las zonas de influencia, abandonando entonces sus respectivos ideales marxistas y liberales contrarios al imperialismo.

Los poderes imperiales tuvieron la precaución de nombrar reyes y líderes dóciles a su causa en los territorios que controlaban. La corrupción se generalizó provocando descontento general entre la población árabe.

Cien años después de Sykes-Picot los árabes se sienten todavía la humillación histórica del reparto, que causa tanto rechazo a Occidente y  fomenta la expansión del islamismo radical.

La unificación de algunos territorios y la separación de otros ha agravado el conflicto entre la comunidades suní y chií. La rivalidad es el reflejo de la tradicional enemistad árabe-persa que hoy en día se traduce en el ansia por dominar la ideología del mundo musulmán según sus respectivas visiones del Islam. La competición se traduce en lucha por dominar las producciones y transporte del gas y petróleo, y en una escalada militar que puede conducir a otra confrontación bélica.

El engaño a los árabes con relación al reparto de Palestina con la posterior creación del Estado de Israel constituye uno de los principales agravios y la causa del permanente conflicto palestino-israelí.

La indefinición sobre la nación kurda es otra parte importante del tratado Sykes-Picot y posteriores acuerdos. El territorio kurdo se encuentra dividió entre cuatro estados: Iraq, Siria, Turquía e Irán. La paradoja actual es que el Estado Islámico y los kurdos, ambos fervientes detractores de la división Sykes-Picot, luchan en bandos diferentes para reformar las fronteras actuales.

El patrocinio de los líderes corruptos de las entidades y posteriores estados creados por parte de las potencias vencedoras (después de la Gran Guerra Francia y Reino Unido, y luego tras la Segunda Guerra Mundial de La Unión Soviética y Estados Unidos) y al servicio de los intereses de ellas ha contribuido a la desafección de regímenes de modelo socialista u occidental en beneficio del crecimiento de la vía del islamismo.

El resultado final es: golpes de estado, inestabilidad política, subdesarrollo en casi todos los órdenes, revoluciones, fanatismo religioso, terrorismo y guerras.

Oriente Medio es un nido de confusión por tanta mezcla realizada sin sentido y por tanta riqueza natural de su subsuelo que ha llevado a la ambición por el control de la región. La historia, pasada y reciente, con ese punto de partida en el tratado de Sykes-Picot, nos muestra el peligro del menosprecio de las culturas de las personas que habitan territorios sobre los que los imperios coloniales declararon su derecho con el argumento de la conquista militar.

A principios del siglo XXI el mundo árabe, cien años después del Tratado de Sykes-Picot, comenzó a de nuevo a agitarse después de la invasión de Iraq, la Primavera Árabe, la guerra de Siria y el surgimiento del Estado Islámico.

En junio de 2014, el ISIL cambió las fronteras de Iraq y Siria, para restaurar el Califato sobre los escombros de Sykes-Picot.

Javier Jiménez Olmos

23 de mayo de 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FÚTBOL , NACIONALISMO Y VIOLENCIA

La historia de la humanidad está llena de episodios de violencia y de guerras, casi siempre motivadas por intereses personales o de élites, la mayoría de las veces económicos, habitualmente justificadas por otras causas, aparentemente más nobles, que han servido para incitar a las masas a combatir, matar o morir si es preciso, para defender  esos  “ideales superiores”. El patriotismo nacionalista o las creencias religiosas son constantes de esas motivaciones para la movilización de personas dispuestas a combatir en defensa de esos  “sacralizados ideales”.

Los sentimientos nacionalistas o religiosos no son controlables porque pertenecen a la esfera de lo emotivo. Aquellos que los manipulan y pervierten interesadamente lo saben. Saben que una vez inculcados son difíciles de extirpar.  Son como las simpatías por un determinado equipo de fútbol. Generalmente se adquieren de niño, por tradición familiar, por vivencias personales (o por llevarle la contra a su propio padre), pero no hay nada racional que lo justifique.futtbol

La comparación futbolística no es en modo alguna recurrente. El cóctel nacionalismo, religión, fútbol tiene antecedentes muy peligrosos en la reciente historia de Europa. Para aquellos lectores más jóvenes les recomiendo que acudan a internet y comprueben lo que sucedió en un encuentro de fútbol entre el Estrella Roja de Belgrado y el Dínamo de Zagreb el 13 de mayo de 1990.zvonimir-bobanEn un espacio reducido, como el de un campo de fútbol, donde se dan emociones tan incontrolables, el riesgo de episodios violentos es muy alto. La escalada de la violencia posterior también lo puede ser (insisto en recordar lo que sucedió en el mencionado partido y después).

Responsables políticos y deportivos, jugadores y público, y  medios de comunicación debieran evitar las provocaciones que pudieran incitar a personas a alejarse de lo que significa un espectáculo deportivo.

El fútbol es un juego que practican y ven millones de personas en todo el mundo, como otros deportes populares. Como tal debiera exclusivamente contemplarse. Cualquier utilización política, nacionalista o de otro tipo diferente al propio deporte es siempre reprobable.

Agitar una bandera o silbar a un himno nacional en un partido de fútbol no son per se actos violentos (o ¿pueden serlo, según  las circunstancias?), no obstante:

¡Qué miedo me dan las gentes

cuando comienzan agitar banderas!

¡Qué pavor cuando invocan a dioses cualquiera!

¡Qué pánico cuando a defender patrias arengan!

¡Qué terror cuando por sus naciones asesinan!

Javier Jiménez Olmos

19 de mayo de 1990

ANIVERSARIO DE LA INVASIÓN DE IRAK. LA RESPONSABILIDAD DE LOS NEOCON

Comienza la primavera de este 2016, tiempo en el que se conmemora el comienzo de la Guerra de Irak.  Los norteamericanos y sus más fieles aliados decidieron invadir un país soberano con excusas ante la opinión pública que nunca se han demostrado: efectivamente, ni se encontraron armas de destrucción masiva, ni se probaron los lazos entre Al Qaeda y el régimen de Sadam  Husein. Había otra razón que también argumentaron los defensores de la invasión: la expansión de la democracia como garante del progreso y de la paz.

Habría que preguntarse qué se ha conseguido en Irak con bombardeos e invasiones, si verdaderamente, tanto ese país como toda la región, han conseguido mayores cuotas de estabilidad, seguridad, desarrollo y democracia que tenían antes del comienzo de la guerra en marzo de 2003. Habría que preguntarse por la eficacia de la denominada  “guerra el terror”.conflicto-de-irak-10-638

Después de los atentados de Nueva York y Washington en septiembre de 2001 (11-S), Estados Unidos decidió iniciar una nueva era de actuaciones militares contra los que se consideraron agresores, sin tener en cuenta de que se trataba de un atentado terrorista, pero no de combatir un enemigo tradicional desde el punto de vista militar. Primero Afganistán y luego Irak fueron el resultado del uso del poder fuerte después del 11-S.

De las invasiones de Afganistán e Irak, y de las posteriores gestiones de las mismas, hay muchas lecciones que aprender. Tampoco conviene olvidar las actuaciones de los Estados Unidos y sus aliados en Libia para derrocar a Gadafi y en Siria para intentar hacer lo mismo con Al  Asad. ¿Ha disminuido el terrorismo? ¿Hay más estabilidad en Oriente Medio, Norte de África y África Subsahariana?

Gran parte de la doctrina que ha conducido a las invasiones y guerras mencionadas se extrae de los ideólogos llamados neoconservadores,  neocon. Por eso, en este artículo se trata de recordar esa forma de entender la política y las relaciones internacionales. Son muy pocos los analistas y dirigentes políticos que aún defiende la invasión de Irak y la denominada guerra al terror, por eso conviene recordar en que se fundamentan ideológicamente. Por eso, y porque ¿se podría repetir la historia?neocon_gallery

LOS NEOCON[1]

A principios del año 2000, Condoleezza Rice, entonces consejera en asuntos de política exterior del candidato presidencial George W. Bush, escribía en Foreign Affairs que “los Estados Unidos y sus aliados estaban en el lado correcto de la historia”. Textualmente decía: “American values are universal” (los valores americanos son universales). El documento criticaba la política exterior del presidente Bill Clinton y dejaba a la vista algunos principios que serían fundamentales durante el mandato Bush. Proponía que el presidente elegido debería reformar las estructuras militares heredadas de la Guerra Fría para adaptarlas con las nuevas tecnologías y configurar unas fuerzas armadas más letales, móviles y flexibles, con una gran capacidad y precisión de destrucción desde largas distancias. En resumen, recurrir a las “armas inteligentes” mencionadas en la Revolución de los Asuntos Militares. También hacía un adelanto del “eje del mal”, al señalar como poderes militares hostiles emergentes a Irak, Irán y Corea del Norte.

En octubre de 2002, Condoleezza Rice, ya asesora del presidente Bush en asuntos de seguridad nacional, en una conferencia titulada “Un equilibrio que favorezca a la Libertad”, aprovechaba los acontecimientos del 11-S para reafirmarse en sus anteriores convicciones y anunciar la “guerra preventiva”. Además, volvía a hacer hincapié en la necesidad del rearme tanto de Estados Unidos como de sus aliados europeos y zanjaba la discusión entre realistas e idealistas, después, insistía en el argumento de la universalidad de los valores americanos.

En el verano de 2002, Robert Kagan defendía el unilateralismo americano a las puertas de la invasión de Irak, en un artículo titulado Power and Weaknes. Kagan afirmaba que EE.UU. seguía la política realista de Hobbes y Europa la idealista de Kant; Marte y Venus, respectivamente. Argumentaba que es la debilidad de Europa la que la lleva a no usar la fuerza, que es esa debilidad la que la hace flexible y multilateralista. Sostenía que, aunque los americanos son tan respetuosos con las libertades y con la ley como lo son los europeos, se ven obligados a actuar unilateralmente con la fuerza porque difieren en la evaluación de las amenazas, por ejemplo, los europeos consideran que es peor derrocar a Sadam Husseim que dejarlo, argumentaba también. Criticaba a los europeos porque habían adoptado estrategias de diálogo y tolerancia no muy acordes con su propia historia plena de conflictos.

La creencia en la universalidad de los valores americanos y de que su sistema democrático debe ser exportable constituye el fundamentalismo de esta ideología llamada neocon. Ideológicamente representan la continuación de las ideas de Fukuyama (plasmadas en su libro El fin de la historia y del último hombre), y las más lejanas de la Paz Perpetua de Kant, de que las naciones democráticas no luchan entre sí. Los neocon, con la excusa del bien supremo de la exportación de la democracia, aumentan los presupuestos militares para luchar contra los enemigos de los valores democráticos: la proliferación, el terrorismo y los Estados canallas (aquellos que no respetan la legalidad internacional). Los orígenes de los neocon se remontan a la época de Ronald Reagan que ya tuvo su particular lucha contra el “imperio del mal”. Durante la presidencia de Bush (padre) los neocon fueron críticos con la decisión de no invadir Irak tras la liberación de Kuwait, fueron especialmente duros contra la Administración Clinton.

En la ideología neocon confluyen dos fenómenos fundamentales: su anticomunismo radical y su liberalismo económico. Los dos se sustentan en su “arraigado sentido de estar en posesión de la verdad y su agresiva militancia”. La ideología conservadora que comparten con los realistas en muchos aspectos de la política internacional, sobre todo en las relaciones de poder, es mucho más militarista y moralista.

Los neocon lo componían un grupo de personas con altas responsabilidades dentro de la Administración de G. W. Bush, la mayoría de ellos importantes en medios de comunicación y centros de investigación con gran influencia política, ligados entre ellos por lazos familiares y con una confesionalidad religiosa activista. Aunque comparten muchos aspectos con los conservadores se distinguen de estos por tener un patriotismo más militante y un internacionalismo agresivo, además de un rechazo frontal del relativismo.

La ideología neocon, como cualquier fundamentalismo, utiliza la emotividad para llegar al corazón de los individuos para lo que se vale de las modernas técnicas de comunicación y de la industria del entretenimiento. La historia de la humanidad está llena de “grandes historias” que, sostenidas a través de los siglos sin ninguna base científica, se han convertido en motores de movimientos sociales capaces de transformar el comportamiento de los seres humanos.

El fundamentalismo también se vale de algo tan poco racional como es la arrogancia, el considerarse en posesión de la verdad y por lo tanto superior a “los otros”. El siguiente paso es la intolerancia y la falta de respeto a los que no pertenecen al “nosotros”. El enemigo principal del fundamentalismo es la educación racional, el aliado más importante el adoctrinamiento, que es la educación subjetivada, la enseñanza de lo que conviene y del modo que interesa.

Las ideologías fundamentalistas penetran en los individuos del mundo globalizado a través de las pequeñas pantallas de los ordenadores, los televisores o los teléfonos móviles. Una desinformación intencionada que provoca el alienamiento.

Los fundamentalistas democráticos neocon olvidan que la democracia se basa en el pensamiento racional que distingue a los individuos de otras especies vivientes y mediante el cual se es capaz de comprender, tolerar y respetar. El instrumento para convencer es el diálogo entre iguales y no la arenga de superior a inferior.

Para que una determinada creencia o ideología pueda extenderse es necesario encontrar otra a la que enfrentarse. Los ideólogos del pensamiento neocon, educados durante la Guerra Fría, en la que “el imperio del mal” era todo lo que representaba el comunismo ateo, perdieron su “antirreferencia” con la disolución del imperio soviético y la “humillación” de la doctrina comunista, así que sin olvidar sus orígenes ―el anticomunismo es siempre una constante― buscaron nuevos “peligros”.

En 1997, Kristol y Kagan fundaron el Project for a New American Century (PNAC) que era la “encarnación” del Committee on the Present Danger (Comité del Peligro Presente) fundado en 1959 para hacer campaña en la lucha contra el comunismo. Este documento reapareció en 1976 para apoyar el aumento de los gastos de defensa para contrarrestar la amenaza soviética. En 2004, vuelve a aparecer con la finalidad de “proteger y extender la democracia mediante la victoria en la guerra global contra el terrorismo y los movimientos e ideologías que los dirigen”.

En la década de los cincuenta, el Comité del Peligro Presente alertaba sobre la amenaza soviética, en los setenta, volvía a la carga con el mismo motivo y, a principios del siglo XXI, señalaba cómo “objetivo crucial la elaboración de un credo democrático que sirviera de apoyo a los disidentes de las tiranías, y a los nuevos creyentes en la libertad”.

La declaración de principios de PNAC se fundamentaba en la política de Reagan, que contenía dosis de fundamentalismo moral y militar. Los principios básicos eran: el aumento del gasto militar, el fortalecimiento de los lazos con las democracias, la lucha contra los regímenes hostiles, la promoción de la democracia y la libertad económica, y la responsabilidad de aceptar el liderazgo moral, económico y militar de los Estados Unidos.

 Los neocons son conservadores, pero en vez de seguir las líneas del conservadurismo aislacionista de emplear el poder militar únicamente en caso de agresión o amenaza directa, proponen el empleo del poder militar para configurar un orden mundial con el modelo de los valores americanos, mientras que los realistas adoptan una posición de defensa dependiendo de las circunstancias; los neocons utilizan la ideología para predicar la prevención y la “evangelización” mediante el empleo de la fuerza. Kagan lo reafirma y dice que los Estados Unidos no pueden permitirse adoptar una postura aislacionista o desentendida porque la Historia demuestra que esas posiciones causan mayor desastre que la intervención con el poder y los valores.

Los neoconservadores defienden el orden basado en la jerarquía, la tradición y la visión hobbesiana. Quieren imponer un bien absoluto universal basado una visión religiosa y en una concepción ultraliberal de las relaciones socioeconómicas.

[1] Resumen del contenido del capítulo 1 del libro de este autor titulado Del Choque a la Alianza de Civilizaciones (Icaria, 2010)

Javier Jiménez Olmos

21 de marzo de 2016

TURQUÍA ¿SE ALEJA DE EUROPA?

Introducción histórica de la Turquía actual

Tras la caída del imperio otomano, después de la I Guerra Mundial, Turquía se transformó en un estado y se constituyó en república. En 1923, el  Tratado de Lausana, que revocaba el anterior de Svres, no aceptado por los turcos, definió las nuevas fronteras de Turquía como el estado moderno actual.TratadoDeSevres1920.svg

Fue Kemal Atatürk, el artífice de la Turquía moderna. Creó el Partido Republicano del Pueblo (CHP) para formar un estado al estilo europeo y con una política al modo occidental. Las reformas de kemalistas no fueron bienvenidas por todos los turcos. El partido de Atatürk reprimió con dureza a la oposición de tal forma que se convirtió en partido único desde 1924 hasta la II Guerra Mundial. Se puede decir que a partir de Atatürk se inició una revolución desde arriba, puesto que fueron los líderes los que tomaron la iniciativa del cambio.Lausana 2En la década de 1920 a 1930 Turquía experimentó una profunda transformación, entre otras acciones políticas y sociales, se eliminaron la sharia (ley coránica) de la vida pública y la religión del curriculum académico, y se legisló a la manera europea. Las mujeres fueron el símbolo de la nueva Turquía con la proclamación de la igualdad de derechos, incluido el de voto (primero en las locales en 1930 y después en las generales en 1934). No obstante, como ha sucedido en otros tantos países con esa igualdad legal, la realidad es que en el ámbito privado Turquía continuaba siendo una sociedad patriarcal.Tratado Lausana

Tras la II Guerra Mundial se volvió al sistema de partidos políticos, abandonando el régimen de partido único anterior. Las élites dirigentes consideraron a Turquía un país más de la nueva Europa surgida de la guerra. En 1959 entró a formar parte del Consejo Europeo. Previamente, en 1952, había sido incluida dentro de la OTAN, por lo que entraba a formar parte del bloque occidental que apoyaba a Estados Unidos contra la Unión Soviética.Historia Turquía

En 1961 tuvo lugar un  golpe de estado que acabo con el ajusticiamiento del primer ministro Aduan Menderes. Los militares devolvieron el poder a los civiles al año siguiente. En 1980 otro  nuevo golpe militar inició una época de represión contra los partidos de izquierda y los kurdos. En 1982 se aprobó una nueva constitución en la que se decidió que la religión debía de incluirse en la enseñanza general: la religión volvía a la escuela. Los nuevos dirigentes buscaban en el islam un elemento integrador ante la continua desunión civil.

Aunque por ley los militares turcos deben dejar las fuerzas armadas para ingresar en la política, el ejército turco ha desempeñado, y sigue desempeñando,  un papel muy importante en el desarrollo de la política turca. Pero, contrariamente a lo que ha sucedido en otros países, el ejército ha sido “un agente e instrumento modificador de la república”.los-lideres-del-golpe-1980-octubre-del-mismo-ano-centro-general-evren-izquierda-tahsin-sahinkaya-1403103371145

Los líderes del golpe de 1980

En 1983 volvieron las elecciones democráticas que ganó Halil Targut  Özal, quien promovió una nueva época de apertura con relaciones económicas con países de Oriente Medio y Asia central, en las que al modo liberal compaginaba el libre mercado con la religión. Los años noventa fueron un periodo de inculcar un sentido de identidad euro-asiática.

Turquía en el siglo XXI

Durante la primera década siglo XXI los partidos islamistas ilegalizados evolucionaron hacia un conservadurismo demócrata renovador. Se pensaba en que podían ser el puente de unión entre el islamismo moderado y Europa. Se creó el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) que durante el periodo 2002-2007 se mostró muy activo en las reformas democráticas y en las negociaciones con la UE. Era la época de la Turquía equilibrada y mediadora de los primeros tiempos del liderazgo de Recep Tyyip Erdogan.images

Erdogan

Turquía era el ejemplo de la moderación y la democracia dentro del mundo islámico. No obstante, Ahmet Davutoglu inició de una corriente,  en los momentos actuales ya desarrollada, que presentaba a Turquía como futura gran potencia en la región por sus recursos y por su historia. Es el pensamiento que renueva las glorias del imperio otomano reflejado en el libro, del ahora primer ministro Davutoglu, titulado Estrategia Profunda (2001) y que quizás fuera el principio ideológico de la deriva hacia las actitudes menos moderadas de los últimos tiempos.images (1)

Davutoglu

El partido Justicia y Libertad (AKP) llega al poder en el 2002. Durante la primera década de los 2000,s tuvo un papel de mediador en toda la región. Sin embargo, después de los desordenes producidos en la región tras la llamada Primavera Árabe su actitud ha cambiado. En primer lugar, su apoyo a los partidos islamistas no parece haber dado los frutos esperados; por otra parte, su imagen de modelo democrático dentro del mundo musulmán se ha deteriorado; y por último, y como consecuencia de lo anterior  Turquía ha perdido importancia geopolítica, lo que ahora intenta recuperar a través de la guerra de Siria.

A partir de 1999 trató de aproximarse a dos de sus enemigos clásicos: Grecia y Siria. Para consolidar su candidatura a la Unión Europea (UE) se presentó también como mediadora en el conflicto palestino-israelí. Aunque su lucha contra los separatistas kurdos continuaba sin contemplaciones. Ese mismo año fue detenido Abdullah Özalan, el líder kurdo fundador del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK). En 2001 era, junto con Israel un de los principales aliados de Occidente en Oriente Medio. Sin embargo, en 2003 no apoyó la invasión de la coalición aliada, patrocinada y liderada por Estados Unidos, para invadir Irak.images (2)

Özalan

Sin duda, los primeros años del siglo XXI fueron la edad de oro para la política exterior turca, basada en su papel de mediador en todos los conflictos de la zona: Israel-Palestina, Israel-Siria, Líbano e Irak. Además, estrechó sus relaciones con Irán,  Siria y con Israel hasta finales de 2008 cuando los israelíes atacaron la franja de Gaza como operación de castigo contra los activistas de Hamas, relaciones que terminan en 2010 a causa del ataque, con víctimas, a un barco turco que portaba ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Durante esa década le comercio, tanto exportaciones como importaciones, con sus vecinos no dejo de incrementarse.

La deriva de Erdogan

Hacia final de la década de los 2000,s tiene lugar la inflexión desde la ejemplaridad democrática de un país musulmán que quiere integrarse en Europa hacia otro más hostil en sus relaciones de vecindad y más autoritario interiormente. La influencia ideológica de la doctrina estratégica de Davutoglu ha sido significativa. La visión imperialista otomana de esa estrategia le ha hecho convertirse en un país con menos papel de mediador neutral y más de participante activo en los asuntos internos de sus vecinos.

Efectivamente el libro de Davutoglu, Estrategia Profunda, editado en el 2001, achacaba a causas políticas y económicas la decadencia del Islam en general,  y muy en particular la del imperio otomano. Su análisis coincide con el del islamismo clásico en el sentido de culpar de la decadencia al abondono de la identidad islámica y a los dictadores musulmanes  serviles a los intereses extranjeros, como en Egipto, Siria o Libia, o a los regímenes monárquicos aliados de los norteamericanos en Arabia Saudí, las monarquías del Golfo y Jordania, todos ellos sin apoyo popular.descarga

Antes de la primavera árabe, Turquía apoyaba a los regímenes islamistas de Al-Bashir en Sudán, a los Hermanos Musulmanes en Irak y a Hamas en la Franja de Gaza. No obstante, mantenía buenas relaciones con al Assad en Siria, Mubarak en Egipto y Gadafi en Libia. Sin embargo, Davutoglu supuso que la caída de Ben Ali en Túnez y Mubarak en Egipto en 2011, como consecuencia de las revueltas de la primavera árabe, significaban el comienzo de profundas transformaciones en Medio Oriente y África del Norte (La región conocida con siglas en inglés como MENA, Middle East and North Africa). Ahora el gobierno turco apoya a los Hermanos Musulmanes y al Ejército Libre en Siria en alianza con Qatar y Arabia Saudí, de este modo, siguiendo la doctrina islamista de Dovutoglu,  la Turquía otomana suní se confabula con sus correligionarios del  Golfo.

Después de 2011, los partidos islamistas de Egipto, Libia, Siria, Túnez y Yemen son considerados aliados naturales, no obstante que alguno de ellos, como el caso de los Hermanos Musulmanes egipcios, sean enemigos del régimen saudí. El apoyo turco a grupos extremistas violentos en la guerra de Siria ha despertado recelos entre los gobiernos occidentales y Estados Unidos. Mientras las relaciones con Israel siguen siendo distantes desde el asunto del ataque al barco con ayuda humanitaria ya mencionado.

La dificultad turca para el ingreso en la UE

El debate de la candidatura y posterior ingreso en la UE presenta una serie de condicionantes difíciles de abordar. Primero, el factor religioso cultural que asusta a la UE por lo que podría significar para la “Europa cristiana” la incorporación de una enorme e influyente comunidad musulmana (75 millones de habitantes)  con voz y voto en las decisiones europeas. Segundo, su situación geográfica puente entre Oriente y Occidente, entre Europa y Asia. Tercero, la economía turca muy por debajo de la media de los países europeos de su, con graves problemas de desigualdades entre regiones y con una renta per cápita reducida en comparación con la de la UE tamaño (en el 2014 el PIB per cápita de la zona euro fue de 29.900 euros, mientras en Turquía lo era de 7.991). Cuarto, el fenómeno migratorio, en caso de una apertura de fronteras para la población turca, sería muy difícil de asimilar por los países más desarrollados de la UE, como ya sucede en la actualidad sin la incorporación de los turcos. Quinto, las instituciones turcas y  su situación política más inclinadas en los últimos tiempos hacia un islamismo más radical, lo que influiría en las decisiones de la política exterior europea para producir más disensiones de las habituales en su seno.descarga (1)

Turquía se ha sentido infravalorada por los europeos, por lo que su reacción ha sido la de presionar con ese retorno al islamismo político reivindicativo y no al integrador de los primeros tiempos. Ese hacerse notar y valer ante la comunidad internacional, muy especialmente ante la UE, le hace enviar señales de poder con sus intervenciones en los asuntos de la región como participante activo y partidista en vez de su anterior contribución a la moderación y la mediación. Por último, hay que considerar siempre el estamento militar cuyo descontento puede provocar situaciones de inestabilidad o incluso golpes de estado, como ya ha sucedido a lo largo de la historia reciente de Turquía.

Las causas de ese giro en de los dirigentes turcos, con Erdogan y Dovutoglu a la cabeza, pueden encontrarse en el rechazo a su ingreso en la UE, manifestado explícitamente tanto por la primera ministra Merkel como por el presidente francés Sarkosy, además de factores de inestabilidad interna como el separatismo kurdo y el terrorismo, y el descontento de amplias capas de la sociedad turca más inclinadas a mirar hacia el oriente musulmán, principalmente en la parte central y oriental del país.  Todo ello agravado por la guerra de Siria y la crisis de los refugiados que llegan a millares a las fronteras turcas. El gobierno de Erdogan, ante tales circunstancias ha optado por la represión de kurdos y disidentes izquierdistas, y por el discurso del miedo al cambio de gobierno, en la clásica manifestación de algunos políticos ante situaciones de inestabilidad: “o yo o el caos”. Erdogan, no obstante, trata de ganarse el favor de los kurdos conservadores, peroy explota el miedo a la guerra civil en beneficio propio

Turquía es fundamental para la crisis de refugiados y para la seguridad europea, pero exige liberalización de visados para sus ciudadanos y retomar el proceso de integración en la UE. Erdogan dice haber gastado en los 2,5 millones de refugiados 7.000 millones de euros en residencias, sanidad y educación, pero la UE sólo le aportado 417 millones de euros, lo que ha provocado el descontento del dirigente turco que acusa a la UE de implicarle en el control de fronteras pero no de ayudarle.

Elecciones en Turquía

Erdogan fue elegido presidente en agosto de 2014

 Resultado de las elecciones presidenciales de 9 de agosto de 2014

Recep Tayyip Erdogan  (AKP) 51,8%
Ekmeleddm Ishonoglu

(partidos oposición)

38,4%
Selahattin Demirtas (Kurdo) 9,7%

En las elecciones generales de 7 de junio de 2015 resulto vencedor partido de Erdogan, el AKP, que, sin embargo, perdió la mayoría que gozaba desde 2002. No se consiguió formar un gobierno de coalición por lo que el presidente Erdogan  encargó al primer ministro Davutoglu formar un gobierno de transición. Este, conformó un gobierno compuesto por  veinticinco ministros pertenecientes a los partidos Justicia y Desarrollo (AKP), la democracia de los Pueblos (HDP), socialdemócratas (CHP), pero los nacionalista (MHP) rechazaron participar.

A partir de junio su estrategia fue la convocatoria de nuevas elecciones para noviembre de ese mismo año, pensando que podría recuperar la mayoría que le diera opción a poder reformar la constitución e incrementar el poder presidencial. Con tal fin se puso a trabajar para conseguir el voto nacionalista, que había perdido por el descontento del ejército y la policía, y sobre todo por el enfrentamiento con los kurdos, los cuales habían conseguido que sus representantes aumentaran su representación parlamentaria. Erdogan necesitaba 330 diputados para reformar la constitución mediante un referéndum que ampliara el poder ejecutivo del Presidente de la República.

Resultados de las elecciones de 7 de junio de 2015

Partido Siglas Tendencia %votos junio 2015 Escaños junio 2015 Escaños

2011

Justicia y Desarrollo AKP Islamista moderado 40,82% 258 326
Partido Republicano del Pueblo CHP Laico, socialdemócrata 25,1 133 135
Partido del Movimiento Nacionalista MHP Ultraderecha religiosa 16,4 82 53
Partido de la Democracia de los Pueblos HDP Izquierda pro kurdo 12,6 80 36

Tensas relaciones con Rusia

Aviones rusos violaron el espacio aéreo turco, el 3 de octubre de 2015 un caza SU-30, y al día siguiente un Mig-29. Estos aviones formaban parte del contingente que ayudaba al régimen de al Asad a combatir a los opositores, aunque Rusia manifestaba que lo hacía contra el Estado Islámico. Por tal motivo, la OTAN convocó el Consejo Atlántico a petición de Turquía. Ahmet Davutoglu intentó rebajar la tensión manifestando “Rusia es nuestro amigo”. Por su parte El ministro de asuntos exteriores ruso, Serguéi  Lavrov, manifestó que estaba dispuesta a ayudar a Turquía en materia terrorista y compensar por las violaciones del espacio aéreo.

Pero al mismo tiempo Turquía amenazó con cancelar la cooperación nuclear y gasística con Rusia, lo que suponía un volumen de comercio de 35.000 millones de euros. Hay que tener en cuenta que Turquía es el principal consumidor del gas natural ruso y que Rusia, a su vez contribuía a la construcción de la planta nuclear de Akkuyu.Akkuyu groundbreaking ceremony 460En octubre de 2015 Rusia comenzó una campaña aérea de bombardeos y de misiles lanzados desde buques situados en el Mara Caspio contra objetivos contrarios al régimen de al Asad. La OTAN mostró su preocupación ante las protestas turcas de violaciones de su espacio aéreo y la denuncia de que esos ataques iban contra fuerzas de la oposición apoyadas por Turquía y no contra el Estado Islámico como manifestaba  Rusia.

La escalada en la tensión ruso-turca alcanzo su zenit cuando las fuerzas aéreas turcas derribaron un caza-bombardero ruso S-24, que según el gobierno turco había violado su espacio aéreo, después de lanzarle las advertencias reglamentarias sin que el aparato respondiera adecuadamente y abandonara el espacio aéreo turco. Las fuerzas turcas están muy entrenadas, fruto de su continua tensión con Grecia, a reaccionar ante las violaciones aéreas. El presidente ruso Vladímir Putin calificó lo califico de “ataque a traición”.images (3)

El incidente, que costó la vida a uno de los dos pilotos del S-14, ha causado un distanciamiento entre Moscú y Ankara que se agrava por momentos dada la posición diferente que ambos países defienden en el frente sirio, Putin apoya a al Asad y ataca a los sus opositores, mientras que Erdogan apoya a esas facciones contra el régimen sirio.

Otra de las consecuencias del conflicto turco ha sido ayudar a incrementar la tensión Estados Unidos/OTAN-Rusia, junto con la derivada del conflicto ucraniano. La OTAN ha abierto bases de entrenamiento en Hungría y Eslovaquia, además de las que ya tenía en Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Bulgaria. La OTAN, también ha reforzado la frontera Sur de Europa formando una fuerza de 40.000 efectivos desplegable en 48 horas.  El juego de la guerra fría se extiende de nuevo a esa zona tan inestable del planeta. Turquía se encuentra en primera línea: por su situación geográfica y por ser miembro de la OTAN.

Atentados en Turquía

El 5 de junio de 2015, dos días antes de las elecciones generales, tuvo lugar un atentado en Diyarbakir, capital del Kurdistán turco, el gobierno de Erdogan atribuyó la autoría al Estado Islámico (EI), el ataque produjo cuatro muertos y más de trescientos heridos. Los kurdos lo atribuyeron a los servicios secretos del gobierno turco. El 21 de julio 2015, en Surug, junto a la frontera con Siria, otro atentado, también atribuido al EI causó 33 muertos, lo que provocó la ruptura del alto el fuego convenido previamente entre el PKK y ejército turco. El 10 de octubre de ese mismo año, durante una manifestación pacífica de personas ligadas a partidos opositores de izquierda en Ankara,  tuvo lugar el atentado más sangriento de todos causando 95 muertes y 243 heridos.image-doc-5g7un-data

¿A quién benefició el atentado del 10 de octubre? Erdogan apeló al voto del miedo para las elecciones de noviembre de 2015. La inestabilidad turca era consecuencia de la imposibilidad de formar un gobierno de no conseguir una mayoría, del aumento de la insurgencia kurda, del peligro de la guerra de Siria, de la amenaza del Estado Islámico, de la crisis de refugiados, de la crisis económica y de la deriva autoritaria del propio Erdogan, todo podía volver a despertar el fantasma del golpe de estado.

Resultado elecciones 1 noviembre Política Exterior

Partido Tendencia Siglas % votos Escaños 1nov 2015 Escaños 7 junio 2015
Partido de Justicia y Desarrollo Islamista moderado AKP 49,5% 316 258
Partido Republicano del Pueblo Socialdemócrata, laico CHP 25,37% 134 132
Partido de Acción Nacionalista Ultraderecha nacionalista MHP 11,93% 41 82
Partido democrático del Pueblo Izquierda prokurdo HDP 10,69% 59 80

Con estas elecciones se terminaba un ciclo que se inició en 2014 con las elecciones locales y las presidenciales que llevaron a la jefatura del estado a Erdogan. Durante la campaña de las elecciones de noviembre Erdogan pidió el voto para el AKP, lo que, según la constitución turca, podía haber vulnerado la neutralidad exigida el Presidente de la nación. El objetivo de la campaña de Davutoglu, representante máximo del AKP por encargo de Erdogan, era conseguir una mayoría absoluta que permitiera reformar la constitución para transformar el estado en un sistema presidencialista que otorgara más poder al Presidente.

Toda la incertidumbre provocada por la inestabilidad causada por la violencia, la crisis económica y la protesta social han contribuido a que esa campaña dirigida por Dovutoglu haya tenido efectos favorables al partido de Erdogan. Los atentados terroristas han potenciado el voto de la seguridad o “del miedo” y hayan inclinado los nacionalistas voten a Erdogan y los prokurdos pierdan apoyos.

Los kurdos quieren su estado

En 1974, kurdos pertenecientes grupos radicales de izquierda decidieron formar una organización para reclamar la independencia y crear un estado propio. Abdullah Ocalan fue el líder de esta iniciativa que en 1978 se transformo en el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK). Desde entonces no han cesado en su reivindicación, para la que no han dudado en usar la violencia, hasta el punto de ser incluido entre las organizaciones terroristas.

Pero con la guerra de Siria y la aparición del Estado Islámico (EI), Estados Unidos y sus aliados occidentales han encontrado en el PKK el mejor medio para combatir el EI. Así, han pasado de terroristas a combatientes por la libertad, en una transformación nominal muy corriente en la historia de las relaciones internacionales. Eso ha causado gran disgusto en el gobierno turco que sigue considerando al PKK y sus activistas como un grupo terrorista y un peligro para la estabilidad y unidad de Turquía.kurdistanEl primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha manifestado  tajantemente que el ejército turco combatirá a las Unidades de Protección Popular (YPG), la filial kurdo-siria del PKK, para impedir su avance en el norte de la provincia siria de Alepo. El líder de las YPG, Saleh Muslim, ha declarado que no piensan retroceder y seguirán hasta que tomen la ciudad de Azaz, que se encuentra a unos 5 kilómetros de la frontera turca.

El gobierno de Ankara ha manifestado su protesta ante Estados Unidos y sus aliados por el apoyo que están proporcionando a las YPG y al PKK. Sin embargo, los aliados occidentales los consideran los combatientes fundamentales y más efectivos para frenar el avance del Estado Islámico. Los rusos también están interesados en apoyar a los kurdos, lo que encona todavía más las ya deterioradas relaciones ruso-turcas.

El gobierno turco ha vetado la participación de los kurdos en las conversaciones de paz de Ginebra. Esa es uno de los factores por las que, una vez más han fracasado. El líder kurdo, Saleh Muslim, abandono las conversaciones entre los representantes del régimen de al Asad y la oposición ya que por las presiones turcas la ONU no había invitado a los representantes kurdos. Estos tampoco gozan de la simpatía de los suníes apoyados por Arabia Saudí. A pesar de todo, son los únicos que hasta ahora han sido capaces de plantar cara con efectividad al temido estado islámico

El dilema turco: entre el islam y occidente

La Turquía que pudo haber sido y va camino de no serlo parece contribuir a enrarecer más todas las relaciones en el complejo y complicado mapa de Oriente Medio. Es difícil responder a las causas de la deriva turca desde los mejores tiempos del Erdogan amable e integrador hasta los actuales del sectario y hostil.

Puede que parte de esa responsabilidad se encuentre en el tratamiento que la UE le ha dado. Siempre ha habido una excusa para apartarlo del camino de su entrada en Europa. No exenta de razones, la organización europea ha rechazado a Turquía por sus deficiencias en lo relativo a derechos humanos. Pero eso ha sido un pretexto, porque esas razones se aparcan cuando se trata con otros países que los respetan aún menos, y porque no es una buena razón política la exclusión en estos casos, en los que es más acertado la atracción hacia la órbita de la democracia que el rechazo.

Las verdaderas razones de la oposición a su adhesión a la UE vienen son de índole más realista: demasiados habitantes, que además son musulmanes; deficiencias estructurales sociales y económicas que arrastrarían a la UE agudizar su propia crisis; y poca claridad de una sociedad que no tiene muy clara su sentido de pertenecía.estambul,-ciudad-al-atardecer-196388

Erdogan también tiene factores regionales que le impulsan a volcarse hacia la senda del islamismo. Turquía tiene una gran competencia para volver liderar el islam como cuando lo hizo durante el imperio otomano. Arabia Saudí y las petromonarquías del Golfo tienen muchos recursos, o sea dinero, y por tanto mucho poder. Del mismo modo, Irán resurgiendo de su aislamiento gracias a la firma del tratado nuclear, que le impedirá fabricar bombas atómicas, y le proporcionara salir de su particular crisis económica, obtendrá mayores ingresos y como consecuencia más poder. El islamismo de Erdogan busca también el liderazgo en el mundo musulmán en competencia con árabes e iraníes.

No se sabe si como rechazo o como sentimiento identitario, son cada vez más los turcos y sus dirigentes, los que miran hacia el islam como mejor opción para compensar su sentimiento de rechazo europeo. Lo hacen porque en el islam, son ciudadanos de primera, una gran potencia que se hace respetar. El islam es un signo de identidad y de recuperación del esplendor perdido, por eso también se fomenta a nivel interno, como forma de motivación e integración.

En su división interna, provocada por el conflicto con los kurdos, que siguen buscando un estado para su nación, ahora también se encuentran que sus aliados de siempre, como los Estados Unidos, apoyan a esos grupos considerados terroristas hasta hace poco tiempo, porque son combatientes útiles contra la expansión del Estado Islámico.

Turquía se queja de que a Europa sólo le interesa como miembro de la OTAN y para frenar la crisis de los refugiados de la guerra de Siria. En su dilema entre occidente y el islam se encuentra no respaldada por sus aliados en la lucha contra los separatistas kurdos y con la hostilidad rusa que apoya a la oposición a al Asad. Sus aliados los encuentra en el islamismo y en las monarquías del Golfo.

El atentado del 18 de febrero de 2015 en Ankara contra unas instalaciones militares, que causó 28 víctimas mortales y 61 heridos, va a contribuir a incrementar las medidas represivas del gobierno de Erdogan. Los nacionalistas y los militares, van a exigir mayor contundencia contra los separatistas kurdos a quienes atribuyen esas acciones terroristas, lo que va a significar mayor represión contra las fuerzas opositoras sean o no simpatizantes de los presuntos autores de los atentados.

De proseguir esta deriva, Turquía podría convertirse en un foco de inestabilidad para todo Oriente Medio y, por ende, para todo el mundo. Los turcos y Erdogan necesitan gestos de la UE.

La diplomacia aún está a tiempo de actuar antes de que Turquía se aleje definitivamente de Europa

Javier Jiménez Olmos

20 de febrero de 2016

 

La parodia obscena puede herir sentimientos ¿es violencia cultural?

Con relación a un ¿poema?  ¿recitado? durante la entrega de los Premios Ciudad de Barcelona:

No voy a citar su nombre, no le voy a dar publicidad, aunque sí quiero mencionar a verdaderos poetas que en su día fueron críticos con el poder dominante, pero que supieron hacerlo con buen gusto y respeto. La zafiedad nunca puede ser arte ni buena literatura. Yo me quedo con Alberti, Benedetti, Neruda, Hernández o Machado.

La libertad de expresión es una de las columnas de las democracias, pero la responsabilidad también debe de serlo. Desde mi punto de vista ese seudo poema parodiando de una manera obscena la oración principal de los cristianos, pronunciado en un acto público, es un insulto a las creencias o tradiciones de millones de personas y una provocación innecesaria.

Los actos públicos institucionales, con presencia de autoridades en virtud del cargo que ostentan por decisión de los ciudadanos,  tienen unas formalidades, que no son otra cosa que respeto y buena educación.

Yo no considero arte o buena literatura lo expresado por una señora que dice ser poetisa, tampoco considero oportuno que la representación institucional aplauda expresiones que pueden ser ofensivas para una parte muy importante de las personas que representa.

Creo que están haciendo un flaco favor a la causa que dicen servir con actitudes irreverentes  y poco integradoras. Me pregunto si esa parodia obscena: ¿es violencia cultural?

Pedir respeto es lo único que se pide. Creo que  incluso algunos de los votantes, que respaldan a esas autoridades a las que me refiero, se lo demandan.

¡Buenas noches y mucha paz!

Nota.- Las interrogaciones del título expresan mi duda sobre si realmente “eso” se puede calificar de poema y recitado

Javier Jiménez Olmos

16 de febrero de 2016